domingo 28 de febrero de 2010

EN EL LIMBO DEL CARLISMO

Ramón María del Valle-Inclán

VALLE-INCLÁN Y SU LEGITIMISTA ESCÉPTICO: EL MARQUÉS DE BRADOMÍN

Acabo de leer (¿por tercera o por cuarta vez? No lo sé) la primera novela -"Los cruzados de la Causa"- que compone la trilogía valleinclanesca "La Guerra Carlista". Días atrás hice la relectura de "El Marqués de Bradomín. Coloquios románticos", del mismo autor. Esta última es una versión dramática de la "Sonata de otoño" del autor gallego.

Magnífica novela la de "Los cruzados de la Causa". En ella, el Marqués de Bradomín (no se sabe hasta qué punto el ficto era el "alter ego" del autor), alcanza la grandeza moral de un auténtico carlista, servidor de Carlos VII. Por intuición, pero sin que lo hayamos comprobado, la acción que se pinta en "El Marqués de Bradomín. Coloquios románticos" es anterior a la que aflora en "Los cruzados de la Causa". El caso es que en "El Marqués de Bradomín. Coloquios románticos", el Marqués de Bradomín afirma:

"Señor Abad, soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen monumento nacional."


Sin embargo, en "Los cruzados de la Causa" ese carlista estético se la juega, yendo a sus heredades, poniéndose en relación con todos los partidarios de aquella Galicia patriarcal, católica y monárquica: con su prima la Abadesa, con las dignidades eclesiásticas que anhelan el retorno del Rey, con su primo Don Juan Manuel de Montenegro, con su sobrino el bárbaro Cara de Plata... Con todos trata, y a todos ayunta para levantar el estandarte de la Santa Tradición contra la Revolución.

El personaje de D. Juan Manuel de Montenegro es de una hermosa fuerza anímica. No cree en ninguna Causa, simplemente vive como le enseñaron a vivir: como un señor en su señorío, donde no acepta ni admite la intromisión de ningún advenedizo. En los diálogos que D. Juan Manuel mantiene con el Marqués y con la Abadesa, su sobrina, lo expresa sin ambigüedades:

Hablan de las leyes como de las cosechas!... Yo, cuando siembro, todos los años las espero mejores... Las leyes, desde que se escriben, ya son malas. Cada pueblo debía conservar sus usos y regirse por ellos. Yo cuento setenta años, y jamás acudí a ningún alguacil para que me hiciese justicia. En otro tiempo mis abuelos tenían una horca. El nieto no tiene horca, pero tiene manos, y cuando la razón está en su abono, sabe que no debe pedírsela a un juez. Pudiera acontecer que me la negase, y tener entonces que cortarle la diestra, para que no firmase más sentencias injustas. La primera vez que comprendí esto era yo joven, acababa de morir mi padre. El Marqués de Tor me había puesto pleito por una capellanía, pleito que gané sin derecho. Entonces me fui a donde estaba mi primo, y le dije: "Toda la razón era tuya; córtale la mano a ese juez y te entrego la capellanía"."


Si los carlistas somos proto-modernos, Don Juan Manuel es proto-carlista. Él lo tenía muy claro:

"Sobrino, yo cuando levante una partida no será por un rey ni por un emperador... Si no fuese tan viejo, ya la hubiera levantado, pero sería para justiciar en esta tierra, donde han hecho camada raposos y garduñas. Yo llamo así a toda esa punta de curiales, alguaciles, indianos y compradores de bienes nacionales. ¡Esa ralea de criados que llegan a amos! Yo levantaría una partida para hacer justicia en ellos y quemarles las casas, y colgarlos a todos en mi robledo de Lantañón."


El Marqués de Bradomín le responde que: "Esa justicia que deseamos los que nacimos nobles, y también los villanos que aún no pasaron de villanos, la hará por todo el reino Carlos VII".

Pero el Marqués de Bradomín es un personaje escéptico. Es capaz de mostrarse magnánimo, cuando manda sepultar en su panteón familiar a un pobre soldado, abatido en su fuga cuando desertó de los gubernamentales. Cree que Carlos VII va a hacer la justicia que exigen los nobles y el pueblo verdadero, justicia contra las sabandijas enriquecidas por el sistema liberal en que reinan los mequetrefes masónicos. Pero también se ensombrece, cuando avizora el futuro; incluso para el porvenir más halagüeño para la Causa (dígase la victoria) cabe un riesgo gravísimo; el Marqués presagia lo que siempre ocurre cuando se vence:

"Yo temo la hora del triunfo, porque en ese momento harán profesión de fe carlista todos los septembrinos, que hoy llevan el gorro frigio y que antes eran un día devotos y otro día traidores a Doña Isabel".


Valle-Inclán se instaló, como el Marqués de Bradomín en su momento, en el carlismo estético, ese que se conforma con la conversión del carlismo en "monumento nacional". No puede satisfacernos un carlismo estético, pues el esteticismo nos paraliza. Y España está hoy terriblemente amenazada de exterminio. Pero, reconozcamos a Valle-Inclán que, en aquel momento en que él cuajó a su Marqués de Bradomín, Valle-Inclán hizo un gran servicio a la Santa Causa: conservó en sus novelas carlistas unos rescoldos con los que nosotros podremos "prender fuego" a la España actual (entiéndase la metáfora, por favor: nadie nos lea literalmente).

Pero, aunque admiradores del genial dramaturgo y novelista galaico, nosotros no podemos omitir que Valle-Inclán perdió su fe católica (esperamos que la recobrara en su lecho de muerte, y se reconciliara: no lo sabemos). Perdió su fe católica y se desvió, tomando los siniestros derroteros de la Sociedad Teosófica, esa asociación ocultista y anglosajona que diseñó esta New Age que ahora tenemos. La pertenencia de Valle-Inclán a una asociación como la Sociedad Teosófica, pertenencia patente en sus obras, puede explicar que Valle-Inclán esté en nuestro limbo: en el limbo de los carlistas.

Volveremos sobre el Maestro Valle-Inclán.

LAS ¿EXTRAÑAS? COINCIDENCIAS: MARXISTAS Y...

Proponemos un ejercicio. Miremos estas fotografías. Es una pequeña muestra de los personajes más significativos de la Revolución marxista que agitó la Europa de entreguerras. Ellos sumieron a los países en revoluciones, cometieron exterminios en nombre de la sociedad sin clases y del advenimiento de la utopía socialista.

Si nos fijamos en sus rasgos faciales podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estos individuos no son europeos: son de marcadas facciones asiáticas. Sus narices abuitradas son de rapaz, sus orejas son descomunales, y sus prominentes labios los delatan como seres de una sensualidad patológica, morbosa y brutal. Son de una raza exótica. No son franceses, ni rusos, ni alemanes, ni húngaros, ni españoles, ni rumanos... Son marxistas y, curiosamente, todos de origen judío.


Bela Kun. Este degenerado nació en Transilvania. Cuando lo parieron, esa parte de Transilvania era de Hungría y no, como hoy, de Rumanía. Pero para él, eso -el suelo en que nació- no fue nunca su patria: él era judío y, como tal, fue todo un "ciudadano del mundo": un apátrida al servicio de Moscú. Tras su fracaso revolucionario en Hungría, este sectario terrorista trabajó para la Komintern. Fue el diseñador del exterminio de españoles -católicos y patriotas- en la España roja.

Jacob Yurovsky. Asesino despiadado y sádico, fue el verdugo de la familia del Zar Nicolás.

Eugen Leviné. Intentó convertir Alemania en una república soviética. Pero le salió el tiro por la culata. Tras la frustración del proyecto soviético para Baviera, los Freikorps se encargaron de éste revolucionario. Gracias a los contra-revolucionarios teutones, el mundo se ahorró de albergar a un criminal marxista que, de haber quedado vivo, hubiera actuado en España en 1936-1939, como fue el caso de Bela Kun.

Karl Liebknecht. Otro, que tuvo un final acorde con el que quería administrar a los "gentiles".

León Trotsky. Organizador del Ejército Rojo. Por mucho que Stalin lo persiguiera -y, por ende, le diera muerte, pues tenía los brazos muy largos Stalin-, Trotsky era uno de los revolucionarios marxistas más peligrosos, pues si la mayoría de revolucionarios eran y son descerebrados, éste era uno de los pocos que tenía cerebro: con esa cabeza que vemos en la foto era como para tenerlo.


Rosa Luxemburgo. Corrió suerte igual a la de sus hermanos de raza y compinches Eugen Leviné y Liebknecht.

sábado 27 de febrero de 2010

TRALLAZOS CONTRA-REVOLUCIONARIOS


Anastasia Nikoláyevna Románova, hija del Zar de Rusia, una criatura angelical asesinada con su familia por los bolcheviques el 17 de julio de 1918.


Cadáveres de religiosos profanados por las milicias rojas... Ni a los muertos dejaron en paz: los que hacían esas cosas son los amigos de Rodríguez Zapatero y José María Aznar*.

SÁBADO... PENSANDO EN SÁBADO

Había que salir de la casa y del caserío. Nos montamos en el coche y salimos a los campos. Hemos contemplado los estragos causados por las lluvias pertinaces de estas semanas pasadas. En un lugar desolado, por encima de la cuneta de uno de los caminos que hemos recorrido, se alza una Cruz de recia piedra: es una muda Cruz, sin Cristo, campestre, sin palabras que recuerden nada. Pero en esa cruz fueron crucificados muchos españoles, por ser falangistas, por ser carlistas, o por no ser nada, nada más que católicos por ser españoles, y españoles por ser católicos. Y aquella Cruz solitaria clavada en la tierra natal, indica que allí eran "paseados" los desgraciados de aquella comarca, triste zona dominada por criminales sin escrúpulos ni orden ni concierto: los milicianos rojos.

