
UN PASEO POR ZONA "OCUPADA"
Esta tarde fui a hacer una compra y he pasado por una calle comercial. La sensación ha sido un poco extraña. Era como si caminara atravesando como en sueños por una calle que visito en contadas ocasiones.
Había, ciertamente, muchos moros: más que la última vez que estuve allí, hace meses. Y me llamó la atención que los moros -marroquíes y algunos, los menos, argelinos- estuvieran todos, mientras me los iba encontrando en mi trayecto, hablando por teléfono con sus celulares personales. Todos y cada uno de los que me he encontrado estaban hablando con sus interlocutores invisibles. En la algarabía -compréndanme- no se les entendía ni la "J" de "Jalufo". Las moras, a todo esto, iban con su velo y con sus nenes de la mano.
Los establecimientos de la calle comercial estaban todos abiertos. Buena la hubiéramos tenido si, saliendo a comprar, lo hubiera hecho a una hora en que estuvieran los comercios cerrados. Me encuentro una charcutería, pero no habría nadie dentro, pues el charcutero estaba a la puerta de su tienda. El hombre se fumaba un cigarro, con el mandil y el gorrito puestos, y pegaba la hebra con un amigo o conocido suyo que parecía no tener prisas. Al pasar al lado de ellos pude entender que le decía el charcutero a su amigo: "¿Y nadie va a comprar una ristra de chorizos?". El amigo que con él departía, echó un vistazo a nuestro alrededor, y dijo: "¿Estos te van a comprar a ti chorizos ni salchichas? ¡Ni a ti... Ni a nadie!". Se refería -obviamente- a los moros que parloteaban con el teléfono móvil.
Seguí mi caminata por la acera, afanándome por ver si encontraba la tienda en la que hallar el artículo que buscaba. Y veo un portal amplio y hermoso sobre el cual destacaba un rótulo que decía: CONSTRUCCIONES UTOPÍA. A la puerta de ese local había un grupo de hombres, cincuentones y hasta sesentones. Todos tenían aspecto de albañiles, pero parecieran estar vestidos de domingo. Uno le decía a otro: "¿Y no va a venir nadie a comprar uno de los pisos que hicimos en...?". Otro le contesta: "¿Estos te van a comprar a ti un piso? ¡Viven todos de alquiler en las casas del Casco Viejo!". Se refería -obviamente- a las moras de cabellera velada que tiraban a remolque de sus nenes.
Proseguía yo en busca del comercio que necesitaba. Y vi un hombre a la puerta de otro local, con cochera. Había sobre la cochera un enorme anuncio que decía FUNERARIA EL REPOSO COMPLETO. El hombre que estaba a la puerta de la funeraria estaba solo. Nadie parecía querer acompañarle. Fumaba su cigarro y en su rostro, a eso de las 6 de la tarde, se transparentaban sus pensamientos: "¿Es que hoy no se va a morir nadie?" -se decía este hombre para sí, contrariado por su desocupación.
Al pasar a su lado, sin detenerme, le dije: "Hoy puede que no... Pero con el tiempo a lo peor nos matan a todos".
-¡Vaya que sí! Y estos no nos enterrarán con ceremonia religiosa. -me responde el oficial de pompas fúnebres. Después, unos pasos más adelante, me rodeo y lo miro. Vi un poco meditabundo a aquel funerario. En su cabeza rondaba una pregunta: "¿Y éste cómo sabía lo que yo estaba pensando?". Me hubiera gustado sacarlo de dudas al hombre, diciéndole que hay veces en que me anticipo a lo que otros piensan.
Seguí mi camino y encontré la tienda. Era una ferretería.
Por fin: Deo gratias. En la ferretería había cuchillos y compré el que necesitaba.
-¿Se lo envuelvo? -me preguntó cortésmente el señor del mostrador.
-No, no se preocupe usted. Me lo llevo a la mano, por si me hace falta para llegar a mi casa.
7 comentarios:
A fe mía que lees el pensamiento de la gente.
Sabía que ibas a saltar por ahí, Mazadelizana, jajaja.
Te leí el pensamiento. ;)
Harías bien en llevar el cuchillo en la mano, yo alguna que otra vez tengo que pasar delante de un locutorio de moros en mi pueblo y siempre suelen mirar mal a la gente, se piensan que este país es suyo y no puede ser así.
¡Cuánto ha cambiado España y nuestros pueblos, Soldado!
Antes, llegaba un forastero y era tan raro que todos lo comentábamos.
Hoy, en cambio, hay que descubrir a los paisanos entre una avalancha de gentes que no son de aquí.
Un saludo.
Y que decir si intentas llevar a los ninos a un colegio publico… son una autentica "minoria etnica" en su propia patria.
Por cierto que la iniciativa de enterrar cerdos en los terrenos de posible construccion de mezquitas es una idea muy buena.
En los Balcanes, que saben mucho de esto, hace tiempo que croatas y serbios organizan las barbacoas en antiguos solares de mezquitas para evitar que las reconstruyan.
Perdonen la falta de acentos, pero es que este ordenador hereje no dispone de ellos.
Ya está bien de hacernos creer que tenemos que pedir perdón por habitar en nuestra tierra.
ESTAMOS HARTOS DE ESTE ABUSO.
Nos sentimos como mujeres violadas, podríamos poner denuncias pues tanto exceso de exotismo acarrea traumas a las personas sensibles que a duras penas podemos soportar la fealdad ambiental que ha generado todo lo moderno: vehículos contaminantes, asfalto que mata las hierbas, bloques-colmenas para seres humanos, etcétera. ¿Para cuándo querellarnos por tanto daño psicológico?
Querido Un chouan, como siempre, un placer leerle.
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