martes 28 de abril de 2009

PANDORA DE TURISMO INTERNACIONAL

Ilustración de época de un médico, ataviado con los arreos para tratar la peste.

LAS CONSECUENCIAS DE UNA VIDA DESARRAIGADA

Asoma su ceño terrible una epidemia desconocida. Se le ha llamado "gripe porcina" y la ignorancia de las autoridades médicas ante este fenómeno emergente es inquietante. Contraerla, en el estado actual de las cosas, supone una condena a muerte. Se activa la alarma social, convenientemente dosificada. No se extrae el corolario de estos fenómenos, pues no interesa: ni a la industria turística, ni a las compañías de viajes, ni al Plan Maestro por el que se trata de borrar las fronteras, para crear ese Mundo Feliz -es un decir lo de "feliz"- que entreviera Kant y todos los secuaces del iluminismo dieciochesco. Poco se sabe del epicentro de esta epidemia, tampoco se sabe de su origen, poco remedio se le puede administrar para impedir su avance mortífero, o paliar los efectos que puede traer consigo. Estamos en la primavera del año 2009.


"La peste es como un gran incendio; si en el lugar donde brota hay únicamente unas pocas casas contiguas, sólo puede quemar unas pocas casas; o si comienza en una casa aislada, o como las llamamos, en una csa solitaria, sólo puede quemar esa casa solitaria en la que se origina. Mas si se inicia en una ciudad o villa densamente edificada y consigue tomar cuerpo, allí su voracidad se incrementa; devasta toda la ciudad y consume cuanto se pone a su alcance" -así afirma Daniel Defoe en su magnífico "Diario del Año de la Peste" -cuyo título original y prolijo es "A journal of the Plague Year: being observations or Memorials of the most Remarkable occurrences, as well, publick as private, which happened in London during the last Great Visitation in 1665". Libro muy recomendable en esta coyuntura.


El mundo es una aldea global -nos dicen con su sonrisa de idiotas los pregoneros de la multiculturalidad. Así como lo que no mataba a los españoles en América, ocasionaba la mortandad entre los indígenas, hoy el resfriado de un chino podría matar a un europeo -pero eso no nos lo dirán. Se lo callarán: chitón, que nadie rompa el sueño estúpido de un mundo poli-étnico y multigilipollas. Pero de sopetón se mete de rondón un factor desazonador: cuando todo parecía estable (el cáncer mata, el SIDA mata... pero todo está casi bajo control), viene la "gripe porcina" y reaviva las ascuas del temor.


Los transportes para saltar de un brinco un océano son asequibles, la fluidez de la comunicación entre países es fácil, el acortamiento de las distancias, gracias a los poderosos medios de locomoción... facilitaría cualquier contagio. Ese culillo de mal asiento que es el hombre contemporáneo, afanoso de curiosear y meter sus narices en donde no le llaman, es el receptor idóneo de enfermedades exóticas que, por si fuera poco, se las trae en las valijas.


Los oficiosos sacerdotes que ofician la nauseabunda y execrable liturgia en los altares de Mammón siempre pregonaron en sus ñoños sermones las virtudes de la multiculturalidad y las maravillas de la globalización: cuánto color... Y qué poco color tiene la cosa. Los viajes internacionales e intercontinentales sustituyeron las peregrinaciones religiosas a los lugares santos: antes se caminaba para venerar unas reliquias, hoy se viaja para sacar fotografías y traerse los más cutrísimos souvenirs. La premisa de esta desatada fiebre del seminomadismo temporero se fundaba en aquella famosa frase: "El patriotismo se cura viajando". Y tras decir el tópico, los cosmopolitas sonreían estúpidamente, creyendo haber asestado el golpe más atroz al patriotismo. Se suponía que la movilidad espacial de los hombres y mujeres de los siglos XX y XXI, gracias al progreso de los medios de transporte, nos haría cultos -sin leer; maduros -sin sufrir; desenvueltos -a fucias de cheque y liquidez bancaria; y tolerantes -eso que no falte, muy tolerantes... hasta la tontolerantez. Viajar nos abriría la mente a nuevos horizontes, a nuevas culturas. Tráete las plumas del chamán, el ídolo de madera africano, el escarabajo de Egipto, el Ojo de Turquía... Y no te traigas a la madre que los parió, que ya estamos aquí demasiados, pues vienen solos -en avión o en cayuco. Y, claro, nadie nos avisó ni nadie quiere avisarnos de que tanto tránsito de gentes de aquí para allá y de allá para acullá... Nos haría receptores de nuevas enfermedades, portadores de nuevas formas de muerte y transmisores de las novísimas pestes que ya no serán nunca brotes locales, sino pandemias planetarias. ¡Toma cosmopolitismo! Si no quieres una taza... Te tomas dos.


Por mi innata tendencia sedentaria, por mi arraigo al numen de mis antepasados he detestado el cosmopolitismo desde que tengo uso de razón, y me ha fastidiado siempre esa fiebre de los trotamundos turísticos; mi olfato me decía, hace décadas, que esto no podría traer nada bueno. Ni las avenidas de extranjeros a España, ni las idas y venidas de españoles a otros lugares -sin una justificación bien fundada.


Hablando sobre la "gripe porcina" con un viejo, de esos venerables de boina calada, de esos que no han salido de los confines que ciñen la vista al horizonte de olivos, vine a preguntarle a éste por su parecer. A lo que me dijo:


-¿Qué se la ha perdido a la gente en un país que no es el suyo? Esto es lo que trae tanto viaje para arriba y para abajo... ¡Enfermedades! Es lo que yo siempre he dicho: cada cual en su casa... Y Dios en la de todos.


