CURAS NACIONALISTAS ASESINADOS EN LA GUERRA CIVIL: VERDAD Y NO PROPAGANDA
"En la segunda mitad de 1936, y condenados detenida o sumariamente por tribunales de guerra, fueron pasados por las armas estos catorce clérigos, bajo acusación de actividades políticas de carácter separatista".("Historia de la persecución religiosa en España", BAC, Madrid, 1961).
Y, en efecto, así fue.
Como estos 14 curas nacionalistas vascos, muchos fueron los sacerdotes vascos nacionalistas que militaron en las filas del Gobierno Vasco de José Antonio Aguirre. El escándalo que supone que los franquistas fusilaran a estos sacerdotes ha desatado una amarga polémica, desde el momento en que hubo noticia de este luctuoso suceso.
José Antonio Aguirre, Lehendakari durante el conflicto, emitió un discurso el día 22 de diciembre de 1936, en que acusaba a la jerarquía católica "española" por su silencio ante la ejecución de estos sacerdotes, así como su alineación con el bando franquista. Su Eminencia el Cardenal Isidro Gomá, a la sazón Primado de España, contestó a Aguirre en una Carta Abierta, llena de caridad cristiana -teniendo en cuenta que el Cardenal Primado se había puesto declaradamente a favor de las fuerzas nacionales, mientras que José Antonio Aguirre -a pesar de su catolicismo- había cerrado filas con el Frente Popular.
En aquella carta, el Cardenal Gomá, le dice a Aguirre, en relación con esa ejecución de sacerdotes nacionalistas vascos:
Es un pasaje largo, pero nos ha parecido oportuno reproducirlo, para sacar de él algunas conclusiones entre líneas:
"Yo le aseguro, señor Aguirre, con la mano puesta sobre mi pecho de sacerdote, que la jerarquía no calló en este caso, aunque no se oyera su voz en la tribuna clamorosa de la Prensa o de la arenga política. Hubiese sido menos eficaz. Pero yo puedo señalarle el día y el momento en que se truncó bruscamente el fusilamiento de sacerdotes, que no fueron tantos como se deja entender en su discurso. Y como el lamentable hecho se ha explotado en grave daño de España -nos consta- y conviene, en estos gravísimos momentos que se pongan las cosas en su punto, yo le aseguro, señor Aguirre, que aquellos sacerdotes sucumbieron por algo que no cabe consignar en este escrito, y que el hecho no es imputable ni a un movimiento que tiene por principal resorte la fe cristiana, de la que el sacerdote es representante y maestro, ni a sus dirigentes, que fueron los primeros sorprendidos al conocer la desgracia."
- 1º La jerarquía católica española -con el Cardenal Gomá a la cabeza- no sólo lamentó que fuerzas nacionales hubieran fusilado a aquellos sacerdotes nacionalistas vascos: "la jerarquía no calló en este caso, aunque no se oyera su voz en la tribuna clamorosa de la Prensa o de la arenga política"...
- 2º Sino que actuó en consecuencia, intercediendo ante las autoridades militares de la zona nacional, con el propósito de impedir que se volviera a cometer tales salvajadas: "puedo señalarle el día y el momento en que se truncó bruscamente el fusilamiento de sacerdotes".
- 3º El Cardenal Gomá no declara las razones ni las circunstancias que se dieron para que aquellos sacerdotes vascos fuesen pasados por las armas: "...sucumbieron por algo que no cabe consignar en este escrito".
- 4º También se indica que las autoridades militares del ejército sublevado eran ajenas a esos sucesos. Y si cínicamente se hicieron las extrañadas ante lo que puede ser que supieran, lo cierto fue que -le pese a quien le pese- se preocuparon de impedir que se volvieran a repetir ejecuciones de curas nacionalistas vascos.
Me refiero a D. José María Corta, Comandante Jefe de capellanes castrenses de los Batallones de Gudaris (milicias nacionalistas vascas). Don José María Corta acompañaba a las tropas de Gudaris en el frente de Asturias, cuando una bala lo derribó en el suelo. La prensa nacionalista publicó que había sido una "bala perdida". Pero otros periodistas apuntaron otra versión, mucho más fidedigna. Algún miliciano frentepopulista que no pertenecía al batallón vasco tuvo que apretar, como por acto reflejo, el gatillo cuando vio una sotana. El gobierno vasco silenció la noticia de la muerte de este sacerdote, tan probablemente asesinado por los aliados del Sr. Aguirre, los marxistas.
El Cardenal Gomá le recordaba a Aguirre las masacres llevadas a cabo por las hordas rojas en Andalucía, Extremadura, Asturias, Cataluña, Levante, Castilla y La Mancha en un párrafo impecable:
"Es endeble su catolicismo, señor Aguirre, que no se rebela ante esta montaña de cuerpos exámines, santificados por la unción sacerdotal y que han sido profanados por el instinto infrahumano de los aliados de usted, que no le deja ver más que una docena larga, catorce, según lista oficial -menos del dos por mil-, que han sucumbido víctimas de posibles extravíos políticos, aun concediendo que hubiese habido extravío en la forma de juzgarlos..."
Pero todo se resume en lo que el Cardenal le decía:
"Lo que ocurre, señor Aguirre, es que no hay peor sordo que el que no quiere oír."



1 comentarios:
El PNV acordó con el Frente Popular que se uniría a ellos siempre y cuando no se quemaran las iglesias vascas.
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