viernes 28 de agosto de 2009

DATURA FASTUOSA... LA LEYENDA NEGRA CONTRA ESPAÑA Y EL JESUITISMO


DATURA FASTUOSA (EL BELLO ESTRAMONIO)

Endeble me ha parecido este relato de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, tras su segunda lectura: hace años que lo leí y apenas entendí gran cosa. Ahora lo entiendo un poco mejor. Algo así como un "Código Da Vinci" de época.

Nadie regateará a Hoffmann ser uno de los mejores prosistas en lengua alemana. Este paisano de Inmanuel Kant fue capaz de producir una obra literaria que se degrada -en este caso: con este relato titulado "Datura fastuosa"- al rango de la propaganda anticatólica y antiespañola.

Y, contra lo que suelo hacer en las presentaciones de las lecturas, con ésta desvelaré la trama -pues en la trama veo la flojedad del argumento y sostengo el juicio severo sobre este relato, al que he tildado de propaganda, y podría añadir "falaz" y "zafia" propaganda anticatólica y antiespañola.


¿Cómo asimilar que una oscura conspiración de jesuitas (Hoffmann habla de la "Orden de los Jesuitas" y se queda tan contento) quiera captar -no se sabe para qué finalidades- a un joven e inocente botánico con las más siniestras artes, induciéndolo a asesinar a su vieja esposa con un veneno?

Pues sí. Hoffmann nos presenta en este relato a un joven llamado Eugenio que, bajo el magisterio de su profesor Ignacio Helms, aprende botánica, gustando apasionadamente de esa disciplina y del cuidado de las flores del invernadero. A la muerte del profesor Helms, la viuda de éste -una señora sexagenaria- plantea a Eugenio un dilema: o casarse con ella o abandonar el herbolario, para evitar los presuntos rumores. Eugenio es muy joven para la anciana señora. Y es tal la afición de Eugenio por las plantas que, superando las habladurías, se casa con la viuda vieja.

En este punto, Hoffmann aprovecha para hacer un cuadro de costumbres, presentándonos la vida universitaria alemana con sus fraternidades y sus duelos a florete. Ante las burlas de sus compañeros universitarios, Eugenio se bate en duelo para defender su honor mancillado. Ya casado Eugenio, irrumpe en la acción un español: Fermino Valies (sic en el original alemán). Fermino -suponemos que quiso escribir Hoffmann Fermín, pertenece a la servidumbre de un Conde español: Angelo Mora (también así en el original de Hoffmann). Como vemos, Hoffmann no estaba muy versado en la onomástica hispánica. Pero ahí es nada. Fermino -nos dice- fue monje: luego se descubre que "monje jesuita"... ¿qué tendrá que ver la Compañía de Jesús con ninguna Orden Monástica?

En el palacio que ocupa el Conde español y el siniestro personaje de Fermino vive la supuesta hija del Conde, Gabriela. Cuando vi el pastel, pensé rápidamente en el Conde Cagliostro y en su compinche y amante Lorenzana Feliciani. Sabido es que este impostor y aprendiz de brujo se paseó por las cortes europeas del siglo XVIII. También anduvo por España, haciendo de las suyas. Cagliostro era un conspirador. Pero Cagliostro no era jesuita precisamente, sino francmasón. Volviendo a "Datura fastuosa", Fermino induce al joven Eugenio a conocer a Gabriela, y el botánico contrae una pasión irracional por ella. Seducido por la "española", empujado sibilinamente por Fermino, Eugenio planea el asesinato por envenenamiento de su vieja esposa. Cuando Eugenio prepara el veneno en la flor que había regalado previamente Fermino -la "Datura Fastuosa" que da título al relato-, Eugenio vuelve al palacio del Conde español y sorprende a Fermino y Gabriela fornicando, ciego de cólera regresa sobre sus pasos para impedir que su anciana esposa se envenene y, cuando regresa a vengarse de la pareja de amantes que lo ha embaucado, descubre que estos han sido apresados por las autoridades por sus actividades conspirativas... Al servicio de la "Orden de los jesuitas".

Al final, el autor tiene que descubrir la trama. Se ponen sobre el tapete los prejuicios que siempre se han esgrimido contra la Compañía de Jesús. Se demoniza a los jesuitas -y, de paso, a los católicos y a los españoles. Por eso mismo, sostengo que este relato -además de tener una trama muy débil- constituye una pieza más de los infundios que contra la España católica y contra la Compañía de Jesús se propalaban por la Europa protestante.

Eso no quita que haya otros relatos de Hoffmann que sean una delicia. Pero éste... éste es impresentable.