jueves 26 de febrero de 2009

MARTIN HEIDEGGER, POR LA PUERTA DE LA SACRISTÍA


En la fotografía, Martin Heidegger contempla un antiguo armorial de los Condes de Messkirch, su patria chica. Nótese la complacencia con la que se asoma a los viejos documentos del Archivo aristocrático.

NOTAS SOBRE HEIDEGGER Y EL CRISTIANISMO

NOTA PRELIMINAR: Gracias a la oportuna reflexión de un amigo lector, Terzio (sobre la disposición o indisposición de Heidegger a rezar), hemos pensado que era conveniente abordar un tema como éste, aunque sabiendo de antemano que nada definitivo podremos decir sobre el particular. Preferimos omitir datos biográficos de Heidegger que no sirvan a la tarea que nos proponemos aquí. Se pueden consultar buenas biografías, como la de Hugo Ott. No obstante, bueno será recordar que Heidegger era hijo del sacristán católico de San Martín de Messkirch. Pretendió ser jesuita, pero se vio rechazado por cierta tara física. Todo hace pensar que, perdiendo la fe católica, estuvo muy próximo al protestantismo y no dejó de explorar en las religiones de Extremo Oriente. Sin embargo, ¿murió católico?

Según el testimonio de un pastor protestante, en otoño de 1933, en un discurso, pronunciado por Martin Heidegger a los representantes del estudiantado alemán, el filósofo alemán se dirigió contra el cristianismo, según el testigo: “contra el cristianismo, contra la teología cristiana, contra la interpretación cristiana de la existencia, de la realidad. Según Heidegger, si se quería atacar al cristianismo no bastaba con enfrentarse al sgundo artículo de esta doctrina (el que dice que Jesús es Cristo), sino que había que empezar por rechazar el primer artículo, el de que un dios ha creado y conservado el mundo y el ente es sólo un producto fabricado por una especie de artesano […] es en ese artículo donde, según él, se escondía el fundamento de un concepto negativo del mundo, que lo desprecia y lo niega.”

Si el mundo no es creación de un Dios, ¿qué será para Heidegger el mundo? Heidegger nos responde: la “cuaternidad” de tierra y cielo, divinos y mortales. Creo, sinceramente, que esta "cuaternidad" encuentra su expresión plástica en el Tetramorfos cristiano, donde la representación figurada de los Evangelistas sigue el mismo esquema de cielo, tierra, ángel y hombre-mortal. No obstante, en Heidegger esta "cuaternidad" es rezago de los poemas de Hölderlin.

La tierra –nos dice Heidegger- es “la que porta construyendo, la que fructifica alimentando, protegiendo aguas y roquedos, vegetales y animales”. El cielo “es la marcha del sol, el curso de la luna, el fulgor de los astros, las estaciones del año, la luz y el crepúsculo del día, la oscuridad y claridad de la noche, la bondad y la inclemencia del tiempo, el paso de las nubes y la profundidad azul del éter". Los divinos “son los mensajeros de la deidad, los que dan señales de ella. Es del imperar oculto de la deidad de donde aparece el dios en su esencia, que lo sustrae a toda comparación con lo asistente”. Los mortales “son los hombres. Están llamados a ser mortales porque pueden morir. A morir se lo llama: estar capacitado para la muerte en cuanto muerte”.

Este pensamiento de la cuaternidad no nos lo presenta Heidegger como una innovación Heidegger, con las novedades sólo pueden encandilarse los modernos y los estúpidos (palabras sinónimas las más de las veces). La prueba de todo pensamiento fuerte está, precisamente, en recordarnos viejas verdades, no en descubrirnos nada. Veamos un noble testimonio que podemos citar como antecedente del mundo como “cuaternidad”, asentado por Heidegger:

Dicen los sabios, Calicles, que al cielo, a la tierra, a los dioses y a los hombres los gobiernan la convivencia, la amistad, el buen orden, la moderación y la justicia, y por esta razón, amigo, llaman a este conjunto “cosmo” y no desorden y desenfreno” (Gorgias, Platón).

El recelo de Heidegger ante el cristianismo puede deberse a muchas razones, pero creemos que la lectura de Nietzsche es decisiva. No obstante, la posición del filósofo ante el fenómeno cristiano es bastante ambigua. Una anécdota que cita Max Müller puede valernos como prueba de esto:

Cuando Heidegger entraba en una capilla o en una iglesia su actitud siempre era de un respetuoso silencio. Max Müller le preguntó un buen día: “si su actitud no tenía algo de inconsecuente, ya que había rechazado los dogmas de la Iglesia”. Heidegger le respondió: “Hay que pensar históricamente. Y en un lugar donde se ha rogado tanto, lo divino se hace presente de manera muy particular”.

Murió el 26 de mayo de 1976 en Friburgo, pero quiso ser enterrado en el cementerio de la parroquia de la que su padre fue sacristán, San Martín de Messkirch. Fue inhumado en el suelo de sus antepasados, con un sepelio católico, aunque en su tumba no hay una cruz, sino una estrella.

Bernhard Welte, sacerdote católico, teólogo y amigo de Heidegger pronunció unas palabras en memoria del difunto:

Heidegger quiso “cargar con su parte de la angustia de esta época alejada de Dios y mostrarle el camino a la época y al mundo como un camino que lleva hacia allí”.

El camino de Heidegger pudo ser algo errático, es cierto: pero, como bien apuntó Albert Krautheimer, el cura vecino de Bietingen, buen amigo de Heidegger: “los miembros de la Iglesia celebrarían que Martin atravesara el umbral principal de la iglesia de San Martín de Messkirch con hábito de penitente, pero hace mucho tiempo que ya entró en la iglesia, por la puerta de la sacristía, como cuando niño, como cuando era el hijo de aquel sencillo sacristán”.

Pese a todas las objeciones que puedan hacérsele al filósofo de la Selva Negra, mi admiración por su obra y por su personalidad no quiere dejar esto aquí y así, tan desabrido. A título personal, para mí constituiría un gran motivo de alegría que Martin Heidegger se arrepintiera a tiempo de sus pecados, suplicara el perdón de Dios y Heidegger esté en gloria, siendo alumbrado por luz perpetua.

INQUISICIÓN CLANDESTINA: EL ÁNGEL EXTERMINADOR DEL SEÑOR




Escudo del Santo Oficio de la Inquisición y cuadro de Conspirador carlista del siglo XIX.

ÁNGEL EXTERMINADOR, SANTA INQUISICIÓN CLANDESTINA

La abolición del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición tuvo lugar en la primera mitad del siglo XIX. La Santa Inquisición fue abolida durante los años de ocupación napoleónica, también por las Cortes de Cádiz y, con Fernando VII vino a restaurarse pasajeramente, siendo nuevamente abolida por los sectarios del Trienio Liberal. Durante la Década Absolutista actuaron las Juntas de Fe, y en 1834 fue totalmente abolida por Martínez de la Rosa. ¿Totalmente abolida?

