domingo, 5 de diciembre de 2010
EL CENTINELA DEL CAMPANARIO
O EL NOVICIO CAMPANERO Y GESTERO
La guasa que tienen los gaditanos es proverbial. No será de extrañar, pues, el caso que voy a referir. Hay que ponerse con la imaginación en el Cádiz sitiado por las tropas napoleónicas. Un novicio franciscano tiene como misión otear, desde la torre campanario de San Francisco, el campo enemigo donde los gabachos disparan sus cañones. Cuando los franchutes bombardean, fray José Fernández, que así se llamaba el novicio, tañía la campana para avisar a sus convecinos.
En cierta ocasión, un proyectil napoleónico muy certero arrambla, llevándose por delante con badajo y todo- la campana con la que el novicio acostumbraba a tocar el alarma. Fray José Fernández queda en suspenso un momento. Y ni corto ni perezoso, se agarra a la soga de la campana compañera que había causado baja y sigue alertando a la vecindad.
Cuando las bombas francesas erraban el tiro, viniendo a caer en el agua, el novicio, campanero y centinela Fray José Fernández, desde su alto puesto de vigilancia, miraba a la línea enemiga, donde estaban apostados los franceses con sus cañones. Y les hacía un gesto "que con poca razón, si con universal consentimiento, pasa por obsceno, aunque su nombre suena ser, más que otra cosa, de sastrería". A buen entendedor... Está dicho todo.
Así nos lo ha contado D. Ramón Solís en su magnífica monografía gaditana: "El Cádiz de las Cortes".
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