martes, 5 de enero de 2010

PENSAR


Pensar, pero "pensar" en una acepción fuerte. "Pensar así" -así- suena pretencioso. ¿Qué es pensar? ¿Con qué pensamos? Pensar no puede ser un baile de imágenes. Eso no es pensar: eso es imaginar. ¿Pensamos con palabras?

Nietzsche siempre culpó al lenguaje de ser un embeleco: "La "razón" en el lenguaje: ¡oh, qué vieja hembra engañadora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática". Es el estigma de Afrikan Spir. Cuesta trabajo admitir que Nietzsche ignorara hasta qué punto estaba él tan cerca del aporético diálogo -el "Cratilo"- de Platón. Pero, a diferencia de Platón, Nietzsche no quiso seguir buscando. Pero, soslayemos estas puntualizaciones historiográficas.

Mi querido, tan herido por el amor incumplido y tan solitario, mi estimado Nietzsche. Tú que predicaste el "deicidio", y cuando te precipitaste en la demencia un cristiano te recogió, atiende.

Nietzsche: Dios no desaparecería aunque desapareciera la gramática.

Cuenta un apólogo chino que un sabio apuntó a la luna con su dedo índice.

Un discípulo se quedó mirando el dedo.

Y el sabio le espetó: "¡Tonto!".

Eso, más que palabras, es pensar.