La primera mitad del siglo XIX fue para España un hervidero de asociaciones clandestinas, entre las que merece nuestra atención el Ángel Exterminador. Sin que sus estudiosos se pongan de acuerdo en la fecha de fundación de esta sociedad secreta: Gerald Brenan da el año 1821, Jaime Más Ferrer el de 1823 y J. Felipe Alonso el de 1827 como fechas de arranque de este grupo militante de católicos tradicionalistas.

J. Felipe Alonso toma como fecha de aparición la de 1827 por ser en este año cuando el Ángel Exterminador ejecuta a Cayetano Ripoll, maestro de escuela que inculcaba a los niños las ideas deístas. Ripoll fue secuestrado por agentes de Ángel Exterminador, juzgado y condenado a arder en la hoguera por un tribunal secreto. A última hora se permutó la hoguera por la horca, otros dicen que el garrote vil. Lo que sí parece cierto es que, debajo del patíbulo, se colocaron calderos pintados con llamas. Su cadáver fue posteriormente descuartizado y quemado por el pueblo llano que aplaudió la ejecución de este maestro que viciaba a los niños en el descreimiento de Dios.

Gerald Brenan sostiene la fecha de 1821 como fecha de la fundación de esta sociedad secreta contrarrevolucionaria y dice que en 1834 será cuando despliegue una mayor actividad, bajo la presidencia del Obispo de Osma.

La otra noticia tangencial que he podido encontrar de la actividad de esta organización contrarrevolucionaria se encuentra en una historia novelada de la vida de Luis Candelas, "Luis Candelas. El bandido de Madrid" de Antonio Espina (1891-1972), pero las tendencias republicanas de este autor hacen pensar que su partidismo sesga forzosamente lo que del Ángel Exterminador nos cuenta.

Luis Candelas nació en Madrid el 9 de marzo de 1804 y fue ejecutado en 6 de noviembre de 1837, a las doce de la mañana, después de ser reconfortado por los Sacramentos y adjurar de su filiación.

Según Antonio Espina, el lugarteniente de Luis Candelas, Francisco de Villena era agente de Ángel Exterminador. Francisco Villena (alias "Paco el Sastre" y, para las mozas, "el Marquesito") había nacido en Baeza (Reino de Jaén), pero residía desde joven en la villa y corte de Madrid. Con un abultado expediente delictivo, Paco el Sastre y Luis Candelas se conocen en la cárcel y deciden ayuntar esfuerzos con otros como Balseiro para salir airosos en sus robos.Se sabe de Luis Candelas que desde muy joven simpatizó con las ideas liberales y, según Eduardo Comin Colomer, fue iniciado en la Logia Libertad número 6, obediente del Grande Oriente de España, con sede en plazuela del Biombo de Madrid. El alias que tomó Luis Candelas para militar en la masonería es sobradamente elocuente: "Temístocles", vencedor de los "persas" en Salamina... Ni que decir tiene qué significaba lo de “persas” en Madrid, pues estaba bien reciente, el nombre de "persa": realista.

En la cárcel, Luis Candelas conocerá a quien más tarde será político liberal, el abogado Salustiano Olózaga. Candelas, alias Temístocles, ayudará al conspirador liberal desde que el demagogo ingresa a prisión el 17 de marzo de 1831. Incluso prepara su fuga. Salustiano Olózaga recompensará con la ingratitud el servicio prestado por el bandolero y masón Candelas: años después, en 1837, Olózaga será requerido por el jefe político para identificar a Luis Candelas, tras su detención y varios careos. La declaración de Olózaga contra quien le había ayudado a escapar puede descifrarse como cumplimiento de una consigna dada en el seno de la masonería, pues todo parece indicar que Luis Candelas había caído en desgracia entre sus hermanos masones.

Pero, estábamos con Ángel Exterminador y volvamos a Paco el Sastre. Según Antonio Espina, el bandido baezano ejerce como sicario del Ángel Exterminador, endosándole a Paco el Sastre la muerte de un caballero catalán en la Fonda de los Leones, siguiendo instrucciones de la sociedad secreta contrarrevolucionaria; el catalán a la sazón –eliminado por Paco el Sastre- hacía las veces de correo para el Grande Oriente. Está por confirmar que esto fuera así y no simple invención de los folletones decimonónicos o de la imaginación de Antonio Espina.Lo que sí es un hecho es que el Ángel Exterminador fue una de las sociedades secretas que tuvieron que organizarse para defender el Altar y el Trono, puestos en grave peligro dada la virulencia de las sociedades secretas extranjeras, ateístas y liberales, que habían "levantado sus columnas" en España.

Sobre noticias dadas en el foro hispanismo.org: http://hispanismo.org/?

martes 24 de febrero de 2009

¿ASOMARSE A LA VENTANA?

En la foto: Martin Heidegger

A PROPÓSITO DE LAS VENTANAS, EL SOSIEGO Y LOS VIAJES

Era 1965. Y, en vísperas de un viaje, Ernst Jünger recibía una carta de Martin Heidegger. Así nos lo cuenta Jünger:

Acabados los preparativos del viaje a Extremo Oriente; partiremos mañana. Martin Heidegger, que al parecer está leyendo en estos días a poetas chinos antiguos, me escribe que lo mejor es quedarse en la propia habitación de uno y ni siquiera mirar por la ventana. Es una máxima para su uso personal, no una alusión a nuestro viaje. Heidegger adjunta un poema de Lao-tse”.

La respuesta de Jünger a Heidegger era:

Mi querido Heidegger, sentimos mucho que no pudiera usted ir a Stuttgart; esperemos que en otra ocasión haya más suerte. Entretanto emprendimos el viaje y hemos visto mares, países y pueblos. He reflexionado a este respecto sobre las palabras del sabio chino que usted me citaba en su carta.

Si yo encerrase mi temperamento en mi cuarto, ¿podría modificarlo con ello? ‘También en él hay dioses’” –y enseguida estaría tentado de emprender un viaje autour de ma chambre, como ya hizo mi predecesor francés. Es mejor, por tanto, conquistar la calma espiritual y perseverar en ella, mientras el espacio se mueve. Es lo que yo intento hacer. Y aquí a bordo sigo trabajando en lo mismo que en Wilflingen.”

El predecesor francés al que alude Jünger es Xavier de Maistre, quien escribiera el delicioso relato, por llamarlo de algún modo, intitulado “Viajes alrededor de mi cuarto” que sería publicado el año 1795 por el mismo hermano de su autor, el magnífico polemista y filósofo contrarrevolucionario Joseph de Maistre. Wilflingen -para los no iniciados, es la mansión a la que se retiró Ernst Jünger.

