
En la foto, el masón y musulmán a escondidas, Blas Infante
BLAS INFANTE: NO TE QUEREMOS
BLAS INFANTE: NO TE QUEREMOS
Ese tío, el de la foto, es un tal Blas Infante. Por su aspecto se le puede confundir con un cretino integral, pero no, no lo es: es peor. Por sus conexiones con los musulmanes del norte de África, siempre afanosos de invadir España, por su apología de la invasión norteafricana de España en 711, así como la defensa que hizo de la ocupación represiva y sangrienta que sobre los andaluces perpetraron sus amados musulmanes africanos, podemos decir que Blas Infante es el enemigo público número 1 de los andaluces. La verdadera Historia así lo confirma.
En cambio, las cúpulas políticorrectales -y sus tontos útiles de las bases- lo celebran como lo que no es: padre de la presunta patria andaluza. Los andaluces sabemos cuál es nuestra Patria: España.
El 28 de febrero de 1980, tras una campaña de estafa demagógica, la población de los gloriosos Reinos de Andalucía era llevada, como rebaño humano, a un referéndum por el cual se aprobaría la concesión de una "Autonomía" para Andalucía. Ese chollo de la Autonomía se lograba para gamberros vividores, a pesar de lo poco significativo de la participación y los resultados del escrutinio: con un poquillo más del 50% de votos a favor (ni las tres cuartas partes) una pandilla de malhechores conseguía un gobierno autonómico para vivir y enchufar por su cuenta a sus lacayos clientelares.
Almería no se dejó engañar, pero se la doblegó a la voluntad de los que preparaban esta porquería que tenemos. En Jaén tampoco se obtuvo una mayoría.
A los de Jaén se nos apedreaba los coches en otras provincias. Suponemos que a los de Almería también (por aquel entonces las matrículas tenían la inicial de la provincia.) Aquel año de 1980 mi coche (con una ostensible "J" de matrícula de Jaén) fue víctima de los atentados perpetrados por maricones radicales y fanáticos que portaban trapos verdiblancos (todavía sigo cagándome en sus putas madres). En mi coche llevábamos la bandera rojigualda española, lo cual desató la ira de esos delincuentes que fingen ser pacíficos y pacifistas. Recibimos pedradas de esa chusma que, después, pasados los años, tiene la hipocresía de hacer minutos de silencio cuando ETA asesina. Sufrimos aquel atentado en una ciudad de otra provincia andaluza (cuyo nombre no voy a decir, por respeto a los verdaderos españoles de esa provincia).
Estudiando aquel "referéndum" llegamos a una conclusión: aquel espectáculo del referéndum andaluz fue un abracadabra para cipayos, cuando no un "pucherazo". Sus defensores -una minoría de andaluces pervertidos- actuaron como terroristas -apedreando coches- y sus beneficiarios fueron una pandilla de politicuchos con chaqueta y corbata que, sin saber hacer la O con un canuto, viven a costa de los andaluces, vendiéndolos a la morisma.
El 28 de febrero de 2010 que está por venir, la más variopinta chusma políticorrectal (PP incluido, pues ha perdido la vergüenza si es que alguna vez la tuvo) celebrará el día en que estos golfos que chupan nuestra sangre triunfaron. Se han llegado a creer que los andaluces, por imbecilizados por su propaganda asquerosa, somos "hijos de una supuesta patria", patria inexistente con la que alucinó ese tío que está ahí arriba: Blas Infante, de infausta memoria.
Los andaluces somos españoles. El 28 de febrero habrá que demostrar que Andalucía es España. Y que no queremos a Blas Infante... Ni en pintura.
Andaluces: vuestra imaginación es aquí fundamental. Reivindiquemos nuestra españolidad neta.
¡Jaén, levántate brava!
2 comentarios:
El negosi es el negosi, amic. Y no sólo en las necionalidades histéricas.
La ubre pública prometía entonces grandes posibilidades.
Cuando la bolsa sona... Algún político se la embolsa.
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