EN OBSEQUIO DEL SANTO ROSTRO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTOPor la señal, de la Santa Cruz, etc.
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Oh, Amantísimo Dios trino y Uno, á tus piés llego á pedirte perdón de cuantos pecados he cometido contra tu soberana Deidad! Yo, el más ingrato, que tanto te he menospreciado, arrepentido lloro mis errores; mira, Señor y amado mío, que te llamas Padre de las misericordias. Si tratas de juzgar el proceso de mis pecados yo pongo el Rostro adorable de tu Unigénito amado entre tu juicio y mi miseria. Yo ofrezco é interpongo los merecimientos de su Pasión en descuento de mis delitos. Esta Pasión y Muerte de Jesús pongo por medianera entre tu ira divina y mis pecados para obligarte á que los laves y traspases mi corazón con las saetas de tu ardiente amor. Ruégote, Señor, que con tu poderosa virtud penetres lo más íntimo de él, para que llore de día y de noche lo mucho que te he ofendido, hasta que merezca mi alma contemplarte en el Cielo, y viendo allí tu Rostro glorioso, admirable y hermosísimo le adore humilde, y lleno de inefable regocijo dé voces con los que te aman diciendo: "Ya veo lo que esperaba; ya poseo mi tesoro, porque estoy en los Cielos con aquél Señor á quien amé estando en la tierra, á quien alabo, adoro y bendigo eternamente. Amén". Señor, perqué; habed misericordia de mí. Amén.
LA COFRADÍA DE LAS CUARENTA MIL ALMAS
Ahora sé, tras descubrirlo hace pocos días, de dónde se sacaba mi tía abuela Dolores su peculiar Acto de Contrición. Era de este devocionario intitulado: "Tres días de ejercicios devotos en obsequio de Ntro. Señor Jesucristo, dispuesto por D. Juan Gabriel de Contreras y reimpreso con las Licencias Necesarias. Jaén. 1912. Tipografía "La Unión", Alamos, NÚM. 18".
La memoria de nuestros mayores era más portentosa que la nuestra. Y sus oraciones nos llegan antes por vía oral que por escrita. Pero cuando uno se encuentra con la fuente escrita que las inspiró, gana más todavía eso que llamamos Tradición.
Se cuenta en el libro que el Eminentísimo Señor Cardenal de la Santa Romana Iglesia desde el 21 de febrero de 1533, D. Esteban Gabriel Merino, fundó una Cofradía de 20.000 hombres y 20.000 mujeres de su Obispado de Jaén. Dicha Cofradía fue confirmada por el Papa Clemente VII, por Bula expedida en Roma a 20 de diciembre de 1529, que principia Salvatoris Domini, y que fue publicada en la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Jaén el Viernes Santo de 1530. El Papa Julio III confirmó las gracias concedidas por su predecesor en Bula expedida en Roma a 14 de julio de 1553. Por la fecha en que el Cardenal Merino funda una Cofradía de 40.000 almas podemos aventurar que D. Esteban Gabriel Merino contó con cofrades de todas las ciudades y villas del Santo Reino. Fundó la Cofradía de las 40.000 almas para fomentar la construcción de la Catedral de Jaén. Cada uno de los cofrades de esa Cofradía puso un real de plata para que las obras se agilizaran.
EL CARDENAL MERINO
D. Esteban Gabriel de Merino nació el año de gracia de 1472 en Santisteban del Puerto (Reino de Jaén) y pasó a mejor vida estando en Italia como Cardenal en el año 1535. Hijo del leonés D. Alonso de Merino y de la santistebeña Doña Mayor de Amorcuende, siendo este gran y santo Cardenal uno de los Hijos más ilustres del Reino de Jaén.
Desde sus inicios como clérigo estuvo al servicio del Cardenal Colonna, siendo amigo personal de San Francisco de Paula, fundador de los Frailes Mínimos. San Francisco de Paula le profetizó, siendo Esteban Gabriel de Merino todavía un humilde clérigo, que Esteban Gabriel llegaría a ser encumbrado como Príncipe de la Iglesia.
Fue arcediano de la Catedral de Baeza y canónigo de la de Jaén. León X lo nombró Nuncio en España y Arzobispo de Bari. Carlos I de España y V de Alemania lo propuso para Obispo de León. En las Guerras de los Comuneros, D. Esteban Gabriel había organizado un poderoso ejército, siendo Justicia Mayor de Toledo, que restableció el orden y frenó a los insurgentes, venciéndoles después de darles batalla. El César Carlos recompensó su lealtad proponiéndole como Obispo de Jaén, y el Papa Adriano VI confirmó el nombramiento el 13 de junio de 1523. El mismo día en que entró a la Sede de Jaén no se detuvo, sino que comenzó su visita de la Diócesis, donando a las Iglesias y beneficiando a los pobres con magnanimidad. Fue Miembro del Consejo de Estado en 1526, y embajador del Emperador en Italia posteriormente. Asistió al Cónclave que reveló al Romano Pontífice Paulo III (en el siglo, Alejandro Farnesio) el 1 de noviembre de 1534. Jesucristo Nuestro Señor se llevó a su gloria al Cardenal Merino en el mes de agosto de 1535, cuando contaba 63 años. Sus restos reposan en la iglesia de Santiago de los Españoles, junto al altar mayo. Posteriormente sus restos mortales fueron trasladados al Claustro de la Iglesia Nacional Española de Monserrat de los Españoles, en italiano Santa Maria in Monserrato degli Spagnoli.
La Cofradía del Santo Rostro del Reino de Jaén. Me gusta llamarle la Cofradía de las 40.000 almas, o la de los 40.000 rostros. Primero fueron los 40.000 antepasados con los que se fundó, todos cristianos viejos... Luego, fueron y son todos los que hemos venido después de ellos. Como mi tía abuela Dolores, por ejemplo, que cada viernes iba desde el pueblo a venerar a la Santa Faz, que también llamamos en Jaén la Verónica. Hoy, 40.000 almas, siguen la devoción practicando los Tres Días de Ejercicios Devotos. Yo, pecador, soy una de esas almas a mucha honra.
EPÍLOGO
La vida de los pueblos, como la de cada familia y cada región... como la de cada individuo y cada país, es invivible sin las santas tradiciones. Cuando una sociedad se desvía de su Tradición, no se conoce a sí misma... Y es fácil presa para sus enemigos que la dominarán, la esclavizarán y la destruirán.
Para impedirlo puse este real de plata, como una de las 40.000 almas que todos los viernes de todo el año tienen al Santo Rostro como Medianero ante la Ira del Dios Señor de los Ejércitos.
1 comentarios:
El acto de contrición, please.
Me gustan los rezos viejos. Son como los vinos de solera: Generosos.
'
Publicar un comentario en la entrada