Además de la Cruz hemos visto: olivares cubiertos de fango hasta las copas; los caminos rurales, de suyo en la incuria decretada por las administraciones, más destrozados si cabe, con pasteles de barro y piedras, ramaje y hasta troncones de árboles obturando el paso de vehículos; los arroyos se han tornado en orgullosos afluentes del Padre Betis, y los regatos de paupérrimo caudal, tributarios de los arroyos, han visto crecerse sus hilos de agua, convirtiéndose en brazos borboteadores. La vera de los arroyos, convertida en tremedales. Y, luego, por toda la mañana y la tarde, vientos huracanados bajo un sol tibio... Eolo ululando, dando portazos descorteses, llevando en invisibles volandas a las ingrávidas bolsas de plástico. Mi amigo y yo hablamos sobre la frustración del campesino, cuando vea que todos los esfuerzos han sido arruinados por un tiempo inmisericorde.

Luego, por la tarde, ya en casa, tuve que cerrar el libro "La dominación roja en España". Entiéndanme que lo tuviera que cerrar. Al mirar las estampas gráficas, contemplando esas víctimas, he llegado a descorazonarme. Son fotografías de las víctimas del Terror Rojo de 1936-1939. Forman una colección macabra de espantosos retratos, retratos de cadáveres violentamente despojados de su vida.

Esas imágenes que están ahí en el papel son las de personas que, hace ya mucho, se pulverizaron en sus fosas; pero no puedo dejar de pensar que eran seres humanos -con sus sueños, con sus ilusiones, con sus cruces.

El rostro de esos seres humanos ha quedado ahí en el papel: "inmortalizado" (hecho "inmortal", pues no morirá jamás, de lo muerto que está; pues no se puede estar más muerto); pienso en sus últimas horas, trato de imaginar la desesperación que vivieron, el miedo pánico de ver a sus verdugos sonreír como demonios dantescos, también trato de consolarme, pensando en el socorro que le prestarían sus ángeles custodios en aquel trance, sus ángeles confortándolos ante el suplicio: compatriotas, seres humanos, ofendidos, vejados, violadas las mujeres y torturados todos sin importar el sexo ni la edad, fueron asesinados sin piedad por una espantosa pandilla de indeseables, los mismos que querían traer la felicidad y la sociedad sin clases... Y salta a la vista que trajeron la sociedad sin clases, y por poco la dejan (a la sociedad) sin personas.

Sus víctimas: en la imagen son cabezas aplastadas, cuellos rotos, caras horrorizadas, congelados en un mohín ridículo... Son rostros desfigurados.

El nihilista -lo advirtió Jünger que vio a muchos- es enemigo del rostro humano. Jünger nos cuenta que los nazis más salvajes destrozaban la cara de sus víctimas: el tiro no se daba en la nuca, el tiro se daba en la faz. Los rojos más salvajes -los que tuvimos en Rusia y en España- tampoco pueden perdonarle al ser humano su rostro. Y cuanto más bello es el rostro, con más furor satánico lo destrozan. ¿Por qué el ensañamiento de los nihilistas contra el rostro humano?

Por odio a Dios, los nihilistas (de cualquier signo político) destruyen la cara del hombre y de la mujer, por ser estos "imagen y semejanza de Dios". En este sentido, es bueno recordar que el escritor rumano Vintila Horia también se percató de algo que dice mucho del "arte moderno", ese producto subcultural es nihilista y, por ser cabalmente nihilista, ha dejado de retratar con amor el rostro humano que, cuando lo trata, lo desfigura: "desde que han dejado de retratar a Dios, se han olvidado también del rostro del hombre".

Juan García Alonso, Gabriel Calderón Fernández, Ramón Rodríguez de la Puente, Dolores y Concepción Aguiar Mella y Díaz, hermanas del Vicecónsul de Uruguay en Madrid... Son algunos nombres de esas víctimas, brutalmente escarnecidas y asesinadas por los subordinados o compañeros verdugos de esos vejestorios rojos, los mismos que ahora reciben Doctorados Honoris Causa y diversos premios. Es horrible. "La dominación roja en España. Causa General" es un libro cuyas imágenes suponen un compendio de los horrores que sembró la que ahora llaman por ahí "democrática" II República "española" (lo de "española" será un decir, pues era soviética).

Y, al hilo de todo esto, he acabado dándole vueltas a las palabras del Pseudo-Dionisio Areopagita:

"También la inteligencia de los demonios, en cuanto inteligencia, procede de la sabiduría. Si bien podemos decir mejor que apartarse de la Sabiduría. Desde el momento que la inteligencia diabólica se torne empecinada, no sabe cómo alcanzar lo que quiere realmente ni lo consigue."
("Tratado de los Nombres de Dios", Capítulo VII.)

Los demonios son, en algún sentido podemos decirlo, inteligentes. Su inteligencia es un producto degenerado de la Divina Sabiduría que rechazaron. Podemos contemplar el resultado de sus acciones: crímenes, dolor, daño... "Anastasia gritó en vano" -dice el diablo de los Rolling Stones. ¿Es cierto eso? ¿Es cierto que Anastasia gritó en vano?

¿Gritaron en vano todas las víctimas?

El diablo, por empecinado, nunca sabe cómo alcanzar lo que quiere. Podrá porfiar, creyendo que Anastasia gritó en vano... Pero no: es lo que nos quiere hacer creer.

Ninguna víctima gritó en vano... Si yo alzo mi voz para recordarlas, pidiendo la intercesión de aquellas que están en la gloria de los Mártires, y a mi voz se unen todas... Ninguna víctima gritó en vano. Ni Anastasia.

NOTA:

En el caso del actual presidente José Luis Rodríguez Zapatero es ocioso explicar la solidaridad que él manifiesta tener con los criminales rojos de la Guerra Civil, pues está muy ufano de restaurar la "Memoria Histórica". En el caso de José María Aznar el lector puede quedarse un poco más perplejo. La razón por la que apuntamos que Aznar también se solidariza con esas bestias es muy sencilla: su mano tendida a las Brigadas Internacionales. Según informa EL PAÍS (07-11-1996): "El presidente del Gobierno, José María Aznar, se ofreció a un brigadista norteamericano, Bill Susman, de la Brigada Lincoln, para recibir a los veteranos que vinieran a España a aceptar la nacionalidad española concedida por el Congreso de los Diputados." Era en aquellos tiempos en los que Aznar no hacía peinetas, y se confesaba admirador de Manuel Azaña.

ALBRICIAS CONTRA LOS GENOCIDAS


"Madre y niño", de Pierre Auguste Renoir

Dios me ha puesto hoy en mi camino a un ángel de 20 años.

Este ángel que estaba resfriado y estaba trabajando supo que leo poemas. Se me acercó, y me dio un papel. Era un poema. Por su candidez, por sus faltas de ortografía y su ausencia total de ritmo, vi que era un mensaje de esos que se echan al mar, metidos en una botella. Esto es: un poema de los de verdad.

Es un madre precoz que, con apenas 20 años, tuvo que parir. Tuvo una niña. Y hoy comprueba que hizo lo mejor con no abortar, aunque no faltó lumpemburocracia que la animó a lo contrario.

Este ángel, con su poema, sin rima ni ortografía, ha escrito el poema más verdadero que he podido leer: pues estaba escrito con la sangre de su parto. Y ese sacrificio sangriento ha conseguido congraciarme con el mundo, después de mi enojo de ayer noche, tras ver a un "presunto cardenal" haciendo señas de masón.

SOMOS CULPABLES

Somos culpables si nos andamos por las ramas o nos perdemos por los Cerros de Úbeda. Somos culpables si no llamamos a la mierda con su nombre: mierda. Y somos culpables si queremos mantener las formas ante los amorfos que amenazan la vida.

Por muy listos que os creáis, hijos de las tinieblas, dais asco. Accionistas de clínicas abortistas que simultanéais vuestros lucrativos negocios, genocidas negociazos, con un banquillo en el Congreso, o en un ayuntamiento... Dais asco. Indignidades eclesiásticas que clandestinamente sois masónicas dais asco. Miserables correveidiles que no aplicáis el mazo para todos por igual dais... asco. Y consentiros más podredumbre no puede ser. El basurero se negó ayer noche a recoger más mierda vuestra, pues vivís como Diógenes entre mugre y cochambre, que es la de vuestra alma con melindres de maricón compungido.

Y somos culpables por permitiros estar ahí, como si fueseis algo que no sois. Por eso, voy a consagrarme en alma y cuerpo a reunir cada día a más gente que piense como yo, para arruinaros la vida. Amargaros vuestra existencia más que prescindible.

Pero, a Dios gracias y para vuestra rabia, todavía hay madres de 20 años -mujeres y madres de 20 años- que son felices de mirarle los ojos a sus criaturas. Estáis matando a muchos no-nacidos, malditos malparidos (no cerraron vuestras madres las piernas cuando os tuvieron), pero no podréis impedir que las criaturas que han nacido sean una honra para las madres, las que pese a vosotros los han tenido, ni podréis impedir que la sonrisa de esos niños traídos a la vida ilumine, a vuestro pesar, el mundo. Sé que os duele allí donde más os interesa: en la facturación de vuestros negocios viscerales y sanguinolentos. Hitler mataba por sus ideas aberrantes... Vosotros matáis por vuestras cuentas corrientes. ¿Quién es peor?

Todo ese dinero que, a costa de vidas, va a vuestras cuentas corrientes tendría que ser requisado para hacer más felices a los que nacen a vuestro pesar.

Haz, Señor, a las mujeres encinta sordas: que la propaganda satánica no mate el fruto de sus vientres. Y pisa, Príncipe de los Arcángeles, San Miguel, la cabeza de las serpientes.

viernes 26 de febrero de 2010

UN MENSAJE DE DIOS PARA LA CUARESMA

MASONES INFILTRADOS EN LA IGLESIA... ¡FUERA DE MI IGLESIA, MARRANOS!

Queridos traidores, amigos de Satanás y demás porquería, como todos sabemos, todo lo que se escribe es literatura, simple y mera literatura, así que espero que lo paséis bien con mi última creación. (Ni que decir tiene que todo lo que suene a mal, es para quien tenga que tomárselo a mal.)

Un mensaje de Dios para los masones que hay dentro de su Santa Iglesia: Se van acabando las cortesías, hijos de padre desconocido.

