jueves, 4 de marzo de 2010

EL HOMBRE PODÍA SER MEJOR

Ricarda Huch


Desde las tinieblas más incandescentes de las diversas iglesias se temblaba entre llantos, se temblaba bajo el son de trompetas: el deseo del corazón humano, dañado por el pecado original desde su nacimiento, hacía que el hombre se considerara miserable, pero con aspiraciones a ser mejor.





El continuo resonar de este trágico acorde, la conciencia de la necesidad de salvación otorgaba a la vida medieval su profundidad y su sentido de infinitud. Penetrado por este sentimiento de la propia limitación, el ser humano orientaba su plegaria hacia lo más perfecto que le era dado imaginar sin haberlo contemplado o experimentado: al reino eterno allende la tierra desolada.





De Ricarda Huch (1864-1947), poetisa, filósofa e historiadora alemana.