martes, 2 de marzo de 2010

CAMINO ARRIBA, CAMINO ABAJO



"Camino arriba, camino abajo, uno y el mismo."
Heráclito de Éfeso.

BOM JESÚS DO MONTE, MISERERE DOMINE

Ayer noche me acordé de ti, Joséphine, la más dulce de las mujeres, tan blanca. ¿Te acuerdas del libro que compré contigo en Braga? "Nó de víboras", de François Mauriac. Era una vieja edición de librería rancia. Cuando te dije:

-"Mauriac: compatriota tuyo"

Pusiste, ante mis palabras, uno de tus mohínes tan graciosos.

Te tomaste tu tiempo, para decírmelo en la Lengua del Imperio y dijiste: "Es francés, de Burdeos. Yo soy bretona, de Morbihan".

Y lo que son las cosas, Joséphine, ayer noche cogí "Nó de víboras" de Mauriac. Me sonreí al recordarte, pues asocié el libro contigo.

Hace mucho tiempo de aquello, Joséphine. Mira si ha llovido que todavía había pesetas, y liras, y francos, y escudos... No había euros. Vimos Braga a nuestras anchas. Y subimos cogidos de la mano las gradas del Bom Jesus do Monte. En una mano yo llevaba la tuya, y en la otra tenía aquel libro en la mano:

"Nó de víboras", Livraria Cruz, Braga, 1949.

La traducción del francés al portugués es de María de Jesús Rodrigues. Yo sé que lo suyo hubiera sido comprar un libro de un autor portugués: Eça de Queirós o Pessoa, pues no en vano estábamos en Portugal. Pero, ya te acordarás de mí, lo hago todo al revés: sería capaz de ir a Francia y comprar un libro de Guerra Junqueiro. De quien te aseguro yo que no compraría un libro es de Saramago. Detesto a los escritores que dicen ser comunistas y viven en la abundancia. Y no desprecio a esos petimetres de adehala, ni por el hecho de ser comunistas, sino por incoherentes.

Puede que del libro de Mauriac me llamara la atención esas víboras enredadas, dibujadas en su portada; motivo ofídico tan a propósito con el título: "Nudo de víboras". Y, después de tantos años ahí, en la biblioteca, ayer cogí ese nudo de víboras... Y me acordé de ti, paloma mía.

De una sentada llegué al capítulo IV. Y constaté muy dichoso que no se me ha olvidado el portugués, al menos leerlo: "O amor que eu sentía confundia-se com o que eu inspirava, ou julgava inspirar. Meus próprios sentimentos nada tinham de real." -dice el protagonista de la novela. Pero otro día hablaré de "Nudo de víboras".

Te recuerdo, Joséphine. Pese a los años que han pasado. También recuerdo tus crêpes bretones. Flor de las landas, Joséphine bella:

¿Dónde estarás ahora?

¿Qué será de ti, "mon cher Joséphine"?

Xynthia ha arrasado Francia. Y aunque Bretaña no es Francia, también ha devastado tu país. El país de tus ancestros inundado. Las tumbas venerables de los chouanes, cuya sangre heroica corre por tus venas.

Que Dios te haya librado, Joséphine.

Siempre que me acuerdo de ti, sonrío. Tu fantasma es un discreto inquilino de mi memoria, Joséphine.

Descendíamos las escaleras del Bom Jesús do Monte. Era una tarde de sol en Braga. Te llevaba cogida de una mano, y en la otra llevaba el libro de François Mauriac.

El libro lo tengo aquí.

¿Y tu mano, Joséphine?

2 comentarios:

Herederos dijo...

estimado señor, este enlance le interezara, en el se denuncia, el terror sovietico:

http://ellazareto.blogspot.com/2010/01/ciudadanos-corrientes-victimas-de.html


Herederos

Maestro Gelimer dijo...

Muy amable, Herederos.

Chouan: lo he recibido. Como le dije, le escribo a Vd. un correo personal.

Gracias a los dos.