sábado, 27 de febrero de 2010

TRALLAZOS CONTRA-REVOLUCIONARIOS


Anastasia Nikoláyevna Románova, hija del Zar de Rusia, una criatura angelical asesinada con su familia por los bolcheviques el 17 de julio de 1918.


Cadáveres de religiosos profanados por las milicias rojas... Ni a los muertos dejaron en paz: los que hacían esas cosas son los amigos de Rodríguez Zapatero y José María Aznar*.

SÁBADO... PENSANDO EN SÁBADO

Había que salir de la casa y del caserío. Nos montamos en el coche y salimos a los campos. Hemos contemplado los estragos causados por las lluvias pertinaces de estas semanas pasadas. En un lugar desolado, por encima de la cuneta de uno de los caminos que hemos recorrido, se alza una Cruz de recia piedra: es una muda Cruz, sin Cristo, campestre, sin palabras que recuerden nada. Pero en esa cruz fueron crucificados muchos españoles, por ser falangistas, por ser carlistas, o por no ser nada, nada más que católicos por ser españoles, y españoles por ser católicos. Y aquella Cruz solitaria clavada en la tierra natal, indica que allí eran "paseados" los desgraciados de aquella comarca, triste zona dominada por criminales sin escrúpulos ni orden ni concierto: los milicianos rojos.

Además de la Cruz hemos visto: olivares cubiertos de fango hasta las copas; los caminos rurales, de suyo en la incuria decretada por las administraciones, más destrozados si cabe, con pasteles de barro y piedras, ramaje y hasta troncones de árboles obturando el paso de vehículos; los arroyos se han tornado en orgullosos afluentes del Padre Betis, y los regatos de paupérrimo caudal, tributarios de los arroyos, han visto crecerse sus hilos de agua, convirtiéndose en brazos borboteadores. La vera de los arroyos, convertida en tremedales. Y, luego, por toda la mañana y la tarde, vientos huracanados bajo un sol tibio... Eolo ululando, dando portazos descorteses, llevando en invisibles volandas a las ingrávidas bolsas de plástico. Mi amigo y yo hablamos sobre la frustración del campesino, cuando vea que todos los esfuerzos han sido arruinados por un tiempo inmisericorde.

Luego, por la tarde, ya en casa, tuve que cerrar el libro "La dominación roja en España". Entiéndanme que lo tuviera que cerrar. Al mirar las estampas gráficas, contemplando esas víctimas, he llegado a descorazonarme. Son fotografías de las víctimas del Terror Rojo de 1936-1939. Forman una colección macabra de espantosos retratos, retratos de cadáveres violentamente despojados de su vida.

Esas imágenes que están ahí en el papel son las de personas que, hace ya mucho, se pulverizaron en sus fosas; pero no puedo dejar de pensar que eran seres humanos -con sus sueños, con sus ilusiones, con sus cruces.

El rostro de esos seres humanos ha quedado ahí en el papel: "inmortalizado" (hecho "inmortal", pues no morirá jamás, de lo muerto que está; pues no se puede estar más muerto); pienso en sus últimas horas, trato de imaginar la desesperación que vivieron, el miedo pánico de ver a sus verdugos sonreír como demonios dantescos, también trato de consolarme, pensando en el socorro que le prestarían sus ángeles custodios en aquel trance, sus ángeles confortándolos ante el suplicio: compatriotas, seres humanos, ofendidos, vejados, violadas las mujeres y torturados todos sin importar el sexo ni la edad, fueron asesinados sin piedad por una espantosa pandilla de indeseables, los mismos que querían traer la felicidad y la sociedad sin clases... Y salta a la vista que trajeron la sociedad sin clases, y por poco la dejan (a la sociedad) sin personas.

Sus víctimas: en la imagen son cabezas aplastadas, cuellos rotos, caras horrorizadas, congelados en un mohín ridículo... Son rostros desfigurados.