Corolario: cada mochuelo a su olivo. Pero, tal vez sea demasiado tarde... Pues pudo la curiosidad de Pandora que no contenta con abrir la caja de las calamidades, tuvo que abrir la muy cazoletera la billetera para trasponer a las Islas de Cipango o a las cumbres del Himalaya. Y, claro, consigo se trajo la fiebre tibetana y las diarreas chinescas. Dios nos libre, hermanos.

lunes 27 de abril de 2009

SAN JUAN DE LA CRUZ BUSCÓ A DIOS EN JAÉN





DE UN DEVOTO LIBRO SOBRE EL DOCTOR EXTÁTICO


Lecturas: "San Juan de la Cruz en la provincia de Jaén", que hoy abordaremos; y comenzamos la Sagrada Biblia, por el Libro del Génesis. Estas han sido nuestras lecturas de fin de semana. Pusimos tierra por medio, cerrando bien la puerta de la casa, para irnos a una Cabaña que yo me sé, bien escondida en la fragosidad de la Sierra de Cazorla. Apenas quisimos trato con nadie, ni siquiera con aquellas buenas gentes del lugar que allí tienen la fortuna de vivir, rodeadas de tanta belleza natural.

Poco sabemos del autor de este ensayo lírico-histórico "San Juan de la Cruz en la provincia de Jaén". Su nombre es Luis González López, y desarrolló el oficio de la escritura allá por la primera mitad y pico del siglo XX. Este libro mereció el Primer Premio del Certamen Literario Nacional de la Hermandad de San Juan de la Cruz de la ciudad de La Carolina, galardón que le fue concedido en 1º de Mayo de 1947. La edición que encontramos en la Cabaña data de 1951. El libro es una joyita de unas doscientas páginas. Las leímos con fruición, y por sí mismas nos han aguizgado a volver a las Obras Completas del Doctor Extático: en el siglo llamado Juan de Yepes, en santa vida terrena nombrado fray Juan de la Cruz y, después de su tránsito a las moradas del Amado, San Juan de la Cruz renombrado.

Rodeados por las espesuras del bosque, de aligustres y coscojas, alfombrado de la hojarasca autumnal que persistía aún en las postrimerías de este mes de Abril, nos regalamos con este libro de autor olvidado; y tanto fue la amenidad de su lectura que relegamos "Las veladas de San Petersburgo" de Joseph de Maistre que habíamos echado en las alforjas para leerla en la Cabaña.

Luis González López es un autor provinciano, de esos que apenas encontrará nadie citado, pero este libro está escrito inflamado en amor por la poesía de San Juan de la Cruz y veneración por la figura del gran santo de la Descalzez.
Conclusión que sacamos de este libro: San Juan de la Cruz no quería venir a las Andalucías -llamémoslos así a los antiguos Reynos reconquistados en secular lid contra la morisma. Y no quería venir, muy posiblemente, aconsejado por Santa Teresa de Jesús que tan enemiga era de eso que por ahí, con pintoresquismo y falta de rigor, llaman "genio andaluz". Otro día hablaremos de Santa Teresa de Ávila. Así es como San Juan escribe, en Baeza a 6 de julio de 1581, a Sor Catalina de Jesús: "Que después que me tragó aquella ballena y me vomitó en este extraño puerto, nunca más merecí verla [a Sor Catalina, se refiere], ni a los santos de por allá [los hermanos carmelitas descalzos de Castilla]. Dios lo hizo bien, pues, en fin, es lima el desamparo, y para gran luz el padecer tinieblas."

Sin embargo, dócil a la misión encomendada por Dios, San Juan de la Cruz, haciendo de tripas corazón, floreció en estas tierras... Y aquel río de agua clara nació en Fontiveros para venir a morir a Úbeda. Su producción poética, de altas cimas filosóficas y teológicas, la cumplió aquí, en el Reyno de Jaén y en el Reyno de Granada, que por este santo vuelven a estar unidos en la Gloria de Dios y en la gloria más relativa de las Letras.

Así dice Luis González: "Es en el paisaje provincial de Jaén, y en el de Granada, donde fray Juan de la Cruz sube a los cielos de la mística, en paz de sus inquietudes pasadas, en alas del verso que trabaja en descansada vacación" ("San Juan de la Cruz en la provincia de Jaén", pp. 121-122.). Y, por si fuera poco, añade el autor de "San Juan de la Cruz en la provincia de Jaén": "...tenemos que afirmar de un modo concluyente la presencia de aquella Andalucía no querida de la madre Teresa ni de fray Juan de la Cruz en la gran obra poética de éste: es más, sostenemos que es Andalucía -preferentemente Jaén-, la que ha formado al poeta" (op. cit., pág. 124).

Hemos leído este libro en paz semejante como la que gustó el gran místico abulense, en un lugar donde bien pudiera detenerse en su andariego peregrinar para edificar la Iglesia en las ciudades como en los campos amenos, y, rodeados por la vegetación silvestre en que se inspiró el gran amante de Dios, sentimos un estremecimiento. No fue un rapto místico, pero una brisa nos acarició: oímos el rumor del arroyuelo cantarino que cundía propincuo a nosotros, el trinar de los pájaros... Estas tierras de Jaén fueron bendecidas por Dios copiosamente, enviándonos a su poeta. Y, al levantar la vista de las páginas amarillentas de aquel libro en que se evocaba a San Juan de la Cruz, no pudimos hacer otra cosa que recitar aquellos versos que compusiera el santo frayle:

"¿Adónde te escondiste,Amado,
y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura,
e, yéndolos mirando,con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura".

