Hasta en la delincuencia, en la criminalidad, cabe ver esa degradación. Uno observa retratos de bandoleros -como es el caso del mismo Pernales- y descubre que esos criminales tenían alma. Decir que se tiene alma no equivale a decir que fuesen unos ladrones que robaran al rico para dárselo al pobre -eso es un mito romántico. Tener alma quiere decir que se tiene personalidad. Mirando los rostros de nuestros contemporáneos difícilmente encontraremos una personalidad definida. En el criminal coetáneo no descubrimos la grandeza, por más siniestra que ésta sea, del delincuente antiguo.
El antiguo era un tipo que resolvía los problemas por sí mismo, y sabía a lo que se exponía. La violenta solución de un conflicto privado -como podría ser la supresión física de un contrincante, de un rival- ponía al criminal antiguo fuera de la ley... "forajido" (etimológicamente: fuera del ejido. Los ejidos eran los descampados inmediatos a una villa.) Pasar a ser un proscrito tenía mal final: o entregarse y cumplir la pena (muchas veces, pena capital) o ser abatido a tiros por las fuerzas del orden (el Pernales y el Niño del Arahal, su adlátere). El delincuente actual es la peor especie de cobarde que uno puede echarse a la cara.
Lo primero que hace el contemporáneo, tras cometer su crimen, es delinquir en lo invisible: no tiene cojones de hacerlo a la luz pública, y lo hará alevosamente. Siempre los hubo así, sí: pero la diferencia es que ahora todos son así. Si por un casual se le sorprendiera, se le atrapara, lo primero que el criminal contemporáneo hará será negar su acción criminal y pasar a reclamar sus derechos (esto de los derechos se lo tienen bien aprendido); como si un asesino pudiera ser sujeto de derechos. Exigirá que se le llame "presunto", por más que todo el mundo haya visto cometer el delito. Y esperará que algo -que los periodistas y políticos llaman "sociedad"- le exima de toda responsabilidad y culpa.
En una "sociedad" (vete tú a saber lo que sea eso de la "sociedad") de cobardes que asesinan a fetos no-nacidos no era de esperar que sus criminales se diferenciaran tanto de sus "ciudadanos": ambos -el ciudadano que vota a un partido que, contra todo sentido común mínimo, declara la matanza de nasciturus como un Derecho y el criminal que mata a un vecino- son prácticamente iguales: sus caras tienen la misma impersonalidad. Criminal y ciudadano biempensante y políticamente correcto delinquen a la sombra, y hasta con la protección del aparato estatal con sus leyes delirantes.
En definitiva: un etarra que se caga en los pantalones... o unos violadores cachondeándose de la policía, sin declarar dónde enterraron el cuerpo del delito.

2 comentarios:
¡ seré reaccionario !
apreciado señor , ya que emplea usted esa palabra, tan cara para mi, déjeme que le invite a visitar mi blog; se trata de una humilde iniciativa que he emprendido hace ya un poco más de un año con el fin de dar a conocer la obra del pensador reaccionario más genial del último siglo (espero no sea esto último una exageración).
me sería muy grata la visita de alguien cuyos escritos tanto disfruto y de cuyos planteamientos me siento del todo solidario.
este es el vínculo :
http://angel-cautivo-en-el-tiempo.blogspot.com/
espero sea de su agrado
Le agradezco la confianza, mi estimado "El Quijote".
No tardaré en visitar su blog, al que deseo los mejores frutos para sus lectores y la recompensa moral para su artífice que lo alimenta.
Le contaré, una vez que lo vea.
Reciba un cordial saludo. Viniendo de quien viene, confíe usted en que será de nuestro agrado.
En Cristo Rey
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