viernes 30 de abril de 2010

EL CONDENADO POR TONTO


Conocí a alguien que era del montón, pero su cabeza estaba llena de pájaros: de entre todas las cosas, siempre tenía que escoger lo más raro. Así, creía esta persona, afirmaba su personalidad. Tenía que definirse religiosamente. Fue a escoger religión. Abrió un diccionario de religiones (plagado de herejías) y encontró "priscilianismo". Sin ni siquiera leer lo que significaba, fue y adoptó la etiqueta.

Horas después, se miró al espejo. Y muy satisfecho consigo mismo, se dijo:

-Soy priscilianista.

Calló. Y, todavía mirándose en el espejo, dijo al rato:

-¡Qué original soy!

Era una persona del montón.

El demonio, a sus espaldas, no pudo evitar un comentario:

-Hoy en día me los llevo al infierno no por herejes, sino por imbéciles.

Por cierto, es mentira que el demonio se alegre de llevar a nadie al infierno. Ni siquiera por eso puede alegrarse. Siempre está de un cascarrabias insoportable.

El demonio es incapaz de alegría. Y el tonto es incapaz de originalidad.

miércoles 28 de abril de 2010

LOPE DE AGUIRRE, EL PEREGRINO


Kinski, en un fotograma de "Aguirre, la cólera de Dios".

LOPE DE AGUIRRE... EL ESPAÑOL QUE REVIENTA

Lope de Aguirre, El Loco, El Traidor. Lo conocí leyendo "Las inquietudes de Shanti Andía" de Pío Baroja, en el libro I, capítulo VI. Ramón J. Sender vino después, con su novela "La aventura equinoccial de Lope de Aguirre", novela de género histórico que, a decir verdad, me captó en las primeras páginas. Ramón J. Sender es un gran novelista: sí, ya sé que fue anarquista, ¿y qué? No dejaría de leer, por sus errores políticos, a alguien que tiene algo que contarme y, encima, me lo cuenta en buen romance: eso es algo que solo les ocurre a las obtusas y sectarias izquierdas con Agustín de Foxá, por ejemplo.

Las películas sobre Lope de Aguirre sé que las hay, pero ninguna he visto. La de Werner Herzog: "Aguirre, la cólera de Dios"; y la de Carlos Saura, "El Dorado". La de Herzog con Klaus Kinski merecería la pena sin ninguna duda por el intérprete vesánico, nadie mejor para encarnar a un chiflado como Lope de Aguirre.

Lope de Aguirre fue uno de esos vascos que se embarcaron a las Américas, buscando valer más. Pero la suerte no le sonrió. Viejo y resentido con su mala fortuna, se amotinó contra el jefe de la expedición que buscaba El Dorado. Y luego, todo fue una vertiginosa y delirante rebelión, también contra Felipe II.

"Rey Felipe, natural español, hijo de Carlos, invencible: Lope de Aguirre, tu mínimo vasallo, cristiano viejo, de medianos padres hijodalgo, natural vascongado, en el reino de España, en la villa de Oñate vecino, en mi mocedad pasé el mar Océano a las partes del Pirú, por valer más con la lanza en la mano, y por cumplir con la deuda que debe todo hombre de bien; y así, en veinte y cuatro años, te he hecho muchos servicios en el Pirú, en conquistas de indios, y en poblar pueblos en tu servicio, especialmente en batallas y reencuentros que ha habido en tunombre, siempre conforme a mis fuerzas y posibilidad, sin importunar a tus oficiales por paga, como parescerá por tus reales libros..."
Así empieza la carta de rebeldía de Aguirre a Felipe II, haciendo notar su origen y la ejecutoria de sus obras. Y la termina con una tremenda declaración:

"Hijo de fieles vasallos en tierra vascongada, y rebelde hasta la muerte por tu ingratitud".

Hoy podríamos decir, en defensa de Felipe II, que el Rey estaba descuidado de las fatigas pasadas por hombres valientes como Lope, pero Lope no lo sabía, ignoraba la lentitud oficinesca de los covachuelistas del Rey Prudente, la proverbial parsimonia de todo burócrata. Y los hombres de armas, con sus servicios prestados, esperando la recompensa a sus méritos, podían tener paciencia... Pero la paciencia se gasta, y en un vascongado como era Lope, la paciencia se consumió, pasada por agua y viento de monzón, a picadura criminal de enjambres de cínifes, amenazado con acabar en las tripas de un caníbal... Y harto, sí, hasta el morrión harto, de aguantar caballeretes bisoños que, recién llegados a América, con sus papelorios oficiales venían a mandar, sin saber mandar, a veteranos bizarros. Era como para cabrearse.

El diplomático y escritor Abel Posse tiene una novela sobre Lope de Aguirre, que también leímos con fruición: "Daimón". Esta otra no es novela histórica, sino que está cruzada con ese género tan de nuestra literatura americana que llaman "realismo mágico". Posse nos pinta a Lope de Aguirre en compaña de sus marañones, formando una fantasmagórica estantigua, viajando de aquí para allá como precitos. Y nos gustó la obra de Abel Posse.

Acercarse a Lope de Aguirre es conocer la parte más sombría de nuestra españolidad: el resentimiento que forjó al anarquista, la amargura que fraguó todo espíritu de secesión.

Lope de Aguirre, el Loco, el Traidor... Él firmaba como "Lope de Aguirre, el Peregrino". En él se cifra, creemos, más que la rebelión, el dolor de quien ha servido y no le ve provecho ni agradecimiento a su servicio. Sí, se revolvió... Ese fue su pecado.

Y es que, en este mundo, no siempre lo que hacemos se nos recompensa.

Lope de Aguirre, tal vez Ramón J. Sender, no lograron comprender esta tremenda verdad.

martes 27 de abril de 2010

FLORES A MARÍA HABEMOS POR MAYO



UN MES DE LAS FLORES DE MI INFANCIA

Para Casiana García que en el Cielo habrá dejado de vestir de luto.

Cuando me criaba a mí, aquella anciana ya era viuda, pues su esposo murió de resultas de una aciaga coz que le diera uno de los mulos, que a la sazón era mulero su marido. Casiana, que así se llamaba nuestra vieja vecina, vivía con Mariquilla, su hermana. Desde que le murió el su "difunto" Casiana se vistió de luto, y nunca más se la vio gastar otro vestuario. Hoy me he acordado de ella, pues Mayo está a la puerta. Y Casiana, por siempre vestida de riguroso luto, será para mí Mayo Florido cuando traigo estos recuerdos de la niñez.

Se abrían de par en par las puertas de la casa de María La de Brígida, vecina nuestra y de Casiana, y allí se congregaba muchedumbre de mujerucas que venían de la barriada y allende, algunas con su silla en previsión de haberle tomado la vez alguna otra. Mayo tenía esas cosas: las mujeres celebraban el Mes de María cantando las Flores. Y hasta la hermana de Casiana, la Mariquilla venía a cantar al amor de los amores. Digo que era raro que la Mariquilla se apuntara a estas devociones, pues solía decir que "los santos son de palo". Cuando lo decía delante de Casiana, ésta se apresuraba a protestar que esa herejía no la había aprendido su Mariquilla de la casa de sus padres, que en gloria estén, amén. Y, aunque era la hermana menor, no se mordía la lengua, no... Casiana le decía: "Eso lo aprendiste de tu novio el miliciano, que miradlo si era malo que se fue y te dejó que ni para vestir santos... Pues hasta tu fe se la llevó".

Era pasar la Romería de la Virgen de la Cabeza, y María La de Brígida hacía las diligencias para armar el altar de las Flores en su casa. Montaba una mesa sobre otra de mayor superficie, las cubría con una sábana muy decente, y luego se ponía a cabildear, yendo de muñidora por las casas vecinas que, por tradición, colaboraban en la hacendera. Magdalena La Sorda ponía el mantón de Manila, Patrocinio La de Salvador ponía los candelabros, Águeda La Teresica traía al Cristo de Limpias en escayola, venía por otro conducto una talla del Patriarca San José en el mismo material, San José con su bastón florido, y el Niño Jesús en sus brazos. Y María La de Brígida ponía de su santoral doméstico a Cristo Rey, entronizado, con su cetro en una mano y en la otra el Orbe, y el Sagrado Corazón floreciéndole en el pecho, como una herida brotándole a Cristo su Sacratísima Sangre y su infinito Amor a raudales. La Virgen del Carmen, con su escapulario al vivo la ponía también María La de Brígida. Luego, las demás devotas, que de otras calles venían, contribuían con lo que podía cada una: se traían estampas de San Antonio de Padua, de San Cayetano, de Fray Leopoldo. Y al final, helo ahí: quedaba un altarico muy aparatoso, con macetones con flores al natural puestos a su pie, sobre las baldosas de la casa. Y sobre la mesa, otros tiestos menos graves, así como floreros con agua en los que, cuales carcajes vistosos, se disponían claveles, rosas, lirios... flechas y saetas para el Inmaculado Corazón de María.

Era una fiesta. Para los niños de la calle, los pocos que habíamos, era una fiesta. Corretear por entre las mujeres que se afanaban en aquellos preparativos. Era un jaleo de féminas parlanchinas y dicharacheras aquello. Las mujeres hablaban todas a la vez, era imposible que se entendieran, por eso, a la hora de poner un santo aquí en vez de allí, ganaba siempre la que terminaba por arremangarse y poner el santo donde ella había postulado in pectore. Luego, las veíamos sentarse a sus sillas de madera labrada y asientos de anea. Y de la bulla del gineceo las mujeres pasaban al recogimiento más devoto. María La de Brígida dirigía las Flores. Se ponía sus gafas a horcajadas de la aquilina nariz y se persignaba... Obedientes, las otras, hacían otro tanto.

Nosotros, los zagales, mirábamos. Al callarse súbitamente ellas, sin que nosotros supiéramos el motivo que las silenciaba de consuno, tanto nos extrañaba aquel repentino apoderamiento del silencio que, por un momento, nos quedábamos como alelados, mirándolas allí como si le hubiera pasado algo inexplicable a tanta mujer junta. Nos acercábamos y nunca faltaba alguna, la más distraída de todas, que se llevaba el índice a los labios y, haciéndonos guiños, nos gesticulaba que no interrumpiéramos: lo que allí se estaba haciendo era tan serio como la Misa, pensaba uno. Pero por más que miraras, ni estaba D. José el cura, ni hombre había en derredor.