El nihilista -lo advirtió Jünger que vio a muchos- es enemigo del rostro humano. Jünger nos cuenta que los nazis más salvajes destrozaban la cara de sus víctimas: el tiro no se daba en la nuca, el tiro se daba en la faz. Los rojos más salvajes -los que tuvimos en Rusia y en España- tampoco pueden perdonarle al ser humano su rostro. Y cuanto más bello es el rostro, con más furor satánico lo destrozan. ¿Por qué el ensañamiento de los nihilistas contra el rostro humano?

Por odio a Dios, los nihilistas (de cualquier signo político) destruyen la cara del hombre y de la mujer, por ser estos "imagen y semejanza de Dios". En este sentido, es bueno recordar que el escritor rumano Vintila Horia también se percató de algo que dice mucho del "arte moderno", ese producto subcultural es nihilista y, por ser cabalmente nihilista, ha dejado de retratar con amor el rostro humano que, cuando lo trata, lo desfigura: "desde que han dejado de retratar a Dios, se han olvidado también del rostro del hombre".

Juan García Alonso, Gabriel Calderón Fernández, Ramón Rodríguez de la Puente, Dolores y Concepción Aguiar Mella y Díaz, hermanas del Vicecónsul de Uruguay en Madrid... Son algunos nombres de esas víctimas, brutalmente escarnecidas y asesinadas por los subordinados o compañeros verdugos de esos vejestorios rojos, los mismos que ahora reciben Doctorados Honoris Causa y diversos premios. Es horrible. "La dominación roja en España. Causa General" es un libro cuyas imágenes suponen un compendio de los horrores que sembró la que ahora llaman por ahí "democrática" II República "española" (lo de "española" será un decir, pues era soviética).

Y, al hilo de todo esto, he acabado dándole vueltas a las palabras del Pseudo-Dionisio Areopagita:

"También la inteligencia de los demonios, en cuanto inteligencia, procede de la sabiduría. Si bien podemos decir mejor que apartarse de la Sabiduría. Desde el momento que la inteligencia diabólica se torne empecinada, no sabe cómo alcanzar lo que quiere realmente ni lo consigue."
("Tratado de los Nombres de Dios", Capítulo VII.)

Los demonios son, en algún sentido podemos decirlo, inteligentes. Su inteligencia es un producto degenerado de la Divina Sabiduría que rechazaron. Podemos contemplar el resultado de sus acciones: crímenes, dolor, daño... "Anastasia gritó en vano" -dice el diablo de los Rolling Stones. ¿Es cierto eso? ¿Es cierto que Anastasia gritó en vano?

¿Gritaron en vano todas las víctimas?

El diablo, por empecinado, nunca sabe cómo alcanzar lo que quiere. Podrá porfiar, creyendo que Anastasia gritó en vano... Pero no: es lo que nos quiere hacer creer.

Ninguna víctima gritó en vano... Si yo alzo mi voz para recordarlas, pidiendo la intercesión de aquellas que están en la gloria de los Mártires, y a mi voz se unen todas... Ninguna víctima gritó en vano. Ni Anastasia.

NOTA:

En el caso del actual presidente José Luis Rodríguez Zapatero es ocioso explicar la solidaridad que él manifiesta tener con los criminales rojos de la Guerra Civil, pues está muy ufano de restaurar la "Memoria Histórica". En el caso de José María Aznar el lector puede quedarse un poco más perplejo. La razón por la que apuntamos que Aznar también se solidariza con esas bestias es muy sencilla: su mano tendida a las Brigadas Internacionales. Según informa EL PAÍS (07-11-1996): "El presidente del Gobierno, José María Aznar, se ofreció a un brigadista norteamericano, Bill Susman, de la Brigada Lincoln, para recibir a los veteranos que vinieran a España a aceptar la nacionalidad española concedida por el Congreso de los Diputados." Era en aquellos tiempos en los que Aznar no hacía peinetas, y se confesaba admirador de Manuel Azaña.