El interés de Heidegger por el pensamiento de Extremo Oriente ha sido puesto de manifiesto en el estudio de Carlo Saviani, “El Oriente de Heidegger”. Pero no nos perdamos, como los doctos universitarios, en citas ni más excurso.

La cita que Heidegger le hacía llegar a Jünger se nos revela en la contestación epistolar de éste –que reproduce en su diario:

Si yo encerrase mi temperamento en mi cuarto, ¿podría modificarlo con ello? ‘También en él hay dioses’”.

La lectura que Jünger hizo del particular es más severa, a la luz de la carta de Heidegger que hacemos bien en pensar que sería más larga: Heidegger, según Jünger, “escribe que lo mejor es quedarse en la propia habitación de uno y ni siquiera mirar por la ventana”.

Parece una sentenciosa y lapidaria aseveración sobre la inanidad de todo lo que, más allá del radio inmediato de uno, pueda prestarse a la vista. Con semejante afirmación, nada o bien poco (la propia habitación) sería digno de ver. Lao Tzé ya lo había dicho: “Para conocer el mundo, no hace falta que salga de mi habitación; basta con mirar por la ventana”. Y Heidegger diría más: no merece ni asomarse a la ventana.

La respuesta de Jünger nos parece más creativa. Es la respuesta de un Aries a un Libra:
Es mejor, por tanto, conquistar la calma espiritual y perseverar en ella, mientras el espacio se mueve.”

El culillo de mal asiento ariano no puede permanecer enclaustrado en su habitación, se pondría a dar vueltas alrededor de ella. Pero tiene claro una cosa: conquistar el sosiego y perseverar en él es requisito para moverse por el espacio.

Nuestros contemporáneos han hallado una fórmula mucho más cómoda. La tentación de rehuir la realidad se hace tanto más fuerte todavía cuando, al parecer, desde esta “ventana” (“window” de las “windows”) podemos acceder a “mundos virtuales”, a conversaciones virtuales, a aventuras virtuales, a viajes virtuales y, los más desquiciados, incluso a “sexo virtual”… Así y todo, todo muy virtual… Se nos pierde la “impresión de realidad” que diría nuestro Zubiri y la técnica adquiere un carácter más tétrico que el soñado por los más pesimistas de la Revolución Conservatriz tudesca.

El mundo de Internet nos planta frente a los ojos una versión nueva del Mito de la Caverna: aquí, las sombras que se mueven y con las que interactuamos no son más que sombras. ¡Pobre de aquel que venga a decirles a los cavernícolas que la realidad está fuera de la caverna!

A Sócrates lo mataron por algo similar –ver “Fedón” de Platón.


NOTA: “Pasados los setenta I (1965-1970). Radiciaciones”, traducción de Andrés Sánchez Pascual, Tusquets Editores, Barcelona, 1995, pág. 38

GRANADA, TIERRA SOÑADA

Foto: P. Ximénez


GRANADA... CIUDAD MÁS QUE SOÑADA

FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE GRANADA, SEGÚN FUENTES MUSULMANAS


"...y contemplaron una hermosa llanura, llena de arroyos y de arboledas, que, como todo el terreno circundante, está regada por el río Genil, que baja de Sierra Nevada. Contemplaron asimismo el monte en el que hoy se asienta la ciudad de Granada, y comprendieron que era el centro de toda la comarca, ya que tenía delante la Vega, a ambos lados los términos de al-Zawiya y de al-Sath, y detrás el distrito del Monte.

El lugar les encantó, porque vieron que reunía todas las ventajas, y se dieron cuenta de que estaba en el punto central de una región muy rica y en medio de sus focos de población, y de que, si un enemigo venía a atacarlo, no podría ponerle sitio, ni impedir en modo alguno que sus habitantes se aprovisionasen, dentro y fuera, de todos los víveres necesarios. En consecuencia, y en tanto Elvira quedaba arruinada, comenzaron a edificar en aquel sitio, y cada uno de los hombres del grupo, lo mismo andaluz que beréber, procedió a levantar allí su casa
."

("Memorias" de 'Abd Allah, último rey zirí de Granada, destronado por los almorávides en el año del Señor de 1090).

En 1492 era reconquistada por los Ínclitos Reyes Católicos. Con el correr de los años, llegado el siglo XIX, François-René de Chateaubriand, Washington Irving... y un largo etcétera de románticos, hasta desembocar en Gerald Brenan, vinieron a soñárnosla otra vez mora.
Y Dios impida que estos sueños se hagan realidad.

lunes 23 de febrero de 2009

PUESTO YA EL PIE EN EL ESTRIBO...


"Puesto ya el pie en el estribo..." -recordaba Cervantes este verso de una quintilla en las palabras preliminares de "Los trabajos de Persiles y Sigismunda", dedicadas a D. Pedro Fernández de Castro. "Puesto ya el pie en el estribo..." -nos está diciendo este caballero anciano inmortalado por el Greco. Mirad esos ojos hidalgos y mortecinos, "con las ansias de la muerte". Es el rostro de un hidalgo de los siglos espléndidos del Imperio y de los pordioseros años de la cuesta abajo sin frenos de España.


Han quedado esos ojos aterciopelados, a fuerza de tantas tribulaciones pasadas, sobrenaturalizados por una vida, tal vez holgada en lo material, pero acrisolada en rigores sin cuento. Su mujer fue contada en la mortandad de una epidemia que se llevó a medio pueblo. Ha perdido un hijo en Flandes, y otro fue capturado por los piratas berberiscos. Tiene una hija en un convento, y la otra hija casó con un caballero no poco principal, yéndole lo más de su hacienda a nuestro hidalgo en las dotes. En manos de prestamistas sin escrúpulos, gente que medra a costa de las espadas, los haberes se le van perdiendo, como se le perdieron los dos hijos queridos.


Mirad su cara. Pueden haberlo engañado mil veces. Lo han traicionado otras tantas. Sus decepciones siempre las ha pasado por las cuentas del Santo Rosario, y suplica a María Santísima para que la Medianera interceda, ante Jesucristo Nuestro Señor, por la victoria de las armas de Su Sacra Católica Majestad el Rey de España. Sabe que de nadie se puede esperar mucho. Sólo en Dios cabe aguardar. Cuando sale de su casona, contempla el escudo en piedra de su linaje, y repasa los blasones en los que se cifran las hazañas de sus ancestros que blandieron la espada en las Navas de Tolosa, y en la conquista de Baeza... Y en tantas otras jornadas que fueron pruebas en que sus antepasados cargaron con armas heráldicas el escudo de la familia. Y con amor contempla, a la luz de un candil, las ejecutorias que recuerdan las proezas de sus antepasados, de tan esclarecida sangre.