Y sentado sobre las rodillas de la abuela, o de Casiana, acompañaba uno el Avemaría que, para entonces, ya se la sabía uno. Al término de las Flores, un día me dijo Casiana acercándome al altar: "Mira, mira el Escapulario...". Casiana quitó con tacto el escapulario que colgaba de la mano de la Virgen del Carmen, yo miraba la peana sobre la que se afirmaba la Virgen sobre una nube, de la que surgían querubes.

-¿La medalla? -dije yo, pues nunca había oído nombrar un escapulario ni sabía lo que aquello era.

-Sí, esa medalla se llama Escapulario, ¿no ves que es de tela? Y éste escapulario se llama "Detentebala". Si algún día vas a la guerra, no se te olvide llevarlo al cuello, pues espanta los tiros.

Casiana, por aquel tiempo se hablaba de la entrada de España en la OTAN, no hacía otra cosa que pensar que su nieto y yo iríamos a la guerra.

Miré el escapulario que me mostraba Casiana. Sobre la tela vieja había estampado un Sagrado Corazón de Jesús del que irradiaban líneas a manera de rayos. La leyenda no la puedo recordar, pero supongo que la jaculatoria era la tradicional, pues a juzgar por el tejido aquel "Detente" habría estado en la del 36: "Reinaré en España", era la divisa.

Y aquel niño que fui -y sigo siendo- se quedó mirando aquel "Detente bala".

-¿Qué dice, Casiana? -pregunté.

Y Casiana me respondió:

-Reinará, Nuestro Señor Jesucristo reinará en España. Y entonces ni las bombas ni los moros podrán con nosotros. Reinará y ganaremos como les ganamos a los del novio de mi Mariquilla. -y se persignó.

Casiana no podía engañarme. Nunca me engañó: cuando anunciaba bocadillo de salchichón, el bocadillo no era de chorizo: era de salchichón. Contemplé con plena confianza en las palabras de Casiana aquel populoso concurso de santos. Quedé fijo en Aquel que ocupaba el Centro entre Todos los Santos. Era Cristo Rey entronizado, bajo Él estaba la Virgen del Carmen. Aquellas figuras podían ser de poco valor artístico, de las fabricadas en serie, pero podía intuirse que allí, en el altarcico, el mundo celestial estaba ordenado en aquella representación material. El Justo Juez regía el Cosmos y estando Él en el Centro de aquel altarico todo estaba asegurado.

Pues aquel altarcico doméstico era, como todas las cosas visibles, un símbolo de lo invisible.

LA TRAICIÓN LIBERAL... MÁS TARDE O MÁS TEMPRANO

Retrato de Narciso López, en la época de la Guerra de los Siete Años

NARCISO LÓPEZ, EL CRIOLLO CAMALEÓNICO

Matillas, en la actual provincia de Guadalajara, un pueblo de tantos. De esos que apenas son nombrados y yacen al sol sobre la piel de toro. De esos que pasan su cierzo y viven pardos en los fondos de Castilla. Es el tórrido verano de 1836, agosto para más señas. En aquel entonces, un criollo que respondía al nombre de Narciso López de Uriola presta sus servicios en el ejército que dice defender los derechos que asisten a la niña Isabel II para ser, cuando crezca, reina de España según los deseos de su papá -y las intrigas de su madre casquivana.

Narciso López de Uriola había servido al padre de la niña, S. M. Fernando VII, combatiendo años atrás contra los separatistas americanos. Pero, tras la pérdida de su Venezuela natal, Narciso viene a la península con el general Morales, haciendo escala en Cuba, y se afinca hacia el año 1827 en España.

Al estallar la primera guerra carlista, Narciso tomó la lanza por el partido cristino. Y al decir de sus contemporáneos no era en modo alguno malo con ella, sino que estaba reputado como un bravo lancero y un centauro excelente. Lo que se le reprochaba era esa sangre fogosa que lo hacía precipitado y, por lo tanto, muy poco apto para acaudillar hombres. Sin embargo, pese a esa mala fama Narciso López alcanzó, por sus méritos en combate, el grado de brigadier. Y ganoso de trofeos marcha brioso a la caza del General Gómez, el andaluz que con castellanos, vascos y navarros carlistas, saliendo de Amurrio, habíase internado en territorio gubernamental cipayo con grave riesgo de la testa de la Reina Gobernadora y sus adláteres liberal-masones que vendían España, palmo a palmo, a la Inglaterra.

Narciso López marcha contra Gómez, a la cabeza de unidades de la Guardia Real y con artillería, incluso trae una banda de música. Cuando Gómez se entera por su confidentes de lo que trae López, el general carlista se frota las manos: será una tajada digna de las bayonetas de sus bravos mesnaderos y, además, es necesario para la expedición acrecentar el parque artillero. Digamos además que con Narciso López venían no pocos criollos exaltados; esto es: en las filas de López, el mismo López también, había fuerte presencia de militares ansiosos de medrar en el escalafón militar, y por eso mismo afiliados a la masonería y a la comunería. Y así se desprende si consideramos el testimonio de un testigo ocular que lo dejó por escrito, afirmando que esos criollos isabelinos ostentaban una cinta en sus solapas. En dicha banda podía leerse: "Juré mi suerte a Isabel II. Constitución o muerte".

La disposición de la defensa que hizo Narciso López fue torpe: un error táctico que resultó fatal. La aguerrida infantería carlista, al mando de Fulgosio, pasó a la bayoneta a los sirvientes de la artillería cristina. Mientras que la artillería era silenciada, la caballería del heroico Villalobos, poco después derribado en Córdoba de un cobarde tiro en la frente, desbarata a lanza y sable el repliegue de la columna de López. Todas las fuerzas de López que se libran de la muerte caen en poder de los carlistas. El campo queda cubierto de cadáveres liberales. De los que escapan a la muerte, fueron capturados por los carlistas de Gómez 1.200 hombres. Entre los presos figuraba el mismo López y 37 oficiales de distinta graduación. La artillería que traían los cristinos se la apropian como botín de guerra los carlistas. Son hechos prisioneros también los capellanes, los cirujanos y hasta la banda de música. Un testigo presencial que luego escribió sobre este episodio cuenta que aquellos bravucones exaltados, los liberales juramentados de aquella cinta, al caer prisioneros de los carlistas se apresuraron a desprenderse de las cintas: las rompían y hasta uno que otro se la tragó, anticipándose a lo que algún carlista hubiera estado dispuesto a ordenarle en viéndola.

Pero en este descalabro Narciso López no tuvo que lamentar nada más que la vergüenza de la derrota y el cautiverio. Gómez quiso desembarazarse pronto de la gruesa presa y depositó a los prisioneros en Cantavieja, donde poco después serían rescatados por D. Evaristo San Miguel.



Retrato del mismo, daguerrotipo de 1849 cuando residía en Nueva York

En 1840 Narciso López regresa con Valdés a América, desembarcando en Cuba. Su protector Valdés le aseguró una destacada posición con mando en plaza, su matrimonio con una aristócrata insular convierte a Narciso en uno de los más prepotentes oligarcas de la isla de Cuba. Pero tras la caída en desgracia de Valdés a Narciso le fueron arrebatados los cargos y muchas de las prebendas. Leopoldo O'Donnell se encargó de ello. A Narciso López aquella destitución, propia de las mudanzas de la política, no le hizo ninguna gracia. Y del soldado realista que combatió a los separatistas de la primera hora bajo las banderas de Fernando VII surgió el traidor. Y del soldado isabelino que se ufanaba de poner su honor en la victoria de Isabel y el constitucionalismo gaditano surgió el traidor. Y del criollo, patriota mientras mangonea, al criollo resentido, cuando se ve desprovisto de sus prerrogativas, Narciso López se transmutó en un conspirador declarado contra España.

En 1848 se ve obligado a huir a Estados Unidos de Norteamérica, tras una fracasada intentona separatista contra España que es sofocada a tiempo. Se acoge Narciso López a la protección del estado de Misisipi. En el exilio gringo, Narciso López figurará como uno de los líderes más activistas de la causa antiespañola, será uno de los más conspicuos separatistas cubanos y abogará por la integración de Cuba en la federación de estados de los EE.UU.

Cabildeando en las logias norteamericanas y arrastrándose por los despachos gubernamentales de los USA, el oligarca y traidor Narciso López de Uriola, tornado ahora en lacayo de Yanquilandia, logra convencer a ciertos grupos de poder gringos para que auspicien una invasión de Cuba. El propósito no es otro que el de declarar la independencia de la misma, lograr la secesión de Cuba, enajenándola de España, y servir la isla en bandeja a los codiciosos especuladores protestantes de EE.UU.

Allá por 1849 Narciso López y otro facineroso diseñaron, inspirándose en la bandera de Texas, la que sería posteriormente la bandera de Cuba; en la que, amén del triángulo de impronta masonizante, cargaron el campo del triángulo con una estrella (alegoría de un nuevo estado que, gracias a su traición, les nacería a los EE.UU.) Y esa bandera es la actual bandera de Cuba: la misma que nació de la mano de esclavistas y oligarcas desagradecidos que traicionaron a España para servir como layacos a los EE.UU.; esa es la misma bandera que honran los orgullosos "comunistas" de Fidel y Raúl Castro. Y, como una maldición diferida, esa "estrella" (estrella de cinco puntas, tan del gusto de la francmasonería, repetimos) aguarda su hora para resplandecer en el firmamento tenebroso de la bandera de barras y estrellas norteamericana... Tiempo al tiempo.

La empresa de López consistente en la invasión de Cuba no tuvo éxito. Fue capturado con sus tropas mercenarias. Narciso López, en manos de los españoles, recordó aquella vez en que un cachazudo general carlista, D. Miguel Gómez, lo hiciera prisionero en Matilla de Henares. "Señor Criollo, repórtese vmd., que aquí somos cristianos y hay cuartel a los presos en buena lid" -le dijera Gómez. Y, en efecto, D. Miguel lo trató con cierta cortesía caballeresca, por muy contrarias que fuesen las ideas políticas. Pero en esta ocasión, López se vio caer en manos de sus antiguos conmilitones; y, lo sabía, las autoridades isabelinas no serían tan compasivas con él como lo fueron otrora las carlistas.

