
EL SELLO TRADICIONALISTA EN LA FALANGE Y EN LAS JONS.
El universo de lecturas de un hombre -cuando es culto- puede ser tan amplio como era el de José Antonio Primo de Rivera.
Stanley Payne nos pone sobre la pista. A decir de Payne, José Antonio contemplaba entre sus lecturas la obra de "los tradicionalistas españoles". Pero será Felipe Ximénez de Sandoval quien revele que José Antonio Primo de Rivera, leía con provecho: "sobre todo, a Vázquez de Mella, cuyas obras lee apasionadamente, como las de sus predecesores, Donoso Cortés y Balmes".
Se ha insistido mucho en la impronta del "orteguianismo" en José Antonio, pero se ignora que José Antonio le hizo ciertos reproches por escrito a Ortega y Gasset. Se ha presentado a un José Antonio, yendo por los extravíos modernos; pero poco se ha dicho de su perseverante profesión de fe católica.
Algunas citas de José Antonio pueden dar buena cuenta del peso que el tradicionalismo español -lo que ni decir tiene, católico- ejerció en su obra:
"No somos nacionalistas porque el nacionalismo es el individualismo de los pueblos".
"La actitud liberal es una manera de tomar a broma el propio destino".
"El siglo XVI introdujo el libre examen, se empezó a dudar de todo. El siglo XVIII ya no creía en nada".
"El verdadero peligro para las sociedades comenzó el día en que la gran herejía del siglo XVI obtuvo el derecho de ciudadanía".
El antimodernismo de José Antonio está tan claro como la luz del sol. No enturbiemos su imagen, confundiéndolo con lo que no fue.
Y recordemos también que Onésimo Redondo era un lector apasionado de Vázquez de Mella. El único fascista español, el único español de aquella época que podría decirse fascista fue Ramiro Ledesma Ramos que, según José Cuadrado Costa, calificaba peyorativamente al tradicionalismo carlista de "mostrenquería reaccionaria y carroña pasadista y conservadora".
BIBLIOGRAFÍA:
Payne, Stanley. "Falange. Historia del fascismo español", Madrid, Editorial Sarpe, 1985, pág. 49.
Ximénez de Sandoval, Felipe. "José Antonio (Biografía apasionada)", 7ª Edición. Madrid, Fuerza Nueva Editorial, 1976, pág. 55.
Argaya Roca, Miguel. "Entre lo espontáneo y lo difícil. Apuntes para una revisión de lo ético en el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera", Ediciones Tarfe, Oviedo, 1996.
16 comentarios:
Ortega y Gasset influyó mucho en el nacionalsindicalismo, tanto en Ramiro Ledesma (uno de sus alumnos) como en Jose Antonio. Los problemas de España, según explicaba Ortega en "La España invertebrada", eran los mismos que achacaban Ramiro Ledesma y Jose Antonio: secesionismos, lucha de clases y democracia parlamentaria.
Y Ramiro Ledesma no despreciaba el carlismo, sino que lo consideraba algo pasado y que ya en su época no tenía capacidad alguna de acción frente a los problemas contemporáneos.
Creo que la capacidad intelectual de Jose Antonio está por encima de duda o discusión.
Sin embargo su pensamiento, como hijo de su tiempo que fue, está impregnado de guiños liberales que escapan fácilmente a quien se deje transportar por su notable dominio de la palabra. Y eso es algo que se refleja no solamente en su sentencia "fulminatoria" de la monarquía (dicho sea de paso, nunca se planteó la posibilidad de una restauración tradicional, y es más que conocida su filiación alfonsina al desembarcar en política), sino también en su propia concepción totalitaria del estado, el papel de las masas en el proceso político o el posicionamiento religioso del movimiento falangista (que más tiene que ver con la aceptación de una realidad socio-cultural que con un posible "sentido apostólico" en la res pública).
Por tanto, la posibilidad de presentar a un José Antonio "tradicionalista" se esfuma rápidamente al primer intento. Nada tiene esto que ver, desde luego, con la existencia de una fe auténtica y bien arraigada en su vida.
Y conste que esto lo digo desde el análisis crítico pero afectuoso de quien en su juventud se enamoró de las Obras Completas de José Antonio (por quien siento un respeto reverencial hoy).
Un saludo.
By the way ... lo cierto es que has hablado de Jose Antonio, y no tanto del movimiento político. A ese respecto, el sello tradicionalista en las JONS ... ni por el forro, maestro. Aquí el estándar es Ramiro, un tipo mucho más original y culto que Jose Antonio, pero absolutamente desencajado de la tradición política española. ¿O no?
Tendría que haber titulado "A Dios lo que es de Dios".
Onésimo Redondo -el más desconocido de la tríada de fundadores de FE de las JONS- fue un hombre formado en el sindicalismo católico. Su piedad era tan acendrada que, por ella, se ganó pronto la fama de "beato" dentro de las escuadras.
