jueves, 2 de septiembre de 2010

ESPAÑA A LA INTEMPERIE

Famosa fotografía que recoge uno de los momentos de la Marcha Verde

"Las fronteras exteriores de ese espacio han surgido de la impotencia; y sus órdenes internos, de la traición. Así es como Alemania llegó a convertirse en una colonia de Europa, en una colonia del mundo".


("El Trabajador", Ernst Jünger)


LA ÚNICA FORMA DE ENTENDER LO QUE NOS PASA


"El Trabajador" fue escrito por Ernst Jünger en 1932. Alemania había masticado su derrota, a la que siguió el Tratado de Versalles: el revanchismo de los franceses resentidos hizo el resto. Cercenada, recortada en sus fronteras, Alemania es reducida. Simultáneamente, sus vencedores le organizan a Alemania el Estado -los órdenes internos, a los que se refiere Jünger. Surge así la ridícula e inepta República de Weimar.

El pasaje nos remite a una situación pasada, histórica: la de Alemania tras la Gran Guerra.

Firma del Tratado de Versalles

Ahora, ejercitémonos. Interpretemos la situación actual de España. No pudieron perdonar a España que Franco ganara la guerra. Y no me refiero a nuestros indígenas rojos: me refiero a las potencias extranjeras. Al morir Franco, las fronteras exteriores de España se ven mermadas: recordamos Sahara. Se alientan los conflictos separatistas (que es otro modo de cercenarnos). Y hacemos, durante décadas, la experiencia de ese "querer y no poder". Es la impotencia frente a una multitud de rabiosos moros, la impotencia frente a las chulerías de U.K. en Gibraltar.

Pero una política de sistemático cercén no puede ejecutarse sin que, previamente estén asentados "los órdenes internos" -que en España tras la muerte de Franco, al igual que en Alemania, surgirán de la traición.

Soldado español, dispuesto a disparar, en Sidi Ifni.

El resultado es el mismo que el que refiere Jünger para Alemania tras la I Guerra Mundial (podríamos hablar también de las consecuencias de la II Guerra Mundial). Es así como España se convierte en colonia del mundo... Mejor digamos: del mundialismo.

Lo que llaman "Memoria Histórica" tiene un asombroso parecido de familia con el rodillo al que los aliados sometieron a los pueblos alemán y japonés: culpando a toda la nación de los crímenes de su respectiva parcialidad, los vencedores liquidaron el orgullo nacional hasta el último vestigio, hundiendo a dos grandes naciones no sólo en la humillación del vencido, sino en el auto-desprecio por complejo de culpabilidad generalizada. La "memoria histórica" pretende cumplir pareja función a la que cumplieron esas campañas sistemáticas de culpabilización estudiadas y ejecutadas por las potencias aliadas que vencieron.

Conclusión: Desde la muerte de Franco, nos han arrebatado la soberanía. No hay libertad. Sólo nos queda esta impotencia de ver este estado de las cosas con meridiana claridad. La solución no puede ser cambiar al títere de La Moncloa por otro títere. Habría que desmantelar los "órdenes internos" establecidos por intereses extranjeros y antiespañoles... Y rehacer el Estado de los pies a la cabeza.

¿Cómo puede extrañarnos lo que está sucediendo estos días con Marruecos? ¿Es que todavía creemos ingenuamente que el Estado que tenemos existe para preservar, defender y hacer poderosa y respetada a España?

Si así pensamos, es normal que creamos que esta situación se arreglará votando a Rajoy para quitar a Zapatero. Y esa, amigos míos, no es la cuestión.

2 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

El problema de España también es identitario. ¿Cuantos españoles, independientemente de a lo que voten, tiene conciencia de serlo?.

Maestro Gelimer dijo...

Estimado Soldado Vikingo:

La "educación" ha sido programada para que nada de lo que nos hizo fuertes y respetados sea motivo de orgullo.

El fútbol ha sido el último reducto del patriotismo. Muy triste.

Para tener conciencia de lo que se es hay que conocer cuanto de glorioso hicieron nuestros antepasados. Conocerlo, amarlo y honrarlo.

Un saludo, compatriota.