sábado 21 de marzo de 2009


ANGÉLICO MOZART

Hoy seremos breves. Que las obligaciones así nos lo mandan. Y hoy, combinando deberes con audición musical (pues la índole de los "deberes" lo permiten), quiero hablar de Mozart, del para mí "Angélico Mozart". Su "Don Giovanni" -con libreto de Lorenzo da Ponte- es una experiencia rayana con lo celestial. No es de extrañar que Søren Kierkegaard quedara hechizado por esta Ópera, de tema tan hispánico y que, en manos del gran genio de Salzbugo, fue elevado a las más altas cimas del Arte, haciéndonos tan dichosos nuestros oídos. ¿Quién le diría a Tirso de Molina que su "El Burlador de Sevilla" daría para tanto? El Don Juan, personaje controvertido donde los haya, seductor fatal y machista irredento, ha traído cola... Más que Fausto, y hasta diríamos que más que Hamlet.


Hoy, cuando el mundo está intoxicado acústicamente (enmugrecido por el involucionista tamtam de la selva que vuelve), escuchar Mozart es toda una actividad contra-revolucionaria. Sin embargo, ya lo sabemos: Mozart fue masón, sí... ¿Y eso nos ha de privar de la maravilla de su música? Quitadme allá el abantal, la escuadra y el compás... A la hoguera con ellos; pero dejadme la obra de Mozart. Fue masón, sí. Pero también se dice, aunque no se le quiere dar mucho bombo y platillo (ahora que de música hablamos), que a Mozart lo "asesinaron" sus "hermanos masones", hijos de la misma Viuda de Hiram. Si mal no recuerdo, en uno de los funerales de Estado -retransmitodos por TV-, con motivo del sepelio de unos soldados españoles (caídos lejos de la Patria en misiones que nos tendrían que importar un pito) sonó música de Mozart. Supongo que fue el gobierno -ya era el Gobierno Zapatero, claro- el que eligió, como música que honorara los cadáveres de esos Caídos, la "Música para un Funeral Masónico" (K 477) de Wolfgang Amadeus Mozart.


¿Asesinaron los masones a Mozart? Tampoco lo sabemos -ya digo que eran rumores- y, por ignorar la verdad histórica nosotros callaremos, pues, ni siquiera contra esos pérfidos enemigos del legítimo Trono y del único y verdadero Altar, queremos nosotros levantar falso testimonio. Algún día descubriremos quién nos mató a Mozart, pues la muerte de Mozart nos dejó en profunda tristura: el intermediario entre las Musas y la humanidad, muerto y enterrado -bien se ve en la magnífica película "Amadeus"- en una fosa común. Mozart, Mozart... ¿Por qué amo tanto tu música, Wolfgang Amadeus? Será por ser la más noble expresión de una Humanidad, la de ese siglo tan vidrioso que fue el XVIII, que corría a su desastre.


Dios te pague, amigo Mozart, perdonándote las que tenga que perdonarte y contratándote de Chantre en el Cielo. Dios te lo pague por las horas de gozo que nos has regalado. Gracias, Mozart. Ni la podredumbre de la Logia pudo enturbiar la luz divina que brilla en tu música.

3 comentarios:

ErmitañoUrbano dijo...

Muy bueno...lo felicito..

Anónimo dijo...

Lo de que el asunto de D. Juan trajo cola, me ha hecho gracia. Todo lo demás digo como Ermitaño Urbano, muy bueno.

Maestro Gelimer dijo...

Anónimo... ¿A qué "cola" te estarás refiriendo, eh? Jajaja. Un saludo y gracias por tu comentario.

ErmitañoUrbano:

Muchas gracias por la felicitación. Nos hemos asomado a tu blog y desde aquí queremos hacer participar a nuestros lectores el agrado que nos ha producido el mismo. Invitamos a seguirlo.

Un saludo en Cristo Rey.