Iba el sol de vencida, encarnando el poniente. Y cantaba, como otrora David, las grandezas del Señor el vate San Juan de la Cruz. Enmudecían las liras de los cortesanos... Era el amante de Dios quien lloraba sus cuitas de amor, y era Dios quien hablaba en española lengua, en castellano parlar, en la lengua del Imperio. Los olmos, los pinos, los robles de aquellas montañas se aureolaban... Y allí, en sus copas orladas por un angélico halo de oro, vimos el rastro del Dios escondido, que nos acaricia y huye como el ciervo. El Dios Santo, Fuerte e Inmortal que, prófugo, nos deja con gemido. Y parece abandonarnos, para que inquiramos a las criaturas y les preguntemos si lo vieron pasar... Para que le busquemos, pues quiere hacernos felices. Se esconde: y todo es por nuestro bien, pues Él es el Santo, Santo, Santo... el Terrible y el Misericordioso... El Que Era, Es y Será por los siglos de los siglos... Y si los judíos no podían ver su Rostro -por temor a morir-, los cristianos podemos mirar a su Santo Rostro... Y si los judíos no podían pronunciar su nombre, nosotros lo invocamos con el Nombre de Cristo Jesús, Sacerdote y Rey Eterno. Y sacudidos por la emoción supimos esa tarde sabatina que el Imperio que Cortés o Pizarro dieron a España sucumbió, pero que jamás, mientras que haya un corazón capaz de amor santo, podrá fenecer el Imperio Espiritual que conquistó San Juan de la Cruz, a fuerza de amor y tribulaciones, con la violencia de las almas inflamadas en Divino Fervor. Ese Imperio todavía late...

Venga a nosotros el Imperio de Cristo Rey: Cristo es Dios... y San Juan de la Cruz su Profeta.

viernes 24 de abril de 2009

EL SANTUARIO NO SE RINDE


La Romería más antigua de la Cristiandad. Este fin de semana, en el corazón de Sierra Morena miles y miles de almas se congregan en la falda del Cerro del Cabezo, para rendir pleitesía y devoción a Nuestra Señora en su advocación de Virgen de la Cabeza, Virgen bajo cuyo manto todo honrado hijo de Jaén ha sido pasado... Ruega por nosotros.

El hombre que se trata de incorporar es un hombre al que le quedaban pocas horas de vida. Nació en Valdepeñas de Jaén, y era Capitán de la Guardia Civil. Desde el 18 de agosto de 1936 hasta el 1 de mayo de 1937 este honrado patriota defendió el Santuario. Se llamaba Santiago Cortés González y entregó generosamente su vida, ofrendándola en las aras de la Religión y de la Patria, y con su ejemplo heroico plantó cara hasta caer mortalmente herido a fuerzas enemigas muy superiores, impías y apátridas, que tenían sitiados a los valientes defensores del Santuario de la Virgen de la Cabeza.
Sus palabras resuenan, a través del tiempo, lo mismo podrían haberse dicho en Numancia, que en Baler, que en el Cerro del Cabezo: "¡El Santuario no se rinde!".

Cuando este fin de semana el Cerro se llene de romeros, seremos muchos los que, poniendo los ojos en aquel ejemplo, rezaremos por el alma de los bravos resistentes del Santuario, capitaneados por Cortés. Y a la puerta de la Cripta, Heroon en que yacen Cortés y sus más próximos colaboradores, rezaremos por las almas de aquellos que pelearon hasta el último aliento contra la Anti-España que los cercaba. Y, emocionados por este modelo de heroísmo, gritaremos también:
¡El Santuario no se rinde!



El Santuario no se rinde...
Y el Santuario es la Sacra y Católica España que, pese a quien pese, todavía late en nuestros corazones.
¡Viva la Virgen de la Cabeza!
¡España no se rinde!
¡Viva España!

sábado 18 de abril de 2009

BUJALANCE, LA DE LAS AGUJAS Y LAS ASPAS


Bandera del Municipio de Bujalance (Reyno de Córdoba), todavía ostenta con gallardía la Santa Cruz de San Andrés de Borgoña.



Torre Campanario de Bujalance


Cancela de una casa tradicional de Bujalance (Reyno de Córdoba)

Agujas pétreas de Bujalance, había que ir a veros. Mucho ha quedado de Bujalance de lo mucho que tenía. Es para agradecerlo a Dios, cuando nuestros pueblos y ciudades tanto han perdido en el camino. Los malandrines de nuestros ayuntamientos siempre han hecho sitio, destruyendo el caserío viejo. Bujalance, pueblo de la Campiña del Alto Guadalquivir, en la Córdoba por leoneses y leones repoblada, es gloria a la vista y gozo para el alma.

Pasear por sus calles plácidas, reparar en los llamadores de las puertas de sus casonas, deleitarse midiendo a ojo de buen cubero las varas largas de sus luengas fachadas, fachadas cuajadas de balcones, de ventanales y de ventanas. Fachadas en los que fosilizaron los blasones de las Casas Nobles que la reconquistaron. Y ver lo que un pueblo conserva, y bendecirlo... Cuando todo se pierde por la superchería de lo nuevo, y nos dan piso de hormigón por casa noble que albergó generaciones y generaciones, soleada por soles viejos.