COMENTARIO: Antes de continuar contándoos mi entrevista con vuestro padre -a quien besáis el culete, masoncetes del mundo global (ver entrada más abajo), me veo obligado a comentar este documento gráfico, glosa que incorporo tras ver y leer la última aportación que nos hace nuestro queridísimo amigo, (pinchad en BANDIDO REALISTA). Invito a leerla para entender lo que viene a seguido. Seguiré transmitiéndoos lo que vuestro padre me comentó mientras ambos nos lavábamos las manos, tras mear. Por cierto, masones y clerigalla masónica, me recordó que no os quiere ni en pintura: le parecéis lo más despreciable de este mundo. Tenéis -según me dijo- un grave conflicto psiquiátrico: no habéis aceptado que vuestro padre Satanás os daba por el culo... Con una caña rajada.

La "in-dignidad eclesiástica" que posa entre esos dos enmandilados, masones de pacotilla: ¿quién es? ¿es un padre de familia, albañil de profesión, que vota PSOE o PP... y ese día en que se retrató estaba de Carnaval? ¿O es un cura de verdad? Y, por si fuere poco, éste -en el mejor de los casos, un petimetre-, va y posa con ese gesto afeminado de mariconazo rematado: ¿quién es este tipo? Quiero saber quién es ese sujeto. Y quiero saberlo, para hacerle una visita -si está vivo- y decirle cuatro cosas de parte de Dios.

1ª. La ha cagado.
2ª. No lo perdona.
3ª. Se va acabando.
4ª. Fuera de mi Iglesia... Sifilítico moral.

Pero, por lo pronto y sea quien sea: diré por escrito que me estoy acordando de todos sus mecenas y de sus madres (que en la gloria de las putas estén), pues: Vamos a ver: ¿a este degenerado quién le pagó los estudios de Teología? ¿Los Rothschild? Puede ser que hasta sea primo de ellos. Es lo que pasa desde que, para ser clérigo y dignidad eclesiástica, no se pide expediente de limpieza de sangre.

Que no piense ningún beato meapilas que aquí -en LIBRO DE HORAS- creemos en los curas, porque en quien creemos es en Dios, en el mismo Dios que los pondrá a todos en su sitio. Misericordia, Señor, pues hemos pecado. Esto significa que nadie nos compra. Ningún satanás mitrado puede creer, a estas alturas, que aquí vamos a respetarle sus mariconadas. Y afirmo, ahora mismo, que hasta los rojos anticlericales pueden ser más compasivos que nosotros -los auténticos católicos hechura de Santo Domingo de Guzmán- con esta chusma disfrazada de Obispo.

A basura que se retrata con masones la despreciamos más que a los mismos masones. Que se entere, por si está vivo este tipejo que aparece ahí haciendo melindres de bujarrón democrático, que no todos los católicos nos chupamos el dedo y sabemos reconocerlos, pues nadie digno de ser cardenal se retrata con esos dos botarates con mandil. Y si está compinchado con la chusma masónica, nos pedimos un lugar reservado para verlo arder en el infierno.

Miradle el careto... Ese gesto quebrado que no puede disimular: ese lánguido amaneramiento lo delata como un flojo irremediable, como una maricuela a "la" que se le caen las bragas. Yo diría que es un infrahombre más flojo que el pedo de un maricón. ¿Pero es posible que este sujeto sea clérigo? Ya tenemos la solución al enigma de los "curas pederastas": todos los curas pederastas eran maricones infiltrados por la masonería en el clero católico con el propósito de desprestigiar el Sacerdocio real y verdadero de los Santos Sacerdotes que hubo y todavía hay... Y, os vais jodiendo, habrá hasta el Fin de los Tiempos, heces de las logias.

Pero, insisto: quiero saber quién es el de la foto. Pues es un verdadero masón. Y si no me creen ustedes... Quiero saber quién es, pues todo puede ser que se trate de un masón disfrazado de "príncipe de la Iglesia" (en Carnaval sabemos que lo hacen).

Fíjense en sus dedos sobre la faja cardenalicia... Se trata de una señal de reconocimiento. El muy canalla estaba haciendo méritos ante sus jefazos que reirían la broma. Ese tipo es un masón, un auténtico masón. Y en su casa, su barragana o barragano no lo sabe.

Mi Dios, el mismo Jesucristo, me manda deciros que todavía estáis a tiempo de convertiros, pero que os queda poco.

¡Clero indigno... Tiembla! ¡No os toleramos!

¡Oh, Señor, esperamos tu Justicia tremenda! ¡Los que sufrimos bajo la tiranía de los miserables corrompidos queremos que te manifiestes!

¡Despierta, Señor, y destrúyelos para que no se pierdan más almas!

Por Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

MENSAJE DE SATANÁS PARA LA CUARESMA

Comentario sobre esta foto, arriba.


He tenido una entrevista con el diablo. Hace un rato. Como no podía ser menos, la cita la tuvimos en un mingitorio público. Le gustan las letrinas a este ángel cagado.



Satanás estaba allí. Todavía apesta a azufre, pero no tiene mal aspecto: se le ve muy convencional, siempre está a la moda. Hoy vestía el muy impostor con alzacuello. Me dijo que había estado felicitando a la Conferencia Episcopal Española. Y siempre que trata con curas (más por mofa carnavalesca, que por deferencia) se disfraza de cura: es un gran teólogo este Satanás.


Salí, tras tirar de la cadena. Me disponía a lavarme las manos en el lavabo, frente al espejo. Y se puso a mi lado. Se lavó las manos y dijo, como si pensara en voz alta:

-Siempre me acuerdo de Poncio cuando hago esto. -y se echó a reír.

-Pilatos, claro. -le dije yo.

Me miró, con esa mirada inquisitiva que él tiene. Y guiñándome el ojo, me dijo:

-Pilatos, sí.

Se puso a silbar la canción que le dedicaron con simpatía los Rolling Stones. Y volvió a la carga:

-¿Ves? ¿Para qué insistís, católicos españoles? Me habéis hecho mucho daño a lo largo de los siglos, pero ya está todo perdido para vosotros. Ahora, la Inquisición la establezco yo y yo soy quien os quemará. Bastante quemaron vuestros antepasados a mis siervos marranos y herejes. Destruí vuestro cordón umbilical con Dios, infiltrando las instituciones políticas y esa caverna eclesiástica. Vuestros políticos son todos míos, comen en mi mano y besan mi culo como otrora las brujas osculaban el ano del Cabrón. Y... Mira: Ni las altas jerarquías de la Iglesia se escapan. La Conferencia Episcopal no excomulgará al Rey, si éste firma una de mis Leyes más queridas. ¿Lo ves? ¿Qué me dices? ¿Por qué sigues creyendo en Dios? ¿Cómo puedes todavía manifestar públicamente que amas a la Iglesia Católica? ¿Cómo se explica que puedas respetar a los obispos, presbíteros y diáconos, cuando tantos escándalos están dando?

Continuará...

jueves 25 de febrero de 2010

DE LOS QUE NO PIDEN "PERDÓN"


UN CRIMINAL DE GUERRA: "EL CAMPESINO"... TERRORISTA, RENEGADO, TRAIDOR Y GENOCIDA ROJO, PROTEGIDO DEL PSOE

"-El pueblo español os pedirá cuentas un día de todos los crímenes cometidos en España y luego en la URSS."

Palabras de Valentín González (alias "El Campesino") a Dolores Ibárruri y a Enrique Líster.


"Stalin ha conquistado ya, para la eternidad, la gloria más triste y monstruosa de la historia humana: haber creado y desarrollado el régimen más totalitariamente esclavizador jamás conocido y por conocer".


Del libro "Yo escogí la esclavitud". Autor: "El Campesino".

Valentín González González (a) "El Campesino" nació en 1909. En su libro "Yo escogí la esclavitud", el criminal rojo Valentín González, desengañado por el trato sufrido en la URSS tras refugiarse en ella después de la victoria de Franco en España, ofrece suculentos datos sobre la abyección alcanzada por el comunismo en Rusia. Su testimonio contra el totalitarismo marxista es demoledor. Después de saber estas cosas, todo aquel que todavía se llame comunista o socialista -y le quede un mínimo de vergüenza o humanidad- tendría que replantearse su pertenencia a esos partidos políticos que, parece mentira, están refundados con las mismas siglas criminales con las que actuaron en la España del Frente Popular, violando, torturando y asesinando en masa. En la Alemania post-hitleriana: ¿cabría pensar que el NSDAP, el Partido Nazi, pudiera concurrir a las elecciones? No, ¿verdad? Pues, entonces... ¿qué hacen el PSOE y el PCE en España? Es monstruoso que en España tengamos que tolerar que existan. El día en que fueron legalizados por esta "democracia" se abrió la caja de Pandora.

Pues, no seamos ingenuos. Por mucho que "El Campesino" entone su amargo desengaño, poco nos cuenta de sí mismo; nada nos dice de su actuación en España. Y es aquí, en España, y no en Rusia donde merece saberse la trayectoria de este monstruo siempre sediento de sangre. "El Campesino" merecería una biografía, dado que ningún mentiroso patológico de izquierdas estará dispuesto a reclamar el "legado" de este figurón del Ejército Rojo español y, más tarde, disidente de la URSS... Desertor del Ejército Rojo de la Komintern.

Queremos ofrecer unos datos biográficos de este criminal rojo, para información de nuestros lectores. La información que justamente no puede encontrarse fácilmente por pesar sobre ella el plúmbeo silencio.

Como decimos arriba, "El Campesino" nació en 1909. A los 15 años, Valentín vivía en Peñarroya con su familia. Su padre era contratista de transportes en las minas y el adolescente conoció allí a la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica) que era la que actuaba revolucionariamente entre los mineros de Peñarroya. Hijo de un "burgués", el postulante lo tenía difícil para convencer a los miembros de la F.A.I. de su fanática adhesión a la lucha revolucionaria. Nadie se fiaba del hijo de un contratista que tenía camiones. Pero el cachorro rojo porfiaba en ingresar en la organización terrorista. Así las cosas, le exigieron una prueba de lealtad: Valentín González les demostraría que Valentín González era más anarquista que hijo de su padre.

En el diario "C.N.T." de Madrid, "El Campesino" contaría muy jactanciosamente lo que hizo para merecer ser contado entre los terroristas:

"-Bueno, le dije, mañana por la noche yo os probaré que ni soy un cobarde ni ando de acuerdo con mi padre. Que vengan a la carretera después de cenar unos cuantos compañeros. Cerca de mi casa habrá un camión de mi padre cargado con materiales.