El 1º de septiembre de 1851 el masón y traidor Narciso López de Uriola sintió por unos momentos el extraño tacto, frío y metálico, de una argolla que le ceñía el cuello. Un oficial pregonaba la sentencia a muerte del reo. Sudaba Narciso López de Uriola, le temblaban las piernas sentado en el patíbulo.

El verdugo apretó el tornillo. Aquel oligarca, masón y fanfarrón, fue agarrotado sin piedad por otros masones que, lo diremos, no resultaban menos fanfarrones que él. La diferencia entre los que lo mandaban agarrotar y el agarrotado consistía fundamentalmente en que Narciso López había declarado su traición con antelación a la que cometerían, en caso de mermar sus privilegios, los mismos que ahora le daban muerte a Narciso López. Pues un liberal, cualquier liberal, se llama patriota mientras le conviene, pero cuando deja de convenirle, presto comete traición contra España a la menor ocasión.

El rígido collar rompió el cuello de Narciso López de Uriola... El crujido, sin duda, lo remontó a los campos de Castilla donde él era tan ducho en partir lanzas atravesando el cuerpo de los carlistas.

Aquel cuello crujió como el asta de una lanza.

lunes 26 de abril de 2010

HANS KÜNG, NI TEÓLOGO NI CATÓLICO

Benedicto XVI, el Alemán Fiel y Dulce Cristo en la Tierra


EL SECTARIO ALEMÁN Y EL ALEMÁN FIEL

Nadie mejor que Nietzsche, un ateo, supo ver la tendencia que, históricamente, se advierte en la historia de la teología alemana (desde Lutero a Hans Küng). Cuando el filósofo ateo fustigaba al filisteo David Strauss, en una de sus consideraciones intempestivas -la titulada "David Strauss, el confesor y el escritor"- Nietzsche llega, en plenos trabajos de demolición, a descubrir una profunda y triste verdad que toca a los teólogos alemanes: "cada alemán es por naturaleza un sectario teológico e inventa su curiosa fe privada con el fin de poder disentir de toda otra fe" -sentenció Nietzsche, y creemos que ningún creyente puede decirlo mejor que el ateo. Hans Küng es, actualmente, uno de esos alemanes, sectarios en teología; y su origen helvético nos es lo mismo, dado que su formación es teutónica.

En España, sus detractores son tan torpes como sus defensores. No discutimos la buena voluntad de sus detractores, y podemos decir que la voluntad de sus defensores no puede ser buena. Veamos un ejemplo.

En un artículo "Hans Küng no es un teólogo católico", de Rafael Termes (q.e.p.d.) y publicado en el diario EL PAÍS el 29-12-2003, dice su autor: "Hans Küng, cuya formación teórica no se discute": ¿y por qué no tiene que discutirse? Con mucha probabilidad, Sr. Rafael Termes, eso sería lo primero que tendríamos que discutirle.

Por contrapartida, un apologeta de Küng, D. Evaristo Villar, responde al artículo del Sr. Termes en un artículo que, por su propio título, expresa de entrada su oposición a Termes: "Hans Küng sí es un teólogo católico". D. Evaristo Villar trata de explicarnos que Hans Küng es teólogo católico, basando la defensa de esa falsedad en dos despropósitos. Dice D. Evaristo Villar:

1º) Hans Küng es "teólogo católico" en virtud de haber sido "asesor del cardenal Suenens durante el Vaticano II". Bien, ¿y nos quiere decir qué es lo que prueba eso? Tal vez, con mucha mayor probabilidad, lo que pruebe eso sea justamente lo contrario. Pero, no entremos en esa querella con el Concilio Vaticano II. Respondámosle al Sr. Villar, simplemente, que el hecho de haber participado en el Concilio Vaticano II no es, en modo alguno, una credencial de ortodoxia. Recordemos que monseñor Anibal Bugnini también participó en el Concilio Vaticano II, y en tarea tan delicada como la del "Novus Ordo Missae" (la nueva misa postconciliar), de la cual fue responsable el tal Bugnini. Participar en el Concilio Vaticano II no garantiza el catolicismo, pues digamos que, en el caso de Bugnini, saltó a la luz pública en 1976 que Bugnini estaba afiliado a la masonería: su nombre secreto era Buan, y se había iniciado en la secta el 23 de abril de 1963. ¡Y Bugnini, ese masón, fue el que codificó la Misa moderna! Sr. Evaristo Villar, con los agentes dobles no se puede estar nunca seguro.

2º) El Sr. Evaristo Villar, no sólo arguye que Küng es "indiscutiblemente" católico por haber participado en el Concilio Vaticano II. Como ese argumento se muestra tan flojo, añade otro que, no por pesado resulta ser más sólido. Dice ahora Villar: "el profesor Küng [...] a través de su enorme producción teológica (cerca de 50 libros publicados en castellano) es considerado como uno de los teólogos más relevantes e influyentes del pensamiento cristiano de la segunda mitad del siglo XX". Podríamos denominar a éste, el "argumento de la tonelada": un nuevo sofisma, muy de la época nuestra, cuando la cantidad y la vulgarización son los criterios de verdad del hombre-masa. ¿Será el Sr. Evaristo Villar un hombre-masa? A juzgar por su aserto, al menos podemos decir que quiere convencer al hombre-masa con estos "argumentos de peso". El hecho de derramar litros de tinta sobre toneladas de papel no otorga ni siquiera el derecho a creer que se sabe escribir bien. En el caso concreto de Hans Küng, sus 50 libros (por muy traducidos al castellano que estén) no demuestran su catolicismo. Imaginemos que el diablo haya escrito 50 libros, y los haya publicado en castellano: ¿sería por ello un teólogo católico? La segunda parte del argumento es tan falaz como la primera: Hans Küng -dice D. Evaristo Villar, y se queda descansando-, Hans Küng es considerado (nos gustaría saber por quién o quiénes) "uno de los teólogos más relevantes e influyentes del pensamiento cristiano". Aquí la clave sería saber quiénes son los que consideran a Hans Küng un teólogo relevante, y por qué intereses -muy poco católicos esos intereses- se han servido esas editoriales no-católicas publicar y difundir la "obra" de Hans Küng. El éxito editorial no es garantía alguna de "catolicismo": pensemos en "El Código Da Vinci", ¿por haber sido un éxito editorial diríamos que es un libro católico? Sabiendo que, por lo general, entre nuestros contemporáneos rigen la precaria instrucción, la nula penetración intelectual y el gusto pervertido: ¿puede ser el éxito editorial de un libro un argumento sobre su calidad o, más específicamente, sobre su catolicismo? Lo dudamos.

El Sr. Termes que defendía la postura del Vaticano para suspender a Hans Küng en sus menesteres docentes y negarle el título de "teólogo católico" no parece dispuesto a regatearle a su adversario la "formación teórica", haciéndosela indiscutible. Pensamos que el Sr. Termes fue víctima de un error óptico, juzgando como portento intelectual a Hans Küng, creyéndose en definitiva que la fama de intelectual portentoso de Hans Küng corresponde a una "formación indiscutible" y no más bien a lo que suele ocurrir con estos tipos como Küng (cuya leyenda, como la del Che Guevara, no es otra cosa que producto cebado por los grupos mediáticos).

El peligro de Hans Küng, justamente, está en la teología que propone; a la cual podemos calificar como "postmoderna, contextual, interreligiosa y ecuménica", según Raúl Berzosa Martínez. Hans Küng es postmoderno, sin renunciar a la herencia crítica y disolvente de la Ilustración y la Razón ilustrada: eso lo hace anti-tradicional y revolucionario. Se dice "teólogo libre" lanzando el término de "autoritario" a lo que es la "Autoridad" del Papa (autoridad y autoritarismo no son lo mismo, pero Küng -para desobedecer a la Autoridad, recurre como un niño mal criado a calificarla demagógicamente como "autoritaria"). Y en cuanto a su "ecumenismo" -en relación con lo que tiene de interreligiosa- hay que decir que Hans Küng ha propiciado encuentros con otras religiones mundiales, proponiendo que "desde fuera de mi religión debo reconocer que existen diversas religiones verdaderas encaminadas a un único fin; y desde dentro de mi religión debo reconocer que la mía es para mí el camino que trato de seguir, porque no puedo seguir todos al mismo tiempo." En definitiva, que lo mismo da ser católico que budista, pues a fin de cuentas -para Hans Küng- todas las religiones son lo mismo de verdaderas: seguir una religión sería, para él, cuestión de circunstancia, por lo tanto.

Hans Küng piensa que "al final no habrá ni budismo, ni islamismo, ni judaísmo, ni cristianismo, ni ninguna religión. Sólo persistirá el Indecible, al que se orientarán todas las religiones. Ni siquiera habrá profetas o iluminados que dividan a las religiones (Mahoma, Buda, Cristo)." Esto, desde luego, huele más que a relativismo... Tiene el inconfundible y pestífero hedor de un vago deísmo, que corre a la adoración del Gran Arquitecto del Universo. No sabemos si Hans Küng es masón como Bugnini, pero sin el amplificador prestado a Hans Küng por los grupos que mueven una religión mundial, como es la "Fundación por una Ética Mundial" (de la cual es presidente), Hans Küng no sería otra cosa que un oscuro profesor que perora en la Universidad de Tubinga.

Nuesta opinión sobre Hans Küng es que es uno de los tentáculos del pulpo mundialista. En el caso de Hans Küng estamos ante un falso teólogo que, dentro de la Iglesia Católica, promueve la sedición para precipar al catolicismo a ese fin al que nos quieren llevar los ocultos amos del mundo. Y esa meta es aquella cloaca en la que quieren que sean disueltas las diferentes religiones, para terminar adorando a un "dios" sin nombre: ¿el nombre perdido? ¿la Luz Oscura? Lucifer, a quienes adoran ellos. Y, sin saberlo o sabiéndolo, Hans Küng también lo adora llamándole "Indecible".

Hans Küng, nos diría Nietzsche con su penetración psicológica, es ese "sectario teológico" alemán del siglo XX. Puede que el más famoso de los sectarios alemanes del siglo XX, de acuerdo. Pero no es teólogo católico por no ser, en sentido estricto, católico. Como sectario es la viva imagen de la soberbia intelectual.