Bujalance... Tradición... Hasta en tu bendita Bandera.

jueves 16 de abril de 2009

EN EL CUMPLEAÑOS DE S. S. BENEDICTO XVI




ORACIONES POR EL ROMANO PONTÍFICE BENEDICTO XVI EN EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS

A Vos Jesucristo Señor Nuestro, Rey y Esposo de la Santa Madre Iglesia, dirigimos esta plegaria.

Renovamos en vuestra Soberana presencia nuestra adhesión incondicional a tu Vicario en la tierra, el Santo Padre Benedicto XVI, que para nuestra edificación pusiste al frente de la Iglesia visible, Cuerpo Místico de tu adorabilísima divinidad.

En él, Vos ha querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, sacudidos por la inquietud y el desasosiego, tentados tantas veces por el abatimiento que la desesperanza diabólica extiende en esta nuestra época, decadente y degenerada. Creemos firmemente que, por medio de él, Vos nos gobierna, enseña, santifica, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica, fuera de la cual no hay salud ni salvación. Concedednos la gracia de amar, vivir y propagar como hijos fieles sus enseñanzas. También derrama sobre nosotros la gracia de confesar la Santa Fe que nos ha dado la Tradición, como hicieron tus Mártires, y también la gracia de combatir, como hicieron tus Cruzados, por la Iglesia que nuestro germánico Papa rige con dulzura apostólica.

Ampara a tu Siervo Benedicto XVI -¡oh Señor de los Ejércitos!- de sus perversos y hediondos enemigos que, aliados a las legiones infernales, lo calumnian para obturar las gracias que a través de su Magisterio nos abren las puertas de la Vida Eterna. Protege a nuestro bienamado Papa, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las difamaciones y de la maldad, arruina a sus enemigos y húndelos en la ciénaga de las heces para que no levanten jamás cabeza. Aplaca los vientos de la infidelidad y la desobediencia, destruye a los apóstatas y a los enemigos del Papa. También a los sacerdotes indignos que, profanando las Órdenes Sagradas que recibieron, han pasado a servir a las Tinieblas de las Logias y a sacrificar a los ídolos del Progreso y la Mentira en la Sinagoga de Satán. Destrúyelos y así cesarán de propagan las ponzoñas diabólicas de la herejía y la confusión de tu grey. Y, en fin, concédenos que, en torno a tu hijo Benedicto, verdadero sucesor de Pedro, tu Iglesia se conserve unida, firme en una misma fe y en una misma obra, y sea así tu Santa Iglesia el instrumento de tu redención, salvando a los humildes que se arrepienten y arruinando las altas torres de la soberbia revolucionaria, progresista y satánica.

Así sea.

Santa María Ianua Coeli, Madre de Dios y Madre Nuestra, imploramos que eleves nuestra oración a tu Adorabilísimo Hijo Jesucristo Nuestro Señor. Ruega por tu hijo el Papa, sobre cuyas espaldas reposa la Iglesia.

San Miguel Arcángel, protégelo y protégenos de las insidias del Maligno y, en el incomparabilísimo Nombre de Dios (¿quién como Dios?), purifica el Vaticano del Humo de Satanás que apesta la tierra. Desenmascara a los enemigos del Papa, y fulmínalos como defenestraste a Lucifer de sus altos estrados, precipitándolo a los abismos infernales. Y encadénalos a todos para que la tierra se pacifique tras el exorcismo universal.

Benedicto XVI, Siervo de los siervos de Dios, agradecemos a Dios Señor Nuestro que nos haya concedido que sea Su Santidad Benedicto XVI nuestro Pontífice, te reconocemos como Autoridad Espiritual y también como Soberano Temporal, pues estamos huérfanos de Rey y renegamos de toda falsa autoridad civil que, viciándose y prostituyéndose, daña y perjudica a tu Iglesia en España. Mira con paternales ojos a tus hijos españoles que, por encima de la España desnaturalizada y desvirtuada de nuestros días, contemplamos el ejemplo de nuestros antepasados y soñamos con reconquistar el Mundo para Cristo Rey. Te felicitamos tu cumpleaños, rogándole a Dios que nos conceda tenerte con nosotros muchos años, acaudillándonos como vanguardia de la Iglesia Militante, y humildemente pedimos tu Bendición Apostólica.

Amén.

martes 14 de abril de 2009

GASPAR ZARRÍAS, EL BRAZO LARGO DE CHAVES

No es nuestro estilo, tampoco nuestro gusto, hablar de política -y menos de política autonómica que apesta a sobaco sudado y trasero encallado de sedentes poltroneros. Pero es que nos ponen las perdices mejor que al señorito de "Los Santos Inocentes" de Delibes; por cierto, señorito interpretado magistralmente por un pro-hombre de la izquierda farandulera -el señorito, claro (es que hay cosas que se les da muy bien a la gente guapa de la izquierda: imitar tiranuelos.) En aquella película, recordemos, el guardés era encarnado por ese gran actor que es Alfredo Landa.

Pero, aunque nos guste otra temática en este blog, a veces hay que hablar, pues ya decimos: nos lo han puesto tan en bandeja que no podemos resistirnos, así que hablemos de política...


