MARTIRIO DEL BENEFICIADO DE MARCHENA A MANOS DE LOS MORISCOS
Otro episodio de la crueldad morisca fue el perpetrado con el vizcaíno Juan Martínez Jáuregui que, oriundo de Vizcaya, había venido a las Alpujarras para evangelizar entre los secuaces de Mahoma. Veamos la muerte atroz que le dieron.
No consentiremos que verdugos de tamaña consideración se vistan de victimismo por una expulsión que fue lo mejor que se pudo hacer con ellos. Sus descendientes, si es que quedan, tendrían que avergonzarse y pedirnos perdón a los españoles por las matanzas causadas por sus antepasados. Y no al revés.
Lectores españoles... Divulgemos la verdad histórica o próximo está el día en que los herederos de los moriscos volverán a repetir con nosotros estas masacres crudelísimas.
“No hay fiera tan cruel como un tirano señoreado de su pasión, y poderoso para ejecutar lo que quiere sin resistencia; porque es como un incendio que todo lo abrasa y consume. Ninguno lo fue más en sus principios que el reyezuelo Abenfaraz. Ninguno en más breve tiempo hizo tanta ruina ni pasó tantos cristianos a cuchillo. Puede ser epílogo de sus crueldades el atroz martirio que dieron al bachiller Juan Martínez Jáuregui, vizcaíno de nación y beneficiado del lugar de Mairena, en cuyo cuerpo no quedó arma ninguna que no probase sus filos, ni verdugo que no ejecutase su saña; pero cuando las fuerzas del enemigo más se embravecían cobraba más valor y esfuerzo la constancia del mártir, aunque es verdad que este nombre le merecen todos lo que en esta persecución padecieron (pues en general ya muchos en particular se les propuso siguiesen la secta de Mahoma, ofreciéndoles vida, libertad, hacienda y lugares honrados en la república que pensaban fundar). Pero este santo sacerdote vio mil particularidades que sin duda llegan a llenar todo lo que pide el nombre de mártir. Prendiéronle el primer día de Navidad. Robáronle la hacienda y atado le llevaron a casa de Andrés de Carvajal, morisco. Allí le tuvieron quince días padeciendo hambre, sed y muchos malos tratamientos, haciéndole dormir en el suelo […] Sacándole desnudo al campo y eras del lugar, diéronle muchas coces, bofetads y escupiéronle en el rostro y con otras mil injurias le decían: “Ya, perro, no nos llamarás a misa”. Amarráronle a una higuera y con una lanza abriéronle el costado derecho de este santo sacerdote, que con gran devoción llamaba a Dios en su ayuda y a su Santísima Madre y gritaba que moría por su amor. Embravecidos más con estas palabras, le atravesaron con dos jaras el vientre y pecho izquierdo, yviendo que no habían sido poderosas para acabar de matarle, le desjarretaron ambas piernas; pero en medio de tantas penas deseaba se multiplicasen los tormentos para tener más que ofrecer al Señor. Cumplióse su deseo para mayor felicidad y bien suyo, porque uno de aquellos ministros de Satanás le sembró todo el rostro y cuerpo de pólvora y pegó fuego; y aunque abrasado, quedó con vida, y para acabar de quitársela, cansados ya de tanta resistencia, le atravesaron con dos balas, y así triunfando de sus enemigos y de las miserias de esta vida, fue a gozar de la eterna.”
Memorial de Escolano.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada