lunes, 4 de octubre de 2010
"TERROR Y TERRORISMO" DE CARO BAROJA
CONTRA EL TERRORISMO
¿Hubo algún libro que no leyera este gran hombre? Don Julio Caro Baroja pasó su vida leyendo y pensando. Y tuvo el buen acuerdo de componer este librito que acabamos de releer: "Terror y Terrorismo". Ciento setenta y dos páginas de texto, y -como era costumbre en el polígrafo vascongado- no pocas de notas, capítulo por capítulo.
El libro es de 1989. El Terror es abordado desde una perspectiva histórica, etnológica, literaria, criminológica, con dos grandes capítulos dedicados uno al bandolerismo y el otro al anarquismo. Desde la remota antigüedad, echando mano a los textos clásicos, incluso remontándose a lo que los estudios etnológicos han podido aportar, Caro Baroja trata de explicarse racionalmente esa tremenda realidad que es el Terror y el Terrorismo. Se vislumbra así que, a lo largo de los tiempos, siempre fueron asociaciones juveniles las que instrumentalizaron el terror con propósitos poco justificables moralmente. Desde la depravada cuadrilla que encabezaba Catilina hasta los excesos del Ku Klus Klan, lo que se patenta es que, en el fenómeno del terrorismo, la "hybris" juvenil se expansiona, siendo o no instrumentalizada por gentes menos jóvenes que manipulan a los adolescentes -con sus desmesuras propias de la edad- para lograr sus finalidades políticas, económicas o sociales.
Las asociaciones terroristas han cultivado la captación de jóvenes al objeto de relevar a las camadas sicarias, para perpetuar su control del terror y seguir obteniendo sus rentas. Las actividades ilegales de los grupos terroristas generan toda una infracultura del secreto, de la jerga propia, de la cohesión grupal que crea la ficción de una inexpugnabilidad absoluta.
Casos como la Mano Negra, el Ku Klus Klan, el grupo terrorista de Kenya "Mau Mau" (compuesto de negros kenyatas brutalmente racistas) surgen de las páginas del ensayo de Caro Baroja, para demostrarnos que el terror es antiguo y universal, y el terrorismo no lo es menos. Otra cosa es que los medios con que cuenta el terrorismo de hoy en día sean de tal poder que nos espeluzne a todos.
Bandolerismo y anarquismo han sido succionados por la historia, pero los referentes literarios y mitológicos de la figura legendaria del bandolero y del anarquista han sido y están siendo rentabilizados por algunos grupos terroristas occidentales. El imaginario de una sociedad obra así, de forma inconsciente, a favor de los enemigos de esa misma sociedad: el mito del bandido que roba a los ricos para dárselo a los pobres, sería una muestra de ello. Los grupos terroristas más inteligentes -o sea, más peligrosos- favorecen que pueda establecerse -para el espectador que mañana puede ser su víctima- una comparación entre la figura mítica del bandido bueno con sus miembros más conspicuos (los más criminales).
Caro Baroja afirma que "somos ya bastantes los que ante ciertos hechos del dominio de la historia, como éste, pensamos que para explicarlos hay que ceder el paso a los psiquiatras, psicopatólogos y aun psicoanalistas". Pero pensamos que también es competencia de la educación afrontar una cuestión como ésta, desmontando los mitos que, soterráneamente, operan en el imaginario colectivo para poder tolerar -e incluso simpatizar- con criminales cuyos asesinatos no pueden ser justificados de ninguna de las maneras.
Moralmente, como sostiene Caro Baroja, el fin nunca puede justificar cualquier medio. Por mucho que la propaganda pretenda revestir de justificable el atropello de las vidas y haciendas de las víctimas del terrorismo.
Cuando escribió este excelente opúsculo, el terrorismo islámico no había afectado a Occidente. Es por ello que siempre tendremos que echar de menos que el sabio vasco no analizara, con la profundidad suya y la riqueza de su vasta cultura, una realidad que nos amenaza constantemente y cuyos remedios no parecen ser, ni mucho menos, la intervención directa en países mahometanos.
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