Teniendo en cuenta que las JONS no sólo son las de Ramiro (más receptivo con todo lo que procediera de la Filosofía alemana: desde Hegel a Heidegger), si tenemos presente que Onésimo Redondo también fue fundador de las JONS -por lo que de Onésimo Redondo tienen- sí podemos aventurar que estas tienen un sustrato de doctrina tradicionalista. La familia, el sindicato y el municipio que propugna el nacional-sindicalismo es organicismo (todo lo secularizado que se quiera) de inspiración vazquedemelliana.
Seguiremos -cuando se pueda...
Un saludo.
Maestro, el hecho de que a Onésimo le tildaran de beatorro sus propios camaradas da una idea clara del tono moral de la organización (no como algo intrínsecamente peyorativo, sino como constatación de que la idea liberal de la esfera privada de la religión estaba bien engastada en el personal). No me vale la piedad de Onésimo como garantía del "catolicismo" de su movimiento. El Reinado de Cristo en la Tierra nunca fué objetivo de la Falange ni de las JONS.
Y al hilo de la trayectoria de Onésimo, hay algunas cosas más que decir:
- Onésimo no funda las JONS, sino las Juntas Castellanas de Acción Hispánica
- tras la breve fusión de JONS con FE, Onésimo no retorna a las JONS, sino que queda en FE a las órdenes de J. Antonio.
- en esas circunstancias de separación sobrevienen las detenciones y posteriores asesinatos de los cabecillas.
- en esas circunstancias Onésimo cae en el Alto de los Leones, y no llega a conocer el decreto de unificación. No podemos saber cual hubiera sido su reacción ante esto. Pero a juzgar por la opinión que su viuda va forjando a través de su experiencia de la FET franquista, no parece previsible que lo hubiese aceptado de buen grado.
Personalmente (más allá de mi admiración profundísima por todos estos personajes) me produce cierta desazón el intento de justificar una ligazón que, más allá de la hermandad nacida de compartir trinchera, no tiene justificación esencial ninguna. Lo de "es más lo que nos une que lo que nos separa" les valdrá a los chicos del PP. A los demás no.
Verás, Seneka. El contexto de esto viene de una intervención de un lector, en un post de hace días. Yo no vengo aquí a decir lo que nos una o separe. Lo que me parece que sí tenía que decir, gracias al libro de Argaya Roca, es que José Antonio no configura intelectualmente sus ideas con material orteguiano y modernista, sino que también encajó una buena dosis de pensamiento tradicional español (Balmes, Donoso Cortés y Vázquez de Mella).
Ni entro ni salgo en lo que luego, en el terreno de la historia efectiva, pudo ser la FE, las JONS o la FE de las JONS o las FET de las JONS. Lo que sí ocurre es que, me parece a mí, muchos han querido para destacar la modernidad de José Antonio silenciar el fecundo venero tradicionalista de sus lecturas, como si fuese un orteguiano con exclusividad de otras influencias.
Por eso el artículo, así que no te desazone a ti nada; que aquí no soy yo quien viene a decir lo que tiene que unirnos ni separarnos.
Saludos en Cristo Rey.
No lo digo por ti, maestro, sino por los eternos solicitantes de fusiones largamente añoradas y naturalmente imposibles. Que el personal encuentra atajos intelectuales para todo.
Tampoco yo pretendo con este diálogo convertirme en paladín de ninguna ortodoxia, pero creéme que estoy hasta los pinreles de los comentarios de los "periféricos" que critican tanto esa falta de unidad (imposible).
En cuanto a lo que dices de J. Antonio, creo que así es. De hecho, hay cosas en las que el ramalazo "menendezpelayico" parece muy evidente, y hay intervenciones parlamentarias que recuerdan mucho a otras de D. Juan. Yo, que fui azulón en mi juventud (muy alejado de la Iglesia, sea dicho de paso) inicié mi tránsito hacia la tradición al mismo tiempo que arrancaba mi camino de conversión espiritual, y en lo referente a J. Antonio, mi reflexión profunda ante la decepción por lo que me rodeaba, fue intentar identificar qué había de definitivamente salvable, a través del tiempo, de la "doctrina joseantoniana". Mi conclusión (a parte de terminar de convencerme de que no hay tal doctrina) fue que "sólamente" lo tocante a la misión histórica de España; y empecé a comprende que eso sólo puede tener proyección en el futuro dando continuidad a una tradición que no se encarna en el ideal falangista. Y entonces descubrí ... ¡el carlismo!. Señor ¡qué cosas!.
Perdón por la disgresión ,pero si no lo suelto reviento.
Llevas mucha razón, Seneka.
Aquí no hay que añorar fusiones. Lo que hay que hacer es tener las cosas muy claras.
Tu itinerario espiritual merecería una novela autobiográfica o unas memorias, ¿no crees, Seneka?