[...]

-Y, en efecto, cuando vi a los compañeros que se apostaban a cierta distancia para observarme... ¡Hice saltar el camión de mi padre a la dinamita!

Y lanza una carcajada que hace retumbar la estancia."

Así comenzaría una de las carreras terroristas que más muertos dejó en las cunetas de la Historia de España.

Valentín González (a) "El Campesino" dirigiría durante la guerra civil la 46 División. "Tanto Líster como "El Campesino" son hombres sin cultura y sin ninguna clase de conocimientos militares. El Partido Comunista les rodea a ambos de Estados Mayores lo más competentes posible para que los individuos que los forman sean los que realmente, en sentido técnico, manden las Unidades, quedando "El Campesino" y Líster como figuras decorativas, a efectos de propaganda, para impresionar a las muchedumbres: son una creación más de la Internacional Comunista." -afirma "La dominación roja en España".

La 46 División de "El Campesino" se convirtió en un batallón de castigo, pues sus subordinados eran cruelmente maltratados por este figurón de la Komintern: "tan pronto como era desobedecido, o se sentía descontento de algún oficial o soldado, ordenaba su fusilamiento".

"Como todo lo "genial", la estrategia staliniana, puesta en práctica instintivamente por "El Campesino", es de una gran simplicidad. Se reduce a que avancen los hombres contra el enemigo y a que no retrocedan, aunque mueran... ¿Que cómo?... Simple, sencillo: matándolos por la espalda si no avanzan" -nos cuenta Mauricio Carlavilla en su prólogo a "Yo escogí la esclavitud".

Pero hay más. La 46 Divisón de "El Campesino" era conocida en Alcalá de Henares por sus francachelas que se prolongaban durante días. En aquellas borracheras orgiásticas de retaguardia -no olvidemos que la guerra se hacía en el frente- "El Campesino" y otros conmilitones suyos de su "Estado Mayor", tarumbas y fanfarrones, llegaban a lanzar granadas de mano contra sus mismos soldados, ocasionando no pocas bajas de esta manera tan irresponsable.

En la posición llamada "Pico y Pala", en el frente de Quijorna, "El Campesino" recibió un regalo de alguno de sus lameculos. Era una pistola. El criminal comunista probó aquella pistola disparando a corta distancia sobre unos prisioneros que cayeron muertos.

En 1937, "El Campesino" se ufanaba de su traición a España. En el "Mundo Gráfico" -periódico rojo- declara que a los 15 años asesinó, con otros camaradas suyos, a tres Guardias Civiles, volando la garita en que estaban haciendo la centinela. En esa misma entrevista confiesa que se alistó al Tercio Español en Marruecos, perteneciendo a la 5ª Bandera y con nombre falso: el de Antonio Pérez (nombre que por el traidor a Felipe II le cuadra bien). Aquel falso legionario, perjurando y traicionando, desertó del Tercio y se pasó al enemigo Abd-El-Krim:

"Al principio, apenas empecé a inspirarles alguna confianza [a los rifeños], me dieron el mando de una "jarca" de 300 moritos, de Infantería, y en seguida, otra de Caballería. Después me incorpora el cabecilla de su Estado Mayor, en el que me distinguía particularmente. La acción conjunta de España y Francia acabó con las ambiciones de Abd-El-Krim. Y cuando, ya prisionero de Francia, el movimiento que él acaudillaba fracasó, los miembros de su cuadro militar extranjero teníamos que optar entre permanecer en las kabilas, compartiendo con los indígenas la vida montaraz, o escaparnos. Yo decidí pasar otra vez a la zona española".

Anarquista, atentó contra el medio de subsistencia de su mismo padre. Confesó haber asesinado a tres Guardias Civiles a traición, como un cobarde terrorista. Maltrataba y asesinaba a sus propios soldados y oficiales, en la retaguardia cuando se emborrachaba, en el frente cuando los que mandaba adelante titubeaban en avanzar... Y, no podía faltar, fue desertor de la Legión, renegado y traidor luchando a favor de Abd-El-Krim, uno de los peores enemigos de España.

Valentín González (a) "El Campesino" fue anarquista, comunista stalinista, luego trotskista. En 1977 regresó a España. Se declaró simpatizante y apoyó públicamente al PSOE de Felipe González. Murió en Madrid en 1983... De muerte natural.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

-Prólogo de Mauricio Carlavilla a "Yo escogí la esclavitud", de Valentín González (a) "El Campesino", Ediciones Maracay, Venezuela, sin fecha ni ciudad de impresión.

-La dominación roja en España. (Causa General), Madrid, año MCMLXI.

LÉON BLOY... PANFLETARIO SUBLIME

El galeote de lo sublime, Léon Bloy
Tumba de Léon Bloy


Mi ignorancia sobre la literatura actual -española y universal contemporánea- es tan enorme que, si me preguntaran -como hoy mismo ha ocurrido- sobre la opinión que me merece Fulanito Mengano o Mengana Fulanita... Tendría que decir: "¿Y quién es ese?". En cambio, la curiosidad que tengo por todos los difuntos autores es inversamente proporcional a la indiferencia que tengo por todos los vivos. Y mi desdén por todos los vivos (a excepción de mis seres queridos, entre los que incluyo al lector si no me hizo alguna trastada) es algo que cada día se hace más grande, sin visos de menguar.

Cuenta Juan Manuel de Prada (que si me lee, no se acordará de mí; aunque yo sí que me acuerdo de él), que él conoció a Léon Bloy merced a Jorge Luis Borges. Yo conocí a Bloy gracias a las referencias que en sus diarios ofrece Ernst Jünger.

Acabo de finiquitar la selección de los "Diarios" de Bloy que ofrece la Editorial Acantilado, y una vez que he cerrado el libro, he sentido la pesadumbre de una despedida. Pero, como Bloy y yo nos hemos reconocido, sé que si Dios quiere, volveré a leerlo, a reencontrarme con él. Muchas son las pegas que se le pueden poner a Bloy: intransigente, panfletario, incendiario, gorrón... Pero no seré yo quien le ponga esos sambenitos. Más bien, aquello en que hemos discrepado él y yo es en su germanofobia (tan contraria a mi germanofilia, como bien sabe el lector de LIBRO DE HORAS) o, tampoco le puedo reír la gracia por la admiración que rinde a Napoleón Bonaparte. Napoleón, para mí -como español, descendiente de quienes lo combatieron- no merece ni amagar un aplauso: fue un pelele de la Revolución, un instrumento del diablo que se sirvió de él para disolver el Sacro Imperio Romano Germánico y extender la porquería revolucionaria por doquier.

Pero, amén de esas dos objeciones, Bloy es sublime en sus pataletas. Católico de Misa diaria, anticlerical, reaccionario, aficionado al vino, al dominó, al ajedrez, de verbo vehemente, como una espada tajante Bloy se opuso a una Francia masonizada, descreída y disoluta. Ninguneado por los árbitros del buen gusto literario, malvivió mendigando a los amigos y lectores una limosna que recibía con la tranquilidad más absoluta de conciencia, incluso con la certidumbre de estar haciendo un favor al aceptar el obsequio (en francos o en vino) que le presentaban sus oferentes.

Es un hombre curioso este Bloy. Contaba Jünger que. amigos de Bloy a los que el escritor alemán llegó a conocer, contaban de Léon Bloy que éste hizo imprimir en cierta ocasión unas tarjetas de visita en que, bajo su nombre y apellido, había hecho grabar el autotitulo que se daba: "Experto en demoliciones".

Murió en paz con Dios. Sus coléricas fulminaciones contra los enemigos de Dios -y contra sus enemigos literarios- dejaron paso, con los años, a una dulce mansedumbre acariciada por un grupo humano cuya buena parte de miembros le debía su conversión a la Iglesia Católica. Pobre, extravagante, sublime, pobre de solemnidad... Era a la vez canal de Dios para convertir a algunas almas que lo leían y lo trataban. Pero, incluso en aquella paz crepuscular de su vejez, como se hace patente en el último tramo de su diario, propincua la muerte, todavía había calor bajo aquellas cenizas. Y de los rescoldos de su convalescencia todavía podían asomar flamas de genio y llamaradas de geniazo, cuando dígase por caso alguna visita impertinente -tal fue la de cierto polaco ocultista- le venía a importunar.

Ernst Jünger, como es sólito, acertó en la valoración que hiciera de Bloy. Ha sido una delicia leerlo, no pocas veces he tenido que reprimirme la risa, pues quienes me han podido ver, me miraban extrañados temiendo por mi salud mental. Léon Bloy es un autor para minorías... Y, según he podido comprobar, un alma amiga de la mía.

Preparando ahora la siguiente remesa de libros, he terminado también de leer un breve ensayo de Alain de Benoist sobre Gottfried Benn. Gottfried Benn será el próximo... O mejor dicho, uno de los próximos. Hay unos cuantos aguardándome en la mesita de noche.

Por cierto, puse los diarios de Léon Bloy junto a los de Ernst Jünger. Creo que ambos estarán muy contentos de ocupar el espacio que ocupan, tan cerca de mí, en mi biblioteca.

miércoles 24 de febrero de 2010

VARIOS: EÇA DE QUEIROZ... SOFONÍAS


El gran novelista portugués, José María Eça de Queiroz

LA CIUDAD Y LAS SIERRAS


Mientras llovía, ayer noche, me lo pasé releyendo nuevamente, después de algunos años, "La ciudad y las sierras". Obra -a mi juicio, la mejor- del ínclito escritor luso José María Eça de Queiroz. El personaje principal de esta novela -Jacinto- es nieto de un miguelista portugués que se exilia a París. Jacinto es todo un tipo literario, capaz de encarnar al decadente burgués de finales del ochocientos. Recuerda a De Esseintes de Huysmans, pero el libro tiene -a mi juicio- más miga que "A rebours".

"La ciudad y las sierras" consiste en una magnífica sátira del mundo moderno y burgués. La caricatura del personaje principal constituye, de suyo, una profunda enseñanza. Jacinto, el protagonista, lleva una gris e insípida existencia en el palacio número 202 de Los Campos Elíseos. Allí, rodeado por todos los lujos y novedades, Jacinto ha configurado su vida desde su juventud, cuando abrazó la fe en el progreso. El positivismo y el utilitarismo que preconiza y practica Jacinto se vuelven ridículos en manos del genial autor portugués.

