lunes, 7 de junio de 2010

UN PASAJE DEL CARDENAL MANNING


Henry Edward Cardenal Manning


LA MUERTE DE LOS SACERDOTES SANTOS
"Si es tal la muerte del Sacerdote fervoroso, nada importa que sea repentina; no será de improviso o desprevenida. Toda su vida ha sido una preparación para la muerte. San Carlos Borromeo al morir decía: Ecce venio; su vida había sido un continuo acercarse a Dios. San Vicente de Paúl exclamaba: Ipse perficiet, como que Dios estaba dando la última mano a su obra en él. San Hilarión repetía: "Yo he servido a buen Amo por espacio de setenta años; ¿por qué he temer ir a Él?" El Venerable Beda pasó la víspera de la Ascensión repitiendo la antífona: O Rex Gloriae, Domine virtutum; y San Andrés Avelino murió al pie del altar, al decir: "Introibo ad altare Dei"..."

El Sacerdocio Eterno, Cardenal Manning, Editorial Balmes, 1943.


Henry Edward Cardenal Manning es uno de esos pocos ingleses que nos cae bien. Nació el 15 de julio de 1808 y murió el 14 de enero de 1892. Abandonó la herejía anglicana para abrazar, el 6 de abril de 1851, la única verdadera religión que está en la Una y Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Su obra "El Sacerdocio Eterno" es un libro que tendrían que leer todos los seminaristas y sacerdotes, en vez de tantas tonterías que corrompen hasta la tinta con la que se escriben.