lunes 31 de agosto de 2009

NO QUERÍA IR A LA ESCUELA




Esta mañana temprano, mientras iba por la calle asisto a una escena. Un niño al que llevaba su madre de la mano. Por lo que ésta le decía, el crío iba a ser escolarizado por vez primera en su vida -según la edad que no calculo, pero a ojo de buen cubero. El niño se quejaba... Gruñía. Pese a su edad lo tenía muy claro: "¡¡¡Yo no quiero ir a la escuela!!!". Al final, la madre tenía que remolcarlo, tal era la resistencia que oponía el zagalejo. Del gruñido pasó al berrinche más histérico que cabe imaginar.




Siempre hubo niños que se resistieron a convertirse en escolares: cuando yo fui niño, tampoco quería ir a la escuela. Después de hacer la experiencia parvularia, me refrendé en mi posición: castigos en el cuarto oscuro -el famoso cuarto de las ratas, parece que estoy viendo aquella mazmorra-, tirones de oreja y de pelo, capones a diestro y siniestro, regañinas dadas por extraños (aquellas eran monjas, extrañas por lo tanto), pérdida de la confortable y segura libertad doméstica... Aquello era demasiado.




Como si de un lugar hostil se tratara, puedo imaginar que para esa criatura que esta mañana he visto y que en balde sostenía aquel tira y afloja con la madre, la escuela era -todavía en su precaria experiencia de la vida- percibida como un ámbito hostil. Nunca fue un espacio grato, pero desde aquella educación parvularia que yo padecí -con calabozos de castigo y hasta cachetes- a la escuela contemporánea... La escuela ha cambiado, a peor por supuesto. A este niño que hoy he visto le doy la razón: hoy en día, la escuela es peor todavía que la de antaño, pues un gobierno de visionarios tan cínicos como utopistas la han convertido en un centro de idiotización intelectual y reblandecimiento moral y sociopolítico.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Al parecer el niño que ha visto el Maestro Gelimer va a un colegio religioso.

Maestro Gelimer dijo...

Sí. El niño iba a un colegio de religión laicista y francmasónica, como todos los estatales.

Gracioso... Que Dios te guarde.

Perlimplín dijo...

Bueno, a decir verdad la escuela lleva siendo convertida en un ámbito hostil, antihumano y antinatural desde hace ya bastantes décadas.

Bienhallado tras las vacaciones, Maestro.

Anónimo dijo...

Bienaventurados aquéllos que tengan la suerte de ir a un colegio religioso, porque si la otra opción es convertirse en un descerebrado y salir en la serie "Física o Química", vamos listos.

Anónimo dijo...

Bienaventurados aquellos que van a un colegio religioso, por que seguiremos manteniendo el negocio y seguiremos creando borregos.

Reke Ride dijo...

Bienaventurados los necios como el anónimo que jamás tendrán la facultad o libertad de elegir...

En 1919 el diario socialista de París «L’Humanité» publicó una carta dirigida por un padre socialista a su hijo. Dice así:
«Querido hijo, me pides un justificativo que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificativo, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuándo tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?.

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender la historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?........

Reke_Ride dijo...

.......En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?. En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones?.

Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la
filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal?—éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau.—

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampère era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón;
Flammarion se entrega a fantasías teológicas. ¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios?

Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización, y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras.

Ya que hablo de educación: para ser un joven bien educado, es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple «savoir vivre», hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad, exige la facultad de poder obrar en sentido contrario.

Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación”.

Anónimo dijo...

Hay quienes prefieren el pasatiempo para imbéciles en que se ha convertido la educación Laica. ¿Una educación sin Platón y sin San Agustín es lo que quieren los progres? Será la educación del botellón...a la cola de Europa, ya ve que triunfo el de nuestra educación laica.
también os quiero enviar un articulo de Natalia Ginzburg (diputada comunista italiana) sobre el crucifijo en las escuelas:

“El crucifijo no genera ninguna discriminación. No habla. Es la imagen de la revolución cristiana que ha difundido por el mundo la idea de igualdad entre los hombres, hasta entondes desconocida. La revolución cristiana ha cambiado el mundo. ¿Queremos tal vez negar que ha cambiado el mundo? Para los no católicos, el crucifijo puede ser simplemente la imagen de uno que ha sido vendido, traicionado, torturado y muerto en la cruz por amor de Dios y del prójimo. Quien es ateo cancela la idea de Dios, pero conserva la idea del prójimo. Cristo representa a todos porque nadie había dicho nunca que todos los hombres son iguales y todos hermanos”.


Natalia Ginzburg
Publicado en L’Unità (órgano del Partico Comunista Italiano) 25 de marzo de 1988

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