VINO NUEVO EN ODRES VIEJOS
En unos días no hemos leído otra cosa que dos frases. Pero, las ponemos a consideración de nuestros lectores. Para que adivinen el sentido cifrado en ellas que nosotros tratamos de desentrañar.
LA PRIMERA FRASE:
De Hugo von Hofmannsthal (1874-1929):
"La actualidad otorga las formas; la creatividad consiste en traspasar ese círculo y conseguir otras."LA SEGUNDA FRASE:
De William Blake (1757-1827): "What is now proved was once only imagin'd."
"Lo que hoy es evidente, una vez fue imaginario."
Ambos aforismos apuntan a lo mismo. Y nos dicen algo sobre nuestra actualidad, por mucho tiempo que haya pasado desde que fueron escritas.
Las formas que hoy, en la actualidad, configuran el mundo en que estamos (España, por ejemplo) han sido confeccionadas hace mucho, pues alguien -algunos- las imaginaron; y además de imaginarlas, tuvieron la audacia de llevarlas a su realización. Al margen dejamos la valoración que nos merece este mundo de formas en que estamos instalados.
En política estas sentencias tienen una verdad que nos parece indubitable. Pensémoslo por un momento.
Nunca la Revolución, pese a sus reclamos racionalistas, triunfó por la fuerza de sus argumentos. Si venció en algún momento fue por la obra destructiva llevada a cabo en perjuicio de todo el orden contra el que se posiciona; no fueron grandes sabios los artífices de la Revolución, ni siquiera de sus mitos más queridos. El espíritu de la Revolución es preternatural: es el mismo Satanás quien empuja, sirviéndose de las pasiones y los instintos. La alianza de ciertos artistas con la Revolución es más decisiva que la nómina de sus políticos, militares y ejecutores (En este orden de cosas, podríamos decir que Robespierre es contingente; "La Marsellesa" es necesaria); los artistas, con su capacidad (con)figurativa y plástica atrajeron a los pueblos tras los señuelos de las utopías que inventó el demonio.
Muchas veces olvidamos estas verdades. Y pensamos, como hombres deformados por las mismas consignas revolucionarias (ellos, que tan celosos son de sus "secretos", como los que aquí están revelándose); pensamos así, equivocadamente, que la política es cuestión de aspectos técnicos: económicos sobre todo; de argumentarios que apelen a la razón; en todo caso, de imagen publicitaria de los líderes. En este sentido el Partido Popular llega, en su inanidad, a la superstición. Y, llevados por la corriente, olvidamos que a los pueblos no se les convence con programas electorales basados en estudios técnicos, ni con estadísticas, ni con encuestas. A veces, basta un eslogan directo al corazón.
La contra-revolución no puede hacerse tan sólo desde un complaciente acopio y ordenamiento de datos, cuyo resultado son sesudos tratados y mamotretos monumentales; con todo el respeto que nos inspiran los mismos, eso no deja de ser "contemplación" sin acción.
Así como la Revolución tiene en Satanás su inspiración inmunda; la Contra-Revolución tiene a Dios. La Contra-Revolución la hacen, primero: los santos, y aquellos que nos esforzamos en el camino de la santidad (aunque tan lejos estemos de ella); y, luego, la Contra-Revolución la hacen también los auténticos artistas, capaces de imaginar el mundo que está por venir y figurarlo en su música, en sus poemas, en sus novelas, en todo lo que son las Bellas Artes.
El campo simbólico es una de las asignaturas pendientes de la Contra-Revolución. Apegada, como está, a sus más queridos símbolos (sobre todo de signo político), rechaza obstinadamente lo que mil veces le ha dicho la realidad: que hoy, esos símbolos, resultan repulsivos para gentes deformadas por la inmundicia revolucionaria.
Los símbolos más venerables están hoy proscritos: el yugo y las flechas de los Reyes Católicos, el Águila de San Juan...
Por eso, se precisa que otros símbolos vengan a ocupar el espacio de aquéllos. No innovaremos nada. Pues no creemos en la innovación: pero sí que es necesario que el vino nuevo encuentre el continente de odres viejos.
Volviendo a William Blake, para dilucidar su frase, fuimos a su obra "The Marriage of Heaven and Hell". En ella, nos presenta una velada que comparte con dos profetas veterotestamentarios, Isaías y Ezequiel. Blake les pregunta: "¿Acaso la firme convicción crea las cosas?"
Isaías le responde:
"Todos los poetas lo creen así, y en épocas imaginativas esta firme convicción movió montañas. Sin embargo, pocos son capaces de una convicción firme de algo".Conclusión: Convicción firme, intolerante y férrea. No caben medias tintas, cuando de lo que se trata es de destruir un mundo de formas que nos agobian, nos oprimen y rechazamos sin paliativos. Pero esa convicción que no se doblega ni pacta con el mundo hostil, fruto podrido de la modernidad y la Revolución, no puede conformarse simplemente en el estadio de la negación. Tiene que configurar un mundo de formas más amable... Y aquí: la creatividad, la poesía.
Este mundo actual, con sus formas todas, no nos gusta. Es algo que nos repugna. Bien.
Convicción firme: no pactar con él, y emplear todo lo que esté a la mano para su destrucción, incluso sus propios dispositivos.
Pero, algo más...
EN SUMA: Queremos destruir estas formas para poner otras, que imaginamos. Que nos atrevemos a imaginar y somos capaces de plasmar en la realidad -pues a veces, ésta no cambia por la falta de convicción que tenemos en las "convicciones" que decimos tener. Plasmar nuestras convicciones en la realidad, con todas sus consecuencias. Pues son convicciones y no meras "manías" o "motivos pasajeros".
Buscamos en los aforismos de Hoffmansthal para dilucidar su Primera Frase, y nos encontramos con otra:
"La política es magia. Los poderes sólo obedecerán a aquel que sepa conjurarlos".Atrevámonos a conjurarlos. El artista, el poeta... Siempre será un Mago.


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