martes, 2 de febrero de 2010

ESCUCHANDO A VIVALDI

Vivaldi Violin Concerto In C Minor, Rv 199 Allegro

A veces, casi siempre, suele suceder que la música dice mucho más que las palabras. En cada nota de ese Concierto de Vivaldi hay mucho que mascar. Por ejemplo, mi actual estado anímico: que oscila entre el olimpismo y la melancolía.

Dizque mira uno atrás, y ve que en su vida todo aquello que más quiso, se deshizo en las manos. Era materia quebradiza. Dizque mira uno a su alrededor, y no encuentra ni señal para poder decir "me queda una ilusión". Dizque mira uno al futuro y, por no verlo, no lo ve uno ni negro.

Podría deciros: mañana no actualizo, hasta aquí hemos llegado. No volveré a encender nunca más este chisme. No quiero conectarme nunca más. No quiero saber nada de nada. Déjenme con mis libros. No nací para relacionarme con nadie, y menos todavía a través de estos instrumentos.

Pero ocurre que, por fatal que esté, nunca tuve maldita la ilusión: será la congestión nasal que tengo, que me hace sentir apesadumbrado. Pero la esperanza la tengo a prueba de bombas. Pasa que me tengo a mí mismo, que no dependo de nadie, que el mundo puede seguir girando, la gente encontrándose y desencontrándose, y yo seguiré siendo el mismo. Si me conoces, te deslumbraré durante un tiempo; pero, puedes estar tranquilo, puedes irte, buscar y encontrar algo mejor que yo, pero podrás regresar siempre a mí: pues siempre estaré solo, y un solitario nunca niega al compañero de viaje. Serás bien recibido cuando tengas a bien retornar. Y si eres mujer, ofende la duda en ese aspecto, pues mi cortesía y hospitalidad para con el bello sexo son proverbiales.

Pasa que no tengo ilusiones; pero tengo esperanza. Pasa que no me creo nada; pero tengo Fe. Y pasa que, parece mentira, pero me queda amor. Quiero, pero más rápido de lo que me puedo esperar, me cambian las cosas de sitio; y al final termino así... Escuchando a Vivaldi.

Ya veremos si mañana vuelvo. Si alguien me busca: a buen seguro que estaré conmigo mismo. Descontando lo que Dios me quiere, en este mundo no tengo rival en quererme a mí mismo.

2 comentarios:

truenos dijo...

¿Otra vez Maestro?
Eres incorregible.

Maestro Gelimer dijo...

Ya sabes: experto en auto-demoliciones.

Jajaja... Como Leon Bloy.