
DE LOS ESTRELLEROS Y DE LOS QUE COGEN EL TORO POR LOS CUERNOS
Antiguamente, se les llamaba "estrelleros" a los caballos que se habían viciado en llevar la cabeza para arriba, pues parecían equinos astrólogos queriendo descifrar el horóscopo de la circunstancia.
Hay suficientes cosas que están mal. Bastantes, no. Muchísimas. Y hay quien mira al techo, creyendo que -como el avestruz esconde la cabeza en el suelo- en el techo está la solución. A diario son las contrariedades, adversidades las hay, los fallos son incontables, muchos los defectos del mundo y de uno mismo.
Hay quien mira al techo, queriendo encontrar la escapatoria. Y su actitud se reputa de "prudente", para cubrir la cobardía. Pero no hay evasión en el techo. Y no es prudencia dejar que las cosas sucedan, sin ponerle correctivo. Preferir no hacer las cosas no es un modo de hacerlas: es no hacerlas.
Y hay quien mira al frente. Y coge al toro por los cuernos, a riesgo de una cornada.
De cada uno depende mirar al techo o mirar al frente.
A mí no me llamarán "estrellero".
1 comentarios:
Aún se los llama estrelleros aquí. El problema que tienen estos matungos es que cuando se tira de las riendas para frenarlos, abren la boca y no paran. Para frenar hay que enseñarles bajar la cabeza.
Es el peor defecto de un caballo, sin dudas...
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