Creemos estar en lo cierto si afirmamos que es la primera vez que hace acto de aparición pública una respetable congregación católica, de carácter discreto. Compuesta por un número indeterminado de miembros, esta CONGREGACIÓN DE SAN DIONISIO, ha vivido latente desde hace siglos, transmitiéndose celosamente los saberes teológicos que se atesoran en el Corpus Dionisiacum. El Hermano Juan, jerarca de la misma, se puso en contacto con un miembro de este blog, expresando que era llegada la hora de manifestarse, pues no podía sufrirse por más tiempo la manipulación que de la Obra de San Juan de la Cruz hacen personajes como Juan Goytisolo y otros llamados literatos "españoles". La inteliguentsia gnóstica e igualitaria, los llamados "intelectuales orgánicos" formados por el marxismo y la masonería, tergiversan sin rubor alguno la impoluta obra teológico-mística de San Juan de la Cruz, sugiriendo e incluso afirmando temerariamente que las fuentes místicas de las que se sirve el santo carmelitano proceden de tradiciones extra-católicas (sufíes y cabalísticas, dicen esos petimetres). Con ello infieren un grave daño a los fieles católicos, relativizando la sagrada doctrina de la Santa Iglesia Católica, contenida en la obra del Doctor de las Nadas. En correo privado, el Hermano Juan nos ha pedido que publiquemos esta breve relación que nos hace llegar, para arrojar luz sobre los orígenes de la mística sanjuanista. Nos congratulamos de que la Congregación haya pensado en este blog para expresarse, tras años y años en el anonimato y el silencio.
"Cuando nos referimos al deseo amoroso, bien se trate del divino, del angélico, del espiritual, del animal, del natural, debemos entender que es una fuerza o facultad unificante y entrelazadora que, sin duda, mueve a los seres superiores a cuidarse de los inferiores y a mantenerse en comunión los que son iguales y a que los inferiores tiendan hacia los más altos y relevantes".
"Himnos amatorios", obra perdida del Maestro Hieroteo, varón santísimo. Pasaje citado por Dionisio Areopagita en "Los Nombres de Dios".
En la más alta escuela de espiritualidad mística floreció Dionisio, discípulo de Hieroteo. San Gregorio Magno lo llamó "antiguo y venerable padre". Los legados del emperador bizantino Miguel Gago trajeron a Luis el Piadoso (Ludovico Pío), hijo y sucesor de Carlomagno, el manuscrito del "Corpus Dionisiacum". Era el día 8 de octubre del año 827, víspera de la fiesta de San Dionisio, obispo de París, cuando el códice procedente de Constantinopla se instalaba solemnemente en el monasterio de Compiègne. Para confirmar la sacralidad de esta obra magna de la Teología Mística, cuenta la tradición que aquella noche histórica en que el texto fue recibido en Compiègne se obraron dieciséis curaciones milagrosas.
Agentes satánicos de la Revolución Francesa quisieron apoderarse del "Corpus Dionisiacum", pero milagrosamente el códice se conservó y hoy es uno de los tesoros de la Biblioteca Nacional de París.
San Buenaventura escribió: "Lo que San Agustín es para el dogma y San Gregorio para la moral, San Dionisio es para la mística: el maestro incuestionable".
En sus aguas bebieron los maestros Hugo y Ricardo de San Víctor. Más tarde, San Alberto Magno comentó las obras de San Dionisio, que lo menciona 1200 veces en su obra, tanta era su admiración por la obra de San Dionisio que se cuenta que San Alberto "Tenía el Corpus Dionisiacum de París como libro de cabecera". El Doctor Angélico, Santo Tomás de Aquino, discípulo de San Alberto Magno, que en el colosal monumento filosófico-teológico "Suma Teológica" nos lo menciona 562 veces. El linaje espiritual de San Dionisio se prolonga en el Maestro Eckhart, en Tauler, en Juan Ruusbroec, en Juan Gersón, en Nicolás de Cusa, en la Legión de los Cartujos, con Dionisio de Rijkel, Vicente de Aggsbach, Hugo de Balma, Ludolfo de Sajonia... Y en España, Francisco de Osuna, Bernardino de Laredo, Francisco Ortiz, Maestro Ávila, fray Luis de Granada, Bartolomé de los Mártires y nuestro San Juan de la Cruz.
Considérese, pues, cuán descaminados van los interesados que atribuyen a la mística del Siglo de Oro español orígenes andalusíes -islámicos- o sefardíes. Todos cuantos atribuyen a la altísima poesía mística de San Juan de la Cruz un origen sufí lo hacen por ignorancia de San Dionisio Areopagita, o por lo que es más grave: con la malicia de enturbiar con ponzoñas las aguas prístinas de la doctrina católica de la obra del Descalzo de Fontiveros. La figura de San Juan de la Cruz ha sido y es manipulada por gentes sin escrúpulos que, reclamando un origen converso del santo, pretenden distorsionar la integridad doctrinal de su Obra Poética y Teológica, haciéndola deudora de tradiciones que no podemos admitir como válidas.
La crítica destructiva pudo poner en tela de juicio la identidad del autor que se oculta tras el nombre de Dionisio Areopagita. Por eso actualmente se publican sus obras bajo el nombre del "Pseudo Dionisio", pero lo que no podrán lograr jamás será impedir que el Corpus Dionisiacum siga inspirando las más encumbradas experiencias místicas. Esas que, pasando por las etapas de la zarza ardiente (purgación), atravesando la nube (iluminación) y llegando a la tiniebla (el misterioso y oculto conocimiento de Dios) obtiene la auténtica contemplación mística, según el itinerario místico de San Gregorio Niseno.
Autor de este texto: Hermano Juan, Doctor en Teología y Gran Maestro de las Criptas de la Congregación de San Dionisio Areopagita.
2 comentarios:
Podría contar el Maestro Gelimer algo sobre esta Congregación de la que nunca he oído hablar nada?. O el Hermano Juan?.
Gracias.
Amigo mío: pues como el Hermano Juan no lea esto y haga acto de presencia, yo desde luego poco sé de esa Congregación.
Esperemos que se deje caer por aquí algún día, a ver si nos lo explica. De todas formas, personalmente, yo estoy de acuerdo con la crítica que el Hermano Juan ha realizado, recurriendo al magisterio de San Dionisio. Pues es algo que me fatiga ver de qué modo tan descarado ciertos y supuestos especialistas en la obra de San Juan de la Cruz atribuyen todo lo más grande que el místico nos ofrece en sus obras a más que sospechosas influencias extra-cristianas.
Era hora de saber, de una vez por todas, que San Juan de la Cruz no va al sufismo ni a ninguna otra corriente no-católica a pertrecharse de recursos para comunicar las inefables experiencias místicas que nos presenta en su poesía y en la glosa de la misma.
Un saludo en Cristo Rey.
Publicar un comentario en la entrada