viernes, 5 de noviembre de 2010

LA PORNOCRACIA CONTRA LA FAMILIA

Pedro José Proudhon, retratado mientras sus hijos jugaban

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA, SEGÚN EL ANARQUISTA PROUDHON

"¿Qué es el matrimonio? –La unión de la fuerza y de la belleza, unión tan indisoluble como la de la fuerza y la materia, cuyo divorcio indica la destrucción de ambas. En esto precisamente difiere el matrimonio de la sociedad civil y comercial, esencialmente resolutiva y cuyo objeto es el lucro. La fuerza y la belleza se unen en concepto gratuito: no se pagan recíprocamente, aquella en servicios y ésta en favores; no hay conmesuración posible entre los frutos del trabajo y los dones de lo ideal y el matrimonio, en la pureza de su idea, es un pacto de abnegación absoluta y el placer sólo figura en él en orden secundario: todo cambio de las riquezas que produce un hombre por los goces que procura la mujer, todo comercio de voluptuosidad es concubinato, por no decir prostitución mutua. Así es como el matrimonio viene a ser para los esposos un culto de la conciencia, y para la sociedad el órgano mismo de la justicia. Un matrimonio santo, si no hace a los esposos impecables excluye de su parte, ante los extraños, todo crimen y felonía; mientras que el concubinato, sea la unión del hombre y de la mujer secreta o solemne, pero formada solamente en vista del placer, bien que excusable en ciertos casos, es el punto de parada habitual de los parásitos, de los ladrones, de los falsarios y de los asesinos.”

Así entendía el teórico y revolucionario anarquista Pedro José Proudhon (1809-1865), el matrimonio y la familia. El matrimonio era para él una institución hostigada por las feministas que empezaban a socavarlo por su época: "Ustedes atacan todo cuanto yo amo y reverencio, la única de nuestras antiguas instituciones a la cual he conservado respeto, por cuanto en ella veo una encarnación de la justicia."

Y continúa diciendo:

"Nuestra descomposición social avanza a ojos vistas; cuanto más estudio sus síntomas, tanto más descubro que las libertades públicas tienen por base y escudo las costumbres domésticas; que las máximas por las cuales se destruyen los derechos de los pueblos son las mismas con que ustedes y sus corifeos derrocan el orden de las familias; que toda tiranía, en una palabra, se resuelve en prostitución; y que la prostitución, estudiada en su principio, es precisamente lo que ustedes, señoras, llaman, con el Padre Enfantin y sus acólitos: emancipación de la mujer, o amor libre."
Proudhon habla claro:

"Digo que el reinado de la mujer está en la familia; que la esfera de su irradiación es el domicilio conyugal; que de esta suerte el hombre, en quien la mujer debe amar no la belleza, sino la fuerza, desarrollará su dignidad, su individualidad, su carácter, su heroísmo y su justicia".
Así se expresó en "La Pornocracia, o las mujeres en los tiempos modernos." (1875).

El feminismo es la consumación de la pornocracia: del espantoso poder de las putas. Y hacia eso nos encaminan, pero no será sin que nos revolvamos -hombres y mujeres bien constituidos fisiológica y moralmente- contra el aquelarre rojofeminista. Volveremos sobre la concepción proudhonesca de la familia, tan vituperada por los progresistas que censuran y machacan a ese anarquista que fue el digno interlocutor de nuestro Donoso Cortés.

2 comentarios:

brigante dijo...

Esta entrada y la anterior me han resultado muy interesantes. Ya que las obras de estos "precursores rojos" suelen estar disponibles en Internet, he buscado el libro que citas y resulta que no hay ni rastro. Las referencias que hay en páginas rojas son escasas y muy negativas, así que Proudhon debió de dar en el clavo. Ahora empiezo a entender lo de los "Círculos Proudhon".

Te agradezco todas estas referencias bibliográficas que vas haciendo. Me resultan muy útiles.

Maestro Gelimer dijo...

En efecto, si buscamos el libro en cuestión está publicado -pero algunas páginas anarquistas advierten que se encuentra descatalogado, que no está a la venta.

Podremos encontrar de Proudhon muchos textos traducidos y digitalizados, pero "La pornocracia, o las mujeres en los tiempos modernos" no está íntegramente a disposición del lector en internet.

Es como si la mayoría de progresistas tuviera vergüenza de la posición de Proudhon mantuvo frente a este asunto del feminismo. El libro en sí es la última palabra de Proudhon en una polémica que sostuvo contra dos feministas contemporáneas suyas.

El temple polemista del anarquista se revela en toda la agilidad de su pluma. Así podemos leer, por ejemplo, algo tan actual como:

"Confiesen, señoras, que serían ustedes muy pobres abogados. Bastaría una palabra de doble sentido para sacarlas de sus casillas, y a menos que usaran con sus jueces otra dialéctica, harían cortar el cuello a todos sus clientes. Esta causa de la mujer, que se han empeñado ustedes en defender, la venden, la deshonran en cada línea.".

Es una lástima que el libro en su integridad sea difícil de conseguir.

Un abrazo!