Benedicto XVI es, por el contrario, ese alemán -tal vez menos frecuente, diría Nietzsche- que pone toda su portentosa sabiduría al servicio de sus hijos para llevarlos a Cristo, puesto que Dios tiene nombre -no es indecible-, Dios es Cristo.

domingo 25 de abril de 2010

SI CONOCIÉRAMOS LA HISTORIA...

El siniestro Doctor Goebbels, cerebro de la campaña contra la Iglesia Católica.

NO NOS EXTRAÑARÍAMOS DE LAS CAMPAÑAS DE DIFAMACIÓN CONTRA LA IGLESIA


Una de las disciplinas, pensamos, que tendría que impartirse en los Seminarios Católicos debiera ser una Apologética que incluyera el estudio de las persecuciones del siglo XX, para aprender de las campañas anticristianas que protagonizaron los marxistas o los nazis. La Iglesia Católica se ahorraría muchos disgustos si los fieles estuvieran puestos sobre aviso en cuanto a las artimañas de los agentes del maligno enemigo. Puede que muchos cristianos, ocupados en otros menesteres, ignoren hasta qué proporciones fue orquestada por elementos del III Reich una campaña contra la Iglesia Católica, cuyo caballo de batalla consistía en la acusación de "pederastia", falsificando las noticias, agigantándolas, proporcionándolas según exhaustivas directivas.

Como nosotros no hemos olvidado, he aquí una de esas instrucciones dadas por el Ministerio de Propaganda nazi (bajo la dirección del Doctor Goebbels) a los Jefes de Prensa Judicial.

"A los jefes de la prensa judicial: El encargado de la prensa del Ministerio de Justicia del Reich da instrucciones referentes a la información de l aprensa sobre procesos contra Sacerdotes y hermanos de órdenes religiosas, así como sobre todos los demás trámites referentes a asuntos eclesiástico. Las siguientes directivas emanan del Ministro encargado de la instrucción del pueblo [Volksaufklärung] y de propaganda. En virtud de un decreto-circular del señor Ministro de Justicia serán tramitados en breve los procesos postergados en el año pasado contra sacerdotes católicos y hermanos de órdenes religiosas que han cometido delitos sexuales, etc. La información periodística referente a estos procesos será dirigida hasta nueva orden según instrucciones especiales que yo dictaré en cada caso. De acuerdo con el Ministro de Justicia los casos más importantes y de mayor peso serán escogidos y puestos a disposición de la información periodística. Del gran número de los demás procesos se dará parte a las reparticiones regionales de uno que otro caso interesante para información en la prensa. Únicamente los casos más graves y de más importancia, sobre los que se informará en particular, deberán ser motivo de información extensa por parte de toda la prensa del Reich. En lo que a los demás procesos se refiere, el DNB* dará breves informaciones resumidas, conteniendo la especie del crimen y las condenas. Estas informaciones quedan igualmente libres para su propagación por parte de toda la prensa del Reich".

Ministerio de Propaganda del III Reich. Marzo de 1937.

Nota: DNB son las siglas de lo que fue la Agencia de Noticias Alemana.


Reichsstatthalter Robert Wagner.

Al igual que los rojos asesinaban indiscriminadamente a sacerdotes, religiosos y religiosas y seglares en España, los nazis tuvieron claro que: "La Iglesia católica no necesita creer que creamos mártires. No le haremos este favor. No haremos mártires, pero sí, criminales. Os puedo asegurar: cuando hayamos terminado los delitos de divisas, comenzaremos con una otra serie" -había dicho el Reichsstatthalter Wagner en otoño de 1935 en una reunión en Baden.

El texto de la circular del Ministerio de Propaganda Goebbels es tan elocuente que prescindimos de todo comentario. La fuente de la que extraemos este texto es tan fidedigna como todo lo que procede de los Servicios Secretos del Vaticano del año 1941. Pero también diremos que está publicada.

EN LINARES... LOLO A LOS ALTARES

Beato Manuel Lozano Garrido, una vida modelada por Acción Católica


FIGURA SOBRE SU FONDO: MANUEL LOZANO GARRIDO EN LINARES

Manuel Lozano Garrido, conocido por sus amistades como "Lolo", nació en Linares el 9 de agosto de 1920.

Mediando el siglo XIX la ciudad de Linares fue presa de los Rothschild que, valiéndose de los préstamos usureros concedidos a la España isabelina, en la década de los 30 del siglo XIX llegaron a controlar las minas de Almadén y las de Linares, además de muchos otros sectores económicos españoles hipotecados por la servil casta política liberal.

En Linares había yacimientos de plomo que fueron explotados en provecho de la familia Rothschild, y otros clanes capitalistas extranjeros. Nuestra riqueza estaba hipotecada por los políticos cipayos que endeudaban España para pagar la represión contra el carlismo.

A Linares había llegado el ferrocarril -traído por los Rothschild- y, en el norte del reino del agrícola Jaén, era Linares un islote de industrialización. Y con la industrialización -hipertrofiada y extranjerizante- se declararon varias lacras en Linares: la miseria de los mineros explotados, la dependencia de su seguridad labora directamente relacionada con las fluctuaciones de las bolsas extranjeras, el desarraigo del proletariado y la lógica secularización de una población en esas circunstancias.

Aquel proletariado de Linares, pequeño si comparado con el tradicional campesinado (mayoría en la provincia), se mostró un buen caldo de cultivo para que miserables demagogos marxistas envenenaran, con sus mentiras criminales, a muchas gentes que, en la situación de despojo en que los tenía el extranjero capitalista, era fácil receptor de la propaganda incendiaria de los delincuentes marxistas. Y en Linares creció la revolución, fomentada por los Rothschild que, como solían hacer allí donde estaban, explotaban los recursos, practicamente esclavizaban a los indígenas y, después de destruirles su modo de vida tradicional, exprimiéndolos en horarios laborales tremendos, les daban la falsa solución a sus males con panfletos anticristianos y subversivos.

Muchos vecinos de Linares no tardaron en militar, con armas y bagajes, en la vanguardia de la revolución. Y mientras el producto de Linares cotizaba en las bolsas extranjeras, como la de Londres, Alfonso (llamado el XII) va y le concede a Linares el título de ciudad. Atraídos por el falso señuelo de la riqueza plúmbea, no dejan de venir a ella extranjeros procedentes de Inglaterra, Francia, Alemania y Bélgica. Esta inmigración obrera le dará pronto un aire muy cosmopolita a Linares, que -habiendo perdido su tradición con la revolución industrial- lo transformará en un pueblo algo extraño para el resto de la provincia. Linares se convertirá en competidora directa de Jaén capital; en pugna por el título de capital de la provincia, la rivalidad de Linares y Jaén ira creciendo, y todavía hoy dura entre ambas poblaciones.

En 1898 Linares tenía siete imprentas, pero "uno de los rasgos más llamativos de la historia del periodismo linarense -y lo es ya en estos años- será precisamente la abundancia de los periódicos republicanos." Afirma Antonio Checa Godoy en su "Historia de la prensa jiennense (1808-1983)". Y es que hay "investigadores" que se extrañan de lo que, salta a la vista, es pauta: allí donde hay industrialización extranjera, hay miseria... Allí donde hay miseria, prospera el cáncer socialista... Allí donde el cáncer socialista prospera, más gana el plutócrata inventor de revoluciones controladas y financiadas con su propia bolsa de dinero robado.

En esa ciudad nació y se crió, ya lo dijimos arriba (en 1920) un hombre bueno y cabal: Manuel Lozano Garrido no cayó en las mentiras de los cabecillas sembradores del odio, y militó en Acción Católica.

En 1931 Manuel inicia sus estudios de Bachillerato y se apunta al centro de Jóvenes de Acción Católica. Desde ese momento, la Piedad, el Estudio y la Acción serán las armas de este caballero de Cristo. Por sus cualidades fue promocionado al grupo de dirigentes. Y pasa la Guerra Civil en zona roja, llevando la Eucaristía a los enfermos de modo clandestino, esquivando la vigilante mirada de los rojos. El 13 de febrero de 1938 fue encarcelado, y estuvo tres meses en prisión sufriendo cárcel política. Antes de terminar la Guerra, Manuel Lozano empieza a sufrir los primeros síntomas de una enfermedad crónica que lo irá mermando en su capacidad de movimientos.

En 1939 es nombrado vicesecretario general de su Centro de Juventud de Acción Católica. Advirtiendo lo importante que es la prensa y los medios de comunicación de masas, Lolo empieza a colaborar en las emisoras de radio, siempre cultivándose, siempre estudiando y siempre ejerciendo como voz que lleva a Cristo, dirigiendo revistas como CRUZADA ó SINAÍ, escribiendo artículos, y libros, como por ejemplo, "El sillón de ruedas" (1961). Su larga enfermedad lo condenó a una silla de ruedas, dolores y sufrimientos hicieron de él un "varón de dolores", pero todo lo soportaba enamorado de la Virgen Santísima y de Jesucristo Eucaristía, rezando y dando un impecable testimonio de grandeza cristiana en la penuria física más tremenda. El 3 de noviembre de 1971 entregó su alma a Dios. Y, gracias a Dios, Roma ha concedido que se celebre en Linares, ciudad en la que nació, vivió y murió Lolo, la celebración de su Beatificación el 12 de junio del corriente.

Gozosos por la inminencia de este acontecimiento, queremos que con el reconocimiento oficial de la Santa Sede, Beato Manuel Lozano Garrido sea, desde el cielo, un nuevo intercesor por las almas de este Santo Reino de Jaén, tan esclavo del capitalismo extranjero, tan vendido por sus malos políticos que, desde el siglo XIX y al servicio de intereses foráneos, nos oprimen.

Queremos cerrar esta "figura sobre su fondo" con unas citas suyas:

Alguien, como Lolo, que tantas razones (nos diría el hombre mundano) tenía para estar triste, por su enfermedad, escribió:

"A veces preocupado, en ocasiones triste, como nunca te equivocarás es sonriendo, porque la sonrisa es el más noble lenguaje del corazón".

Alguien, como Lolo, que tanto sufría a diario, escribió:

"¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Lo que sea, cumple la norma de tu vida, haciendo de un gusano la más bella de las mariposas".