Asoman a la novela los lugares comunes de la época: el progreso técnico como panacea de la felicidad, el indiferentismo religioso se convierte en mórbida curiosidad por los fenómenos paranormales: estos burgueses que nos pinta Queiroz no creen en Cristo, pero secundan crédulamente las funciones espiritistas y se interesan por la expansión del esoterismo.

La cantidad de cachivaches y aparatos que ha ido acopiando Jacinto en su palacete número 202 son motivo, primero de curiosidad, mas luego de hastío. La frase que caracteriza a Jacinto, abotargado entre tanto invento, tanto aparato y tanta nadería es todo un juicio del mundo moderno: "Es un fastidio" -repite Jacinto, una y otra vez, abrumado por el "spleen" que produce la vida tan sofisticada que lleva en París. El palacio parisién se ha trocado en una especie de barraca de feria con atracciones técnicas, la acumulación de chismes tan sofisticados propicia una serie de percances "técnicos" que mueven a la hilaridad.

La voz narradora de "La ciudad y las sierras" es un tal José Fernández, amigo de Jacinto. Falta por leerme la segunda parte de la novela: cuando los personajes abandonan la comodidad degradante del mundo burgués de París y regresan a Portugal, país que como España vive en el atraso... En un atraso menos fastidioso que la avanzada sociedad europea.

SOFONÍAS PROFETA

Para cerrar el provechoso tiempo de lectura, repaso a los profetas veterotestamentarios (sin ningún orden, pero eso sí: empezado un profeta lo leo hasta el final): esta madrugada tocó meditar el libro de Sofonías:

"¡Ay de la rebelde, de la contaminada, de la ciudad opresora! No quiso escuchar, no se dejó enseñar, no quiso acercarse a su Dios. Sus príncipes son rugientes leones, sus jueces lobos nocturnos, que no dejan hueso que roer a la mañana. Sus profetas son hombres vanos y pérfidos, sus sacerdotes profanan las cosas santas y falsean la Ley. Yavé es justo en medio de ella, no hace Él iniquidad; todas las mañanas establece su juicio para alumbrar, no falta nunca y no hay en Él iniquidad".

La Ciudad Santa -Jerusalén, Roma, Toledo, la Cristiandad- era una sociedad y por su rebeldía, tras haber sido contaminada por los demonios y sus agentes malignos, se ha convertido en disociedad, en una maldita cueva de apóstatas que, confabulados todos contra Dios oprimen a los buenos y justos que todavía viven en ella. Las dignidades (príncipes, jueces, profetas y sacerdotes) que el profeta nos pone ante los ojos se han degradado, corrompiéndose en sus oficios, lo cual es de una actualidad patente:

Los "príncipes" de Sofonías son nuestros políticos, esos hombres públicos "principales" que rugen en las tribunas mediáticas.

Los jueces de los que nos habla... Qué vamos a decir de esos jueces: a las mientes nos viene Garzón.

Los profetas de Sofonías... Son hoy esos periodistas que se atropellan en las tertulias televisivas y radiofónicas, dispuestos a sacarse los ojos para defender a sus amos, ganar admiradores. Pérfidos, por disfrazar la verdad a sueldo de sus dueños... Vanos, cuando se pavonean en las televisiones, creyéndose luminarias.

Sus sacerdotes... Lo que más nos duele a los cristianos: nuestros sacerdotes entibiados que parecen ser los primeros en no creer, por su ñoñería generalizada, por su conformismo tan lejano al celo por la gloria de Dios. Esos sacerdotes de hoy que, por tibios, son incapaces de comunicar el fuego de Dios, "profanan las cosas de Dios" cuando -sin ir más lejos- dan la Comunión en la mano... ¿Es que no creen que es el mismo Jesucristo Nuestro Señor? ¡Por comodidad dejan que laicos den la Comunión a otros laicos! Y no son pocos los que falsean la Ley, cuando quieren contemporizar con los lobos nocturnos y los leones rugientes, cuando guiñan el ojo a los profetas pérfidos y vanos.

La Ciudad que tenía que estar vestida de blanco, como una Novia, es una puta... Una maldita disociedad rebelde, contaminada y opresora.

Pero Habacuc, al que leíamos antes de ayer, nos previno sobre el destino de esta Sodoma:

"Tranquilo espero el día de la aflicción, que vendrá sobre el pueblo que nos oprime".


Augusta majestad del hijo de Dios que aguarda el castigo de los malos que lo oprimen, de esa manada de lobos infieles y apóstatas.

Ven, Señor Jesús.

martes 23 de febrero de 2010

QUIETO TODO EL MUNDO...

ALGO HUELE A PODRIDO EN EL HEMICICLO

De cumplida mención es la efeméride que celebran hoy algunos. Aquel 23-F de 1981 a mí me sorprendió en mi casa. Nos enteramos de la entrada de Tejero en el Congreso de los Diputados por una llamada desde Francia: las nietas de una vecina mía, casi histéricas, van y llaman. Me pregunto qué les habrían dicho a estas chicas en París. En aquel entonces, no todo el mundo tenía teléfono. Como en mi casa lo había, el aparato estaba puesto al servicio de la vecindad para recibir llamadas nacionales o internacionales. Aquella llamada de Francia nos alertó a todos. Creíamos que podría ser alguna desgracia familiar que afectaba a la familia de mi anciana vecina; pero no. Las nietas de aquélla nos dijeron alborotadas por el auricular: "¿Pero qué está pasando en España?".

Esta efeméride del 23-F se ha convertido en una más de esas tontas costumbres, de las muchas (y tontas todas) que genera la democracia. Dichas efemérides anuales vienen marcadas, en el almanaque, por una cifra en número que corresponde al día del mes, seguido por un guión y la inicial del mes. De esta guisa los periódicos no gastan más tinta ni espacio necesario para referirse a cualquiera de los hitos-mitos o mitos-hitos de la andadura de la democracia... O, dijéramos mejor, de su "reptar" desde 1975 hasta hoy mismo. Así tenemos un 20-N, como un 23-F, y no se nos olvide un 11-M... Y tantos más que podríamos citar: en Andalucía tenemos un 28-F. A mí no me gusta el 23-F: me huele mal.

Forma parte de la "conmemoración" de esta fecha la salida a la palestra de los mismos de siempre, con sus mismos lugares comunes de siempre... Más manoseados que el trasero de una puta. Y los abracadabra demagógicos brotan a borbotones de los caños del tópico y manan con asqueante monotonía de los surtidores del sistema. Las palabras del repertorio son las mismas, las frases también. Y los gurúes todos inclinan sus testas igualitarias ante: "democracia", "convivencia", "pluralismo", "progreso", "Estado de Derecho"... Y las testuces democráticas, tantas son las tan irreverentes para Dios, ante esta letanía, hacen la reverencia.

Observan estrictamente la pantomima que marca el libro que todos tienen en la mesita de noche. El título de este libro es: "Vademécum del perfecto demócrata que confiesa y profesa, mientras se lucra, los principios de la estricta ortodoxia de la corrección política".

En dicho manual puede leerse en el capítulo titulado "Comportamiento del perfecto demócrata ante el 23-F": "Cuando el demócrata español escuche la fecha 23-F pondrá cara de estreñido y acto seguido, dirá: "Fue una de las jornadas más dramáticas para nuestra democracia"." Y hasta el demócrata profesional que sufre diarrea, ese día 23-F pone cara de estíptico para despacharse por la boca.

Me da en la pituitaria que el 23-F fue un paripé; pues si hubiera sido todo eso que dicen por ahí los demócratas profesionales (que tan ricamente cobran por serlo: políticos, periodistas, faranduleros...), si el 23-F fuese eso que se han encargado de propalar: en el Congreso de los Diputados, los tiros no hubieran ido al techo.

El 23-F me huele muy mal. Insisto.

Se dice del 23-F. Se habla del 23-F. Se elevan panegíricos a la firmeza de las fuerzas democráticas: en el 23-F. Pero por mucho que se ha escrito de ese día, todavía me ronda una pregunta que nadie me ha respondido.

Un vehemente "¡Se sienten, coño!" de un Guardia Civil con bigote, pistola en mano, y unos tiros bastaron para que sus flamantes señorías, asustadizas como liebres, se atrincheraran en la zanja de las butacas de las gradas del hemiciclo. Ya se vio que eso de la firmeza de las fuerzas democráticas era una metáfora. Y yo me hago la pregunta que nadie me ha respondido:

¿A qué olía en el Congreso de los Diputados?

Sabido es que lo normal para un cobarde, en una situación de peligro, es ensuciar los calzoncillos. Hablemos en bronce: Cagarse en los pantalones.

¿Hubo zurullos el 23-F en la Cámara? Es que si se constata que los hubo, descubriríamos otra función para el Congreso de los Diputados:

La de letrina.

lunes 22 de febrero de 2010

INTOXICADORES DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Albert Pike, uno de los masones norteamericanos que más nos pudiera contar sobre la I, II y III Guerra Mundiales.


Era la Primera Guerra Mundial, y Léon Bloy anota en su diario de 1914:

"La conspiración masónica funciona. Se hace correr en los campos el rumor de que los curas pagaron a los alemanes para hacernos la guerra, y el gobierno acaba de prohibir a las enfermeras dar medallas a los heridos." (12 de octubre de 1914.)

La masonería culpabilizó al sacerdocio católico de algo tan descabellado como esto: que Alemania atacara a Francia. Como si el Káiser Guillermo II y la protestante Prusia hiciera caso de lo que pudiera insinuarle un abate católico francés... O 20.000 abates.

El detalle que nos revela Léon Bloy es siniestro: "prohibir a las enfermeras dar medallas a los heridos". Se entiende que las enfermeras dieran a los heridos, por ejemplo, la Medalla Milagrosa que tan eficaz se muestra en la conversión de los heridos, enfermos y moribundos. Establecer la prohibición de dar medallas es una endiablada oposición a la gracia de Dios. Y esa prohibición no puede proceder sino del mismo abismo infernal: prohibir estas medallas supone, por parte del diablo, mucho miedo a estos objetos que los incrédulos toman como poca cosa. Los masones, conscientes o no de obedecerlo, hicieron lo posible para atascar los canales de la Gracia. Pero no nos extraña: con o sin medallas, se darían -y se darán- con un canto en los dientes.

