martes, 5 de enero de 2010

LORCA MURIÓ COMO CATÓLICO


LOS ÚLTIMOS MOMENTOS DE FEDERICO GARCÍA LORCA


España se levantaba hoy pudiendo leer, tras décadas y décadas de mentiras interesadas y fingimientos sectarios, el verídico relato de los últimos momentos de García Lorca, antes de ser fusilado. Lo contaba, y hemos de felicitar a su equipo, la GACETA DE INTERECONOMÍA

Lo hemos leído y un nudo se nos ha hecho en la garganta. Nos ha emocionado porque, lejos del mito, hemos podido ver al hombre en su más trágica verdad: enfrentado a la muerte, y humildemente poniendo su alma en las manos de Dios. Es la gracia de Dios, y es la gracia de haber nacido en un hogar cristiano.

Entresacamos estos párrafos, los más sobresalientes para lo que nos concierne:

"El falangista José Jover Tripaldi fue testigo de los últimos momentos y le dio la triste noticia a Federico de su inminente ejecución. A pesar de que Lorca no era fumador, pidió tabaco y Jover se lo ofreció. El poeta pasó sus últimas horas fumando cigarillos, uno tras otro y, cuenta el informe, "con marcado nerviosismo, pero sin descomponerse".

Las últimas horas

Jover preguntó a Federico si quería confesarse. En la época confesaba a los condenados un padre capuchino que era el párrroco del pueblo, José Crovetto Ballesteros. El poeta no quiso. Pero más tarde, cuando se acercaba la hora fatídica, Lorca recapacitó y pidió un cura para confesarse. Como ya era tarde y no estaba el párroco rezó el Señor mío Jesucristo. Jover lo rezó con él porque el poeta, a pesar de que todas las oraciones se las había enseñado su madre de pequeño, no recordaba ninguna.

Relata el informe que "cuando terminaron la oración, unas lágrimas aparecieron en el rostro de Federico e inmediatamente el cabo Ayllón se dispuso a cumplir su deber".

Otros dos o tres salieron de "La Colonia", uno posiblemente el maestro de Pulianas llamado Diascoro, al que le faltaba una pierna. En una camioneta, seguida de un coche se trasladaron al lugar elegido.

Una vez ante el piquete, Federico quiso regalar a Jover su encendedor de plata, pero éste lo rechazó."

Impresionante y verídico relato de la muerte del poeta granadino. ¿Y ahora, Ian Gibson de qué vivirá?

Dios tenga a Federico en su gloria.

Que nunca más tengamos los españoles que matarnos los unos a los otros, por los odios alimentados por los intereses más sucios y sectarios.

Federico García Lorca, descanse en paz. Y alúmbrele luz perpetua.

2 comentarios:

cascorreo dijo...

Ojalá descase en paz, asi como sus asesinos.
Veo que que le falta a este articulo un comentario al ligero de Lorca.
Espero que haya usted vuelto a leer la obra de Lorca que usted titulaba como "El coño de de la Bernarda".

Maestro Gelimer dijo...

Bueno, amigo mío. Que yo le tenga respeto al alma de Lorca no quiere decir que tenga que gustarme su obra.

De toda ella, salvo "Bodas de Sangre".

Los asesinos de Lorca, si lo hicieron con gusto, no tienen derecho al descanso a menos que se hayan arrepentido. Como tampoco tienen derecho al descanso, sin haberse arrepentido, todos los rojos que mataron a curas, monjas y frailes... Y también a otros poetas menos celebrados, como Muñoz Seca.

Justicia, sí: pero que pase por todas las puertas.

Un saludo.