jueves, 7 de enero de 2010

SÍMBOLO DE LA RESISTENCIA DE AYER, HOY Y MAÑANA


SÍMBOLO MÍSTICO DE LA RESISTENCIA CATÓLICA Y PATRIÓTICA ANDALUZA: EL CRISMÓN

Emblema signográfico de Cristo, el Crismón se basa en la unión de las dos primeras letras del nombre "Xrestos": las letras griegas "X" (ji) y "P" (ro). Figuró en el lábaro romano desde Constantino.

Un símbolo místico no puede ser confundido con una cuestión arbitraria. En el símbolo se invocan poderes preternaturales o sobrenaturales. Lo simbólico no excluye lo histórico. El símbolo es un vehículo universal y particular. Universal, en cuanto trasciende la historia; particular, por corresponder a una época precisa. El mundo visible y el invisible confluyen en el símbolo sagrado, concitando el auxilio de las fuerzas celestiales o infernales. El símbolo es un reclamo que moviliza lo más profundo del grupo social que adopta el símbolo, identificándose con la realidad referida en el mismo. En el símbolo, cuando es símbolo sagrado y no mero signo profano, se contiene todo un programa para el futuro.

El Crismón de Baena difiere del Crismón normal, al no contener la "X" (ji), siendo una Cruz que forma la "P" (ro) arriba, y de cuyo brazo transversal penden la "A" (alfa: principio) y la "O" griega (omega: final).
Su forma es la de un Áncora: grafismo del primitivo cristianismo que es símbolo de salvación y esperanza. En el Crismón de Baena aparece, como es normal y frecuente en la tradición simbólica paleo-cristiana, ese Áncora en posición invertida. Al Áncora -el ancla- se referió, en su aspecto de "esperanza", San Pablo cuando escribió: "En la esperanza tenemos como un áncora del alma".

El Crismón de Baena fue hallado en la Villa de Íscar (entre Castro del Río y Baena): “Dentro de un antiguo sepulcro hallaron aquellos una cruz de metal fundido, que mide 34 centímetros de alta por 25 centímetros de anchura en los brazos: tiene pendientes de estos el alfa y la omega, primera y última letras del alfabeto griego, anagrama del nombre de Jesucristo, principio y fin de todas las cosas. La parte inferior forma la cabeza de un áncora con su asa y su travesaño, teniendo al final de los brazos unos remates que asemejan las uñas de aquella. El áncora era emblema muy usado en los sepulcros de los primitivos cristianos, como puede verse en la obra "La Roma Sotterranea Cristiana", de G. B. de Rossi. La elegancia y tamaño de este Crismón hacen de él una joya notable y singularísima, que tiene además el mérito de ser española, sin que hayamos visto ninguna en su género que se le asemeje. Su antigüedad está comprendida en la colección de inscripciones cristianas de Hübner, entre los años 517 y 662 de nuestra era, y es de creer, que el sepulcro donde estaba, guardara las cenizas de algún presbítero o dignidad de la Iglesia, dada la importancia del signo que fue enterrado con él.”

El Crismón de Baena podría ser tanto visigodo, como mozárabe. Pero sería difícil de probar, dado que el original hallado en Baena fue robado.

El Crismón de Baena fue, tras su descubrimiento, donado por D. Francisco Valverde y Perales al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, desapareciendo en julio de 1993, según confirmaba el Ministerio de Cultura a la Agencia Efe. El cronista de Baena, D. Juan Antonio Bailén, expresó sobre el mismo que: "Es una pieza de indudable valor histórico por su representatividad litúrgica y mística". El poder místico de este símbolo es la victoria.
Como destaca Eusebio en su "Vida de Constantino", cuando en la batalla del Puente Milvio, apareció en el cielo el Sagrado Crismón, con las palabras "In Hoc Signo vinces".

La desaparición del Crismón pasó desapercibida. Pese a desaparecer el Crismón original, conservamos el modelo que podemos ver en la ilustración que encabeza esta entrada.


Sin que se anime a la renuncia de los símbolos que ostentan las formaciones patrióticas, sí que ofrecemos la posibilidad de que el Crismón, en su diseño baenense, sea el distintivo de la resistencia cristiana de Andalucía frente a la implantación de todo lo extraño y hostil que, desde las mismas instituciones ocupadas por cipayos, se promueve.

Proponemos, por tanto, que este símbolo sea adoptado por los patriotas católicos de los Reynos del Andaluzía: como símbolo místico del movimiento político que aguardamos para rescate de España.

Que en las banderas del movimiento patriótico y católico de Andalucía se ostente el Crismón. Que el Crismón sea nuestra señal. La señal de Cristo: Principio y Fin de todo. Próximamente descifraremos parte de lo que contiene este símbolo sagrado con el que nos identificamos, por encima de lo fragmentado.

Guerreros de Cristo: ¡Desperta Ferro!

2 comentarios:

Mazadelizana dijo...

Pondremos crismones en nuestros estandartes de guerra, nos los tatuaremos si es necesario para que el enemigo caldeo sepa dónde encontrarnos. Durante el combate bajo los estandartes, entonaremos cantos como este:http://www.youtube.com/watch?v=Ob_YOmaW8Z8&feature=related

Maestro Gelimer dijo...

"Beatus vir": ¡¡¡Magnífica pieza, Mazadelizana!!!

Es un canto tan sublime que se hace digno de ser meditado.

Este canto mozárabe atraviesa los siglos. Tuvo que escribirse en un estado de gracia especial: la gracia de los primeros Cruzados, que no fueron otros que nuestros Santos Mártires de Córdoba, deificados en el Viento Sagrado.

Los caldeos no vencerán.

El Crismón eclipsará algún día a todos los símbolos que han sido durante la Edad moderna y contemporánea; esos símbolos que todavía hoy dividen a las fragmentarias y testimoniales Fuerzas Patrióticas que buscan la solución a nuestros males nacionales.

Cuando el Crismón esté bordado en nuestros estandartes, entonces... Entonces será nuevamente Santiago Apóstol y Guerrero quien nos acaudille en la Batalla.

Y el acero de Dios hará el resto.