Me parece muy acertado tu artículo, Maestro. Es cierto que se ha sobredimensionado la influencia de Ortega en José Antonio; en muchos casos lo hacen neofalangistas que buscan así congraciarse con las ideas imperantes y así ser un poquito menos perseguidos. En las publicaciones falangistas de la época -que desde luego contaban con el visto bueno de J.A.- se pueden leer durísimas críticas contra Ortega. Por otra parte, la huella tradicionalista para mí es clara. Tengo entendido que Victor Pradera recibió con agrado el discurso de la Comedia, por coincidir en lo esencial con el Tradicionalismo. Si José Antonio y Ramiro escribieron en la revista Acción Española, sería por algo; no creo que fuese por furibundos enemigos de la Tradición.
En una sola cosa no estoy de acuerdo: pese a que doctrinalmente Ramiro es el más ajeno al tradicionalismo, por su estatalismo exagerado, etcétera, no es cierto -o por lo menos a mí no me consta- que despreciara a los tradicionalistas. Por el contrario, tiene algunos artículos laudatorios hacia la Comunión Tradicionalista que no se encuentran en los otros fundadores. Asimismo Juan Aparicio refiere que los colaboradores de la revista JONS compartían tertulia con los de "El Cruzado Español". (Si te interesa te puedo ampliar la referencia.)
José Cuadrado Costa no es una referencia válida en lo que se refiere a Ramiro, ni posiblemente con respecto a nada. Es un neonazi recalcitrante de CEDADE, que intenta manipular la figura de Ramiro para llevarla a su terreno. Como los nazis no tienen referentes en España, tienen que apropiarse figuras de otros. He leído algún texto suyo y me ha parecido un manipulador de la peor especie. Considero que es una fuente totalmente contaminada.
Eso sólo vale la pena si se trata de santos o de putas de alcurnia. Cuando me haga merecedor a alguno de los dos títulos, hablamos.
;)
Un abrazón!
Por cierto, conste que mis comentarios tampoco son respuesta a la intervención de Soldado Vikingo. ¡Por siaca! ;)
Lo bueno de Joseantonio es justamente su "inasibilidad" para las mentes modernas. Es muy bueno el libro de Payne. saludos desde Argentina.
Lo mejor de Joseantonio es su "inasibilidad" para las mentes modernas.
Veo que no ha salido la segunda parte de mi comentario. No sé si es porque las has considerado poco apropiada para el blog (en cuyo caso lo acepto), o porque ha habido algún problema al enviarla. En ese caso, puedo volver a enviarla. Lo cierto es que al insertar el comentario me dio algún error raro, pero no quiero meter la pata.
Correligionario y amigo Brigante: Tú, en este blog estás en tu casa. Si no ha salido esa segunda parte será por asuntos técnicos. Mándala, estoy deseoso de leerla.
No suelo censurar ningún mensaje de los que ponen, a menos que vaya contra el honor de las personas que intervienen (aunque no esté de acuerdo con lo que dicen).
Mándala cuando puedas, que será bienvenida.
Un abrazo muy cordial.
Seneka cuenta que tuvo una juventud azulona en la que no era muy apegado a la Iglesia, y que el ambiente favorecía esta tendencia. Bien, pues yo doy testimonio en otro sentido. Pese a ser educado en un colegio católico, yo era bastante indiferente a la Religión. Fue a raíz de que me interesé por José Antonio, a los 12-13 años, que empecé a sentir inquietudes religiosas y acabé volviendo a la práctica católica. Por supuesto fue gracias a Dios, pero en este caso lo falangista actuó como vehículo. Entiendo que la experiencia de Seneka y de otros pueda ser distinta. No obstante, quizá Seneka no esté
valorando lo suficiente que esa juventud azulona pudo facilitar su posterior interés en la Tradición.
Onésimo funda las JCAH y Ramiro el periódico LCDE. De la fusión de ambos surgen las JONS. Por lo tanto, Onésimo es cofundador de las JONS. Sinceramente, no creo que nadie en las JONS despreciara a Onésimo por su práctica religiosa. Otros dirigentes van en esta línea. El mismo Hedilla -tan reivindicado por falanjetas progres- era un católico acendrado.
¿Que en los ambientes falangistas actuales existe una tendencia a la indiferencia religiosa? Cierto y lamentable, pero es que esta tendencia se da en toda la sociedad. Admito que parte del problema puede residir en las lagunas de la doctrina original, a veces debidas al corto espacio de tiempo en que se desarrolló (3 escasos años). Ahora bien, es seguro que la práctica religiosa en los falangistas es porcentualmente mucho más alta que, por ejemplo, en los peperos. Y es verdad que este signo de los tiempos afectará mucho menos a los carlistas, que en este aspecto se encuentran casi inmunizados, por la centralidad de la Religión en su doctrina. Pero eso no quiere decir que el católico deba desechar la opción falangista. Incluso es posible plantear en este terreno un acercamiento a la Tradición, que lime las adherencias negativas que pudiera tener la Falange.
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