jueves, 3 de junio de 2010
LAS CLOACAS KRAUSISTAS
LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA
Así se llamó: INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA. Estaba inspirada en una filosofía obtusa, de jerigonza inextricable: el krausismo. La filosofía como tal -si a la argot de germanía se le puede llamar filosofía- fue a buscarla a Alemania Julián Sanz del Río, a instancias de Pedro Gómez de la Serna, a la sazón ministro de la Gobernación por 1843. Dicho ministro fue quien tuvo la ocurrencia de financiar a Julián, para que éste encontrara en Alemania una filosofía lo suficientemente laicista como para oponerla a la escuela católica. Los krausistas decían defender la libertad de cátedra, frente al dogmatismo escolástico... Pero del dicho al hecho había no poco trecho.
Cuando los krausistas se encaramaron a las cátedras de la universidad española, cerraron filas para impedir que los docentes católicos pudieran impartir clases: Orti y Lara sufrió las asechanzas de los krausistas, Menéndez y Pelayo no podía soportarlos; y, según confiesa el sabio cántabro en su epistolario íntimo, su aguante no tenía capacidad suficiente como para soportar la cantinela culterana, el vaniloquio pedante en que se resolvía toda la supuesta "filosofía" de sus profesores krausistas.
El krausismo penetró en el Partido Socialista Obrero Español. Y no fue ajeno ni el krausismo ni el socialismo a doctrinas y prácticas tan extravagantes y execrables como el espiritismo. Un ejemplo de lo que decimos fue el telegrafista Manuel González Soriano: espiritista y krausista que, antes de "desencarnar" (como los espiritistas llaman a la muerte) escribió "El espiritismo es la filosofía". González Soriano (que Dios lo haya perdonado) falleció en Andújar el 2 de noviembre de 1885.
Nombres campanudos de la política izquierdosa tiene el krausismo, como el de Nicolás Salmerón, claro está. El año 1876 Salmerón y sus conmilitones krausistas, entre los que estaba Francisco Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcárate, van y, ni cortos ni perezosos, fundan la INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA, de vísceras krausistas y masónicas. Sería interesante saber quiénes financiaron la construcción de las instalaciones de ese instituto: me huelo que tuvo que haber pingües donativos de origen masónico, y que en la lista de benefactores no pocos serán Hijos de la Viuda o descendientes de las 12 tribus de Israel.
Sí. No se llamaba la INSTITUCIÓN DE LIBRE ENSEÑANZA, ni la LIBRE INSTITUCIÓN DE ENSEÑANZA... Se llamaba así:
INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA.
Una institución que se describe en su naturaleza como centro docente, pero a la vez dice estar "libre de enseñanza" es como un taxi libre de pasajeros, como un aparcamiento libre de vehículos, o como un apedreador libre de pecado.
Podemos preguntarnos: ¿Y entonces -si estaba libre de enseñanza-, qué era lo que enseñaban los krausistas de la ILE?
Imaginémoslo: a lo mejor contrataban médiums espiritistas o adoraban las ondas de los ríos, como manifestación episódica del panenteísmo. Podemos decir que más que "enseñar", "barruntaban"... Y que, esa filosofía, como elemento exótico y extranjerizante, nada tenía que ver con nosotros los españoles, y difícilmente tendría algo digno que enseñarnos.
A Dios gracias, estamos libres de saberlo.
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5 comentarios:
Maestro Gelimer, la reforma educativ en España, es hija de las absurdas teorías de Giner de los Ríos.
Si éstas han llegado a buen puerto, se debe a la ascendencia que tuvo dicho señor sobre los intelectuales de su época (Machado, Clarín, etc.)
Querido San Isidoro: Eso mismo es lo que ocurre con esa gente (y gentuza), que a través de los "genios" y "artistas" que formaron, y que luego fueron exorbitantemente exaltados por su propaganda, los krausistas han hecho tanto o más daño a España que los marxistas (me refiero en lo espiritual, no en lo material, claro.)
Un abrazo.
Además, Magister Gelimer, el krausismo es una auténtica bobada.
Sin embargo, leyendo a los intelectuales españoles del XIX y principios del XX se advierte el incremento progresivo a la fe.
Su comentario me ha traído a la memoria la conversión de Don Manuel García Morente o de Ramiro de Maeztu. Sus figuras y obras, una confirmada con una ordenación sacerdotal tardía, pero cierta; la otra, esmaltada con la palma del Martirio.
En efecto, San Isidoro.
En mi comentario quería decir "el incremento progresivo de odio a la fe".
Un ejemplo es la visión ausente de sentido histórico de Giner de los Ríos sobre las religiones y la búsqueda de una religión natural.
Un abrazo.
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