Alguien, como Lolo, que vivía al margen del mundo, sin poderse valer a sí mismo, sabía que nadie es un inválido cuando se tiene corazón para valer. Y por eso escribió:

"En una existencia que se va ajenando del bullicio de las calles, las gentes, los viajes y los talleres, si mi pensamiento crea y mi corazón ama, tengo una oportunidad o cumplo un fin. Somos lo que representamos y lo que potenciamos o, mejor desarrollamos. El corazón es el punto de apoyo que mueve el mundo."

Citas extraídas de su libro: "Las estrellas se ven de noche. Diario póstumo".

sábado 24 de abril de 2010

ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

Santuario de la Virgen de la Cabeza en Andújar.


FUNDACIÓN DE LA COFRADÍA DE LOS HIJOSDALGOS DE ANDÚJAR EN HONOR DE SANTA MARÍA.

"En el nombre de la Santa y no departida Santísima Trinidad, tres personas y un solo Dios sin falla, que fizo todas las cosas y sea también con en nombre y ayuda de la Bendita Madre de Dios humanado.

"Erad todos los homes que hoy viven y eras vivirán, como nos Frey Bernardo Aguilera Comendador de la Santa Orden del Templo de Jerusalén y Vicente Arias, Simón Pérez de Cea, Gonzalo de Saldaña, Garcipérez de Vargas, Gómez Día, Ruy Vélez de Garnica, Diego de Fitero y su hijo, Ruy González Camacho y Pedro de Priego Escabias, todos vecinos y habitantes de la villa de Andújar, movidos a caridad y fiel amorío decimos:

"Que ordenamos entre nos y para los después de nos, que esta hermandad y cofradía quieran seguir.

"La cual se diga de los Caballeros Hijosdalgos, por ser hecha para tales personas, la cual sea en honor de Nuestra Señora Santa María y de su bendito nacimiento.

"A la cual tomamos por nuestra Patrona en esta hermandad nuestra para que ella nos quiera ayudar y remedie nuestro mal y los que en ella les placerá entrar, han de guardar y cumplir de buena fe sin mal engaño, todo lo que se sigue:

"Primeramente: ordenamos que cada home que en esta cofradía y hermandad huebiere de entrar, peche por la entrada 20 blancas de moneda.

"Ordenamos, que el cofrade homehijodalgo e que no se reciba al que no lo fuese.

"Ordenamos que haya dos Alcaldes en ella y un Prior y que se elijan por los hermanos, y estén dos años en el oficio.

"Los cuales se elijan el día que se dice el aniversario, que es un día después de la fiesta de Nuestra Señora.

"Ordenamos y decimos que, ante todas cosas, siempre se acate el servicio de Dios, Nuestro Señor, y el Rey D. Fernando, al cual Dios por su merced mantenga, y después de los otros reyes que vinieren se le guarde la lealtad que se les debe con promesa que de ello se haga.

"Ordenamos que entre todos los hermanos de esta cofradía haya amor y toda avenencia, que mirará cada uno por el honor del otro y por el bien de esta villa de Andújar.

"Ordenamos que en la vigilia de Nuestra Señora, que cae en el mes de Septiembre, todos los cofrades vengan a estar en las vísperas y su día de eras a la misa, y tengan candelas encendidas en devoción, y el que faltare no habiendo causa, peche 5 dineros de Arambre. Íten que el día siguiente después de dicha fiesta, se faga nos aniversario por todos los cofrades vivos y muertos.

"Al cual vengan todos los cofrades y el que no viniere peche la mitad de la pena declarada en el capítulo de arriba.

"Ordenamos cuando alguno de los hermanos o su mujer o hijos fueren en cautiverio de moros, que cada uno de los otros hermanos peche para su rescate diez blancas de monedas suevas ande por trato de Almagavería.

"Ordenamos que si alguno de los hermanos padece lacería sea socorrido de los bienes de la cofradía si ende los tuviere, y si no que cada uno le ayude de lo suyo con amor de caridad.

"Ordenamos que cuando alguno de los hermanos falleciere de la vida presente, que vayan todos a honrar su sepultura con candela en la mano.

"Fue dicha y ordenada esta cofradía en la era del año del César, 1283, a los treinta años del reinado del noble Rey, D. Fernando III, nuestro señor; y a los veintiocho años que se ganó y conquistó de los moros esta villa de Andújar.

"A la cual vinieron a morar muchos hijosdalgos y caballeros, y entre ellos fue ordenada esta cofradía y hermandad por devoción de la Madre de Dios, y a ella ruegan les preste su favor ante el justo Juez Jesucristo, su Hijo.

"El cual con el Padre y con el Espíritu Santo Viva y reine por siempre jamás, Amén".

Esta es la breve y elocuente constitución de la Cofradía de los Caballeros Hijosdalgos de Nuestra Señora de Andújar, año 1246. Según los estudiosos de la devoción de la Virgen de la Cabeza no conviene confundir esta cofradía estamental con la de Cofradía original de la Virgen de la Cabeza.

La Cofradía de la Virgen de la Cabeza se fundó el mismo año de la aparición de Nuestra Virgen Madre y Señora en el Cerro, siendo el año de 1227. Y esta cofradía se formó, desde su instauración, por "cofrades casi todos vecinos de la ciudad". Otros estudiosos, partidarios de ver las cosas con más anchas miras, creen que la Cofradía de los Hijosdalgos y la de la Cabeza son la misma, y como afirma Argote de Molina la Cofradía de la Virgen de la Cabeza "es la más antigua que por escrituras consta haber tenido y se ha conservado en toda Andalucía". Los hijosdalgos fueron, posteriormente, llamados "hermanos diputados" y eran los que regían la Hermandad y cuidaban tanto del Santuario como del decoro de las funciones religiosas y la devoción.

Mañana, domingo, se celebra en el Cerro del Cabezo la popular y multitudinaria Romería de la Virgen de la Cabeza. Si los "hijosdalgo" fundadores de la hermandad levantaran la cabeza... Y vieran el sarao de mañana domingo, se irían haciendo cruces.

Ver en ese lugar a señalados políticos del PSOE, bebiendo y festajando en sitio tan sagrado, dan ganas de echarlos del templo a latigazos.

viernes 23 de abril de 2010

FERNANDO III EL SANTO EN JAÉN


Castillo de Víboras (el texto dice Bivorias), llegó a ser encomienda y uno de sus comendadores fue el llamado más tarde Conde-Duque de Olivares. Gracias a nuestro ilustrado lector Truenos que nos corrigió ponemos esta foto de arriba que corresponde al castillo dicho: la otra fotografía la habíamos equivocado.

DE LA PRIMERA Y PODEROSA ENTRADA QUE EN JAÉN FIZO EL SANTO REY FERNANDO EL TERCERO DE SU NOMBRE, LOADO SEA SU NOMBRE

"Llevaba en su compañía el rey D. Fernando el Santo, al valeroso príncipe D. Rodrigo Ximenez de Rada, arzobispo de Toledo y primado de las Españas, á D. Lope Diaz de Haro conde y señor de Vizcaya, á D. Ruy Gonzales Girón, á D. Tello Tellez de Meneses ricos hombres de Castilla, á D. Fernan Coci maestro de Santiago, á D. Gonzalo Ibañez de Noboa maestre de Calatrava; y llegando al puerto de Muradal, envió adelante á D. Lope, á D. Ruy Gonzalez y á D. Alfonso Tellez con quinientos caballeros muy bien aderezados, y pasó por Ubeda y Baeza haciendo grande estrago, y llegó hasta la villa de Quesada y combatióla y ganóla fácilmente, porque tenía la fortaleza derribada de otras veces que había sido combatida de cristianos. Cautivó en ella siete mil moros, sin otros muchos que mató en el combate. Y por entonces la dejó despoblada y arrasada por tierra, porque los moros no la tornasen á poblar. Y en esta entrada halló desamparados los castillos de Lacara y Tova, y Pahes, y de allí se fué para el castillo de Esnader y mandólo derribar, y llegó con su ejército sobre los castillos de Esclamel y Espeluy, y los moros que en ellos estaban trataron con el rey, que dejándolos salir libres sus personas le entregarían los castillos, y el rey túvolo por bien y mandólos derribar. Y estando el rey en estos lugares tuvo noticia que mil y quinientos caballeros moros alarbes africanos estaban en el castillo de Bivorias con sus mujeres, hijos y ganados; envió con ellos á D. Lope Diaz de Haro con trescientos caballeros, y en su compañía a Fernán Coci maestre de Santiago, y á D. Gonzalo Ibañez maestre de Calatrava con los caballeros de sus órdenes, y pelearon con los moros. Y habiéndolos vencido mataron y cautivaron muchos de ellos, y con esas victorias el rey se paritó por la ribera del Guadalquivir abajo y llegó hasta Jaén. Y porque el invierno los aquejaba, tornóse con su ejército victorioso para Castilla. Y aunque la crónica general del rey don Alonso hace memoria que en este año el rey moro de Baeza se hizo vasallo del rey D. Fernando, no fué sino en el siguiente de 1224 como se probará adelante."

"Nobleza de Andalucía", Capítulo LXV, Gonzalo Argote de Molina.

El otro día, paseando por las inmediaciones del castillo del Víboras, rememoraba yo este pasaje. Era como si pudiera ver el gran estrago que hicieron los nuestros sobre los invasores que estaban ocupando nuestra tierra.

San Fernando Rey, ora pro nobis.

jueves 22 de abril de 2010

GUARDANDO EL BIEN DE LA TIERRA EN SERVICIO DEL REY

En la imagen, el Castillo de Andújar donde tuvo lugar el episodio.


EL ALCAIDE QUE, POR LEALTAD, CORRIGIÓ A SU REY

"Lloremos un caso ya tan desastrado
pues vemos los nuestros envueltos en guerras
y unos a otros tomarse las tierras
que nos les dejamos con tanto cuidado.
Lloremos, lloremos, pues han acordado

que todo perezca sin otra mancilla,
lloremos pues vemos la nuestra Castilla
arderse por causa de un solo privado".

Coplas de Pedro de Escavias.

En el año 1472, el poderoso e intrigante Marqués de Villena había hecho las paces con Enrique IV, después de haber acaudillado una rebelión contra el mismo Rey. Aquella rebelión nobiliaria había costado una guerra civil: Castilla se dividió entre los partidarios de Enrique y los del partido de los nobles. Los caballeros del Condestable de Jaén, a la sazón Miguel Lucas de Iranzo, habían permanecido con su Condestable fieles a Enrique IV y habían combatido con arrojo a los banderizos del de Villena que se enseñoreaban del Reino de Jaén, a excepción de las ciudades de Jaén y Andújar, con algunos otros puntos aislados.