En Madrid, en 1834, también fueron los masones los que extendieron el rumor de que los jesuitas envenenaban las fuentes, provocando el cólera. El populacho de Madrid, instigado por agitadores profesionales, llevó a cabo una matanza de curas que después se reeditaría en 1936-1939.

Desde luego que, como intoxicadores de la opinión pública, a los masones no hay quienes los supere.

-¿Te olvidas de los socialistas del 11-M?

-¿Y quién te ha dicho a ti que los dirigentes del PSOE y la masonería sean cosas distintas?

domingo 21 de febrero de 2010

UN MAPA PARA EL CLÍTORIS

En la foto, Josef Mengele, científico de confianza del Partido Nazi, un científico al servicio de una ideología
DEL COÑO DE LAS BIBIANAS

"La decisión de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, de destinar 846.000 euros a varias investigaciones relacionadas con estudios feministas, entre ellas una sobre el «Mapa de inervación de excitación sexual en clítoris y labios menores», ha desatado una tormenta política." Informa: La Nueva España.
26.600 euros de esos 846.000 se destinarían a estudiar el clítoris. La profesora Nieves Martín Alguacil, de la Complutense de Madrid, se encargaría de esta investigación con fines de genitoplastia. La secretaria de igualdad del PSOE defiende a la Ministra: esto sería -dice- ventajoso para "reconstruir el clítoris en casos de mutilación genital femenina". Además de la Universidad Complutense, vemos que están involucrados la Universidad Rockefeller y el Hamot Medical Center, de Pensilvania.

La justificación que de estos gastos se hace, apelando a lo útil que será ese mapa para "reconstruir el clítoris en casos de mutilación genital femenina" es, como suele pasar viniendo de esta gentuza, una excusa. Pues, ¿quiénes son los que mutilan el clítoris, que se me ha olvidado? La ablación del clítoris se practica en África (no sólo los musulmanes). Pero, ¿de verdad es esa la finalidad?

¿O se trata de estudiar el clítoris para "reconstruirlo" (mejor dicho, injertarlo) en los transexuales? ¿O se trata de estudiarlo para que los niños aprendan cómo estimularlo en sus manuales escolares?

Estas dos últimas me parecen posibilidades más reales que la primera. Están haciendo "golems". En España, para impedir la ablación del clítoris, lo que habría que hacer es vigilar a ciertas comunidades que se han instalado en España y que actúan según leyes propias, y al margen de la ley. Por ahí, señores míos y ministriles de la igualdad, tendrían que empezar ustedes: dictando las más severas leyes contra quienes, estando en España en calidad de "intrusos", viven al margen de las leyes de la Nación que les da hospitalidad. Y déjense de coñas -señora Aído- marineras, por mucho que usted y su padre -el bien pagao- me sean de Cádiz. Aído no hace tirabuzones, como las verdaderas gaditanas los hacían -según canta la canción- con las bombas que tiraban los fanfarrones (aquellos napoleónicos), pero sí que quiere hacer clítoris matriarcalistas de lo que son falos patriarcalistas, venidos estos a menos por la degeneración de la raza.

Lo que esta gente -aquí están incluidos ellos y ellas- pretende con el estudio de clítoris es corregir (o, mejor dicho, manipular y alienar) a la Naturaleza -que no respetan, por mucho que se digan ecologistas. Y es que más de una Bibiana, que hasta ayer mismo se llamaba Manolo, Pepe o Paco, no se conforma con una vagina quirúrgica: También quiere el clítoris, que le han dicho las feministas que lo pasaría muy bien si lo tuviera. Claro, con lo que no cuentan es que muy pronto, como no hagamos algo: y los de la ablación se pongan a ello, aquí no quedará ni clítoris natural ni artificial, como tampoco campanarios. Dale, Aído, cuando lo tengas, el mapa del clítoris a uno de esos... Que verás tú lo que tarda en llegar a la entrepierna con una cimitarra. Te vas a enterar tú y todas las Bibianas. ¡Bonicos son! Yo no quisiera tener clítoris cuando llegue ese día.

Pero, centrémonos.

Esto es un nuevo episodio de lo que dijimos hace tiempo; algo que se viene haciendo en otros campos como la arqueología, por ejemplo. Las ciencias -esta vez, le ha tocado a la medicina. Los investigadores se han puesto al servicio de la "ideología de género" que es la ideología totalitaria del totalitarismo del PSOE. Y sí, escribo en mayúscula: IDEOLOGÍA TOTALITARIA*.

Los científicos, para seguir investigando, se adaptan a la situación. Compartiendo o no la "ideología de género", saben que la única forma de lograr el mecenazgo estatal es proponiendo proyectos que satisfagan las expectativas ideológicas de sus patrocinadores.

En la Alemania nazi, los profesiones reclutados por la SS se empleaban, por ejemplo, en buscar el Santo Graal. En la España fémino-socialista, los científicos se aplican a hacer el mapa del clítoris.

*Totalitarismo: es una palabra cuyo significado conviene tener bien claro, para no confundirse con lo que por ahí se entiende sesgadamente de ello. El Totalitarismo pretende intervenir en todos los aspectos de la vida. La "ideología de género" del fémino-socialismo se instala como nuevo totalitarismo, cada vez más desenmascarado.

sábado 20 de febrero de 2010

A LA MUERTE LA TRAJERON LAS CIGÜEÑAS

Castillo del Berrueco, foto gentileza de "Truenos"

PÁJAROS DEL MAL AGÜERO PARA PEDRO GIRÓN

Estas son las ruinas del castillo del Berrueco (en el Reino de Jaén). Fue escenario de luchas entre cristianos y moros, también entre cristianos divididos en banderías y guerras intestinas. Por sus inmediaciones paseaba el otro día, recordando una extraña historia que viene en las crónicas y que ocurrió aquí. En estas tierras preñadas de Historia.

El Maestre de Calatrava, Pedro Girón, había sido propuesto como esposo de Isabel la Católica. Partió de Porcuna y pasa por este castillo del Berrueco, camino del norte, rumbo al encuentro con Isabel la Católica para contraer matrimonio. Era el año del Señor de 1466.

Según Mosén Diego de Valera, sucedió a Pedro Girón y a su séquito este episodio en el Berrueco:

"fué a dormir a un castillo llamado el Berrueco, que es de la çibdad de Jaén, donde casi a ora de vísperas vido venir por el camino quel avía traydo una grand muchedumbre de çigüeñas, que era maravilla de las ver, viniendo delante de todas una que las guiaba; y llegando ençima del castillo, allí estuvieron un gran rato, faziendo tan gran ruido con los picos que era estraña cosa de ver. E juntándose todas, fucieron una redondeza tan grande, que aunque fazía sol muy claro, el castillo escureció, poco menos que si fuera de noche. De lo cual el maestro fue mucho turbado, e preguntó a todos que qué les pareçía de aquello; los quales respondieron que no sabían qué dezir, salvo que nunca vieron semejante cosa. Y el maestre mandó que mirasen qué camino seguían las çigüeñas, e fallaron que llevaron el derecho camino que otro día el maestre avía de llevar".
"Memorial de diversas hazañas. Crónica de Enrique IV", Ordenada por Mosén Diego de Valera.

Siete días después, el muy poderoso Maestre de Calatrava, Pedro Girón, hermano del sedicioso conspirador e intrigante Juan Pacheco, entregaba el alma a Dios.

Las cigüeñas que trajeron la muerte.

jueves 18 de febrero de 2010

MASCANDO METAL

No cesa de llover. Y la "meteoromancia" (esa extraña adivinación del futuro a través de los objetos celestes, esa "ciencia" a la que se aplican los meteorólogos) proclama que nos seguirá lloviendo. Menos mal que la tierra se calienta.

Me soñé mascando unas finas láminas de metal. No me pregunten por su sabor. No lo recuerdo. La sensación no era del todo desagradable; fue peor pensar que tenía que tragarme esas chocolatinas metálicas. Lo que sí conservo en la memoria es que, mientras me soñaba masticándolas, sentí unas inmensas ganas de preguntarle a Artemidoro de Éfeso, para que me averiguara lo que podría significar aquello. Supongo que su libro Oneirokritiká podría arrojar alguna luz sobre ese sueño tan raro (es la primera vez que lo tengo). Aunque también me digo que, tal vez, para mis sueños hubiera que escribir un libro nuevo.

Acabo de leer en otra bitácora algo sobre Valle-Inclán y el carlismo. No lo comparto. El autor de la misma parece ser huguista. No juzgo de antemano a nadie, y menos todavía por su particular afición a un "-ismo" u otro, pero me parece que el tratamiento para con Valle-Inclán es muy condescendiente, casi como si quisiera reclamarlo para la Causa -a la Causa no le hace falta ningún hereje. Reconozco que el artículo es interesante, gracias sobre todo a cierto material que presenta sobre la cuestión. Quiero muy pronto examinar el carlismo de Valle-Inclán. Don Ramón es un gran escritor; pero, por mucho que nos defraude, no es carlista.

Estoy trabajando últimamente en algunos libros. No tengo mucha gana, la verdad sea dicha. Pero gracias a cultivar esta bitácora me voy imponiendo una auto-disciplina con la escritura.

Ocupaciones: leo a ciertos presocráticos -Heráclito, como siempre; y Parménides.

Sigue lloviendo. Espero no soñar esta noche con rumiar barro.

NAHUM CONTRA NÍNIVE



"¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de violencia y de inexhaustas rapiñas! Restallido de látigo, estruendoso rodar de ruedas, galopar de caballos y rebotar de carros; jinetes enhiestos, espadas relampagueantes, lanzas fulgurantes. ¡Muchedumbre de heridos, montones de cadáveres, cadáveres sin fin, por doquier se tropieza con cadáveres! Por las numerosas fornicaciones de la ramera de encantadores atractivos, maestra en brujerías, que con sus fornicaciones seducía a los pueblos y con sus hechicerías engañaba a las naciones."