"Puesto ya el pie en el estribo..." nuestro hidalgo se sabe sin descendencia, y columbra a la Muerte que, con su guadaña, le acecha en una danza macabra. Todas las vanidades de este mundo pasajero se arruinarán en la podre, bien lo sabe. Dos hijos que hubo, los perdió sirviendo al Rey. Se consuela el hidalgo, pues lo que el Rey no paga, lo recompensará con creces Dios Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal Señor de los Ejércitos. Y "con las ansias de la muerte", el hidalgo vuelve a rezar todas las tardes, a la caída de la tarde, para que sea leve la caída de un Imperio que es su misma Casa.

domingo 22 de febrero de 2009

OREMOS A LOS ÁNGELES CUSTODIOS


ANECDOTARIO HISTÓRICO DE 1936: EL SACRISTÁN Y EL ÁNGEL CUSTODIO

Me contó un viejo, hijo de un antiguo sacristán, una anécdota que le sucediera a éste en el convulso verano de 1936. En su pueblo, un pueblo del Reino de Jaén, el Frente Popular implantó el terror desde los primeros días del Alzamiento Nacional. Las primeras medidas que adoptaron los energúmenos del poder local, como en todos los lugares en que desgobernaron, fueron la de armar hasta los dientes a todo resentido social que pidiera la revancha. Se apresó a todos los sospechosos de “rebeldes” (o sea, a toda persona decente y de orden) y se les recluyó en un Convento, convertido en Cárcel del Pueblo. Palizas, torturas, privaciones y paseos definitivos…

Como no podía ser menos, me contó aquel anciano, las iglesias fueron las primeras en sufrir la saña y el furor de aquellos monstruos revolucionarios. El sacristán de una de ellas, el padre de este viejo amigo mío, tenía oculto en su casa al párroco de la iglesia a la que servía. El sacerdote estaba muy preocupado. Y le participó a su sacristán la razón de sus congojas: el Santísimo Sacramento se había quedado reservado en el Sagrario.

Por el amor de Dios, ve, Fadrique, ve a la iglesia… Y así, como quien no hace la cosa, trae a Cristo, no vaya a caer en manos de estos demonios”.

El sacristán consideró que, verdaderamente, nadie mejor que él para esa misión. Pidió la bendición del señor cura –que, como era obvio, no podía salir sin exponer su persona a las pistolas marxistas- y, haciendo de tripas corazón, fuése a la iglesia. Pensaría el hombre que no era él digno de tamaña hazaña, pero –encomendándose a su ángel custodio- allá que se fue. Pese a ser verano, Fadrique se puso un chaquetón para poder ocultar lo que iba a extraer de la iglesia.

Los rojos habían convertido la iglesia parroquial en almacén. Profanado el templo, las magníficas tallas habían sido pasto de las hogueras. Y las naves y capillas exhibían un aspecto desolador. Unos milicianos montaban guardia a la puerta del templo. Fumaban sus cigarrillos de liar, y llevaban todo el día bromeando entre sí y silbando a las mozas que pasaban. El sacristán llegó a ellos. Caía la tarde.

-¡Hombre, Fadrique…! ¿Pero qué se te ha perdido a ti por aquí? ¿Es que hay Novena? –dijera uno de aquellos centinelas, en tono irónico.

-Pues, nada, camaradas –dijo Fadrique el sacristán. Que resulta que me dejé en la sacristía los libros del nene, y pido que me dejéis pasar, por si puedo cogerlos, para que me siga estudiando en casa.

-¡Pues claro, hombre! Venga, entra y busca los libros, que el zagal aproveche en casa.

El sacristán penetró en el templo parroquial y quedó espantado de lo que habían hecho aquellos bárbaros con la iglesia de sus amores. Hasta el retablo lo habían descuajado. Se fue al Sagrario con la llavecita, y temblándole la mano abrió aquella terrenal alcancía para el Pan Celestial. Miraba a sus espaldas el sacristán, por ver si los milicianos le habían seguido y pudieran estarlo viendo. Abrió y su alborozo fue muy grande cuando descubrió que allí estaba el Copón, con la Sacratísima Hostia. Con gran sentimiento, el sacristán cogió el Ciborio –mientras repetía en un susurro, a guisa de jaculatoria: “Yo no soy digno de que entres en mi casa… Yo no soy digno de que entres en mi casa…”.

Y con agilidad, guardó el Copón con el Señor Sacramentado, en el interior de su chaquetón apretándolo contra su pecho. Al salir recordó que ni había mirado lo de los libros, achaque que puso a los milicianos para entrar en el templo, y ensayaba una piadosa mentira para deshacerse de los posibles comentarios de aquellos dos.

Al salir, los milicianos le dijeron: “Bueno, Fadrique, ¿qué tal, hombre, encontraste los libros?”.

-Sí, sí… aquí los llevo.

Caía la tarde, se hacía la noche, y los milicianos sabían que a esa hora quien anduviera por la calle podía pagarlo caro en caso de encontrarse con una patrulla. Uno de los milicianos le dijo:

-Mira, Fadrique, con la hora que es no quiero yo que vayas solo a tu casa. Nosotros no sabemos escribir, ni tampoco tenemos aquí papel para hacerte un permiso, pero si te pillan los Hermanos Proletarios, te puede costar caro lo de los libros. Así que yo mismo voy contigo, y de esta manera seguro que te respetan.

-Pues… No sabes cómo te lo agradezco, camarada. –dijo el sacristán.

Y, quedando uno de los milicianos a la puerta de la iglesia profanada, aguardando el retén, marchó el otro a la vera de Fadrique, con su máuser.

Y me contó el hijo de Fadrique que éste, pasados los años y despejada España del terror rojo, reía muy contento aquella hazaña que con tan buen fin concluyó. Y, hasta el fin de sus días, mantuvo Fadrique que aquel desenlace no podía ser cosa sino de su Ángel Custodio… “Que, míralo, mira el Ángel de la Guarda que tengo… que fue pedirle que no me dejara solo en aquel aprieto y hasta nos puso escolta al Santísimo Sacramento y a mí…”.

sábado 21 de febrero de 2009

UNA EDITORIAL EDIFICANTE EN AHORA INFORMACIÓN


Publicamos la Editorial correspondiente al n.º 95 de Ahora Información, por constituir esta Editorial un ejercicio magistral que nos puede ubicar, en el mapa espacio-temporal, el punto al que miserables traidores han traído a España, tras una trayectoria de felonías, yerros y despropósitos.


Editorial


Anomia. Muerte. Disolución.


1978. España, sin ley. Si por definición la ley es una ordenación de la razón, la razón de la ley estriba en su bondad. De ahí que su dínamis sea la buena vida. No puede esperarse que, negando la razón de bien, se obtenga, pues, una vida humana. Esto es, digna de la persona humana.


