martes, 9 de febrero de 2010

LA CRUZ DE SAN ANDRÉS... SEÑAL DE CONJUNCIÓN

Escucha: I am a Rebel Soldier


¡Qué nos van a contar a nosotros los norteamericanos! Si ellos pueden cantar esta maravillosa canción de "Soy un soldado rebelde"... Nosotros podríamos cantar "Soy un requeté". Desde 1833 hasta la victoria, la alcancemos cuando la alcancemos, nuestra porfía (algo más que política, algo más que dinástica) es una lección de esperanza a prueba de bombas. La lucha de los carlistas no ha sido todavía comprendida. Es la guerra del pueblo contra la ciudad, del súbdito contra el ciudadano, del campesino contra el especulador económico, de la España verdadera contra la España colonizada por Inglaterra y su masonería.



Nuestros ejércitos fueron formados por lo mejor del pueblo: lo más sano, lo más tradicional, lo todavía no corrompido por la modernidad. Nuestros generales fueron ejemplos portentosos de valentía y sacrificio.



Del "Diccionario de Símbolos" de Juan Eduardo Cirlot:

"La Cruz de San Andrés simboliza la unión de los dos mundos, superior e inferior". "Es una conjunción de contrarios, en la que casan el principio espiritual y vertical con el orden de la manifestación y de la tierra; de ahí su transformación en sentido agónico de lucha y de instrumento de martirio". Como toda cruz: "la cruz es la antítesis de la serpiente o dragón Ouroboros [...] Por esto hay una relación estrecha entre la cruz y la espada, puesto que ambas se esgrimen contra el monstruo primordial".


Para preservarse de la modernización igualitaria que pretendían implantar los Estados del Norte (con sociedades más industrializadas, urbanícolas y podridas de igualitarismo), los Estados del Sur se alzaron, secesionándose. Así pretendían defender el orden patriarcal y agrario, último vestigio de la tradición aristocratizante -de cuño europeo- que quedaba en Estados Unidos de Norteamérica. Al igual que los carlistas, su lucha pareció en vano. En su bandera los Confederados ostentaban la Cruz de San Andrés, aunque profanada por estrellas de cinco puntas (símbolo pitagórico y marca indiscutible, en toda bandera, del sello masónico.)


Los generales confederados fueron modelos de caballerosidad que contrastaba mucho con la vulgaridad democrática de los federados.