Reanudada la privanza de Juan Pacheco -el Marqués de Villena- con el Rey, el hábil oligarca ensaya una maniobra política, consistente en debilitar a su rival -y antiguo enemigo de armas- el Condestable Iranzo. Pacheco pretende castigar al Condestable desposeyendo a los más leales caballeros de Iranzo de sus títulos y cargos. Entre esos caballeros se señalaba el culto cronista y poeta Pedro de Escavias, alcaide de Andújar entre otros títulos. Escavias, descendiente de noble linaje oriundo de Cuenca, había combatido al partido de Pacheco y a los freiles de la Orden de Calatrava que, con Girón -de la sangre de Pacheco- se habían alzado contra Enrique IV. En 1472 el mismo Enrique IV, pusilánime de él, se había puesto a merced de los consejos de Pacheco, que antes le había traicionado y con quien ahora se había amigado. Enrique IV se presenta ante las puertas de la murada ciudad de Andújar. Y exige a Pedro de Escavias que éste le entregue la alcaidía de la ciudad, para otorgársela a uno de los antiguos enemigos de Enrique y de Escavias.

El alcaide Escavias se negó rotundamente a cederle al Rey la ciudad de Andújar, pues eso era entregarla a sus enemigos. El Rey le reprochó su negativo en muy duros términos, calificándole de infiel y traidor. Y así le contestó, desde las almenas, el anciano caballero a su Rey, en presencia de cuantos acompañaban al monarca, séquito compuesto por los antaño enemigos del Rey y de Escavias. Con serenidad, afirmándose en la razón que de su parte estaba, esto fue lo que le dijo Pedro de Escavias a Enrique IV:

"Señor rey, todo lo que Vuestra Alteza dize es a mí notorio, si lícito sea llamar rey a quien por su voluntad se faze siervo. E çierto es las leyes destos reynos disponen a los reyes no se nieguen las fortaleças por los alcaydes, ni creo yo sea notado por desleal habiendo fielmente guardado esta fortaleça por el condestable, en tanto que los desleales a vos con muy grandes injurias vos trataban, yo siempre guardando vuestro serviçio y el bien de la tierra, tirando muchos daños della, resistiendo aquellos de quien era deservido e duramente injuriado. ¡Y aquellos queréis que sean de vos señores, e así confirmáis e fazéis verdad todas las cosas que de vos se dicen, porque verdaderamente más monstruo o bruto animal debe ser llamado que rey! E a tales reyes gran serviçio se les hace en denegarles las fortaleças, porque dellas no pueda usar en daño suyo y en destruymiento de los bienes de la corona. Ni éstos habrán vergüenza, según su fidelidad, llamar lo que ellos hicieron maldad, los cuales olvidados los grandes benefiçios de vos resçibidos, no solamente os son ingratos, mas siempre acresçienta en vuestras injurias. ¡E consentís ser notados de infidelidad aquellos que grandes angustias e trabajos han sofrido por vuestro serviçio, a quien el gran poder de los infieles a vos no pudo jamás atraer a seguir sus errores! En la memoria debíades tener el áspero y duro çerco que la çiudad de Jaén por vuestro serviçio sufrió del maestre de Calatrava don Pedro Girón, el qual así mesmo quisiera esta villa ocupar, con toda la provinçia de Andaluçía. En ninguna parte desta comarca érades habido por rey, salvo en la çiudad de Jaén y en esta villa. E si nosotros de infidelidad somos notados, por haber pasado los trabajos e fatigas que pasamos, teniendo siempre vuestra firme obediençia, ¿por qué causa podéis haber por leal al maestre, a quien tenéis por señor e obedesçéis, por diversos respetos contrarios, e habéis por fiel a quien por entonces de necesidad conviene tener por verdadero o agora por desleal? El qual, e los otros de su parçialidad, ingratos a tan grandes benefiçios quantos que de vos resçibieron, mas sin vergüença y temor injuriaron de gran fealdad de obras e palabras vuestra persona real, lo qual todo tenéis olvidado, e por las leyes por ellos quebrantadas e por nosotros guardadas, ¿a ellos queréis haber por leales y a nosotros por traidores?"*.

Así le respondió el caballero a su Rey que tan mal le pagaba su probada lealtad. Se cuenta que, dicho esto, el rey "con gran turbación, ninguna cosa respondió, e vueltas las riendas, salió de la villa".

*Texto original de Mosén Diego de Valera, actualizado parcialmente en su grafía.

miércoles 21 de abril de 2010

RESPICE FINEM

Azulejos que representan a Jesús del Gran Poder, que se venera en la parroquia de San Lorenzo, donde fue cura D. Juan Ramírez de Arellano

EL SECRETO DEL MATUSALÉN MERIDIONAL

Hace mucho tiempo conocí a una descendiente de D. Juan Ramírez de Arellano y Bustamante. El nombre de esta señorita (supongo que ya señora) prefiero silenciarlo por respetar su anonimato, su apellido es notorio. Y tanta vida le deseo como su antepasado tuvo.

En Sevilla todavía se recuerda a D. Juan Ramírez de Arellano, y algunos sevillanos le motejan, como si se hubiera muerto ayer mismo, con apodo de "El Matusalén Sevillano". Murió el Ramírez de Arellano a los 125 años, corriendo el de 1678. A los 90 y tantos años recibió las sagradas órdenes y cantó su primera Misa en la parroquia de San Lorenzo, donde tiene su sede el Señor Jesús del Gran Poder. En los 90 años, hasta que asentó la cabeza como sacerdote, D. Juan no se había quedado quieto: se embarcó en el puerto de Sevilla, viajó a las Indias, estudió las lenguas indígenas... Enterró (sin dar el responso él se entiende) a cinco esposas de las que tuvo 42 hijos legítimos (sin que se sepa si hubo más de 9 bastardos en el censo, pues nada más que 9 fueron registrados como tales); los 42 hijos le dieron al hispalense patriarca más de 80 nietos. No sabemos si plantó un árbol, pero sí que escribió un libro dedicado a la Santísima Virgen María.

Murió el año 1678 y no lo mató ninguna enfermedad, ni los achaques de la ancianía, ni el hastío de haber visto tanto, que él estaba tan fresco, dando su Misa diaria en San Lorenzo. Falleció D. Juan Ramírez de Arellano a resultas de una mala caída que tuvo en un puentecillo, un puentecillo hecho contra las inundaciones; que pareciera que lo hubieran hecho para impedir la inundación de años de este prodigioso hombre que, si no hay puentecillo ni tiene el fatídico tropiezo, vaya usted a saber si no hubiera combatido a Napoleón.

En este personaje histórico de Sevilla se reúnen, de un modo arquetípico la longevidad, la fecundidad, la sabiduría y la piedad católica de una España espléndida y exuberante en ejemplares humanos tan polifacéticos como D. Juan Ramírez de Arellano: viajero, varón, Pater familias y Páter cura de almas. Tuvo que estar dotado de una naturaleza que se mostró capaz de hacer caducar los almanaques, con el donaire hispalense, oreado por los efluvios del perenne y atlántico Betis.

No me explico cómo pudo ser que el caso del Matusalén Sevillano (nuestro D. Juan Ramírez de Arellano) se le escapara a ese alemán, tan curioso él, que tanto estudió y se deleitó revisando los casos de rara longevidad, aquellos cuyas noticias le llegaban a Gotinga; el teutón al que me refiero es Georg Christoph Lichtenberg. Uno de los casos que le ocupó al tudesco, paso a relatarlo.

El caso Hupazoli nos lo cuenta el mismo Lichtenberg. El italiano Hupazoli nació en 1587 y murió en 1702: casó con cinco mujeres (mismo número de cónyuges que tuvo, en nupcias sucesivas, nuestro sevillano), tuvo 24 hijos legítimos y 25 bastardos. Escribió 22 tomos de su Diario. Pero lo más asombroso de este caso es que, según cuenta Lichtenberg, cuando Hupazoli cumplió los 100 años, las canas se le ennegrecieron (sic) y a los 109 años perdió los dientes, pero -más asombroso todavía- a los 113 años le salieron dos dientes nuevos (sic). Lichtenberg, muy a la guisa alemánica, se informó del género de vida que observó Hupazoli, y por los 22 tomos del diario del más que centenario italiano sabemos que éste no bebía otra cosa que agua, no fumaba tabaco y comía muy frugalmente (con preferencia: carne de caza y fruta), y bebía zumo de raíz de escorzonera. Cenaba temprano y se acostaba media hora después de cenar.

Lo que nos llama la atención en el caso de D. Juan Ramírez de Arellano y en el de Hupazoli es, además de la asombrosa edad, la fecundidad de que hicieron gala. Ambos coinciden, no sólo en haber sido egregios progenitores (aprovecharon bien el tiempo), sino que el italiano y el español se casaron cinco veces. Estos hombres matusalénicos se nos aparecen como prodigios. Nos hubiera gustado saber de qué murió Hupazoli. Si fue de una caída, es que el paralelismo es digno del estilete de Plutarco. No sabemos si Ramírez de Arellano y Hupazoli tuvieron la dicha de hallar el elixir de la eterna juventud, pero no es extraño que vivieran tanto. Quien ha podido soportar a cinco mujeres (¿le podríamos llamar "pentagamia"?) es capaz de rebasar los cien años y más.

Quien tiene esos redaños... Es que puede con todo.

Si una mujer mala puede llevar a un hombre al infierno, cinco mujeres buenas pueden llevarlo al Cielo.

martes 20 de abril de 2010

OFIUSA: LA ESPAÑA DE LAS SERPIENTES


Cuadro de Anton van Dyck que representa "La serpiente de metal", el famoso episodio veterotestamentario.

LA PLAGA DE SERPIENTES Y EL DRAGÓN DE VISERIA

En su epopeya "La Dragontea", Lope de Vega hace decir al pirata Sir Francis Drake:

"¿Quién, sino mi Dragón, ofende y daña
la sierpe, imagen de la antigua España?".