Al postergar, dejándolo fuera de la ley, a Dios manifestado plenamente en Jesucristo, se abolió para España, junto con la razón del bien, toda su historia, resultando un pueblo sin Constitución, la suya, y sin norma, que es lo mismo que sin bien: De ahí el resultado de la anomia, pues si la vida política se concreta en la existencia de Ley que la informa y anima, su negación es la muerte de la vida política. Como gangrena que vicia el conjunto del cuerpo. Roto el lazo del cuerpo con toda su historia: 589 y la confesión de la verdad en Cristo.


Perdida el alma es ilusoria la vida del cuerpo, y así queda abierta la veda: La caza del hombre. Que tiene sus desenlaces primeros en aniquilar todas sus relaciones naturales; “sin ley, ni pueblo, ni hogar” que diría el de Estagira. Para más allá de esto lanzar los sujetos unos contra otros: Declara disuelto todo vínculo contra la fidelidad dada (negación de la institución divino-natural del matrimonio); declara el cese de la conciencia personal, sujetando el ser personal al diktak de un partido mediante la okupazión de la educación; normaliza la muerte del ser humano a la par que resuelve el conjunto social en un prostíbulo (póntelo-pónselo); hace de la mujer un mero objeto de desecho conforme el usar y tirar, elevando lo ¿varonil? a pura libido insaciable; declara mutilables los deficientes, dado el craso error de haberlos dado a parir, lo que generando dependencia resultaría la mayor de las deficiencias. ¿Es de locos? Luchan contra Dios; por ello matan al hombre.


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Cuán necesarias se hacen revistas como AHORA INFORMACIÓN... Se puede decir más alto, pero no más claro... La presencia de Rodríguez Zapatero en la Moncloa es, visto así, todo lo funesta que se quiera, pero accidental. El problema es mucho más hondo. Lo que nos distancia de la posición de todos los políticos actuales consiste en la imposibilidad de compartir con ellos, si es que la tienen, su concepción antropológica... Nosotros, los católicos, tenemos una toda concepción antropológica y teológica. Y, por eso mismo, no podemos -a riesgo de comprometer la salvación del alma- apoyar partidos políticos que viven en la estulticia indefinible (Partido Popular) o en la pertinaz ofensiva contra todo lo que más amamos: Dios, la Patria y la Familia.

jueves 19 de febrero de 2009

PERROS EN CELO CONTRA LA REVOLUCIÓN




Arriba, retrato de Dietrich Eckart. Debajo del mismo, retrato del judío socialista Kurt Eisner.

LA MAGIA CONTRA EL SOCIALISMO

Kurt Eisner había sido nombrado presidente del Gobierno Revolucionario de Múnich, gobierno golpista que agrupaba a los socialistas mayoritarios y a los independentistas. La carrera política de Kurt Eisner se había montado sobre la publicación que había hecho de documentos oficiales en los que se culpaba a Alemania del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. Cuando el 21 de febrero de 1919 se dirigía a la primera sesión de la Asamblea bávara, Kurt Eisner era asesinado a tiros por contrarrevolucionarios alemanes.

Sus fanáticos seguidores socialistas colgaron un enorme retrato de Eisner en la pared próxima al lugar en que había sido abatido a tiros. Y todos los transeúntes que pasaban por aquel lugar eran obligados, por los celosos socialistas paramilitarizados, a saludar puño en alto la efigie del judío socialista.

Dietrich Eckart, al parecer instigador del asesinato del cabecilla bolchevique, ordenó llenar bolsas de papel con la sangre de perras en celo y lanzarlas contra el retrato. La reacción animal no se hizo esperar, y perros de todo el entorno acudieron a la llamada de las feromonas. El retrato y sus custodios tan revolucionarios como intimidadores desaparecieron tan deprisa como habían llegado.

A veces, la magia es tan sencilla como eso.

martes 17 de febrero de 2009

SI TODO VA MAL... NO VOY AL CARNAVAL




Tengo un amigo que es padre de familia. Ayer mismo lo despidieron de la empresa en que trabajaba. Su hijo está en Educación Primaria en un Colegio Público, donde hasta el conserje pega carteles del PSOE. Hoy mismo, al niño sus profesores lo disfrazaron de Euro (¡hay que tener imaginación para disfrazar a un niño de "Euro"!), con el propósito de engrosar una chirigota escolar que ha ideado uno de esos profesores. A la chiquillada la han disfrazado de mojiganga, para -según pone el periódico: "Reírse de la crisis". Mi amigo se ha enterado a destiempo. Ha montado en cólera. Demasiado tiene con haberse quedado en paro, como para que ahora -ese profesorado paniaguado de la Junta de Andalucía- le vista al niño de Euro, en un cínico ejercicio de risoterapia colectiva. "España se ha convertido en una gran masacarada" -me dice mi amigo. Sí. Mascarada es poco. Es el Circo de ZP, al que le crecen los enanos y los números rojos. Y, parece mentira, no le crece la Resistencia.


Tengo un amigo que está soltero. Lo despidieron hace meses de su trabajo. Se ha metido en pleitos con la empresa -por despido improcedente, alega su abogado. Mi amigo -el soltero- se había decidido, antes de ser puesto de patitas en la calle, a buscar novia y, con mucha suerte, casarse algún día. Tendrá que posponer sus planes. Hasta que no encuentre trabajo... "¿Dónde voy yo a buscar novia si no tengo ni un céntimo para salir?". Le digo yo: "No te preocupes, hombre. Siempre podrás encontrar algún novio que te quiera tanto que no mire tu cartera". Y es que tengo entendido que a Zerolo no le va nada mal la cuenta corriente. Y es que, hasta para ser extranjero y maricón hay que tener suerte en este país, y mejor que suerte, pida su alta en el PSOE, con un carnet así nadie podrá impedir que realice sus sueños: también los más depravados.


Tengo un amigo que lleva meses y meses sin trabajar (no, no se trata de un funcionario) y, agotado el subsidio de desempleo, para dar de comer a su familia salió una madrugada a cazar. Lo pillaron in fraganti cazando, furtivamente, en la finca de un mandarín socialistero de la Junta de Andalucía. A mi amigo lo que es puntería no le falta... Mira que irse a cazar a las pocas fincas que están vigiladas. Ese día, su escopeta dio cuenta de un conejo. Cuando la Guardia Civil lo detuvo, mi amigo adujo que no sabía él cómo se le había colgado el conejo de la cincha, pero por mucho que dijo aquello... La Guardia Civil no le perdonó la multa: "Que nosotros no somos una ONG" -le dijo el miembro del Benemérito Cuerpo. Ni a Robin Hood se las ponían más crudas para comer. Si mi amigo se hubiera ido con Baltasar Garzón de montería no le pasarían estas cosas. Me contaba esto contrito y le dije: "Pues para haber votado a ZP, hay que ver lo poco que te consideran...". La sanción económica que se ha buscado mi amigo es de aúpa, pero él dice que mientras no le quiten la escopeta... Ya sabrá emplearla. Y se me quejaba: "Con la de accidentes que hay en las monterías, y Garzón se escapa..." ¡Será posible! Mi amigo dice que, con la puntería que él tiene, no se le hubiera escapado... la Garza.