Así el profeta Nahum. Nos habla de Nínive, de una poderosa ciudad que ha esparcido por doquier la mentira. En la visión profética irrumpen imágenes crueles: es el fragor de una batalla y el campo sembrado de cadáveres tras la misma. La razón de aquel castigo: "Por las numerosas fornicaciones de la ramera de encantadores atractivos, maestra en brujerías, que con sus fornicaciones seducía a los pueblos y con sus hechicerías engañaba a las naciones".

¿Cómo no ver aquí a la masonería, encarnada en esa "ramera", "maestra en brujerías", "seductora de pueblos" y "engañadora de naciones"? ¿Cómo no ver aquí la multisecular acción destructiva de Inglaterra, con su Gran Logia de Londres, para rapiñear a todos los pueblos? Inglaterra, engañando con su masonería a todos los pueblos hispanos, para que se "emanciparan" de España, buscando una falsa libertad. ¿Cómo no ver a esa raza hipócrita y depredadora (la anglosajona), actuando en todas y cada una de las revoluciones del globo terráqueo? ¿Cómo no ver a los monstruos heréticos, perderse en las fornicaciones con la gnosis?

Y de qué modo ha impulsado, desde lo invisible, esa "maestra en brujerías" la revolución. También en España: a lo largo de todo el siglo XIX. Muy pocos vieron lo que se avecinaba.

En el siglo XIX, un fraile de los mínimos de San Francisco de Paula, leía en su convento el Antiguo Testamento. En vísperas de la exclaustración decretada por el peón de la Gran Logia, Mendizábal. Aquel fraile escribió, al margen de ese pasaje: "Por las numerosas fornicaciones de la ramera de encantadores atractivos, maestra en brujerías, que con sus fornicaciones seducía a los pueblos y con sus hechicerías engañaba a las naciones", escribió:

"Es la framasonería (sic) y la Inglaterra".

Nosotros, siglos después, hemos llegado a la misma conclusión exegética del pasaje veterotestamentario. Pero nosotros tenemos menos mérito que aquel santo varón: hemos leído la historia del mundo hasta el año de gracia de 2010.

miércoles 17 de febrero de 2010

UNAS PALABRAS PARA MIÉRCOLES DE CENIZA


Sin que nadie lo pensara ha muerto el vecino. He ofrecido el Santo Rosario por su alma.

En otro orden de cosas. Es ridículo que alguien nos diga: "Me quemas"... Acusar al fuego por quemar es como acusar al agua por mojar. Una niñatada digna de una mente pueril.

Tú, quienquiera que seas: hay dos opciones. Acercarte al fuego, calentarte con riesgo de sufrir quemaduras, o no saber nunca lo que es vivir: por mucho que viajes. Creíste que moverte en el espacio era aprender... ¡Qué error más tonto!

No te acerques al fuego, y no tendrás que lamentar que el fuego te queme. Creedme, hoy Miércoles de Ceniza, nunca lo vi más claro: el fuego abrasa, pero es momentáneo: tras su acción, el fuego deja cenizas. Es preferible que aquellos que no tienen las condiciones que se requieren vivan lejos del fuego. Vivirán en las cenizas de su egoísmo (un "ego" al que idolatran), un amor que suplen con ilusiones fantásticas que luego, no hay fallo, se hacen cenizas. El ego es el mejor combustible para el infierno. Satanás quiere inflárnoslo para que no dejemos de arder.

¿Soy cruel? Sí. No serlo a estas alturas sería una falta de delicadeza. Además, no se puede ser suave con quien no entiende las caricias.

No somos iguales: La igualdad es un mito que solo prospera entre los inferiores. Los inferiores hacen bien ayuntándose con los inferiores: se avienen perfectamente. He visto a dos que hablaban: me pareció increíble contemplar que gastaran tanta palabrería para decirse tan poco. No conversaban, no hablaban el uno con el otro: Cada uno hablaba de sí mismo, creyéndose que lo escuchaba el otro.

Propósito: Vivir cada instante como si fuese el último.

Pensamiento en la ceremonia de imposición de la ceniza, hoy: La ceniza es símbolo de Penitencia. Pero también es recuerdo anticipatorio de aquello en que el tiempo convertirá nuestra envoltura carnal.

Propósito: Conversión, continua y perseverante conversión a Dios. Vivir de cara a Él: Todo lo demás es quincalla y, por sí mismo, nada -ningún acontecimiento- tiene mayor importancia que la que tiene: o nos lleva a Dios o nos separa de Él.

Pensamiento que cada día echa más raíces en mi alma: Todo lo que ocurre, hasta lo que aparentemente parece más insignificante, me conduce a Vos, mi Señor.

La Virgen Santísima tiene que ver mucho en esta felicidad que experimento, cada día más, sin que me importen las provocaciones de aquellos que se creen importantes, sin que me afecte su tono aleccionador: como si, chapoteando desde el fondo de un pozo, pudieran salpicar a quien los contempla desde arriba, al aire libre, viéndolos allí en lo profundo. No digo "pobres criaturas": ellos se metieron allí por su propia voluntad. Seguid chapoteando. ¿Acaso unas personejas lamentables son algo más que polvo... Y ceniza?

Gracias, Ángel Custodio, por protegerme durante el día, como todos los días haces. Estoy mejor desde que, décadas ha, rezo todas las mañanas rogando tu auxilio.

Dios: voy a reventar de felicidad. Es impensable para aquellos que necesitan restregarse en cualquier otro, que estar solo pueda producir tanta felicidad.

Dejé de restregarme en los demás. Por eso lo sé bien.

DE EMBAJADOR EN EL INFIERNO

NO SE PUEDE DECIR MÁS CLARO

CATOLICISMO TRANSVERSAL

- ¿Eres liberal/socialista/conservador/loquesea antes que católico?

- Y tú, ¿eres idiota?¿te has dado un golpe en la cabeza o algo así?. ¡Por supuesto que no!. Soy católico antes que cualquier otra cosa.

- Entonces, ¿porqué no te unes a otros católicos para actuar en política en cuanto a tales?.

- Bueno verás, parece mentira que todavía estés con esas. A ver si te lo puedo explicar para que lo entiendas. Es que hay ciertas cuestiones en las que opino distinto que otros católicos y seguramente sabrás, y si no yo te lo aclaro, que en cuestiones discutibles la Iglesia da libertad para que cada uno piense y haga lo que quiera. Lo de la libertad y eso lo entiendes ¿no?.

- Si, claro, muchas gracias por preocuparte. Es un asunto tan manoseado y del que se habla tanto ese de la libertad que cualquiera pensaría que nadie lo tiene claro. Pero me desvío del asunto, volvamos al tema. Digo yo. ¿porque hay tantos sinceros católicos que participan en política dentro de organizaciones que, en lo fundamental, están claramente en contra de la doctrina de la Iglesia?.

- ¡Hombre, pues está claro! : para influir y que cambien.

- Oye, ¿y para influir hay que negociar?.

- Si, claro. Se trata de proponer no de imponer.- Ya veo, entonces.....¿negocian sobre lo no-negociable?.

- ¿Ya estás en plan radical?. No, si te veía venir. Estamos en una sociedad plural y no en tiempos de los Reyes Católicos y la Inquisición. Ya te digo que se trata de proponer no de imponer.

- No, si es que me llama la atención que no quieras unirte a otros católicos en torno a lo fundamental y entonces negociar e influir en lo discutible y negociable, mientras que si estás dispuesto a unirte a otros que no son católicos en torno a lo discutible para negociar lo no-negociable.

- Es que con vosotros, los que os creeis los más puros de los puros, no se puede hablar.

- Vaya, siento ser tan cabezota e intransigente.

EMBAJADOR EN EL INFIERNO

martes 16 de febrero de 2010

ANDALUCISMO Y CLERIGALLA

El P. Javierre, animador del andalucismo en la transición democrática

IGLESIA POSTCONCILIAR Y ANDALUCISMO

Cierto sector del clero andaluz -post-conciliar y progresista, faltaría más- se mimetizó con el nacionalismo andaluz (incluso diríamos algo más: refundó el andalucismo) durante la transición democrática. Las presentes notas no quieren ser ni mucho menos piedra de escándalo. Creemos en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana sin necesidad de simpatizar con estos clérigos viciados de politización. Pero cuando escuchamos por doquier que el clero no tiene que hacer política, nos acordamos de esta clerigalla andalucista -a la cual nadie ha dicho suficientemente claro y alto que, si ellos hacen política y parapolítica, el clero tradicional está perfectamente legitimado a hacerla también a favor del carlismo.

El Concilio Vaticano II supuso en este sentido una tremenda confusión eclesiástica que dura hasta la presente. Es por eso que podemos encontrarnos con sacerdotes que, asombrosamente, pueden tener admiración por un personaje como Blas Infante, que renegó del cristianismo para profesar el Islam.

Al igual que el nacionalismo catalán pudo pervivir, durante la dictadura de Franco, en ciertas sacristías, el andalucismo sobrevivió en algunos grupúsculos clericales. En Cataluña, fue el clero joven y progresista -olvidadizo de la persecución que sufrió la Iglesia durante la II República- el que conservó las ascuas del nacionalismo catalán.

"Hacia finales de los años cincuenta es cuando se produce una importante sacudida en la evolución de la Iglesia en Cataluña. Potenciada por una parte del clero joven y por el papel irradiador de Montserrat, halló amplio eco entre una serie de grupos sociales abiertos al cambio, generalmente jóvenes, que así pudieron concretar, a través de un sentido nuevo del catolicismo y de unas nuevas formas de militancia, la situación incoherente y de transformación socioeconómica que se iniciaba. Con su posición progresiva frente al catolicismo tradicional se convirtieron en pioneros en la evolución de la práctica religiosa (replanteamiento de las bases de la fe, modificaciones litúrgicas, divulgación de los textos bíblicos y del Nuevo Testamento)..." -leemos en "Sociedad catalana y reforma escolar. La continuidad de una institución", de Joan Gay, Àngels Pascual y Rosa Quitllet (Editorial Laia, Barcelona, 1973).

