
domingo 12 de julio de 2009
A MIS SOLEDADES VOY

viernes 3 de julio de 2009
SI DIOS QUIERE

(Oráculo manual y arte de prudencia, Baltasar Gracián.)
HIJOSDALGO: DE SANGRE LEAL Y PERENNE
POR ENCIMA DEL TIEMPO, LO QUE NO MUERE
Cuando uno dispone de su árbol genealógico las relaciones con la Historia ganan relieve. La Historia deja de ser una asignatura ajena a la vida, deja de ser también una simple afición de coleccionistas de datos y erudiciones, y se convierte la Historia en materia de reflexión, de autocomprensión, de consciencia... Para actuar en consecuencia. La tradición de una familia, el conocimiento de los nombres y apellidos, hechos y hazañas de sus exponentes más destacados, es el vínculo con el pasado. El pasado es inamovible, parece obturado, pero sabiéndose herederos de un pasado grandioso, el pasado está latente, y sigue latiendo. No hay disculpa para quien, conociendo de donde viene, reniega de su origen.
Eugenio d'Ors caracterizó al hombre corriente que ignora el encadenamiento de sus generaciones pasadas con estas palabras: "La memoria de este hombre, respecto de su propio grupo, se extenderá apenas un poco más allá que el comienzo de su propia vida, apenas al tópico constituido por la evidencia de que ha tenido un padre y un abuelo y un bisabuelo; su previsión del futuro, en el caso mejor, al tiempo de sus hijos y de sus nietos. Ninguna solidaridad tendrá su conciencia, ni siquiera a través de la religión -gran civilizadora, sin embargo-, con lo que haya ocurrido a su estirpe en el siglo V, con lo que haya ocurrido en el siglo XVIII".
El correlato de ello es que "El honor de una continuidad en el tiempo, de una solidaridad a despecho del tiempo, que se llama tradición" no es algo para el común de los mortales.
Siempre he pensado así, pues así me educaron: mi abuela, mientras vivió, siempre me recordó la prosapia de la que veníamos. A su muerte, mis tíos abuelos insistieron en remachar que nuestro linaje era de abolengo. Nunca fuimos Grandes de España, tampoco tuvimos el honor de un título nobiliario. Sin embargo, fuimos hijosdalgo. Hemos perdido en el largo discurrir de los siglos las preeminencias que otrora habíamos tenido, el dinero y los haberes, pero habíamos recibido de nuestros antepasados, además de la sangre, aquella tradición oral: mira lo que haces, pues somos cristianos viejos, sin mezcla de judíos ni moros... E hijos de algo somos, de mucho algo venimos.
Hace unos días, un buen amigo que sabe de mis aficiones genealógicas, tuvo a bien enviarme este retrato que aquí publico. Mirando a esos tres caballeros reconocí en uno a mi tío. Como dos gotas de agua, por encima de los siglos, mi tío se le parece a ese caballero, hasta en el bigote. No era coincidencia.
Viendo el retrato nos remontamos a un día grande de fiesta, es el domingo en que Sierra Morena se convierte en Reino de María. Nuestra Señora de la Cabeza procesiona. Un pintor inmortalizó aquella romería. El vecindario de Andújar -¡qué digo...! ¡El Reyno entero de Jaén!- se había desplazado al Cerro del Cabezo, aquel día de... ¿1677? Se ven, al fondo, con su hábito los portadores y hermanos de la cofradía. En un primer plano se nos adelantan estos tres caballeros, nobles y patricios de la ciudad de Andújar.
De los tres, el que vemos a la izquierda, es D. Fernando Antonio de Quero, Caballero Veinticuatro de la Ciudad de Andújar, y Prioste de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza. Si la imagen se acercara más se adivinaría en su pecho la Cruz de la Orden de Santiago, de la que era caballero.
D. Fernando Antonio era bisnieto de D. Luis de Quero Escabias "el Viejo", capitán de caballería que entró en Portugal con Su Sacra y Católica Majestad el Rey Don Felipe II. Y nieto del Capitán D. Luis de Quero Escabias, también caballero del orden de Santiago, y Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba en Andújar. E hijo de D. Pedro de Quero Escabias, caballero también de Santiago y Comendador de León y Mayorga.