Tengo una vecina que está separada y tiene un niño que todavía tiene que llevar de la mano al Colegio. Una mañana mi vecina le propinó dos bofetones a su hijo, a la puerta del Cole, pues el niño -que se ve que aprende mucho y muy rápido- le dijo: "Vete a la mierda, so puta...". Ignoramos a día de hoy si el niño sabía lo hijo de puta que se estaba declarando, tan tiernecito él. Un profesor del Colegio contempló la escena y, raudo y veloz, se apresuró a denunciar a mi vecina a la Guardia Civil. Hoy se la han llevado esposada... Y no será por puta. El profesor -satisfecho de su servicio cívico- ha ascendido en la escala funcionarial, y se dice que un político le ha prometido que muy pronto existirá podrá aspirar a cubrir una plaza como "comisario político de protección de la infancia". Se tratará -al parecer- de una nueva función que compaginará la delación de padres autoritarios con el suministro de pornografía a la infancia y todo puede ser que se dote al niño de algún instructor macho y a la niña de una instructora hembra, ambos disfrazados de payasos multicolores.


España no es carnavalera. Es la España del bujarrón y del parado, del corrupto y del corruptor, del asesino y del chivato, de la cochambre escopetera que caza gaviotas en los Montes de Toledo. España no es España... Y la madre que la parió dicen que la ha abortado.


En el mejor de los casos vestirán a tu hijo de payaso para, en una hábil maniobra propagandística, quitarle importancia al frigorífico vacío y, como desde hace tiempo se ha dejado de enseñar el Abecedario a los niños, cuando estos sean mayores no sabrán cuándo acaban las letras que por pagar al Banco les quedan, por toda herencia de sus padres.

lunes 16 de febrero de 2009


Frente al Mar Mediterráneo quise evocar unas palabras del Romano Pontífice Benedicto XVI. No las recordaba, aunque sí tenía en la memoria, por ser tan sustanciosas, el sentido de las mismas. Consistían -como nos tiene acostumbrados Su Santidad- en una profunda reflexión sobre la esperanza y su relación con el amor -es decir: con la vida. Al regreso de aquella expedición en que me asomé al Mare Nostrum, fui a la Encíclica y busqué el pasaje. Esta era la cita literal:


"27. En este sentido, es verdad que quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida (cf. Ef 2,12). La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando « hasta el extremo », « hasta el total cumplimiento » (cf. Jn 13,1; 19,30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente « vida ». Empieza a intuir qué quiere decir la palabra esperanza que hemos encontrado en el rito del Bautismo: de la fe se espera la « vida eterna », la vida verdadera que, totalmente y sin amenazas, es sencillamente vida en toda su plenitud. Jesús que dijo de sí mismo que había venido para que nosotros tengamos la vida y la tengamos en plenitud, en abundancia (cf. Jn 10,10), nos explicó también qué significa « vida »: « Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo » (Jn 17,3). La vida en su verdadero sentido no la tiene uno solamente para sí, ni tampoco sólo por sí mismo: es una relación. Y la vida entera es relación con quien es la fuente de la vida. Si estamos en relación con Aquel que no muere, que es la Vida misma y el Amor mismo, entonces estamos en la vida. Entonces « vivimos »." (Spe salvi, Benedicto XVI.)


Cuando el totalitarismo quiere implantarse empieza por destruir la esperanza: "No se puede vivir mejor que vivimos... ¿qué podemos "esperar" en este mundo ni en otro más allá?" -se dicen sus secuaces. "Quien se opone a nuestra planificación político-social se opone a la felicidad de la totalidad" -siguen "razonando". "Quien se opone a la felicidad de la totalidad es un malvado disidente ("gusano desafecto", dicen en la Cuba castrista) que tiene que ser eliminado".


Cuando se destruye la esperanza, se destruye uno de los resortes del ser humano, el que sostiene en el presente para lanzarnos al futuro. El ser humano queda a la intemperie sin esperanza, abrumado por las tribulaciones del aquí y del ahora sin salida, y en el estado de desesperanza -aparece el nihilismo preñado de tintes pesimistas: "Lo mismo da haber nacido que no haber nacido..." -así piensa la tristeza, gran aliada del diablo que siembra la desesperanza. El hombre llega a decirse a sí mismo lo que se repetía Cioran hasta la extenuación: "Es mejor no haber nacido."


"Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente "vida"" -nos dice el Romano Pontífice. En efecto, y esa "vida" que será plena un día, empieza a plenificarse en el hoy, en el aquí y ahora preñado de esperanza y esperanzas -nunca de ilusiones que son vanas.


Pero en el aquí y ahora hay oscuridad en nuestro derredor: sólo la fe y la esperanza pueden mantenernos firmes en la tormenta. Bien lo vio el poeta Diego Sánchez de Badajoz:


"Sí, mas en estas bajuras

vemos las cosas a oscuras

sin entender cómo son."


Pues en este envoltorio carnal, dice también el poeta no podemos hacer otra cosa que barruntar la "Vida":


"En la carne soterrados

como la lumbre más clara,

mas si vuestra vista os vara*

así somos ofuscados;

los misterios más preciados

sonnos cosa más oscura

mientras la carne nos dura".


Sin la esperanza, los misterios -más preciosos- nunca nos franquearán las puertas. Sin el amor más robusto, toda esperanza se desvirtúa en quebradiza ilusión. Allí, frente al Mar Mediterráneo, supe que, a mi edad, no tenía ilusiones... Pues las ilusiones hacen al iluso; pero también supe que, como las aguas de ese mar están cargadas de peces, mi alma está repleta de esperanza. No tener ilusiones es algo que caracteriza al sabio. Pero no tener esperanza ni amar es nota de hombre apocado y desgraciado. Entre el sabio y el infeliz siempre está el cristiano... Con fe, esperanza y amor.
Para amar hace falta fuerza, fe y esperanza. Para esperar hace falta fuerza, fe y amor. Para creer hacer falta fuerza, esperanza y amor. Y la fuerza, no lo dudemos, está en Dios que es el que puede darnos fe, esperanza y amor.


*Os vara: arcaísmo que puede entenderse como "os impide".

domingo 15 de febrero de 2009

sábado 14 de febrero de 2009

HOMENAJE A UN POETA CORDOBÉS








Homenaje a un poeta cordobés, Ricardo Molina. He aquí un poema en que se nos describe.




RETRATO DE UN POETA




Oscura era tu vida en aquel pueblo.
Lo conocías todo, el muro, la calleja
el viejo Ayuntamiento, destartalado y húmedo;
la fuente, la estación, la sacristía.