Recordemos los sucesos que dieron un sesgo de reivindicación nacionalista a la entronización de la Virgen de Montserrat (27 de abril de 1947). Cerca de 100.000 personas se dieron cita en Montserrat. Tres años antes se había ideado dicha entronización, fundándose la Comisión Abad Oliba. El día de la misma, una inmensa senyera apareció por sorpresa, en lo más alto de la montaña, ante las perplejas autoridades franquistas. Los responsables de este hecho que consiguió un efecto tremendo fueron los Grups Nacionals de Resistència. (Estos hechos y otros semejantes están contados con lujo de detalles en el libro "Crónica del antifranquismo", de Fernando Jáuregui y Pedro Vega, Ediciones Planeta, Barcelona, 2007.)

En Andalucía, el andalucismo -como dijimos- no había tenido nunca arraigo. Sus símbolos -la bandera, el escudo y el himno- serán apenas presentados en sociedad, para inmediatamente desaparecer. El proceso de popularización de esos símbolos andalucistas se trunca por la guerra civil. En la Asamblea de Ronda de 1918 se había establecido que la bandera andalucista ostentara los colores de la bandera almohade. Blas Infante no ocultó que la bandera que elegía para su formación política -con aspiraciones a ser la de los andaluces, quisieran estos o no- era la misma que ondeó en la Giralda de Sevilla cuando en 1195 los almohades festejaron su victoria, obtenida sobre los españoles, en la batalla de Alarcos: una bandera verde ("verde omeya"... color del Islam), junto a otra "blanca" que celebraba la victoria. Las interpretaciones que en los libros de texto escolares de Andalucía se da para esta bandera autonómica son de tal ridiculez que preferimos no referirlas siquiera.

Desde 1939 -incluso desde antes- la bandera de Blas Infante brillaría por su ausencia. Durante la guerra civil, los andaluces se dividieron en rojos y nacionales; eran tan exiguas las filas andalucistas que no hubo milicias andalucistas, como las hubo del PNV o catalanistas. El andalucismo había llegado a julio de 1936 en pañales... Lástima que no fuese abortado.

Durante la dictadura los andalucistas tampoco levantaron cabeza. Sin embargo, insistimos, algunos conciliábulos clericales conservaron -inexplicablemente- las ideas nacionalistas del musulmán Blas Infante. Pero andalucistas, lo que se dice andalucistas en la clandestinidad, no los hay; y si es que hay alguno, los que pueda haber no son tan valientes como los nacionalistas catalanes, aquellos que, en 1947, daban tan desagradables sorpresas al franquismo con su inopinada aparición de senyeras. En Andalucía pasará que, hasta la celebración de la Feria de Muestras de Sevilla (12 de abril de 1975), no aparecerá ninguna enseña verdiblanca. La que aparece lo hace a las puertas del Casino de la Exposición, aquel año 1975: quedan siete meses para que muera Franco.

En los meses de 1975 es la hora de tomar posiciones, ante la inminente desaparición del Dictador. Todos aquellos que han gorroneado del franquismo tienen que conservar sus habichuelas. Los traidores y los oportunistas toman la delantera, encuadrándose donde les dejan. Casi todos han pasado una vida cómoda durante el mandato del Dictador (no han sido perseguidos como los comunistas), pero sin el Dictador hay que inventarse nuevas formas de seguir viviendo de la política. Franco está moribundo y los democristianos -el centroderecha cobardica y farisaico- tienen que buscar su modo de perpetuarse como casta política. Algún que otro "católico" avispado -pongo por caso Manuel Clavero Arévalo- se saca de la manga el PSLA (Partido Social Liberal Andaluz). Clavero Arévalo había sido, durante la Dictadura, profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Sevilla, sin que destacara por su oposición al franquismo, bien instalado aunque con la fama que suelen tener los democristianos de llevarse bien con todos: con San Miguel y con el Diablo. En 1977, como digo, Clavero Arévalo funda el Partido Social Liberal Andaluz, de signo centrista (esta gente aborrece los extremos), pero eso sí: reivindicando a Blas Infante, sin tener mucha noción de quién es el personaje de Casares.

El suceso de la bandera en la Feria de Muestras hispalense más arriba aludido -nada que ver con Clavero Arévalo, que nosotros sepamos- será aireado por medios catalanistas. Los catalanes se hacen eco en la revista "Mundo" del episodio; pero éste -dicho sea con todas las de la ley- no pasa más allá de la anécdota y, de no notarse por los catalanes, la reaparición de la enseña andalucista hubiera pasado sin pena ni gloria. Tampoco parece que las autoridades hicieran el menor caso a la bandera del Casino de la Exposición: dudamos incluso que la Policía Armada o la Guardia Civil supiera ni lo que representaba aquel trapo.

Pero, como decíamos más arriba, las ideas de Blas Infante serían celosamente conservadas por cierto clero andaluz. En este papel que cupo a la Iglesia en Andalucía -como conservatriz y propagadora de Blas Infante- tuvieron un protagonismo los Padres Escolapios. El escolapio P. Enrique Iniesta Coullaut-Valera será el más conspicuo conocedor de la obra de Blas Infante y, a pesar de ser madrileño, se convirtirá en el albacea de los textos de Blas Infante, así como un propagador del andalucismo.

No tenemos elementos de juicio para explicarnos por qué será entre los Escolapios que cale el mensaje de este musulmán Blas Infante. Lo que sí sabemos es que Blas Infante había sido alumno de los Padres Escolapios de Archidona (1896-1899), y si Blas no fue fiel a la Iglesia, la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, sí que serán fieles a la memoria de su alumno, nada brillante por otra parte. Y la recuperación de Blas Infante se hace bien pronto. Nada más morir el Dictador, en Bollullos del Condado los Escolapios se lanzan a educar a sus alumnos en la quimera andalucista. Corre el año 1976 y se distribuye un libro escrito por los alumnos de los Escolapios, ni que decir tiene que se tratará de un libelo orientado por los profesores calasancios. El panfleto andalucista se titulará "50 niños andaluces denuncian".

Pero no sólo serán los Escolapios los difusores del andalucismo. José María Javierre también será otro de los clérigos involucrados en esta empresa de implantar un falso nacionalismo andaluz -que nunca había existido, ni siquiera con anterioridad a la guerra civil- y que ahora -con la transición- surgía de la noche a la mañana con virulencia.

Mucho se ha hablado de lo conveniente que es para el clero no hacer política. Siempre se le ha recomendado al clero que dé al César lo que es del César, y se dedique a Dios -que tendría que ser lo suyo. Pero, al igual que se afrenta al clero (recordándole, por ejemplo, que éste hiciera causa común con el franquismo), nunca se ha afrentado a ninguno de estos clérigos andalucistas o catalanistas que, haciendo lo contrario, se instalaron en la causa nacionalista y anti-española (tampoco lo dudamos, con tintes heréticos).

TRALLAZOS REVOLUCIONARIOS

Matanzas bolcheviques de Kiev, 1919.

LA REVOLUCIÓN ES INTRÍNSECAMENTE GENOCIDA

El patrón de exterminio que han seguido los revolucionarios en todas las vicisitudes históricas es pasmosamente idéntico.

"El salvajismo de los asesinos no tiene límites. [...] Existen dos episodios indiscutibles: la decapitación de Madame de Lamballe con la exhibición de su cabeza por las calles "según la costumbre de la época" (P. Caron) y el "más penoso de todos" (P. Caron), la matanza de los treinta y tres niños del correccional de Bicêtre, el más joven de los cuales tenía doce años y el mayor diecisiete."
("Cristianismo y revolución", Jean de Viguerie, pág. 150).

Son algunos de los crímenes perpetrados por los revolucionarios, nada más que declararse la persecución religiosa del Primer Terror en la Francia del siglo XVIII. Escenas semejantes se producirán en la retaguardia roja de nuestra guerra civil 1936-1939, haciendo verdaderas las amenazas de Pablo Iglesias, de las que ayer nos hacíamos eco:

"Si la burguesía transige, seremos suaves y contemporizadores en nuestros procedimientos. De otra suerte, la revolución social revestirá los caracteres más sangrientos y rudos que puede imaginar la fantasía de los hombres."

Y los jactanciosos herederos de la Revolución -cualquiera que ésta sea (1789, 1917, 1936...), en cualquier lugar (Francia, Rusia, España...)-, los presuntamente "probos" socialistas, ¿pueden hablar de Derechos Humanos y Libertades sin haber pedido perdón por estos crímenes contra la humanidad? No hay izquierda moderada. Toda izquierda revolucionaria puede ser coyunturalmente transigente, pero es real e intrínsecamente genocida.

Pablo Iglesias tenía algo que le honraba: no engañaba a nadie al reconocernos su imparable voluntad satánica de arrasarlo todo por tal de auparse en el poder.

¿Por qué nos engañan actualmente los jefes socialistas? La propaganda y la adulteración de la Historia pueden realizarse impunemente cuando se cuenta con una masa inculta que, bajo un barniz de falsa cultura ("cultura de masas", podemos llamarlo) no lee Historia, sino que se cree culta por atiborrarse de panfletos históricos. La fuerza de los socialistas es hoy, como siempre, la mentira; y la coartada para que su acción sea eficaz es la enorme e incorregible presunción humana que se cree culta por "consumir" subproductos de la "cultura de masas".

Alguien que puso en práctica el terror rojo, alguien que no se limitó a teorizar, fue Valentín González (alias El Campesino). También nos lo dirá muy claro "El Campesino", reconociendo su participación en los crímenes revolucionarios sin ambages:
"¡Cuesta tanto arrojar de sí una doctrina a la que hemos atado nuestra vida y por la que hemos cometido, incluso crímenes, creyéndolos necesarios, en aras de la futura felicidad humana!".
"Yo escogí la esclavitud", Valentín González (a) "El Campesino", pág. 74.

O hacemos una "cultura de masas" contra-revolucionaria, o esas violencias revolucionarias volverán a reeditarse. Esperar que la masa se convierta en elite intelectual es ocioso. Creer que un pueblo se va a convertir en investigador de su Historia es ingenuo. La masa necesita productos que estén a su nivel.

Después de años de mentiras, bien: tenemos a los Ricardo de la Cierva, a los Pío Moa... Pero nos hacen falta más tebeos.

En España no tendría que haber nadie -ni un niño- que no le haya visto el rostro criminal a la revolución, al socialismo. El rostro de 1936-1939.