El bisabuelo de D. Fernando Antonio, D. Luis, tuvo cinco hermanos y los cinco militaron en la Orden de San Juan. Son los cinco: D. Melchor de Quero Escabias -muerto por los moros en Sicilia. D. Alonso de Quero Escabias, Comendador de Almazán que participó en la toma de la Mamora en calidad de Capitán de Infantería. El Capitán D. Pedro de Quero Escabias que se halló en la Batalla de Lepanto con su compañía, pasando más tarde a Flandes como Capitán de Caballos con el Conde de Fuentes. D. Manuel de Quero Escabias, Capitán en el asalto de Cambray donde fue herido y "estropeado tanto que anduvo mucho tiempo con muletas", y D. Alonso de Quero Escabias que, siendo también Capitán, asistía a D. Manuel su hermano, antes de que le cercenaran a D. Alonso el brazo izquierdo en la toma de Arda.
Primo hermano de todos estos seis valientes y esforzados varones fue D. Gerónimo de Quero, del hábito de Santiago, caballero de la Orden de Santiago, Gobernador y Capitán General de las Provincias de Yucatán, Cozumel y Tabasco, de quien otro día podría tratar largo y tendido; dígase, no obstante, que D. Gerónimo prestó cincuenta largos años de servicio al Rey su Señor, sin interrupción: primero en la Armada Real con el heroico Marqués de Santa Cruz, y con el Duque de Medina Sidonia; más tarde en Flandes, donde se halló de Capitán de Infantería con el Duque de Parma, participando señaladamente en el último socorro de París, y continuó sus servicios con el Conde de Fuentes, con el Serenísimo Duque Alberto y con su Alteza el Cardenal Andrea de Austria, combatiendo al Conde Mauricio.
El tío abuelo de D. Fernando Antonio de Quero Escabias fue D. Francisco de Quero Escabias, capitán de galeones el año de 1611, servidor en Italia del Duque de Osuna y amigo de Francisco de Quevedo. Pasó D. Francisco de Italia a Flandes, donde se desempeñó como Gobernador de los Caballeros de Malta que se hallaban en el Ejército español con sus picas en Flandes, participó en la batalla de los Querquenes.
Viendo este retrato de época (siglo XVII), acude a mí mucho de lo que sé de mis antepasados. Si pusiera una fotografía de mi tío al lado del retrato de D. Fernando Antonio de Quero... El parecido entre ancestro y descendiente sería asombroso. Muy posiblemente, otros Quero mis parientes hayan olvidado tantas vidas ofrendadas en aras de la Patria. Se dice pronto: cincuenta años de servicio de aquí para allá; un brazo cortado; baldados por las heridas; curtidos en las batallas de picas, arcabuces y espadas; tan cerca de los hombres que tanto admiro (como el gran Quevedo), combatiendo a todos aquellos que detesto; tengo una deuda con ellos, porto en mis venas su sangre.
Por todos los medios han tratado de hacer que lo olvide, confundirme y perderme -en la escuela igualitarista, en el Instituto de Enseñanza Secundaria igualitarista, en la Universidad igualitarista, en la sociedad igualitarista... En su TV, en su radio, en sus periódicos, en su literatura de letrina, en el mismo aire que respiramos a duras penas, infectado de parásitos y contaminado por el populacho cada día más envilecido.
No soy como mis contemporáneos. No comparto sus valores, ni sus gustos, ni sus modas, ni el ruido, ni la cochambre moderna... Detesto el pestífero aliento de los demagogos y no soy demócrata, soy partidario de una aristocracia en el sentido estricto y etimológico del vocablo. Sí, lo digo bien alto: soy tradicionalista, creo en la jerarquía y en el orden.
Pese a todas las trampas que me pusieron en el camino, triunfó sobre los eslóganes de los advenedizos, el amor a la Tradición, a la Estirpe y a los valores sagrados que me sostienen, incluso en la catástrofe. A Dios gracias pudo la fuerza de la sangre más que el ambiente. No es un ejercicio de vanidad, es un examen de conciencia. La sangre católica derramada por mis ancestros por la gloria de Dios y el honor de España, en todas las latitudes del universo mundo, no cayó en vano. Siglos después, esa sangre española obtuvo para mí la gracia de perseverar contra el ambiente. Esa bendita sangre fue derramada por Dios y por Su Sacra y Católica Majestad el Rey de España...
