DE CÓMO EL CID CAMPEADOR ENGAÑÓ A DOS USUREROS
"Rachel e Vidas: amos me dat las manos
que non me descubrades a moros nin a christianos;
por siempre vos fare ricos, que non seades menguados.
El Campeador por las parias fue entrado,
grandes averes priso e mucho sobejanos;
retovo delos quanto que fue algo,
por en vino a aquesto por que fue acusado.
Tiene dos arcas lennas de oro esmerado.
Ya lo vedes que el rey le a airado.
Dexado ha heredades e casas e palaçios;
aquelas non las puede levar, si non, ser ien ventadas;
el Campeador dexar las ha en vuestra mano,
e prestalde de aver lo que sea guisado.
Prended las archas e meted las en vuestro salvo;
con grand jura meted i las fes amos
que non las catedes en todo aqueste año".
que non me descubrades a moros nin a christianos;
por siempre vos fare ricos, que non seades menguados.
El Campeador por las parias fue entrado,
grandes averes priso e mucho sobejanos;
retovo delos quanto que fue algo,
por en vino a aquesto por que fue acusado.
Tiene dos arcas lennas de oro esmerado.
Ya lo vedes que el rey le a airado.
Dexado ha heredades e casas e palaçios;
aquelas non las puede levar, si non, ser ien ventadas;
el Campeador dexar las ha en vuestra mano,
e prestalde de aver lo que sea guisado.
Prended las archas e meted las en vuestro salvo;
con grand jura meted i las fes amos
que non las catedes en todo aqueste año".

Rachel y Vidas eran dos usureros judíos. El Cid les manda unas arcas con Martin Antolinez, para proponerles que, a trueque de guardarle aquellos "tesoros", Rachel y Vidas facilitaran un dinero más portátil al Cid.
Las arcas, como sabe quien ha leído el "Cantar de Mio Cid", estaban llenas de arena.
Es uno de los episodios del Cid en que se muestra la astucia del Héroe. Pero este ardid está inspirado en las enseñanzas del Talmud judaico que, con un cinismo colosal, establece que al judío le está permitido cobrar con usura al cristiano. Aquellos cristianos, los contemporáneos del Cid, sabían de los judíos mucho más de lo que hoy sabe cualquier cristiano con todas las enciclopedias que se quiera.
La ambientación que el poeta hace de aquellos dos es de una frescura magistral. Cuando Martin Antolinez, el enviado del Cid, llega a Rachel y Vidas para proponerles el negocio, los judíos son presentados en una estancia, contando sus monedas:
"Rachel e Vidas en uno estavan amos
en cuenta de sus averes, de los que avien ganados."


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