jueves, 18 de febrero de 2010

MASCANDO METAL

No cesa de llover. Y la "meteoromancia" (esa extraña adivinación del futuro a través de los objetos celestes, esa "ciencia" a la que se aplican los meteorólogos) proclama que nos seguirá lloviendo. Menos mal que la tierra se calienta.

Me soñé mascando unas finas láminas de metal. No me pregunten por su sabor. No lo recuerdo. La sensación no era del todo desagradable; fue peor pensar que tenía que tragarme esas chocolatinas metálicas. Lo que sí conservo en la memoria es que, mientras me soñaba masticándolas, sentí unas inmensas ganas de preguntarle a Artemidoro de Éfeso, para que me averiguara lo que podría significar aquello. Supongo que su libro Oneirokritiká podría arrojar alguna luz sobre ese sueño tan raro (es la primera vez que lo tengo). Aunque también me digo que, tal vez, para mis sueños hubiera que escribir un libro nuevo.

Acabo de leer en otra bitácora algo sobre Valle-Inclán y el carlismo. No lo comparto. El autor de la misma parece ser huguista. No juzgo de antemano a nadie, y menos todavía por su particular afición a un "-ismo" u otro, pero me parece que el tratamiento para con Valle-Inclán es muy condescendiente, casi como si quisiera reclamarlo para la Causa -a la Causa no le hace falta ningún hereje. Reconozco que el artículo es interesante, gracias sobre todo a cierto material que presenta sobre la cuestión. Quiero muy pronto examinar el carlismo de Valle-Inclán. Don Ramón es un gran escritor; pero, por mucho que nos defraude, no es carlista.

Estoy trabajando últimamente en algunos libros. No tengo mucha gana, la verdad sea dicha. Pero gracias a cultivar esta bitácora me voy imponiendo una auto-disciplina con la escritura.

Ocupaciones: leo a ciertos presocráticos -Heráclito, como siempre; y Parménides.

Sigue lloviendo. Espero no soñar esta noche con rumiar barro.

3 comentarios:

Princesa Beatriz Almeida dijo...

Primera entrada de tu blog que leo, es uno de los más raros que he visto. Lo voy a recomendar.
Me interesa aquel libro citado, Oneirokritiká; yo estoy obsesionada con el mundo de los sueños. Buscaré sobre él.

Embajador en el Infierno dijo...

Valle Inclán era un carlista estético o romántico, aunque decir eso de "carlista romántico" sea un oxímoron más que otra cosa. Ahora bien su trilogía sobre la guerra carlista es una delicia.

Maestro Gelimer dijo...

Princesa Beatriz Almeida: La interpretación onírica, dejada en manos de Freud, es una estafa con efectos nocivos. Por eso, puestos a interpretar los sueños, soy partidario de Artemidoro y de aquellos oniromantes del Antiguo Testamento que contaban con la inspiración de Dios para interpretar sueños.

Embajador: Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. Para argumentarlo, me reencontré ayer con la trilogía de Valle-Inclán. Y es magnífica: tras años después de haberla leído por vez primera, me gustó el doble.