
Cuentan en Ávila de los Caballeros -y esperamos que sigan contando- que el famoso Alonso Fernández de Madrigal el Tostado (1410-1455), Obispo que fue de Ávila, anduvo por la Diócesis haciendo su visita pastoral. Un buen día se encontró en un camino con un carbonero. El carbonero venía del monte, tiznado y lacónico como castellano viejo. El prelado le inquirió:
-Dime, ¿qué crees, carbonero?
-Lo que cree la Santa Madre Iglesia.
-¿Y qué cree la Santa Madre Iglesia?
-Lo que yo creo.

Cuando le llegó la hora al Tostado de entregar su alma a Dios, vinieron a su lecho de muerte para pedirle la profesión de fe. Con el pie en el estribo, lo que contestó fue:
"Como el carbonero, como el carbonero".
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