Gaspar Zarrías, visir del sultán Chaves, abandona la Taifa andalusí y se nos va a los Madriles zapateriles. ¡Ufff...! -resopla más de un cacique o cuñero de medio pelo, de esos que pueblan las barras tabernarias de las Casas del Pueblo. Pues, digámoslo: Zarrías es un hombre trabajador, sí (y no es broma ni ironía.) Su trabajo ha consistido, aquí en Andalucía, en hacer la ronda por todas las agrupaciones socialistas de Vandalia, cuidándose de que todos sus subordinados (desde el secretario hasta el gacetillero provinciano) marcaran el paso al son de las chirimías de Manolo Chaves.
¡Pues anda que no conocemos los de este blog a cargos socialistas! No es uno, ni son dos los que se han franqueado con nosotros, en horas de sinceridad, declarando con la boca chiquita el auténtico pánico que le tenían, en las agrupaciones locales del PSOE, a Su Señoría el Visitador General del Muy Magnífico y Poderoso Señor Chaves. La especialidad de Zarrías: poner primeras piedras en obras públicas, y largarse de allí tan campante. Ya habrá tiempo de construir... Lo importante -como pensaba Hitler- era la foto para la propaganda.
En declaraciones del mismo Gaspar Zarrías a una TV: "Entré de izquierdas y salí de izquierdas". Es cierto. Gaspar tiene nombre de Rey Mago, pero me temo que es un Rey Midas. Ya que se va, no estaría nada mal que presentara cuentas, para ver si -aunque se haya ido siendo de "izquierdas"-, se ha ido "ligero de equipaje" como Antonio Machado o, más bien, se marcha cargadito de regalos.
De él no lo sabemos, pero su familia parece que sí encontró el Árbol de Navidad repleto de aguinaldos. Columbremos el pico del iceberg Zarrías:
La esposa de Gaspar, Germana Caballero López, ha estado colocada en la Junta de Andalucía. Su sobrino Rafael Valdivieso Sánchez, no sabemos si tuvo padrino (tampoco si se bautizó), inició su carrera en Caja Jaén. Rafael Valdivieso actuó al frente de EGMASA, empresa de la Junta de Andalucía que se encarga de la gestión medioambiental, y también ha sido -ignoro si lo es- Delegado de la Consejería de Obras Públicas en Jaén. Otra pariente, María Eugenia Valdivielso Zarrías, es teniente de alcalde y concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Martos... Como vemos, la familia presenta capacidades asombrosas para la gestión de lo público, no sabemos si alguno murió electrocutado, pero enchufes no faltaron.

Gaspar Zarrías machó de Andalucía, como Mambrú se fue a la guerra. Gaspar Zarrías deja Andalucía harta de agua y de primeras piedras (más que pantanos inauguró el Caudillo.) Gaspar Zarrías, egregio lobezno de la logia masónica de su abuelo, deja Andalucía. Su clientela política, agradecida y atiborrada de favores, ruega una oración al Gran Arquitecto del Universo para que, desde Madrid, el hermano Zarrías (.'.), continúe laborando por el progreso de las cuentas corrientes de todos sus fidelísimos e ineptos funcionarios a cambio del leal voto. Sus otros paniaguados ruegan que tengamos en nuestro minuto de silencio un emocionado recuerdo por su gestión y beneficencia.

Gaspar Zarrías se marcha... -¡Loado sea el Señor! Pero, pienso en los versos de un poeta andaluz que decía:

"Los días van hundiendo su escarpelo
en la corteza enorme del hastío,
porque "Pueblo" es sudar, parar, partir
el alma sobre el yunque o el arado,
sopas de ajo al despuntar el día,
sopas a media tarde y a la noche,
mullirse bien la carne
para la bota enorme del cacique
."

La bota enorme del cacique... ¡Qué nervio tiene ese verso! Gaspar Zarrías nos deja, y con su inseparable Manolo Chaves, parte a los Madriles. Gaspar Zarrías parte a luengas tierras: las piedras podrán descansar y los pantanos seguirán siendo los que hiciera Franco, que no sabía hacer otra cosa que pantanos. Gaspar Zarrías se va de Andalucía y tal partida nos sigue recordando aquel poema de Julio Mariscal Montes, "El Pueblo", que dice:

"Alguna vez también se muere alguien,
viene el Señor Obispo, cambia el Cabo
de la Guardia Civil... En fin, las cosas"

Gaspar Zarrías se va de Andalucía. No se va como emigrante, se va como brazo derecho, largo brazo izquierdo y larga mano derecha, de Manolo Chaves -nadie dirá que no se conoce el oficio. Gaspar Zarrías y Manolo Chaves dejan una Andalucía llena de parados, potenciales emigrantes, pero ellos se van -que las arcas de Andalucía tal vez no den para más.
Gaspar Zarrías se va de Andalucía, pero ¿es que no hay Juicios de Residencia?

¡Qué lástima!

domingo 12 de abril de 2009

RESUCITÓ...




VIGILIA PASCUAL EN EL VATICANO - 11/04/2009

Uno no suele recibir por televisión muchas alegrías, pero verte allí -amigo mío- tan cerca del Dulce Cristo en la Tierra, me ha llenado de gozo.

http://www.youtube.com/watch?gl=US&feature=channel_page&v=3ClLtfkPpd8

Cuántas gracias recibimos de Dios. Me acuerdo, los años pesan y hace mucho de aquello, de lo que me dijiste en Madrid: "Defenderemos al Papa con nuestra misma vida". Sí. Lo defenderemos contra todos sus enemigos con la palabra y, si fuese menester, con la vida misma.

¿Para qué queremos esta vida si no es para ponerla al servicio de la Causa de Cristo?

viernes 10 de abril de 2009

VIERNES SANTO: COLGADO EN LA CRUZ NOS REDIMIÓ






http://www.youtube.com/watch?v=f7ADZNa6R1Q

POEMA A LA MUERTE DE CRISTO NUESTRO SEÑOR


del ínclito poeta de España,



Lope de Vega


La tarde se escurecía
entre la una y las dos,
que viendo que el Sol se muere,
se vistió de luto el sol.

