sábado 27 de febrero de 2010

ALBRICIAS CONTRA LOS GENOCIDAS


"Madre y niño", de Pierre Auguste Renoir

Dios me ha puesto hoy en mi camino a un ángel de 20 años.

Este ángel que estaba resfriado y estaba trabajando supo que leo poemas. Se me acercó, y me dio un papel. Era un poema. Por su candidez, por sus faltas de ortografía y su ausencia total de ritmo, vi que era un mensaje de esos que se echan al mar, metidos en una botella. Esto es: un poema de los de verdad.

Es un madre precoz que, con apenas 20 años, tuvo que parir. Tuvo una niña. Y hoy comprueba que hizo lo mejor con no abortar, aunque no faltó lumpemburocracia que la animó a lo contrario.

Este ángel, con su poema, sin rima ni ortografía, ha escrito el poema más verdadero que he podido leer: pues estaba escrito con la sangre de su parto. Y ese sacrificio sangriento ha conseguido congraciarme con el mundo, después de mi enojo de ayer noche, tras ver a un "presunto cardenal" haciendo señas de masón.

SOMOS CULPABLES

Somos culpables si nos andamos por las ramas o nos perdemos por los Cerros de Úbeda. Somos culpables si no llamamos a la mierda con su nombre: mierda. Y somos culpables si queremos mantener las formas ante los amorfos que amenazan la vida.

Por muy listos que os creáis, hijos de las tinieblas, dais asco. Accionistas de clínicas abortistas que simultanéais vuestros lucrativos negocios, genocidas negociazos, con un banquillo en el Congreso, o en un ayuntamiento... Dais asco. Indignidades eclesiásticas que clandestinamente sois masónicas dais asco. Miserables correveidiles que no aplicáis el mazo para todos por igual dais... asco. Y consentiros más podredumbre no puede ser. El basurero se negó ayer noche a recoger más mierda vuestra, pues vivís como Diógenes entre mugre y cochambre, que es la de vuestra alma con melindres de maricón compungido.

Y somos culpables por permitiros estar ahí, como si fueseis algo que no sois. Por eso, voy a consagrarme en alma y cuerpo a reunir cada día a más gente que piense como yo, para arruinaros la vida. Amargaros vuestra existencia más que prescindible.

Pero, a Dios gracias y para vuestra rabia, todavía hay madres de 20 años -mujeres y madres de 20 años- que son felices de mirarle los ojos a sus criaturas. Estáis matando a muchos no-nacidos, malditos malparidos (no cerraron vuestras madres las piernas cuando os tuvieron), pero no podréis impedir que las criaturas que han nacido sean una honra para las madres, las que pese a vosotros los han tenido, ni podréis impedir que la sonrisa de esos niños traídos a la vida ilumine, a vuestro pesar, el mundo. Sé que os duele allí donde más os interesa: en la facturación de vuestros negocios viscerales y sanguinolentos. Hitler mataba por sus ideas aberrantes... Vosotros matáis por vuestras cuentas corrientes. ¿Quién es peor?

Todo ese dinero que, a costa de vidas, va a vuestras cuentas corrientes tendría que ser requisado para hacer más felices a los que nacen a vuestro pesar.

Haz, Señor, a las mujeres encinta sordas: que la propaganda satánica no mate el fruto de sus vientres. Y pisa, Príncipe de los Arcángeles, San Miguel, la cabeza de las serpientes.

1 comentarios:

Maestro Gelimer dijo...

Amigos: Cuando tenga permiso de la madre, publicaré su poema.

Gracias.