
Antiguo grabado que representa la aparición de Ntra. Sra. de Linarejos, en tiempos de Fernando III el Santo.
LECCIÓN HISTÓRICA DE LAS INCIDENCIAS DEL LIBERALISMO EN EL CASO DE LINARES, REINO DE JAÉN
CRISTIANAS MINAS DE LINARESUn padre y un hijo trabajaban en la mina "El Madroñal" de Linares. Un derrumbe obturó la galería y quedaron "
trasconejados" (que es como le llamaban los mineros de Linares cuando se quedaban incomunicados en la mina por estos accidentes). Los compañeros se percatan de haber perdido a aquellos dos. La camaradería no consiente que dos compañeros -la ruina de una casa, si mueren- queden allí enterrados y vuelven sobre sus pasos, con riesgo de sus vidas. El padre y el hijo se arrodillan y piden que la Virgen de Linarejos (Patrona de Linares) los remedie y salve. El socorro de los mineros golpea las paredes -en lo que se denominan "
retretas"-, para cerciorarse de que padre e hijo están al otro lado, todavía vivos. Hay respuesta y durante cuatro días, peligrando la vida de los "
trasconejados" y la de sus fieles compañeros, padre e hijo salen con vida de aquel agujero, rescatados por los otros que abrieron pasillo.
Luego de pasados unos días, padre e hijo -acompañados por una muchedumbre formada por los demás mineros y otros vecinos- se encaminan, con la pobre ropa que tienen, pero sus mejores galas, al Santuario de la Virgen de Linarejos. Van a cumplir la promesa que, en aquella lóbrega madriguera obstruída, le habían hecho a su Virgen Madre y Señora de Linares. Todo el pueblo asiste a aquella muestra de gratitud filial y sencilla. La sacra imagen de la Virgen María es sacada a la plazuela de su Santuario y cuando la Virgen aparece, los linarenses allí congregados estallan en aplausos y vítores. Y nos cuenta un testigo que "
Ante el altar improvisado se arrodillan aquel padre e hijo; sus ojos quieren fijarse en los de la imagen y no la pueden ver, porque las lágrimas les ciegan y esta emoción la sentimos todos; yo niño lloraba con ellos, igual que ellos y, sin equivocarme, creo que todos llorábamos". (Antonio de la Torre Covaleda, artículo "
La Virgen Minera", Revista "
Linares", núm. 23, pág. 7). El suceso no lo he podido datar como conviene, pero podríamos afirmar que este suceso ocurrió a finales del siglo XIX, todo lo más en los primeros años del XX.
Estatua del Minero, en la ciudad de Linares.
LA COLONIZACIÓN DE ESPAÑA POR EL CAPITAL ANGLOJUDÍOLos yacimientos de plomo en Linares habían sido explotados desde tiempo inmemorial. Desde la ley de minas de 4 de junio de 1825 todos los yacimientos mineros pertenecían a la Corona, la cual reservaba para la Real Hacienda la explotación de las minas más ricas, entre las cuales se hallaba la linarense mina de Arrayanes. La Corona se hacía beneficiaria de los yacimientos más ricos, pero podía conceder a terceros el aprovechamiento de los restantes. Pero en 1849, el banquero catalán Gaspar Remisa abandonó la explotación de dicha mina, por considerarlo poco rentable. Por esta brecha penetraron las compañías extranjeras, creándose con capital extranjero la "
The Linares Lead" -según algunos historiadores en 1849 y según otros en 1852. Los ingleses introdujeron máquinas de vapor para los desagües y le hicieron rendir a la mina, explotando la riqueza nacional en beneficio de Inglaterra, tal y cual si España fuese una de sus colonias. Los liberales y progresistas de La Gloriosa de 1868 facilitaron más todavía las labores de parasitación británica -tapadera del capital judío. Aquellos ufanos extranjeros se jactaban de colonizar Linares, como se infiere de los nombres con los que llamaron a sus minas: "
The Linares Lead", "
The Fortuna". Las 183 minas del distrito de Linares llegaron a ser explotadas por 73 sociedades. Con tres fábricas, y las tres eran extranjeras. Si esto no es colonización, y si los políticos liberales -conservadores y progresistas- no eran cipayos del capitalismo anglojudaico de los Rothschild que, a través de tantos tentáculos, se nutría de las venas subterráneas de nuestra Patria... Si eso no es servidumbre, ¿qué lo será?
La riqueza minera nacional en poder de extraños que se lucraban, gracias a las prebendas concedidas por los liberales. Y la clase social más pobre y necesitada -de Linares, como de Almadén- era explotada salvajemente por esos extranjeros. La clase política liberal, mientras tanto, haciendo las mejores leyes para que los colonizadores tuvieran todas las ventajas y ningún inconveniente. La Guardia Civil a su disposición, Milord. Lo que Napoleón no había conseguido con las bayonetas, Rothschild & Co. lográbanlo tirando de talonario.

El hogar minero español, según un dibujo de época, siglo XIX.
Pero ahí no acaba la cosa. No sólo se trataba de un deplorable rebajamiento del pueblo español que, en 1808, había demostrado su fiereza y gallardía, su coraje y valía. No sólo era sumir a un pueblo noble en la servidumbre esclavista, al mismo pueblo que había dominado los mares y el mundo, que había dado vida a un Continente. Los extranjeros -los ingleses, para más señales- también traían consigo sus malas costumbres: la francmasonería, el espiritismo, el alcoholismo... Y todos los miasmas que desprende el alma precita de la Inglaterra herética desde Enrique VIII.