En la magnífica edición de "La Dragontea", de D. Antonio Sánchez Jiménez, se dice en una nota a pie de página que: "Resulta difícil precisar de dónde obtiene Lope esta idea de que el símbolo de España en la Antigüedad era una serpiente". Y conjetura que Lope de Vega estuviera refiriéndose al dato curioso del hallazgo, en el 1569 y en Madrid, de una piedra en que estaba tallado un dragón: "el cual traían los griegos por armas y usaban en sus banderas" -se supuso por los madrileños de aquel entonces. El editor es de la opinión de que Lope de Vega creyó que dicho dragón era el escudo de Madrid, villa y corte que, por otro nombre fue llamada "Viseria". Según algunas leyendas fundacionales, Viseria (actual Madrid) había sido fundada por los griegos tras la caída de Troya. Creemos que no es tan difícil precisar, como afirma el editor, la fuente de la que se valió Lope de Vega, para apuntar que la serpiente fue símbolo de España en la Antigüedad.

En la "Ora Maritima", de Rufo Festo Avieno, se habla de una legendaria plaga de serpientes que invadió la península Hispánica. De ahí, dice Avieno, que a esta tierra se la pasara a llamar Ofiusa, perdiendo el nombre de Oestrymnis. La etimología de "Ofiusa" procede del vocablo "óphis", que significa ofidio, serpiente. Esa noticia de Avieno nos recuerda la famosa plaga de serpientes de la que se nos habla en el Antiguo Testamento: fue cuando Dios Padre ordenó que, para salvar a Israel, se elevara una Serpiente de Bronce: al izarse esa serpiente sobre un madero, el Antiguo Testamento nos proporciona, en su divina pedagogía cristológica, una proto-figura de Cristo que, alzado en la Cruz, redime a la raza de Adán. La Serpiente de Bronce, tal y como había prometido Dios Padre, salvó a los atribulados israelitas... Con el tiempo, la Serpiente de Bronce -que no dejaba de ser un símbolo- fue adorada por algunos judíos que, nuevamente, cayeron en la idolatría; pero, bueno, eso es otro episodio de la infidelidad no sólo de Israel (sino de la humanidad, que toma como ídolo lo que no es más que un símbolo). En cuanto a la invasión de serpientes que supuestamente sufrió Iberia -la que nos refiere Avieno- decir que dicha invasión ha sido interpretada por algunos estudiosos como una invasión no de sierpes, sino de una tribu indoeuropea, la de los saefes, cuyo símbolo sagrado era la serpiente.

Creemos que Avieno y su "Ora maritima" es la fuente que inspira a Lope de Vega para aseverar que el antiguo escudo de España fue la Sierpe (la Serpiente)... España, la antigua Ofiusa, la tierra de las serpientes.

BIBLIOGRAFÍA:

"La Dragontea", Lope de Vega. Edición de Antonio Sánchez Jiménez, Cátedra, Letras Hispánicas, Madrid, 2007.

lunes 19 de abril de 2010

ESTO NO ES UN ARTÍCULO SOBRE PEPE ISBERT

El genial Pepe Isbert, a quien algún día dedicaremos un homenaje

LOS JUDÍOS NOS TACHAN A LOS ESPAÑOLES DE SER ANTISEMITAS

Todo el mundo lo recuerda -a Pepe Isbert- cuando se le pierde el nieto, en esa preciosa película "La gran familia". Era en los tiempos en que todavía había cine español decente. Claro que no fue la única película de este gran actor. Pero hoy me acordé de Pepe Isbert, tras leer un artículo de Chencho Arias (el diplomático indálico de la pajarita). Fue leerle este artículo a Inocencio Arias, y, lo que son las asociaciones de ideas, acordarme de Pepe Isbert. Y por poco si no me pongo a decir: "¡Chencho! ¿Dónde estás, Chencho?".

Según afirma Chencho Arias, en un artículo sobre antisemitismo en España, ocurre que:

"Un estudio del prestigioso Pew Research Center muestra que la actitud antijudía de España ha experimentado un espectacular aumento. Ha pasado del 21% en 2005 al 46% a fines del 2008. En Alemania sería del 25% y en Francia del 20. La menos negativa sería la británica, no llega al 10%. Otro estudio de la Anti-Defammation League coloca asimismo a España en posiciones de cabeza en el rechazo. Varias organizaciones judías de Estados Unidos han visitado algunos de nuestros Consulados poniendo de relieve su alarma." Ver aquí


Que en Inglaterra esta manía contra los judíos no prospere es fácil de explicar: están empleados en atacar a la Iglesia Católica, siguiendo instrucciones... ¿Será de las logias? Pero resulta que a nosotros, españoles de tradición católica, nos pueden difamar todas las terminales mediáticas del signo que sea: la Leyenda Negra contra toda nuestra Historia no fue de ayer, y sigue en nuestros días, instigada por conspicuos judíos (Todorov, p. ej.) y aquí no pasa nada. Y nadie protesta. Pero si de los judíos se dice algo que no les guste (¡es difamación!), y van y se nos quejan en los consulados, confundiendo estos con el muro de las lamentaciones, y con las consiguientes molestias que acarrea al cuerpo diplomático que un montón de señores con el caftán y tirabuzones lleguen alarmando, alertando a los diplomáticos: ¡¡¡hay peligrosos y monstruosos "nazis"...!!! Hasta en la sopa los ven.

A nosotros esto nos preocupa personalmente. ¿Dónde empieza la "difamación" y acaba la "libertad de expresión"? Ya estamos como siempre. Ni los judíos (ni los maragatos, con el cariño que les tenemos) van a venirnos a nosotros a decirnos que tenemos que hablar bien de ellos o, simplemente, callar verdades. Primero, porque no creemos en las generalizaciones. Pero, es que aunque creamos en ellas: ni los judíos, ya digo, ni los pasiegos pueden reclamar ese derecho. Nosotros no tenemos, como católicos que somos, ningún prejuicio racial contra los judíos: es más, judíos como Edith Stein nos parecen maravillosos ejemplos de humanidad. Pero, ¿es que se da por supuesto, o por Decreto Ley, que todos los judíos tienen que ser como Edith Stein? Lamentablemente no, y en la historia menos todavía. Aquí pasa como con esas teleseries en las que todos los maricones son gente estupendísima, y los padres de familia siempre salen en el papel de gente aburrida, bruta y cabreadísima. Estos calzadores ya están jorobando más de la cuenta, y no quiero ni decir lo que fastidian los zapatos que nos hacen calzar.

Otro dato que nos oficia el distinguido diplomático español y en el que reparamos:

"Las personas situadas en la extrema derecha comulgarían en este sentido con las que residen en la extrema izquierda".

Pero dígannos, por el amor de Dios, dónde está la extrema izquierda española (¿instalada en el mismo Palacio de La Moncloa?). Y, aprovechando de paso, díganme dónde está la extrema derecha española (si no es en la delirante mente de los conspiracionistas izquierdistas y centristas.)

De todo lo cual extraigo una conclusión. La próxima vez que a alguien se le ocurra difamar a la Iglesia, tendríamos que disponer de una Liga Anti-Difamatoria que defendiera al Papa y a la Iglesia, para montarla parda en todos los consulados, cuando a algún perro se le ocurra ladrarnos.

¡Eso es! Y cuando alguien hable mal de la Iglesia Católica, lo acusaremos de nazi... Y que le metan un paquete.

Habría que ver el signo del dinero que paga casi todas las campañas de difamación contra la Iglesia Católica.

LO QUE CADA CUAL RIEGA


Cuadro de Millet, "Sembrando patatas"

Recuerdo cierta anécdota en la que, si yo no fui el protagonista, me tocó ser espectador. Hoy la he traído a las mientes y quiero dejarla aquí plasmada, por si sirve al caminante que pase por aquí.

Pasaba por aquellos días -hace muchos años de esto- que un amigo mío se hallaba un tanto indispuesto con su padre (que en paz descanse). La razón de aquella discordia doméstica no me acuerdo ahora si fue por haberse emborrachado mi amigo días antes, llegando a la casa en la que vivía con su padres casi a gatas.

Pocos días después de aquel bochornoso episodio de la curda, ocurrió que fuimos -mi amigo y yo- una tarde a su huerta. A la sazón, mi amigo había descuidado mucho -supongamos que por la resaca- sus deberes: días llevaba sin visitar la huerta paterna, pese a estarle encomendado el riego. Llegados al campo, allí que nos encontramos al padre de mi amigo. Estaba el hombre afanado en sus cultivos. A mí me saludó, a mi amigo no le dijo ni media palabra. Por lo que podía verse, la relación entre padre e hijo se había deteriorado, y el padre se había cerrado como una ostra, ceñudo y mohíno.

Mi amigo creyó que era hora de congraciarse con el padre. Por tal de hacerlo, por eso que se dice de romper el hielo, sería que no se le ocurrió otra cosa que comentar en voz alta, dirigiéndose a su padre con respeto:

-Están crecidos los tomates.

A lo que el padre de mi amigo, sin dignarse a mirarlo, respondió:

-¡Será del agua que tú les echas!

Sonó cortante, como una cuchilla... El sarcasmo de aquella respuesta fue de antología. A la luz estaba que lo que ponderaba su padre era, precisamente, la incuria en que su hijo tenía a los tomates por vistosos que estuvieran. Mi amigo prefirió el silencio, con el que se otorga y respetuosamente se acata el veredicto de una autoridad.

Más tarde, cuando la relación entre padre e hijo volvió a su cauce, fueron muchas las veces en que, embromándole, le solté a mi amigo: "¡Será del agua que tú les echas!". Y nos reíamos de aquella respuesta.

Ha pasado el tiempo. Hoy vi a otra luz aquella anécdota. Y pienso que aquel reproche bien nos lo pudiéramos hacer a nosotros mismos. Que cada uno de nosotros, cada vez que nos quejamos de lo mal que anda todo, podemos con más que sobrada razón decirnos a nosotros mismos:

"¿Será del agua que yo le echo a los tomates?".

domingo 18 de abril de 2010

PAGANISMO Y CORRUPCIÓN DE COSTUMBRES


UN VISTAZO A LA SOCIEDAD PAGANA

Leído la "Asinaria" de Plauto. Excelente cuadro de costumbres.

