domingo, 18 de abril de 2010

PAGANISMO Y CORRUPCIÓN DE COSTUMBRES


UN VISTAZO A LA SOCIEDAD PAGANA

Leído la "Asinaria" de Plauto. Excelente cuadro de costumbres.

Líbano y Leónidas, los esclavos de la casa de Deméneto, pueden ser contemplados, aunque en un molde más vasto y brutal, como los precursores del "gracioso" de nuestro teatro español clásico, el de los Siglos de Oro. El punto más álgido de la comicidad lo alcanza el autor en la escena de los esclavos y los enamorados: el joven crápula Argiripo y Filenio (la joven prostituta). En virtud de tener en su poder el dinero con el que Argiripo comprará los favores por un año de su amada, Líbano y Leónidas abusan tanto de su joven señor como de la ramera. Y Argiripo escapa peor parado que Filenio, pues el esclavo Líbano le obliga, a condición de darle el dinero, a ponerse a cuatro patas para hacerle de asno y cabalgadura al esclavo.

Cleéreta, madre de la joven Filenio, explota a su hija que la tiene como prostituta. Deméneto, padre de Argiripo, es un viejo verde, más sinvergüenza que su hijo Argiripo. Se nos pinta así una sociedad en la que los padres son los mismos corruptores de sus hijos: Cleéreta corrompe por dinero a Filenio y Deméneto sufraga los gastos que permitirán a su hijo Argiripo garantizarse a Filenio en exclusiva. Cleéreta desprecia el amor que su hija Filenio tiene por Argiripo, al cual permite tratar a su hija a condición de pagar. Deméneto agencia el dinero -con malas artes- a su hijo para que pueda gozar de su amada, a condición de que el mismo hijo se la preste una noche. Argiripo y Filenio, la pareja joven, vienen a ser a la postre los personajes más naturales, aunque -por las circunstancias dadas- aparecen pintadas con fuerza todas las servidumbres del amor.

Al final, Artemona, esposa de Deméneto y madre de Argiripo, interviene, poniendo en orden lo que entre todos (esclavos, proxeneta, prostituta, putañero enamorado y viejo verde) han desordenado.

En esta comedia de Plauto, tal vez a excepción de la pobre ramera obligada a prostituirse por su propia madre, se ve a los hombres moverse por lo más bajo. La sociedad pagana es así.

Las más decentes en una sociedad pagana son las putas.

Ahora, cuando esa sociedad pagana reaparece de nuevo bajo el nombre de laicismo y pluralismo social, conviene conocerla en su ambiente, tan bien conservado en las obras clásicas del teatro romano y griego.

Cuando se hacen los cantos de alabanza al pluralismo de nuestra sociedad actual tendría que tenerse en cuenta que ese pluralismo es paganismo, y que ese paganismo trae consigo que la madre prostituya a la hija (si es que no la aborta antes), el padre sea un consentidor de los vicios del hijo (por su propia pusilanimidad) y todo, en fin, esté manga por hombro.

En la comedia de Plauto al final, para restablecer el orden, interviene la Matrona (la mujer, dueña de su casa, prudente y fuerte, consciente del orden y hasta centinela del mismo), pero, con tanta feminista: ¿Habrá mujeres así dentro de una década?

3 comentarios:

truenos dijo...

Tal es el panorama vital que usted retrata, Maestro, que como oficio para el futuro venidero me veo escribiendo por encargo cartas y escritos al estilo de Marcial, donde tan pronto un viejo verde le pagaba los dineros para que escirbiese poemas con los que conquistar a su efebo de blonda melena, como tan pronto le daban los cuartos por poner verde al contario, tildándole de bujarrón o marica.

Este comentario me viene a la cabeza por dos motivos:
1º El nulo conocimiento de los autores clásicos de nuestra juventud, lo que nos obligará o mucho me equivoco, a repetir la historia y recuperar los oficios de antaño.
2º El retrato que hace de la sociedad laica y degenerada de la actualidad coincide punto por punto con la pretérita.

Dios dirá..., que Él nos ayude...

Maestro Gelimer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maestro Gelimer dijo...

El de arriba "comentario suprimido" me lo he auto-suprimido yo mismo a mí mismo: por haber erratas.

Paso a contestar.

Estimado Truenos: Leyendo su tan oportuna reflexión, al hilo de esto, se me ocurre que también pasa, cuando se olvida a los clásicos, que no faltan luego los tontos que se creen descubrir algo nuevo... Como si hubiera alguna aberración que inventar, siendo todas más viejas que el meado.

Creo que todos los pecados están inventados... Y lo único que el diablo hace es cambiarnos el escenario. Pero hay escenarios en los que el diablo se siente en casa... En el paganismo así fue: el cabroncete de Pan, el pichabrava de Príapo y la puta madre que los parió a todos que fue Satanasa.

Están todos muertos -todos esos ídolos, manifestaciones del poliédrico Satanás (recordemos que su nombre es legión)

Cristo los ha vencido a todos los demonios en la Cruz.

Pero somos los cristianos los que estamos parados, mano sobre mano, viendo que nos llevan a las catacumbas... Y de ahí al Circo, con leones. Y encima tenemos que aguantar la monserga de nuestros mismos curas, diciéndonos que esta sociedad plural es maravillosa. Lo siento, no estoy de acuerdo. Odio la pluralidad y la tontería. Yo estoy a favor del Reinado Social y Político de Cristo, y no acepto ninguna componenda.

Que se vayan enterando los que contemporizan, si no se han enterado ya: Esto viene contra nosotros, con tanta tontería y tanta mansedumbre. Lo que hace falta es sacar la espada.

Pues: ¿qué quieren ustedes que les diga? Como cristiano, si me dan a elegir la época, me pido las Cruzadas. No quiero un Nuevo Orden Mundial, quiero el Sacro Imperio Romano-Germánico, la Cristiandad. Y así el mundo sería una balsa de aceite: las brujas arderían, los violadores serían apiolados, los herejes serían empalados y a las malas mujeres las embrearíamos: que se fuesen preparando las feministas vesánicas y posesas.

Pero nos ha tocado bailar con la más fea... Nos quieren quitar hasta el honor de combatir.

Pero yo afilo mi espada, pues no dejaré derribar sin defenderme.