domingo, 23 de mayo de 2010

MUÉRETE DE LA RISA, AFROSOCIALISTA


Cuando sube el precio del petróleo nadie se sube al vehículo. Durante días enteros, tal vez semanas, la hilera de coches de mis vecinos no se ha movido. Ahí están, acumulando un dedo de polvo (y de polen). No solamente los obreros están parados; también están parados los coches. Y cada día serán más los vehículos que irán quedándose encallados en su estacionamiento, por no haber parné.

Hace unos meses en las calles podía verse a niños -de los que apenas saben quitarse los mocos- con teléfonos celulares de última generación: hablando por sus aparatos móviles como si tuvieran grandes cosas que resolver en conferencias telefónicas. Cada día veo a menos. Hasta los padres más descuidados habrán tenido que restringirles a sus niños el uso del teléfono móvil.

Pasar hoy por la inolvidable Bailén, escenario de la derrota del Francés, ofrece un paisaje que da que pensar. Bailén tenía una espléndida industria ladrillera. Las factorías de ladrillos están detenidas: en los espacios de almacenaje al raso o bajo cubierto están, muertos de risa, miles y miles de ladrillos. ¿Millones? Como comprenderá el lector no me bajé del coche para contarlos uno a uno. Así que, así están las cosas... Los coches de mis vecinos, muertos de la risa y criando polvo... Los ladrillos de Bailén, muertos de la risa y criando polvo.

Pero, todos sabemos que aquí el que tenía que morirse -de la risa o de la vergüenza- es el que nos ha traído hasta aquí negando que hubiera crisis, y despilfarrando dineros a granel para darle de comer manjares y no privarse de lujos a toda la chusma que lo rodea en sus covachuelas estatales.

Sí... Tú, mamarracho*, eres el que tenía que morirse... Aunque fuera de la risa.

*Todo el mundo sabe a quién me refiero. Hace meses que me negué a escribir su execrable nombre en esta bitácora.

6 comentarios:

truenos dijo...

Y si no se muere..., que caiga sobre él la maldición del gitano: "Te veas toda tu vida rodeado de trampas peuqeñas, y no tengas con qué pagarlas"

Aunque personalmente prefiero esta otra maldición: "Mala verruga le salga en el sobaco que le sirva de muleta"

Maestro Gelimer dijo...

Tendrían que ser puestos a disposición judicial todos los que hunden naciones por su idiotez.

truenos dijo...

..., y a cadena perpetua los "lelos" que los votan..., para que a la urna no vuelvan, y más idiotas nos coloquen por presidentes.

Tadzio dijo...

Lamento discrepar. Bueno, no lo lamento. Quizá es bueno. Mi afirmación sería: si las ratas nos ahogamos, no es culpa del flautista. Es culpa de las ratas.

Se le veía venir desde el primer momento. Y vino. Ha sido absolutamente coherente con su esencia. ¿Castigar el voto "lelo"? Suponiendo que lo sea, lo es porque en algún momento se aleló. ¿Acaso no es responsable de ello?

Quejarnos ahora no arregla nada. Echarle la culpa al flautista evita la autocrítica.

Nademos hermanos, que nos ahogamos.

Maestro Gelimer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maestro Gelimer dijo...

Muy sensato, Tadzio. Y muy bien puesto en razón.