La tuya debió ser juventud de ojos grises,
capa con vueltas rojas, paseos a caballo,
novia en Doña Mencía o en Lucena,
versos de amor y de contrabandistas.




Al repasar los viejos caminos de las viñas
no pensabas en nada ni veías siquiera
los lagares, los pobres arrieros,
la Ermita de la Virgen en las cumbres.




Tan hondo sentimiento invadía tu alma,
que no acertaste nunca a decirlo en poesía.
¿Quién dirá la belleza solitaria del lirio?
Por la flor más humilde la palabra es vencida.




Sufrimiento adorable de sentir cómo es bella
la tierra en que nacimos y no poder cantarla,
a no ser una noche de primavera triste
con la guitarra oscura de vinos y nostalgias.




Mientras otros en las ciudades, aplaudidos
como tenor de moda, recogían el triunfo,
tú, lento por la luna, a tu casa volvías
desde la reja del amor nocturno.




El alba despertaba corrales y sembrados.
La mañana encendía su fresco vocerío
de racimos, semillas, animales.
Camino de la fuente pasaban las muchachas.




Y tu conocimiento era amor y caricia
que rozaba las cosas por miedo a despertarlas
de su encanto letárgico, como conversaciones
de otoño en el crepúsculo durmiente de las parras.

Ricardo Molina (Puente Genil, Córdoba, 28 de diciembre de 1917 - Córdoba, 23 de enero de 1968)

jueves 12 de febrero de 2009

PROTERVIA Y PROVOCACIÓN JUDAICA


Una nación diseminada por todo el universo mundo. El hombre del ghetto padece, a lo largo de los siglos, el estigma de su procedencia, de sus convicciones religiosas y, pertinaz en su credo mosaico, rechaza a Cristo, esperando la llegada del Mesías... su Mesías. No todos los judíos son como nos los pintan los antisemitas, claro que no. Pero, a lo largo de las épocas, ciertas “manías” de fanatismo religioso anticristiano persisten, heredadas de generación en generación.

Tras el brutal e implacable intento de exterminarlos en el siglo XX, en nombre de teorías racistas ateas y bajo la excusa de urdir conspiraciones contra los países que los acogían, el pueblo judío se ha investido de todos los atributos propios del victimismo. Ellos siempre son los perseguidos... Ellos son siempre las víctimas de la intolerancia de los cristianos, por ejemplo, en la España de los Reyes Católicos. Incluso supuestos historiadores han llegado a hacer comparaciones absurdas entre el Santo Oficio de la Inquisición española y organizaciones criminales de la Alemania nazi, en un sorprendente ejercicio de delirio histérico. Hay sobrada literatura en esa dirección, como para que nos entretengamos en repetir el cuento de nunca acabar... Pero, sólo los ingenuos pueden pensar que en un pueblo quepan todas las virtudes y no haya ni una sola tacha, y que esto sea así por la simple razón de haber sido perseguidos injustamente. Pero, ¿fueron siempre injustas las medidas adoptadas contra la protervia judía?

En Orán, Semana Santa de 1663, mientras los cristianos españoles celebraban los Divinos Oficios y procesiones: “…los Hebreos de esta judería, cogieron una judía llamada en su idioma Meriem, que en el nuestro quiere decir María, y llevándola en hombros, en forma de procesión, con sonajas, bailes, y algazara, por las calles de la misma judería, iban llamando a las puertas, y los judíos, y judías se asomaban a las ventanas celebrando con risadas, aquel género de mofa: esto duró hasta echándola en un rincón asqueroso, la escupieron, y oprobiaron todos, diciendo tratarían así a la que los cristianos llamaban Madre de Dios a serles posible…”. Esto no lo hace un grupo de fanáticos, lo hace toda una comunidad –la hebrea- asentada en Orán, por aquel entonces bajo poder español. (Véase en Caro Baroja, “Los judíos en la España moderna y contemporánea”, pp. 231-232.)

Lógicamente, poco después se dispuso su expulsión de Orán. No habían aprobado el examen de “convivencia” pacífica, sino que habían provocado la animosidad de la población cristiana, herida en sus más profundas creencias, por el atrevimiento sin igual de aquellos enemigos del cristianismo. Si fueron capaces de hacer eso, siendo una minoría "sometida", ¿qué serían capaces de hacer si tuvieran el poder? En Palestina, estamos viendo lo que son capaces de hacer.

martes 10 de febrero de 2009

REIVINDICACIÓN DE JULIO CARO BAROJA


EL ANTROPÓLOGO QUE NO FUE ESCÉPTICO, POR NO SER VULGAR

Julio Caro Baroja, miembro de la preclara saga de los Baroja (Pío, Ricardo…), es uno de los eruditos españoles de mayor fuste del siglo XX. Su monumental obra constituye una de las cimas de la Cultura Española: estudios antropológicos, folclóricos, históricos… vienen a ser un legado que los españoles no hemos sabido apreciar.

El primer libro que leí de D. Julio Caro Baroja, antes de conocerlo, fue “Terror y terrorismo”, un ensayo que recorre, a lo largo de la Historia humana, el fenómeno del terrorismo en las más diversas sociedades y épocas (desde el Ku Klus Klan hasta ETA). Después me adentré en el mundo de las brujas y de la inquisición española, de su mano.

Y ahora, hice el descubrimiento (algo tarde, la verdad) de sus ensayos sobre moriscos y judíos en España. Tras “Los moriscos en el reino de Granada”, comenzamos la lectura de “Los judíos en la España moderna y contemporánea”. Son dos obras sólidas, en las que se despliegan los resultados de sus profundos estudios, auxiliados por la portentosa biblioteca que sobre asuntos judaicos tenía su tío Pío, el novelista.

Uno se explica el olvido en que ha caído la obra de D. Julio Caro Baroja al solo contacto de las primeras páginas de “Los judíos en la España moderna y contemporánea”. Lejos de tributar la ofrenda de los turiferarios, Caro Baroja renuncia a prostituir su talento intelectual y erudito en aras de los tópicos consabidos y de la jeremiada en que, tras la II Guerra Mundial y el Holocausto, se ha convertido toda conversación sobre la “cuestión judía”. El bisturí del científico es el que disecciona, sin compunciones ni visajes, sin minutos de silencio ni lloriqueos, un tema tan denso y problemático como es el asunto judío.

Porque mentiría si dijera que juzgo que todo el antisemitismo se funda en puras proyecciones y en juicios mal basados. El perfil del judío, apátrida, usurero, orgulloso en su fe no es un perfil inventado por las buenas, como no se ha inventado sin base el del español fanático, el del francés petulante o el del anglosajón puritano o hipócrita. El odio, por brutales que sean las consecuencias, tiene sus razones conscientes, claras, factuales. La lucha entre el villano zafio y aleccionado por demagogos y el judío astuto no es la lucha del bueno con el malo, sino la de un hombre con otro, un hombre que no es el ideal en ninguno de los dos casos, con la desventaja para uno de ellos de que tiene sobre sí una mácula, una tacha indeleble de tipo religioso…”.