Tinieblas cubren los aires,
las piedras de dos en dos
se rompen unas con otras,
y el pecho del hombre no.

Los ángeles de paz lloran
con tan amargo dolor,
que los cielos y la tierra
conocen que muere Dios.

Cuando está Cristo en la cruz
diciendo al Padre, Señor,
¿por qué me has desamparado?
¡ay Dios, qué tierna razón!,

¿qué sentiría su Madre,
cuando tal palabra oyó,
viendo que su Hijo dice
que Dios le desamparó?

No lloréis Virgen piadosa,
que aunque se va vuestro Amor,
antes que pasen tres días
volverá a verse con vos.

¿Pero cómo las entrañas,
que nueve meses vivió,
verán que corta la muerte
fruto de tal bendición?

«¡Ay Hijo!, la Virgen dice,
¿qué madre vio como yo
tantas espadas sangrientas
traspasar su corazón?

¿Dónde está vuestra hermosura?
¿quién los ojos eclipsó,
donde se miraba el Cielo
como de su mismo Autor?

Partamos, dulce Jesús,
el cáliz desta pasión,
que Vos le bebéis de sangre,
y yo de pena y dolor.

¿De qué me sirvió guardaros
de aquel Rey que os persiguió,
si al fin os quitan la vida
vuestros enemigos hoy?»

Esto diciendo la Virgen
Cristo el espíritu dio;
alma, si no eres de piedra
llora, pues la culpa soy.

jueves 9 de abril de 2009

PEREGRINACIÓN A CÓRDOBA



CÓRDOBA, LA FARMACOPEA DE DIOS

En Ofrenda devota a Vos, San Rafael Arcángel.

Había que ir a Córdoba, como Tobías viajó a Ragues de Media. Y uno de estos días primaverales en ella estuvimos de incursión. Lo nuestro no era cobrar una deuda, sino satisfacerla. Es tal la soberana protección que de San Rafael recibimos, a través de los tortuosos derroteros de la vida, que justo era peregrinar a su Ciudad Santa, allí en donde San Rafael puso su asiento y morada.

Encomendados al Arcángel de la Farmacopea Divina llegamos a Córdoba, y a los pies de San Rafael estuvimos. Alzamos la vista para verlo encaramado bajo forma de estatua -como otrora adoptó forma de Azarías-, sobre la columna de su Triunfo a la Puerta del Puente Romano. Enhiesto y bizarro sobre la columna, San Rafael aparecía como un gallardo estilita, perfilándose en el azul célico, cual campeón victorioso sobre toda asechanza pestífera. Pero no sólo allí lo vimos -lo sabe quien paseó Córdoba: San Rafael está por doquier, envolviéndonos bajo su bendita capa de peregrino.

San Dionisio Areopagita escribió: “Hay ángeles al frente de cada nación con la misión de guiar hasta la Providencia, como su propia fuente, a todos los que quieran seguirlos de buen grado”.

Dios quiso poner al frente de Córdoba (que es decir la Bética, que es decir Hispania) a San Rafael. Nos lo dejó bien claro San Rafael cuando se reveló al padre Andrés de las Roelas en Córdoba, corriendo el siglo XVII. A la sazón Córdoba sufría una devastadora epidemia que mermaba el vecindario, vistiendo de luto a los cordobeses. San Rafael mitigó esta calamidad y por esa intervención providencial, pasados los siglos, todavía las piadosas generaciones cordobesas agradecen al Arcángel su especial protección. Por eso Córdoba es morada arcangélica y, especialmente, Farmacia de Dios –que eso significa Rafael: Medicina de Dios. San Rafael no está lejos de nosotros, como creía Rainer Maria Rilke en sus “Elegías de Duino”, cuando se quejaba de esa supuesta distancia que pudiera suponerse entre los ángeles y el hombre:

Jeder Engel ist schrecklich. Und dennoch, weh mir,
ansing ich euch, fast tödliche Vögel der Seele,
wissend um euch. Wohin sind die Tage Tobiae,
da der Strahlendsten einer stand an der einfachen Haustür,
zur Reise ein wenig verkleidet und schon nicht mehr furchtbar;
(Jüngling dem Jüngling, wie er neugierig hinaussah).
Träte der Erzengel jetzt, der gefährliche, hinter den Sternen
eines Schrittes nur nieder und herwärts:
hochaufschlagend erschlüg uns das eigene Herz. Wer seid ihr?

(Todo ángel es terrible. Y sin embargo, ay, os invoco,
casi mortíferos pájaros del alma, sabiendo de vosotros,
Los días de Tobías, ¿dónde quedaron?,
cuando uno de los más radiantes apareció en el umbral
sencillo de la casa un poco disfrazado para el viaje,
ya no tremendo (muchacho para el muchacho,
que se asomó, curioso). Si ahora avanzara el arcángel,
el peligroso, desde atrás de las estrellas, un solo paso,
que bajara y se acercara: el propio corazón, batiendo
alto, nos mataría. ¿Quién es vos?)