Cuando había Rey de España.
jueves 2 de julio de 2009
FELIPE II, DESTINO ESPAÑOL

FELIPE II
Tras su gira por Europa, Felipe II regresa a España satisfecho: "el más perfecto viaje que se podía dessear" -escribió ingenuamente al Duque de Saboya.
Lo habían agasajado en cuantas cortes estuvo; pensó que era amigo de Mauricio de Sajonia y de cuantos protestantes le habían recibido -hipócritamente- con muestras de amistad. No sabía sus idiomas, y había actuado con ellos como el caballero andante que era.
Pero ante veredicto tan optimista de nuestro Gran Felipe, el embajador de Venecia pensaba lo contrario: el viaje de Felipe II había sido un desastre: "poco grato a los italianos, ingratísimo para los flamencos y odioso para los alemanes". Con los italianos había bailado, con los flamencos había ido a Misa, con los alemanes había trincado birra. En vano.
Allí donde el triunfalismo español, por ingenuidad, se las prometía halagüeñas había un obstáculo que ignoraba: la hipocresía humana desmoronaba toda la alegría de creerse bienquerido.
Felipe II es un Rey tan español que en su vida contemplamos, como en un arquetipo, nuestra fatalidad como nación, y como españoles. Y es que de los extranjeros, nada hay que fiar. Vienen a España y quieren posesionarse de todo lo que nos pertenece: nuestro suelo, nuestros puestos de trabajo, todo lo que amamos quieren hacerlo suyo... Destruyendo nuestro modo de vivir.
Esto no va dirigido a los desgraciados que vienen en pateras; también va dirigido a los que vienen en avión, con cuentas corrientes. Extranjeros, siempre serán extranjeros.
Vuestra Europa os la podéis meter donde mejor os quepa, herejes farisaicos. No os quiero, y me da igual el color de vuestra piel.
miércoles 1 de julio de 2009
EUGENIO PACELLI, EL GRAN PAPA PÍO XII

REIVINDICACIÓN DE PÍO XII
Es otra de las grandes personalidades del siglo XX. Difamado y calumniado por los de siempre. A Pío XII -Eugenio Pacelli- se le acusa de lo que no cometió. Vamos a ver una serie de hechos históricos que desmienten la mala fama que pretenden darle por ahí:
-El diplomático británico Kirkpatrick declaró que Eugenio Pacelli no confiaba en Hitler, tras la firma del Concordato de la Santa Sede con la Alemania hitleriana. Los católicos fuimos perseguidos en Alemania por los hitlerianos tanto como lo fueron los judíos, comunistas y otras minorías: eso sí, de unos y otros se hace películas; de los católicos asesinados en los campos de exterminio, no se acuerda ningún Spielberg.
-En el proceso de Nüremberg, Joachim von Ribbentrop -ministro de Asuntos Exteriores de Hitler- admitió que el Concordato con la Santa Sede era continuamente roto por sus conmilitones nazis, y que Eugenio Pacelli, como Secretario de Estado del Vaticano en aquellos tiempos, elevó protestas que fueron desoídas por Hitler.
-En 1937, Pío XI tuvo la valentía -que nadie tuvo- de publicar la Encíclica "Mit Brennender Sorge" (Con ardiente preocupación), la cual condenaba sin paliativos el nazismo como doctrina neopagana y anti-cristiana. El cuerpo de esta encíclica fue preparado por Eugenio Pacelli, gran conocedor de la Alemania nazi y enemigo del nazismo. En 1937, pocos eran en Europa los que no admiraban los logros económicos y materiales atribuidos a Hitler; sin embargo, la Iglesia Católica -y Eugenio Pacelli (Pío XII)- ya denunciaban el peligro que suponía el nazismo, como doctrina ideológica anti-cristiana.
Pío XII nunca fue partidario del nazismo, sólo los indocumentados o los interesados pueden sostener semejante mentira histórica. Todo lo contrario, Pío XII se destacó por combatirlo valientemente, sin titubeos como tuvieron hasta los mejores de cada casa.
Reivincamos la figura histórica de Pío XII y pedimos su intercesión, para que desde el Cielo nos valga ante Dios.