Dejemos a un lado las gesticulaciones racistas o antirracistas y limitémonos a admitir, modestamente, que es posible que entre los hombres del ghetto hay individuos con una estructura psicosomática, una configuración general relativamente homogénea desde hace mucho. Admitamos también que el pueblo, sea donde sea, ha hecho hincapié simultáneamente en ciertas de sus creencias, en sus negocios y en su aspecto físico, o lo que va adherido al aspecto físico (atuendo, peinado, etc.), y que ha procedido, partiendo de simplificaciones, selecciones y tipificaciones, con monotonía, con sangrienta monotonía. Y no nos preocupemos demasiado de si esto es científico o no desde el punto de vista antropológico, porque la Antropología tal como se ha concebido y se concibe por muchos, racista o antirracista, es una ciencia bastante problemática en su resultados: y más que problemática, escandalosamente falaz a veces”.

Julio Caro Baroja fue llamado, en cierta ocasión, “un hombre escéptico”. Sin embargo, él jamás se tuvo como tal y la razón en que basaba su oposición al escepticismo era, cabalmente, “porque creo que en España hay un exceso de falsos escépticos por pereza” (entrevista concedida a la Revista Hespérides, Noviembre, 1995.) No se tenía como tal escéptico por no ser confundido en el cajón desastroso de todos los "culturetas" vulgares y progres que pueblan los corrales ibéricos.

Julio Caro Baroja se nos aparece como un sabio, y sus libros tienen una enjundia que echamos de menos en el panorama cultural español, repleto de “sabedores”, “escribidores” y “eruditos a la violeta” o “eruditos a la violenta”. Si queremos que su alma descanse, no queremos lo mismo para su obra: que ésta no descanse en las manos de las futuras generaciones de españoles… De los pocos españoles que van quedando. No sobrará tampoco, pensamos, que al hilo de esta lectura que hacemos de "Los judíos en la España moderna y contemporánea" vayamos ofreciendo material para enfocar, en este blog, la cuestión judía.

miércoles 4 de febrero de 2009

NADA NUEVO BAJO EL SOL...


Iban a la Iglesia de cualquier lugar, derribaban los retablos, arrastraban las pilas del bautismo y sagradas aras, vestíanse los ornamentos sacerdotales con irrisión y burla de ellos”.

Parece una descripción de los sacrilegios, profanaciones e irreverencias cometidas por el Frente Popular durante la Guerra Civil española de 1936-1939. Pero, curiosamente, se trata de una descripción de las mismas –ya se ve que las mismas- tropelías hechas por los moriscos cuando se levantaron en el Reyno de Granada. Nos las cuenta Bermúdez de Pedraza, entre otros: orgías que protagonizaron los enemigos de la Fe Católica y de España en Ugíjar, Berja o Huécija. Diego Escolano, cien años después del levantamiento morisco, recopiló un memorial de estos hechos. Según Escolano, un natural de Baeza, Bernabé Montanos, doctor en Teología, colegial del Colegio de los Abades de Granada y beneficiado de Poqueira alertó a las autoridades eclesiásticas de los primeros conatos que advirtió entre la gente morisca. Su arzobispo hizo caso omiso de la denuncia, y poco después acontecimientos tan horribles vinieron a suceder.

El doctor Misael Bañuelos, en su “Antropología de los españoles” (1941) afirma:

En la actual Guerra Civil española, es seguro que en toda la zona de Levante y Andalucía, y aun en la capital de España, los mayores animadores del exterminio y el martirio de los adversarios serían individuos pertenecientes a esta raza y a la judía y preasiática. Y al mismo tiempo las víctimas más inocentes y más propiciatorias, los nórdicos y málicos, que no podrían comprender que, sin haber hecho nada contra las leyes ni contra las personas, pudieran ser asesinados a mansalva y sin formación de proceso de ninguna clase”.

Si creyésemos en el determinismo biológico que se desliza en la obra de Bañuelos podríamos emitir un veredicto favorable a esta interpretación. Pero nosotros somos más realistas: el odio contra la Iglesia Católica es algo que no pertenece exclusivamente a ciertas y determinadas razas, sino a una sola: la raza de Satanás.


Nota: El libro del Dr. Misael Bañuelos ha sido publicado recientemente por la Editorial Retorno, Madrid, 2007.

lunes 2 de febrero de 2009

NOCHE DE GLAMOUR... OPUS DIABOLI


Mientras en España cada día son más los que no llegan a fin de mes... Cuando no son pocos los que rebuscan en la basura, para poder llevarse a la boca las sobras de los grandes supermercados... Nuestros nuevos ricos, acicalados y peripuestos, se reparten los Premios Goya (¡Si Goya levantara la cabeza!). Y la farándula deplorable del ruedo ibérico se cree que hace gracia insultando a la Iglesia Católica con chistes más viejos que Nerón; pero, por muy payasos que son, no la tienen.


Noche de glamour... Dicen por ahí. Un efímero firmamento lleno de estrellas que lucen sus costosos vestidos, y pasean su vanidad... Mientras la crisis azota a los más débiles. Son -nos dicen ellos- los enemigos jurados de los Estados Unidos de Norteamérica... Muy contestatarios, transgresores y... muy mercenarios. Pero juegan, por una noche, a emular el ritual de oscarización de Hollywood. Es así como le rinden pleitesía al imperialismo yanqui que tanto detestan con la boquilla, pero al que -siempre gustosos- limpian con la lengua las zurrapas. Es la farándula zurda que apesta a ajo y Channel.


Los pude ver... Pero no los vi: hay cosas que, después de la cena, mejor no ver. Me los imagino, que no me equivocaré: ojos pintarrajeados y caras de caricatos... Y sálvese quien pueda, que no quiero generalizar, poniéndolos a todos -directores, actores y actrices- en el mismo estercolero, pues a lo mejor todavía queda un actor y una actriz dignos, de los que no se venden al poder estatal ni tienen más cejas que las que les dio Madre Naturaleza.


Esos comediantes -los que rezuman sectarismo- son tristes, incluso cuando bromean. Y sus directores, y sus empresarios tampoco son más alegres. Ellos dicen que el Opus Dei está para hacernos sufrir -así lo dijeron en la gala-, pero se equivocan... Son ellos, los directores y comediantes del sectarismo los que quieren hacernos sufrir, sentándonos durante horas para ver sus rollos -nunca mejor dicho, rollos; ellos son el Opus Diaboli y quieren torturarnos con sus películas y con sus declaraciones, que maldita falta la que hacen... Para evitarlos, ignorémoslos.


Noche de glamour, noche de estrellas... Y que nadie olvide que el fin natural de las estrellas es arder.