El gran filósofo alemán Oswald Spengler: para saber más de él recomendamos la bitácora amigaLA MALDICIÓN DE SPENGLER
Oswald Spengler lo advirtió:
"Entre las señales más graves de la decadencia de la soberanía del Estado, se cuenta el hecho de que en el curso del siglo XIX llegara a predominar la impresión de que la economía es más importante que la política. De las personas que hoy intervienen en algún modo en las decisiones, no hay apenas una que rechace resueltamente el aserto. No sólo se considera el poder político como un elemento de la vida pública, cuya misión primera, si no la única, es servir a la economía, sino que se espera que se someta por completo a los deseos y opiniones de la economía, y, por último, que sea regido por los directores de la economía."
(Años decisivos)
Para ilustrar lo vaticinado por Oswald Spengler, un caso práctico y fresquito:
En medio de la crisis económica, el desgobierno socialista diseña otro capítulo más que nos sumirá más profundamente a los españoles en la miseria. El partido gubernamental ultima una subida de impuestos: esta vez, nos subirán el IVA. Frente a ello, la pepera Esperanza Aguirre propone una rebelión que -viniendo de donde viene, ni que decir tiene que es "pacífica"; una rebelión contra la subida del IVA. Discurso demagógico que puede entusiasmar a los incautos, no a los descontentadizos como nosotros. Podemos leerlo, por ejemplo, pinchando en ABC.
Como podemos ver hay "politiquesas" liberales que llaman a la rebelión cuando el gobierno nos sube los impuestos. A ninguno de estos "rebeldes sin causa" del PP se le ha ocurrido que existen razones más poderosas para invocar una rebelión: pongamos por caso contra la abortista Ley Aído. Hay barbaridades que cometen los del PSOE más grandes que esa cuestión fiscal. Pero, recordemos a Spengler: "la economía es más importante que la política"... Esa es la impresión que nos rige. Por eso, no nos importan los no nacidos, pero sí que nos rasquen el bolsillo. Por eso, "De las personas que hoy intervienen en algún modo en las decisiones, no hay apenas una que rechace resueltamente el aserto." El aserto dice: "la economía es más importante que la política".
Desde este punto de vista economicista: las políticas económicas tendrían la capacidad -y hasta la presunta legitimidad- de rebelarnos. Las políticas abortistas no merecen la rebelión. Ni se nos pasa por las mientes.
Estamos en una crisis, en efecto, pero mucho peor que la economía está nuestra moral.

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