ESTACIONES POST-MORTEM DE PENITENCIA DE FRANCISCO FRANCO

FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, HIJO ADOPTIVO DE LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS
Hartos estamos de que el nombre del General Franco sea blandido por los progresistas y los neo-progresistas (ha dos días franquistas de pro) con el propósito de esgrimirlo a diestro y siniestro, para celebrar sus autos de fe pública: fe en la democracia total(itaria) y en el Tribunal del Puto Oficio de la Corrección Política, con la salmodia de las mojigaterías melodramáticas y la letanía de las manicomiales mariconerías. No éramos franquistas, y nos lo están poniendo en bandeja.
Hasta el gorro frigio -y la boina roja- estamos nosotros de tanta sesión espiritista: invocaciones al espíritu de Franco, que no sabe/no contesta: pues goza de la gloria de Dios. Por más que se le nombra, Franco no comparece ante la mesa camilla de los espiritistas de todos los gremios: desde el juez tendencioso al de los histeriadores oportunistas, pasando por toda la casta de profanadores de tumbas que medran a la sombra de Zapatero -el Enterrador de fetos y el Desenterrador de muertos.
En la undécima Estación de Penitencia (nos tememos que no será la última. Y a título post-mortem: pues no hubo "cojones" de hacérselo en vida) sus sayones y verdugos, fariseos deicidas y franquicidas virtuales, aprovechando que el difunto hizo mutis por el foro, vuelven a expoliarlo.
Y en esas, cuando ya no quedaba ni estatua ecuestre, ni sedente, ni canijo el rótulo de rúa alguna que lo nombre, nos lo despojan ahora de los títulos que la Villa y Corte de Madrid le concediera en vida, a no dudar que para oficiosamente atraerse su generalísima benevolencia. Otros concejales fueron -tan gallardos y gallardones como los actuales- los que le otorgaron los títulos de "alcalde honorífico de Madrid", "hijo adoptivo de Madrid" o "Medalla de Oro de Madrid". Y estos mandriles -queríamos decir ediles- de la hora presente (los mismos que banquetean con el Matarife de Paracuellos del Jarama) salen con estas tonterías y loquerías, como si no hubiera cosa más importante que hacer en Madrid ni en toda España que abominar de Franco Trismegisto: Franco, Franco, Franco -nos lo invocan, y si antaño eran los brazos alzados, hogaño son puños en alto: para herirle, quebrantarlo... Y desollarle los zancajos y la carnemomia de la calavera. Pero el cadáver de Franco ni siente ni padece, por mucho que porfíen los obstinados y protervos maleantes de toga, viles y cobardes hijos de la vergüenza que sus padres tenían y no pudieron heredar.
Los cobardes así pagan, tal y como ingratos. Y a quien cría cuervos -Franco-, le arrancarán los
ojos que no le comieron la tierra. Los desagradecidos... Ya sabemos lo que el refrán sentencia de su natalicio. Y sobre la madre de más de alguno -con mando en plaza-, no seremos nosotros los que extendamos la sombra -líbrenos Dios- de la sospecha sobre su honestidad... Por mucho que sus hijos las pongan en las esquinas con el bolso.
Y nosotros, mientras a Franco "otros" le quitan el título de Hijo Adoptivo de Madrid, le ofrecemos -algunos de nosotros somos nietos de los que perdieron la guerra civil- el título de Hijo Adoptivo de este blog. Esperamos que cunda el ejemplo y los administradores de otros blogs, en queja por tanto escarnio de ultratumba, hagan lo propio.
Nombramos -sí. Sin sonrojos ni sonsoles- solemnemente Hijo Adoptivo de LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS a D. Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde, de profesión español. Cuyos méritos son los de haber sido Caudillo victorioso de una guerra contra la delincuente francmasonería y el estalinismo genocida de la II República "Española". Y le otorgamos, ante Dios y la Historia, el título de Hijo Adoptivo de LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS por los méritos que en él concurren, sobre los cuales destaca entre todos el de haber tenido un par de cojones (lo que siempre les faltó y faltará a sus enemigos) para tener a raya a los mierdecillas que ahora le discuten sus títulos.
Y el que no le guste, que mire a otro lado.
Dado en lo que queda de España, a 1 de Julio de 2009.
LAVS DEO