En Linares, el amor por la Virgen de Linarejos estaba arraigado. Los mineros se encomendaban a Nuestra Señora, con la confianza de una fe sencilla e infantil. Eran hombres curtidos por el duro trabajo, pero en ninguno de los pozos centrales de cada una de las minas de Linares faltaba una imagen de la Virgen de Linarejos, una estampa de Ella clavada en la pared, y ante esa estampa ardía sin que se consumiera una lámpara de aceite que se alimentaba de las gotas que cada minero vertía de su candil, como una ofrenda, antes de empezar su tarea. Era una entrañable tradición que se repetía desde tiempo inmemorial. Y así, con nostalgia, lo contaban los mayores de Linares.
James de Rothschild
LA BARBARIE ROJA DESTRUYE EL SANTUARIO Y LA IMAGEN DE LA VIRGEN MINERAEn la mañana del 18 de julio de 1936, una mojiganga de milicianos se dirige por la Avenida Carlos Marx -antiguo y actual Paseo de Linarejos. Van armados y cuando llegan al Santuario llaman a golpes de culata. El capellán les abre, le empujan con desprecio y el cabecilla dice:
-¿Eres tú el cura de esta iglesia?
-Sí, yo soy.
-Venimos en nombre de la República a hacer un registro para encontrar las armas que tengáis escondidas.
-Pueden ustedes registrar: no encontrarán absolutamente nada.
-Eso ya lo veremos.
Registraban el Santuario, la casa del capellán donde vivía su anciana madre, y llevaron a este al Sagrario encañonándole con una escopeta y con los brazos en alto. Uno de esos criminales cogió la llave del Sagrario, metió sus manos en él y, tomando el copón, derramó las sagradas formas. Otro gritaba:
-¡Vamos a prender fuego a todo esto! Traed los bancos y juntadlos aquí en medio. ¡Los trapos!
Pero no pudieron consumar el incendio completo, pues la policía llegó y salieron huyendo, habiendo cometido el sacrilegio, robando la cubertería de plata del capellán y habiendo quemado solo los bancos. Una vez que se fueron aquellos sacrílegos pirómanos, los vecinos acudieron a sofocar las llamas. A las dos horas, volvieron otra vez aquellos bastardos. Expulsaron al sacerdote y a su anciana madre... Y devastaron el Santuario, desapareciendo la antigua y sacra imagen de Nuestra Señora de Linarejos.
¿Pero cómo es posible que un pueblo obrero que rezaba a su Patrona, pasados los años, se hubiera bestializado, convirtiéndose en blasfemas y sacrílegas manadas de facinerosas alimañas?
LOS VERDADEROS DESTRUCTORES DE ESPAÑAUn anciano minero pudo contar a Juan A. Sánchez Caballero, devoto de la Virgen de Linarejos, algo que le contaron sus mayores, también mineros:
"Un día llegaron los "extranjeros". Venían de más allá de los Pirineos. Bien trajeados, nos miraban por encima del hombro, reían entre ellos y con nosotros gastaban pocas palabras en "español". Bajaron a nuestras minas, a inspeccionarlas, para ver si les sacaban tajada o no, y vieron las estampas de la Virgen de Linarejos clavadas, como siempre había sido, en las paredes. Se burlaron, se reían y decían "supersticiones"."
Esos extranjeros no eran anarquistas ni marxistas desalmados, eran desalmados burgueses: puede que protestantes o judíos laxos, a buen seguro que masones y liberales, ingleses lustrosos de desayunos fuertes y sportmen; con muecas desdeñosas de superioridad e ironía hacia sus dominados, un pueblo que se había quedado sin Rey ni buen gobierno, un pueblo vendido como ganado en la feria de San Miguel. Cuando ese pueblo imitó a sus colonizadores en el desprecio por sus propias tradiciones, la necesidad inexorable hizo el resto: el liberalismo es el heraldo de los bárbaros.
Aquellos extranjeros de los que hablaba aquel testigo no eran rojos iconoclastas. Era gente "liberal"... Liberales escépticos. No obstante, Vázquez de Mella, con su poderoso Verbo, dejó escrito:
"Así como nos inspira menos desprecio el sectario que el escéptico, preferimos las hordas bárbaras, que ya golpean las puertas de Bizancio, a los degenerados bizantinos, que viven con el corazón enervado en los placeres y el entendimiento sumido en estériles disputas".
Un revolucionario, en su tenebrosa noche, incluso puede ver la luz de la verdad... Pero un liberal "
de derechas" nunca podrá verla, pues es una contradicción humana o un escéptico rematado.
BIBLIOGRAFÍA:
-
La Revolución industrial en España (1814-1913), Jordi Nadal, Biblioteca Historia de España.
-
Historia de Ntra. Señora de Linarejos, Juan A. Sánchez Caballero, Linares, 1955.
-Artículo "
La Virgen Minera", Antonio de la Torre Covaleda, en Revista "
Linares", núm. 23, pág. 7.
-
Antología de Vázquez de Mella, en Breviarios del Pensamiento Español, Ediciones FE, 1939.