lunes, 25 de enero de 2010
FRAILES TRABUCAIRES Y CURAS LIBERALES
CLERO DE TRABUCO Y NAVAJA
Han querido hacer de ello un escándalo. ¿Frailes y... armados? Sí. En España hubo muchos. Los llaman "frailes trabucaires": en la Guerra de la Independencia fueron los primeros en correr a las armas, para defender la Patria allanada por los engolados ejércitos napoleónicos. Después, con las reliquias que dejó la Revolución traída en las mochilas del ejército de Napoleón, se levantaron nuevamente para combatir a los liberales que querían desfigurar España, cambiándolo todo de raíz. Más tarde, se calaron la boina y formaron parte de las mesnadas carlistas.
Son los frailes y los sacerdotes del trabuco y la bota de vino.
Aquellos que quieren que los cristianos seamos un manso rebaño al que poder degollar a placer, siempre han aducido: ¿Cómo se puede predicar el Evangelio y hacer lo que, por ejemplo, hacía el Cura Santa Cruz? ¿O lo que hacía el Cura Merino con los franceses que nos traían las Luces?
Pues, muy sencillo... Se puede hacer cuando se tiene sangre en las venas; que ser cristiano no significa dejarse matar.
Algunos son llamados al martirio. Otros, a la Santa Cruzada.
Lo que los progresistas han hecho muy bien, durante mucho tiempo, es ocultar las vergüenzas de su historia y sacudirnos a los tradicionalistas con cuatro tópicos. "Curas trabucaires" -nos espetan a la cara.
Hubo dos "Cura Merino": Jerónimo Merino Cob, el bravo héroe de la Guerra de la Independencia, y Martín Merino Gómez, un cura liberal y secularizado que pasó a la Historia por su fallido intento de asesinar (de una cuchillada) a la que llamaban reina de España: Isabel, hija de Fernando VII y sobrina del legítimo Rey de España, Don Carlos María Isidro de Borbón.
Martín Merino Gómez es un cura español de esos pocos que, en España, fueron captados para el antro liberal. El 2 de febrero de 1852 atentó contra la vida de Isabel, la hija de Fernando VII. El "magnicidio" que cometió sin éxito contra la persona de Isabel de Borbón, demuestra a las claras que no era un tradicionalista. El arma del delito -un cuchillo- indica la alevosía del acto.
La diferencia entre "curas progresistas" (Cura Merino Gómez) y "curas trabucaires" (Jerónimo Merino, Cura Santa Cruz...) es que los tradicionalistas eran hombres bragados, que combaten de frente contra hombres. Sus armas eran, sí: el trabuco y, en el cuerpo a cuerpo, tal vez la navaja; pero no el cuchillo escondido que busca la carne que no espera el golpe. Los pocos curas liberales -o rojos- que en el mundo han sido, han sido, primero: pusilánimes que han abandonado o adulterado el mensaje de Cristo para cambiarlo por las mentiras utopistas confeccionadas por los más torpes y malvados de los hombres, han apoyado y favorecido la Revolución, escondiendo en sus sacristías a sus agentes activos, o desobedeciendo a sus superiores contra todo orden jerárquico.
Es bueno no confundir a unos con otros:
Los curas trabucaires contra-revolucionarios tuvieron siempre la nobleza de combatir de frente, a campo abierto, exponiendo sus vidas. Los curas revolucionarios, empiezan cometiendo el execrable sacrilegio -violando sus órdenes sagradas-, coqueteando con el mal, confabulándose con terroristas o actuando como puros terroristas.
En el caso del siglo XIX, hasta la coincidencia fatal del nombre y primer apellido de dos Curas Merinos fue aprovechada por la panfletaria liberal que supo, para esconder esta otra vergüenza de sus historia criminal, confundir al Cura Merino (Gómez) con el Cura Merino (Cob).
Nosotros no los confundimos.
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9 comentarios:
¿Has oido la historia del asesinato del gobernador de Burgos en 1869?
Fue un hecho bastante famoso.
Tengo noticia de un linchamiento, pero no sé ahora a ciencia cierta en qué circunstancias se cometió aquello.
Podrías ilustrarnos, estimado Muñoz.
El gobernador de Burgos entro en la catedral para hacer una lista de bienes y desamortizarlos. El pueblo, furioso, a gritos de ¡Viva la religion! lincharon al gobernador de manera un poco vil.
Ya sabes que pasa cuando uno se deja llevar por la multitud. Pero no deja de ser admirable la conducta del pueblo que no se dejo amilanar por los liberales que querian arrebatar las joyas de la catedral.
Eso era un pueblo cruzado.
Jajaja, muy bueno Muñoz ... de manera "un poco vil". ¿Quizá es que dejaron al gobernador "un poco muerto"? ... jajajaja.
Perdona mi tono, no pretendo violentarte en lo más mínimo, pero no he podido contenerme ;).
Maestro: lo que cuentas me ha traido a la memoria inmediatamente la historia del canónigo Camarasa en el asedio del Alcázar de Toledo.
By the way: el de ahora también es un pueblo cruzado.
¡De brazos!
A punto he estado de reír, por la ingeniosa ocurrencia de Seneka. Pero, la situación es tan grave que se desaconseja la risa.
En efecto un pueblo "cruzado" de brazos y manipulado a placer.
Siempre me ha fastidiado que la izquierda y los liberales nos tachen a los carlistas de tener en nuestras filas a "curas trabucaires", como si ellos estuvieran libres de pecado.
Pensemos en todas las veces que se dice que "ETA empezó en un Seminario", o que "La culpa del nacionalismo vasco la tiene el carlismo histórico"... En fin, las pamplinas de siempre.
Por eso hice este post, para demostrar que hubo "curas trabucaires" en las filas del liberalismo, y para llamar la atención sobre muchos que, sacerdotes indignos, han servido de guerrilleros de la Revolución (p. ej. en Iberoamérica) o de compinches de ETA en sus parroquias.
Un saludo.
Hombre,Seneka, estaras de acuerdo conmigo en que una avalancha de gente te acuchille y te arrastre es un poco vil.
Aunque tienes razon, suena un poco mal:)
Por cierto ¿que hizo Camarasa?
Saludos
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