LA IGLESIA MILITANTE CONTRA EL NAZISMO
Mucho antes del genocidio, sin demagogias que tan de moda estaban y están, adelantándose a las condenas de todos los países civilizados, anticipándose a los horrores de la II Guerra Mundial y la masacre que pasaría a la historia con el nombre de HOLOCAUSTO, la voz del Vicario de Cristo se alza proféticamente para orientar a la Cristiandad.
En 1937, Su Santidad Pío XI, asesorado por un consejero bien informado, Eugenio Pacelli (quien la Providencia elevó más tarde a la Cátedra de San Pedro con el nombre de Pío XII), emitía, en una valerosa encíclica ("Mit Brennender Sorge"; "Con ardiente preocupación"), la condena anatematizadora contra la ideología nazi, acusándola de anticristiana. Muchas voces, entre las que resaltan las de algunos doctores de la Santa Madre Iglesia, inspiradas por el Espíritu Santo, secundan al Papado, señalando la amenaza que suponía para la Humanidad el neopaganismo nazi. La condena del Papa se repetiría en Lourdes, Lisieux, París, Budapest... Y, como es natural, todavía se mantiene. Nuestra es, de cada uno de nosotros, la decisión y la responsabilidad de tomarnos en serio o en broma todo cuanto la Iglesia nos revela. Si no le hacemos caso al Vicario de Cristo, a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia, nos podremos lamentar a posteriori, pero no podrá extrañarnos que ocurran catástrofes mundiales como el nazismo.
EXALTACIÓN DE LA IGLESIA MILITANTE EN LA IGLESIA TRIUNFANTE:
EL MARTIRIO DE SAN MAXIMILIANO KOLBE (1894-1941)
San Maximiliano Kolbe ingresó en la Orden de los Frailes Menores Conventuales. Ante la oleada sacrílega que se extiende en su época, Maximiliano decide fundar la Milicia de la Inmaculada, un verdadero ejército incruento y desarmado que, santificándose a través de la práctica del cristocentrismo marial (a Jesús por María), pueda ser vanguardia de la Iglesia Católica contra la impiedad, o sea: una columna de choque de la Iglesia Militante, de los hijos de Dios capaces de ofrecer resistencia a la ofensiva que había lanzado el cuerpo místico de Satanás contra el Cuerpo Místico de Cristo a principios del siglo XX, una ofensiva que en todas sus manifestaciones (no sólo la nazi) se hacía cada vez más violenta, atrevida, insolente y declarada. La Milicia de la Inmaculada fue erigida canónicamente como "Pía Unión" en Roma, el 2 de enero de 1922.
Cuando estalla la II Guerra Mundial, Maximiliano es apresado por los nazis. Los paganos adoradores de Odín, las "bestias rubias" de las SS, se proponían realizar una operación de castigo ejemplar contra la población civil que padece su ocupación militar. De entre los detenidos eligen a un inocente: un pobre padre de familia.
Maximiliano está presente, y no puede tolerarlo, da un paso al frente y pide a los verdugos que perdonen la vida de aquel hombre que tiene una familia que mantener, y heroicamente ruega a los asesinos que sea él quien ocupe el lugar del inocente padre de familia, pide su propia ejecución.
Los sicarios paganos de las SS no pusieron ninguna objeción a la propuesta del fraile, incluso la celebraron con impías bromas macabras. Sin temblarle el pulso, acabaron con la vida del P. Maximiliano Kolbe, dando al cielo un santo más, que subió a la gloria con la palma y la corona del Martirio.
Por aquella heroica santidad, San Maximiliano Kolbe es llamado el "mártir de la caridad cristiana".
2 comentarios:
Estimado Maestro,
¿el martirio de San Maximiliano fue por "odium fidei"? Del discurso de canonización de Juan Pablo II no parece desprenderse eso. Algo similar con el caso de Sta. Benedicta (Edith Stein en el siglo). Hace un tiempo hubo una interesante discusión en el FSTM: http://aspa.mforos.com/670103/7910245-causa-de-beatificacion-de-marta/
Mi muy estimado Coronel, con la venia, pido me dispense con su indulgencia que haya contestado algo tarde.
Le diré que en este particular, yo sé lo que he puesto. Pero, con tiempo, espero sumergirme en el hilo del foro Santo Tomás Moro al que tan amablemente nos remite.
Cuando, a la luz de estos elementos (que se aportan en el Foro Santo Tomás Moro) tenga formado un juicio sobre el asunto podré contestarle.
Gracias, mi Coronel.
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