
UNA REFLEXIÓN SOBRE EL NEOCAPITALISMO... ESE HÍBRIDO DE CAPITALISMO Y MARXISMO
Marcello Veneziani (1955) publicó un libro titulado "Processo all'Occidente" en 1990. En dicho libro afirmaba este pensador italiano: "El marxismo no ha heredado nada de la sociedad capitalista, sino que ha quedado englobado en ella, envuelto en el propio capitalismo, bajo numerosos aspectos, ha sido la estación intermedia en el viaje que lleva del capitalismo al neocapitalismo".
El neocapitalismo ha reintegrado en sí elementos del marxismo, como son el ateísmo radical, el materialismo, el internacionalismo apátrida, el desarraigo vestido de cosmopolitismo, la primacía del pragmatismo frente a toda filosofía, la dominación de la producción, el criterio tecnolátrico y la igualdad entendida como homogeneización y nivelación de pueblos y de personas. Esos han sido los factores que, procedentes del marxismo, ha asimilado el neocapitalismo.
Veneziani tenía duras palabras para el tradicionalismo. No sabemos si por no entenderlo, o por contemplar la esterilidad de muchas iniciativas autodenominadas tradicionalistas. Para Veneziani el tradicionalismo se resuelve en una mera oposición nostálgica que contrasta el mundo espléndido de ayer con el mundo cambiante de hoy. Y establece que "el proceso más eficaz y más correcto que se puede plantear contra Occidente se basa en la comparación entre sus promesas y sus realizaciones".
Dos ideas y una enmienda.
1.º IDEA: Por un lado, la oposición entre capitalismo y comunismo era una falsa oposición. Heidegger había advertido de la falsa oposición entre el Occidente -las democracias burguasas, lideradas por EE.UU.- y el Oriente -comunista, liderado por la U.R.S.S. Frecuentemente, los liberales aplauden la Caída del Muro de Berlín como la derrota del comunismo. Pero, la mala noticia es que el comunismo no ha sido derrotado. El comunismo con su ateísmo, internacionalismo, pragmatismo y nivelación ha sido asumido por el neocapitalismo. Ese neocapitalismo que surgió tras el fracaso de la U.R.S.S. es el híbrido entre capitalismo burgués y el marxismo que se auto-propuso como su antítesis dialéctica. Pero, ya lo vemos, Capitalismo y Marxismo no eran tan enemigos como nos hicieron creer en la "Guerra Fría". Ambos estaban deseando ayuntarse en una cópula aberrante: el neocapitalismo.
2.º IDEA: Pero el capitalismo (no el neo) surgió con la Edad Moderna en Europa. Y en promiscuidad de ideas, el capitalismo hizo suyas las consignas del Renacimiento, radicalizadas con la Ilustración. Kant expresó mejor que ningún otro el ideal de esa Ilustración: la emancipación, supuestamente la libertad. Y con la idea de la Libertad, la idea del Progreso. Rezumando todo un optimismo muy iluminati. Y aquí lleva razón Veneziani: "el proceso más eficaz y más correcto que se puede plantear contra Occidente se basa en la comparación entre sus promesas y sus realizaciones".
Lo que, ahora sí, podemos leer así: "el proceso más eficaz y más correcto que se puede plantear contra la Revolución [el mundo contemporáneo] se basa en la comparación entre sus promesas y sus realizaciones". En esa dirección no nos faltarán ocasiones para dedicarnos a ello con aplicación, tampoco nos faltarán receptores, ni tampoco argumentos. Me explico:
No nos faltarán ocasiones: pues los Estados, uniformizados en democracias parlamentarias, hacen gala de gobiernos (como el del PSOE en España) que se ufanan de los antecedentes ilustrados y liberales. Las oposiciones (como la del PP en España) comparten alegremente los mismos postulados que nos retrotraen a Locke y Kant en Filosofía, y a las Cortes de Cádiz de 1812 en Historia de España.
No nos faltarán receptores: pues la juventud escolarizada estudia a la fuerza, en los Institutos de Enseñanza Secundaria preparatorios para la Universidad, tanto las monsergas kantinas como el Siglo XIX en España (con sus convulsiones revolucionarias para imponer las ideas ilustradas); no pensemos que todos los adolescentes son nulidades. Los hay muy valiosos. Y en sus I.E.S. están aprendiendo todos los "lugares comunes" de la Ilustración y la Historia Constitucional de España. Es ahí donde tenemos que incidir, como indica Veneziani: comparando las "promesas" de la Ilustración y sus proyectos emancipatorios de felicidad individualista con las "realizaciones" que son contradictorias, y sangrantes en la realidad que nos rodea.
Los argumentos no podrán ser otros que, aunque no lo crea Veneziani, los de la Tradición. Tal vez Veneziani entienda la "Tradición" como un imposible volver al pasado. Tal vez la entienda como algo viejo, apolillado y que huele a rancio. Pero nosotros no queremos volver al pasado, además de no poder, es que es imposible. Y sabemos distinguir el concepto de anticuario del concepto de Tradición.
Sabemos que la Tradición no es nada de eso. Y en ella están los argumentos para deshacernos de la Revolución. Este año 2010 es el año en que, profundizando en el estudio de la Tradición, hemos de ofrecer a las gentes la solución a todo este desaguisado revolucionario que nos ha traído al abismo nihilista. Esa era la enmienda que teníamos que hacerle a Veneziani.
Y lo vamos a hacer los tradicionalistas, pues no en balde somos la formación política más veterana de cuantas hay.






























