martes 27 de octubre de 2009

EDAD ESPLÉNDIDA... VERDAD, BELLEZA Y BIEN

El filósofo alemán, Oswald Spengler

En nuestro combate contra la Revolución -y sus agentes aspersores de mentiras- vamos a empezar a nombrar las cosas de nuevo, valorándolas. Será un trabajo arduo; sí. Los nombres de las cosas parecen cristalizados por haberse usado inadvertidamente durante siglos. Pero os aseguro que si lo hacemos, haremos la Contra-Revolución más pacífica y eficaz de todas: cambiemos los nombres a las cosas, restituyéndole su brillo a todo cuanto la Revolución ha denostado, haciendo justicia a las cosas que fueron y siguen siendo de alguna manera.

Y empezamos así: proponiendo que todos aquellos que nos siguen y están de acuerdo con lo que decimos, empiecen a llamar "Edad Espléndida" a lo que todo el mundo llama "Edad Media".


OSWALD SPENGLER DIXIT...


Interior de la Catedral de Reims


"La palabra "Dios" tiene un sonido muy distinto pronunciada bajo las bóvedas de las catedrales góticas y en los claustros de Maulbronn y San Gall, que pronunciada en las basílicas de Siria y en los templos de la Roma republicana.

Interior de la Catedral de Tortosa

Esa impresión de selva que producen las catedrales, con la nave central más alta que las naves de los costados, oponiéndose así a la basílica de techumbre plana; esa transformación de las columnas, que por su base y su capitel tenían en la Antigüedad el valor de cosas aisladas en el espacio, y que ahora se han convertido en pilares y haces de pilares, brotando del suelo para repartir y confundir sus ramas y sus líneas en el infinito, por encima de la cúspide; esas vidrieras gigantescas que, anulando el muro, bañan el espacio en una luz incierta, todo eso es la realización arquitectónica de un sentimiento cósmico que había encontrado su más primitivo símbolo en los bosques de las llanuras nórdicas, en las bóvedas de enramadas con su misteriosa confusión, con el susurro de sus hojas, en eterno movimento, sobre la cabeza del espectador, con las altas copas que aspiran a desprenderse de la tierra.



Rosetón de la Catedral de Burgos

Pensad en la ornamentación románica y su profunda relación con el sentido de los bosques. El bosque infinito, solitario, crepuscular, ha sido siempre el anhelo oculto de todas las formas arquitectónicas de Occidente. Por esto, cuando declina la energía formal del estilo, en el gótico posterior, como en el barroco moribundo, el idioma abstracto de las líneas tiende a deshacerse en naturalismo de hojarasca y enramada
".

Oswald Spengler, "La decadencia de Occidente" (traducción de Manuel García Morente.)

1 comentarios:

Antonio Marco Mora Hervás dijo...

Felicidades. Un blog inmejorable.

www.lamaldiciondespengler.blogspot.com