lunes, 8 de febrero de 2010
MISIONEROS PARA RÚSTICOS
Hay que ver la mala prensa que tienen los "palurdos" en todas las sociedades "avanzadas". En el Sur de los EE.UU. los "palurdos" son llamados "rednecks". La etimología de esta palabra anglosajona es muy complicada. Literalmente significa "cuello rojo" (como distintivo de la "casta" social a la que pertenecen: son blancos de clase obrera asalariada en los campos, cuyos cuellos tuesta el sol.)
La canción de Charlie Daniels "A few more rednecks" (pincha para escucharla) es todo un alegato del sudista blanco rebajado a la clase asalariada, con las lacras que supone pertenecer a una clase deprimida: incultura (casi analfabetismo), alcoholismo y grosería. No obstante, en la canción de Charlie Daniels se reivindica al "redneck" como tipo humano de un país que, pese a su simpleza, todavía ostenta unos ciertos valores (llamémosle así, sin entrar en camisas de once varas): valores como el patriotismo, la sensatez, el cristianismo -una observancia de los preceptos religiosos según fueron recibidos de sus padres.
Los yanquis -norteños de EE.UU.- se burlan del "redneck"... Los italianos del norte se burlan del italiano del sur: éste despectivamente llamado "terrone" por el italo-septentrional. Podría decirse que el estereotipo del "palurdo" en cada uno de los países occidentales viene a coincidir grandemente con el habitante de las zonas meridionales del país respectivo.
Sin embargo, atendiendo a la caracterización del "paleto" tanto en el caso norteamericano, como en el italiano -también podríamos incluir al "andaluz" para España- el "paleto sureño" muestra, como hombre de una sociedad todavía agraria, apenas industrializada, un elenco de rasgos que nos lo hacen simpático: su patriotismo sencillo, su religiosidad sencilla, su sensatez sencilla...
Las cosas de Dios no se discuten. La patria no se discute. Y a los agentes de la corrupción social se les arregla con una soga al cuello.
El corrupto político -burócrata de los grandes partidos "democretinos" en lo de "político"; corrupto por secundar y reforzar todo un desorden mental, ideológico y moral- se las ve y se las desea cuando a una pandilla de sureños les da por vengar a una niña violada, o reparar cualquiera de esas injusticias para las cuales el "sistema" no tiene remedio. Había que verlos conteniendo a la muchedumbre en El Ejido (Reino de Almería), o reclamando calma a los vecinos que se amotinan, insultan y con gusto lincharían a cualquiera de esos violadores de los que España está repleta. El "redneck" andaluz es un tipo muy cachazas, que se bebe un chato de vino en una taberna, mientras escucha fandangos, pero que como le toquen a la hija del vecino... Tiene redaños para ajusticiar al más guapo.
En esas comunidades rústicas pueden arraigar fácilmente las actitudes más tradicionalistas. Otra cosa es que, dependiendo de la cultura, lo que se transmita pueda resultar mejor o peor. La industrialización desarraiga, lo agrario vincula al suelo natal y a las costumbres comunitarias. En Andalucía puede observarse... Lástima que lo que aquí se conserve sea, en gran medida, un sentimiento de sometimiento al cacicazgo -actualmente el que el PSOE mantiene, sirviéndose de una mentalidad eminentemente conservadora.
Cuando lo que se trata de conservar es "esto" que tenemos: el resultado nefasto de dos siglos de Revolución liberal, progresista, democrática, anarquista y socialista... El revolucionario se convierte en un conservador que gusta incluso de remontar su pedigrí a las Cortes de Cádiz de 1812. En este sentido, los tradicionalistas puros y netos no podemos ser por lo tanto "conservadores". Somos, en el más puro sentido del término, "contra-revolucionarios".
Y los mejores contra-revolucionarios, no lo olvidemos, fueron precisamente los predicadores ambulantes como Beato fray Diego José de Cádiz y tantos otros que recorrieron España, y Andalucía, anatematizando la revolución.
Si la Iglesia Católica quiere, como tendría que ser por su propia sobrenaturaleza, "contra-revolucionar" no tiene otra que enviar misioneros como los que tuvimos en el siglo XVIII bramando contra la Revolución y sus primeros síntomas. En los pueblos de "rednecks" el "misionero" es el catalizador.
Mientras esos misioneros llegan, defendamos a nuestros "rednecks".
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