Para conocer bien a San Rafael no hay que ir a Rilke; hay que rezar con el Libro de Tobías. A mi juicio, es éste uno de los libros más hermosos del Antiguo Testamento. Tobías tiene que ir lejos de su casa a cobrar una deuda que le deben a su padre. Su piadoso progenitor ha quedado ciego. Para acompañarle en su camino se ofrece un enigmático personaje que dice llamarse Azarías. El vestido carnal de Azarías encubre la inteligencia pura y arcangélica de San Rafael. Después de sus peripecias, Tobías no sólo cobrará la deuda -regresando al hogar de sus ancianos padres (en aquellos tiempos, los caminos estaban tan mal como ahora.) Las bendiciones de Dios a través de San Rafael serán tan copiosas que Tobías volverá felizmente casado con Sara, hija de Ragüel, que sufría, antes de la intervención de los viajeros, el hostigamiento demoníaco de Asmodeo. Sara sará librada del demonio por un exorcismo cuya receta da San Rafael a Tobías. El padre de Tobías recuperará la visión. Hermosa historia con final feliz: como todo lo que viene de Dios.

De un tiempo a esta parte toda una maquinaria turística ha vestido a Córdoba con chilaba y babuchas, presentándonosla como la “Ciudad de las Tres Culturas”. Los mahometanos reclaman la Mezquita, recuerdan los sefarditas que tienen las llaves mohosas de los domicilios de sus ancestros... Y recurriendo a todas las herramientas -desde las funciones turísticas hasta el arte- se trata por todos los medios de soslayar el sustrato romano (que, a pesar de la artillería pesada de la Anti-España, asoma). Y echando mano del silencio, por todos los modos se trata de menguar lo genuinamente cordobés que, en honor a la verdad, es cristianego. Tan cristiano y español como el Triunfo de San Rafael a la entrada del Puente Romano, alzándose a los cielos, como centinela en las tinieblas del siglo. Y todo en Córdoba nos lleva al Arcángel, menos la Córdoba oficialista, muñidora de mezcolanzas funestas para Córdoba, endiablados embusteros que con el embeleco emponzoñan a los incautos. Córdoba no es la Ciudad de las Tres Culturas. Córdoba es aquella ciudad preclara en que vivieron, por poner solo tres ejemplos, D. Luis de Góngora, el Gran Manolete o Julio Romero de Torres. Aquella ciudad en que, según papelorios de archivo viejo, un antepasado mío fuera Alguacil del Santo Oficio de la Inquisición. ¡Esa es Córdoba! Y nunca permitiremos que se torne en ese andrajoso engendro en que la están convirtiendo, en una ciudad que quiere evocar Salónica de los Judíos o Fez de los Mahometanos.


Pero, ¡qué solo está el Arcángel! Por algo será que todo en Córdoba nos lleva al Arcángel, menos los reclamos turísticos que han cerrado filas para ningunearlo. Tampoco, imaginamos, faltarán ganas de suprimir al Arcángel de la estatuaria pública. Que lo intenten, y como leones émulos de su león heráldico y rampante -yo os lo digo- se alzarán los legítimos hijos de Córdoba.

Pero mientras tanto, el Arcángel sigue solitariego sobre su columna, defendiendo Córdoba con su mayestático porte. No descansan los felones -nativos o extranjeros- que convierten a Córdoba en un parque de atracciones, capitalizando la patraña pseudo-histórica de las Tres Culturas. Las infraestructuras puestas al servicio de esta maniobra la prestan los poderes municipales cipayos –asesorados por una izquierda cultural que tiene muy claros sus objetivos: destruirnos como no pudo hacerlo en 1936-1939. Antaño fue la peste, ahora éste es el mal contra el que San Rafael combate. San Rafael es Medicina de Dios; no lo olvidemos. Expulsó a Asmodeo de la alcoba de Sara, y contra aquella peste letífera que asolaba Córdoba venció... Y contra esta nueva peste mortífera y sectaria vencerá.

¡Cordobeses, hermanos, no soy yo quien os lo dice! ¡Os lo dice San Rafael a cada rincón! Él está con vosotros. No os dejará en el arduo camino de vuestra liberación. La salud de Córdoba retornará cuando los naturales de Córdoba se encomienden a San Rafael y decidan, bajo las banderas de San Andrés y el dulce lema de "Dios, Patria y Rey Legítimo", expulsar de sus poltronas a todos cuantos son cómplices de una inminente ruina, que sólo Dios puede remediar.

Nos ha sido dado pasear recientemente por Córdoba. Ha sido una incursión al terreno enemigo, pues nos constaba que la barriada dedicada al turismo era (sí) la genuina Córdoba, pero vilmente falsificada bajo pretexto de satisfacer las expectativas del hormiguero turístico. Nos confundimos en la corriente de sus callejas, entre la multitud de los turistas que deambulaban la Judería de Córdoba, tambaleándose de quiosco en quiosco. Nosotros éramos dos y pisábamos fuerte por las calles de Córdoba, como almogávares ansiosos de recuperarla. Andorreamos el dédalo de sus calles como viajeros avisados, no como incautos. San Rafael nos bendijo en Córdoba. Córdoba, amiga mía, que la caminábamos -tú lo decías- como si hubiéramos vivido en ella hace siglos.

Todavía estoy rumiando estas recientes vivencias, gracias a que allí estuvimos los dos -tú y yo-con el Arcángel. Me veo compelido a ponerlas por escrito, pues soy testigo de la soledad del Arcángel. Pero también quiero ser heraldo del Remedio de Dios, pregonero que proclame las glorias de la Medicina Divina. Y la Medicina de Dios se llama San Rafael Arcángel... Que es guarda y amparo de Córdoba, que es y será siempre España.