Líbano y Leónidas, los esclavos de la casa de Deméneto, pueden ser contemplados, aunque en un molde más vasto y brutal, como los precursores del "gracioso" de nuestro teatro español clásico, el de los Siglos de Oro. El punto más álgido de la comicidad lo alcanza el autor en la escena de los esclavos y los enamorados: el joven crápula Argiripo y Filenio (la joven prostituta). En virtud de tener en su poder el dinero con el que Argiripo comprará los favores por un año de su amada, Líbano y Leónidas abusan tanto de su joven señor como de la ramera. Y Argiripo escapa peor parado que Filenio, pues el esclavo Líbano le obliga, a condición de darle el dinero, a ponerse a cuatro patas para hacerle de asno y cabalgadura al esclavo.

Cleéreta, madre de la joven Filenio, explota a su hija que la tiene como prostituta. Deméneto, padre de Argiripo, es un viejo verde, más sinvergüenza que su hijo Argiripo. Se nos pinta así una sociedad en la que los padres son los mismos corruptores de sus hijos: Cleéreta corrompe por dinero a Filenio y Deméneto sufraga los gastos que permitirán a su hijo Argiripo garantizarse a Filenio en exclusiva. Cleéreta desprecia el amor que su hija Filenio tiene por Argiripo, al cual permite tratar a su hija a condición de pagar. Deméneto agencia el dinero -con malas artes- a su hijo para que pueda gozar de su amada, a condición de que el mismo hijo se la preste una noche. Argiripo y Filenio, la pareja joven, vienen a ser a la postre los personajes más naturales, aunque -por las circunstancias dadas- aparecen pintadas con fuerza todas las servidumbres del amor.

Al final, Artemona, esposa de Deméneto y madre de Argiripo, interviene, poniendo en orden lo que entre todos (esclavos, proxeneta, prostituta, putañero enamorado y viejo verde) han desordenado.

En esta comedia de Plauto, tal vez a excepción de la pobre ramera obligada a prostituirse por su propia madre, se ve a los hombres moverse por lo más bajo. La sociedad pagana es así.

Las más decentes en una sociedad pagana son las putas.

Ahora, cuando esa sociedad pagana reaparece de nuevo bajo el nombre de laicismo y pluralismo social, conviene conocerla en su ambiente, tan bien conservado en las obras clásicas del teatro romano y griego.

Cuando se hacen los cantos de alabanza al pluralismo de nuestra sociedad actual tendría que tenerse en cuenta que ese pluralismo es paganismo, y que ese paganismo trae consigo que la madre prostituya a la hija (si es que no la aborta antes), el padre sea un consentidor de los vicios del hijo (por su propia pusilanimidad) y todo, en fin, esté manga por hombro.

En la comedia de Plauto al final, para restablecer el orden, interviene la Matrona (la mujer, dueña de su casa, prudente y fuerte, consciente del orden y hasta centinela del mismo), pero, con tanta feminista: ¿Habrá mujeres así dentro de una década?

LAS MINORÍAS EN LA HISTORIA


Hubo 12 apóstoles, y 13 fueron los que cruzaron la raya que trazó D. Francisco Pizarro... Las más grandes gestas de la Historia las hacen los grupos pequeños: con determinación, con audacia y con la gracia de Dios.

sábado 17 de abril de 2010

EN LOS DOMINIOS DEL EGOÍSMO


En la ficción ateísta de eso que llaman "estado de naturaleza", Hobbes afirmaba que: "Homo homini lupus" (celebrada frase que, eso sí, Hobbes se la tomó prestada a Plauto). Para impedir la guerra de todos contra todos, Hobbes propuso que todos y cada uno de los seres humanos renunciáramos a nuestro "poder" (el de matar a otro), delegándolo a uno (Otro) que asume, en virtud de esa transferencia, el poder absoluto: que, así las cosas, será el de poder matarnos a todos. Es el "contrato social" (ficción politológica tan querida a las democracias). Y, con el tiempo, ha resultado una realidad cumplida y consumada tras la II Guerra Mundial cuando, progresivamente, y de un modo que ni él hubiera imaginado, "Alguien" (no sabemos quién es), investido con todas las ínfulas de filántropo nos falsifica el pasado, nos explota el presente y nos diseña el futuro. Es hora de presentar la religión que ese "Alguien" promueve, consiguiendo tantos adeptos.

La actual religión vigente en los hombres y sociedades occidentales no es el cristianismo. Es el "egoísmo": esa es la religión más secundada, la mayoritaria, la religión del "yo": el "yo" auto-proclamado "dios". Un "dios", por cierto, muy patético y con serios problemas de ser eterno. Pero un "dios", el yo, implacable. Cuando se le lleva la contraria, puede reeditar la cólera de los ídolos olímpicos, esos que con sus rayos desde el Olimpo destruían a los demás. Cuando se le halaga, corresponde con su ingratitud. Se adula a sí mismo, echándose miles y millones de fotografías, adoptando las poses más disparatadas, pero se mira en ellas y pronto se harta de todas... Y no tolera, ni mucho menos, la verdad. La verdad le parece muy cruda. La verdad es que cada uno de los "dioses egolátricos" que hoy viven en Occidente son, considerados en su individualidad, un fardo de vísceras purulentas, que hieden a perros muertos.

Tanto adoraron sus cuerpos, su aspecto exterior, tanto se maquillaron las pústulas con afeites, que al final perdieron el alma por falta de uso.

"El hombre es un lobo para el hombre", bien. Deja de ser un lobo, para convertirse en un borrego para el gobernante absoluto. Y, como borrego, termina rumiando tan plácidamente en el prado que, cuando llega la hora del matadero, camina a él pensándose un "dios".

Hobbes no pudo contar (¿o contaba con ello?) con que el "contrato social" (al hacernos "individuos") nos llevaría, de vuelta, al estado originario, en una nueva edición: "Cada hombre es un Júpiter irascible para todo hombre".

Se hizo verdad aquella anécdota de la Casa de los Locos de Toledo:

-Ese loco -le decía un inquilino a una visita- se cree el dios Júpiter.

-¡Hay que estar loco!

-Sí. Hay que estar muy loco para creerse Júpiter, cuando Júpiter soy yo.

Ese "Alguien" que ha conseguido hacer realidad el sueño de cada loco, induciéndole a pensar que cada uno es Júpiter y todo le está permitido, manda plenipotenciariamente hoy en el planeta. No es anónimo. Aunque nadie sabe su verdadero nombre, la última vez que se le vio fue en la sala de la meditación de la ONU... Según testigos presenciales -que murieron en accidente de tren, coche o avión, días después de confersarlo a sus seres más queridos- ese "Alguien", su Monarca Absoluto, tan esperado por el pueblo elegid para esperar en la protervia, desprendía un ligero tufo a azufre y se le vio bajo la gabardina asomar un rabo. Él es el más demócrata de los demócratas.

viernes 16 de abril de 2010

APÓLOGOS AL ALBUR


DE LA INCOMPATIBILIDAD ONTOLÓGICA DEL PERSEVERANTE Y LA CAPRICHOSA

Una tarde cualquiera empezó una conversación, que duró más de un año.

Persona Caprichosa
: Soy "esto".

Persona Perseverante: ¿Eres "esto"?

Persona Caprichosa: No, no... Soy "eso".

Persona Perseverante: ¿Eres "eso"?

Persona Caprichosa: No, ya no... Ahora soy "aquello".

Persona Perseverante: No eres ni "aquello" que dices, ni "eso" que has dicho, ni "esto" que dirás.

Persona Caprichosa: No, no... Claro que soy: soy "estotro".

Persona Perseverante: No eres nada; no eres capaz de ser constante en nada, y lo que no permanece, no es. No te mantienes en nada de lo que dices (¿para qué escucharte, si tu palabra dura lo que una raya en el agua?). Tampoco eres capaz de hacer nada, pues lo que empezaste a hacer, lo dejaste a medias (¿para qué cooperar contigo, si te cansas y no terminas nada?). Tampoco te gusta nada de verdad (¿para qué complacerte, si lo que decías hace un momento que te gustaba, en un abrir y cerrar de ojos te disgusta?).

"Suelo ser muy sincero, perdona el tiempo que me di hasta hoy para decirte lo que pienso, pues cuando tomo una determinación, no hay marcha atrás.

"No puedo creerte. No puedo colaborar contigo. No puedo complacerte. No me vales... Y, probablemente, no vales para nada ni podrás valer para nadie. Tu egoísmo es tan profundo como las aguas en las que se sumergió Narciso. Apártate de mí. Te lo digo sin odio: No quiero volverte a ver nunca más."

Persona Caprichosa: Eres intolerante y brutal en tu sinceridad. Siempre te dije que no me gustaba tu honestidad. Tanto perseveras que me aburres. Tu perseverancia da miedo: es compulsión obsesiva. Tu constancia aterroriza: es una obsesión psicótica. Tengo miedo de tu voluntad, pues nunca supe lo que es la voluntad.

Persona Perseverante: No temas a mi voluntad. Simplemente, te ignoraré para siempre jamás.

Dentro de la infinitez de la tontería humana, la caprichosa había ganado al perseverante; no fue una victoria merecida, pues la tontería estaba de su parte. Por eso mismo, el perseverante, que pareció perder... Había ganado más.

El Perseverante escupió en el suelo. Se sacudió el polvo de sus botas y siguió su camino. Cuando recordaba a los que había dejado atrás, a veces pensaba si merecía la pena que los odiara, a veces pensaba si no era más acertado tenerles lástima.

-¿Me estaré convirtiendo en un caprichoso alternando aversión y lástima?

Fue preguntarse eso, y se apresuró a suprimir la pregunta. En sus lindes, el perseverante tenía prohibido el dilema. Tachó la aversión. También borró la lástima. Y se hizo la indiferencia... Brilló el sol. El mundo fue otra vez perfecto para él.

-Mejor solo que mal acompañado. -terminó diciéndose. Y dio gracias a Dios por haberlo hecho duro como el pedernal. Mas reparó en una cosa: estaba visto que no podía amar a nadie.

-"Señor, si a esta voluntad le dieras un poco de caridad, ¡hasta podrías hacerme santo!".

ITA PATER... AMEN




"
Acostumbraban repetir con Nuestro Señor en todo momento: "Ita Pater, quoniam sic fuit placitum ante Te: está muy bien así, Padre mío, ya que éste es vuestro gusto".

"La acción les ha proporcionado cien ocasiones al día para decir con todo amor este "Ita" o este "Amen", en medio de todos los contratiempos de la vida."

(Doctrina espiritual de los hombres de acción, P. Francisco Charmot, S. J.)