San Rafael... Ora pro nobis.

miércoles 8 de abril de 2009

VIAJE A LA GRANADA DESAPARECIDA



Los turistas van a las ciudades como los pájaros acuden a las migas de pan. Hay que verlos, a los pájaros turisteros, pasear con su uniforme "de turistas" (pantalón corto y camisa sin mangas), por las ciudades que atesoran todavía una tan pequeña parte de lo que fueron antaño; peor es verlos hollando el suelo sagrado de los templos, indiferentes al Sagrario, ignorantes de lo que hacer si la lamparita está encendida.
El turistado forma una horda de hombres y mujeres modernosos, ávidos de sensaciones, pero duros como el pedernal ante todo lo que ven sus ojos. ¿Ven un ángel con balanza? Ignoran que es San Miguel Arcángel, pesando las almas. ¿Ven a Santiago Matamoros? Ignoran que es el Patrón de las Españas, caballero sobre su corcel blanco. ¿Ven conchas en una fachada? Ignoran que las veneras son de Santiago, y que también son símbolo de doncellas castas, ¿Ven un Toro, un Águila, un Ángel y un León? -Creerán que se trata de una representación escultórica de un zoológico. Ni lo que hay en las ciudades que visitan saben interpretarlo, aunque lleven una guía -que, casi siempre, como guía lucrativa reparará en lo visible, incapaz de descorrer el velo.
Un guía -de Granada- se nos ha regalado recientemente. Apenas hemos podido hincarle el diente, pero a todas luces, por lo que hemos leído picando, se trata de una guía -que no es para turistas, sino para granadinos -nativos, y también adoptivos: como nosotros lo somos.
"Guía de la Granada desaparecida" es un libro de D. Juan Manuel Barrios Rozúa. Todo lo que el turista no podrá ver en Granada, por culpa del pico y la pala. La Granada devastada desde los gobiernos liberales del siglo XIX hasta el presente está ahí, palpitando de emoción, evocada por un hombre que ama Granada y que escribe para los que amamos la ciudad esplendorosa a la que vamos y volvemos.
Es un libro valiente que no se limita a hacer elenco de todos los edificios y rincones granadinos que el tiempo arruinó. Es un libro valiente, escrito -se ve- a costa de muchas horas de investigación en los archivos y muchas lecturas. Celebramos que nuestras ciudades españolas tengan investigadores como D. Juan Manuel Barrios Rozúa, capaces de devolvernos a través de la magia de la palabra la monumentalidad que ha sido destruida por torpes mentalidades políticas, de los tiempos pasados y presentes.
El libro es de 469 páginas, con profusión de imágenes, fotografías, estampas de época, dibujos... Este libro forma parte ya de nuestra biblioteca, como uno de los obsequios más queridos -también por la persona que nos lo hizo. Y, de vez en vez, cuando nos asalte la melancolía por el convento derruido, por la canalización del Darro, por las casas nobles perdidas... Por la Granada desaparecida volveremos a traerlo a colación.
-"Guía de la Granada desaparecida", Juan Manuel Barrios Rozúa, Editorial Comares, Granada, 2006.

sábado 4 de abril de 2009

EL ÁNGEL Y LA BALANZA


PARA MEDITAR
"La medida verdadera del valor que poseemos es ésta: el crecimiento que los demás experimentan merced a la fuerza de nuestro amor. Por ese crecimiento nos enteramos de cuál es el peso que tenemos y también de lo que significa la terrible frase: "Dios te ha pesado en la balanza y te ha encontrado falto de peso"...
De los Diarios de Ernst Jünger, París, 24 de febrero de 1943.

viernes 3 de abril de 2009

EL BANQUETE DE LOS ATEOS


PRAXIS DEL ATEÍSMO EN FRANCIA DURANTE LOS SIGLOS XVIII Y XIX: EXPLICADA POR JULES BARBEY D'AUREVILLY


El ateísmo que propagó la Revolución francesa reviste, en su evolución, aspectos diferentes por más que siempre lo mismo de siniestros. En uno de los relatos -a la sazón titulado "El banquete de los ateos"- que componen "Las diabólicas" del escritor normando y contra-revolucionario Jules Barbey D'Aurevilly, podemos leer esta magnífica recensión de los avances que el ateísmo experimentó en la pobre Francia de los siglos XVIII y XIX. Más tarde (a principios del siglo XIX y luego en 1936-1939), el ateísmo miliciano cobraría mayor virulencia en pueblos que, como el español, viven en los extremos. Sobre el ateísmo de la época revolucionaria y, más tarde, en su prolongación napoleónica, esto nos dice el olvidado y egregio escritor normando:


"El ateísmo de entonces era un ateísmo muy especial. Era, en efecto, el de un período de hombres de acción de inmensa energía, que habían vivido la Revolución y las guerras del imperio, y que se habían entregado a todos los excesos de aquellos tiempos terribles. Nada tenía en común con el ateísmo del siglo XVIII, del que sin embargo provenía. El ateísmo del siglo XVIII tenía pretensiones de verdad y de pensamiento. Era filosofador, sofista, declamatorio, sobre todo impertinente. Pero no tenía las insolencias de la soldadesca del Imperio y de los regicidas apóstatas del 93. Nosotros que hemos venido después de aquella gente tenemos también nuestro ateísmo, absoluto, reconcentrado, sabio, helado, enconado, implacablemente enconado, con un odio hacia lo religioso similar al del insecto por la viga que horada. Pero ni este ateísmo ni el anterior pueden dar idea del furibundo ateísmo de los hombres de principios de siglo, los cuales, educados como perros por sus volterianos padres, desde que fueron hombres se metieron hasta el cuello en todos los horrores de la política, la guerra y sus dobles corrupciones".


"Las diabólicas", Jules Barbey D'Aurevilly.