lunes 31 de mayo de 2010

LA TRIPLE DONACIÓN DEL REINO

Me da hasta remordimientos de conciencia no poner últimamente nada por aquí, pero es que creo que estoy de barbecho. No obstante, para no frustrar a los lectores, déjoles con una reflexión de una bitácora amiga que recomiendo encarecidamente por su buen hacer y gusto.

La triple donación del Reino

Esta mañana, al leer en el periódico que la ministra de defensa del infame gobierno de lo que otrora fue el Católico Reino de España, ha tenido la desfachatez de prohibir los honores militares a Jesucristo durante la celebración del Corpus Christi en Toledo, me he acordado de este episodio fundamental de la historia de Francia.

Fue Santa Juana de Arco la que, dirigiéndose a Carlos VII, le dijo: «Gentil Rey, antes de descender al ataúd, quisiera tener vuestro palacio y vuestro Reino».

«Oh, Juana», respondió el monarca, «mi palacio y mi Reino son tuyos».

En ese momento, Santa Juana de Arco se dirigió al notario del Reino: «Notario, anotad, el 21 de junio a las 4 horas de la tarde, en el año de Jesucristo de 1429, el rey Carlos VII dona su reino a Juana». (Primera donación).

«Escribid también», continuó, «Juana dona a su vez Francia a Jesucristo» (Segunda donación).

«Señores nuestros», dijo a continuación con voz potente, «ahora es el mismo Jesucristo quien habla, YO, SEÑOR ETERNO, SE LA DOY AL REY CARLOS» (Tercera donación).

De este modo, por un acto oficial, solemne, público, auténtico y revestido de todas las formalidades legales de un contrato, se renovó el pacto de Clovis antes de la batalla de Tolbiac y el de su bautismo en Reims, la alianza de Jesucristo y la monarquía.

De aquí la mejor definición jamás hecha de la institución monárquica, que en francés reza:

VIVE LE CHRIST, QUI EST ROI DE FRANCE!
VIVE LE ROI DE FRANCE, QUI EST LIEUTENANT DU CHRIST!

El 21 de junio se celebra la Fiesta Nacional de la Francia Católica, en conmemoración de estos hechos.

El Reino será victorioso y próspero mientras sea fiel a la fe romana, pero será duramente castigado todas las veces que sea infiel a su vocación” Saint Remi, Navidad de 496.

PS: Creo que voy a retomar el tema de la misión divina de la monarquía. Puesto que los enemigos del hombre y la Cristiandad no cejan en sus ataques, es necesario que no olvidemos nuestra misión y quién nos guía.


DE LA BITÁCORA LA COMEDIA HUMANA de UN CHOUAN

domingo 30 de mayo de 2010

CONTRA LA BLASFEMIA... TODO CONTRA ELLA


Sale un tío cabreadísimo, sale de un bar y grita delante de muchos:

-¡Me (...) en "Dios"!

Muy tranquilo, le espeto:

-¡Y yo me cago en ti!

A la blasfemia se la corrige así. Devolviendo blasfemia por insulto, y poniendo la cara y los puños; por si el blasfemo tiene algún problema de interpretación. El día en que nos vean a los católicos, con la espada en la mano, su fanfarronada va a ser castigada como merece.

Reparación, sí. Callarlos... A golpes si hace falta, también.

Otra manera, para no liarse a mamporrazos es decir esto:

BENDITO SEA DIOS
BENDITO SEA SU SANTO NOMBRE
BENDITO SEA JESUCRISTO VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE
BENDITO SEA EL NOMBRE DE JESÚS
BENDITO SEA SU SACRATÍSIMO CORAZÓN
BENDITO SEA JESÚS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR
BENDITO SEA EL ESPÍRITU SANTO PARÁCLITO
BENDITA SEA MARÍA SANTÍSIMA, LA EXCELSA MADRE DE DIOS
BENDITA SEA SU SANTA E INMACULADA CONCEPCIÓN
BENDITA SEA SU GLORIOSA ASUNCIÓN A LOS CIELOS
BENDITO SEA EL NOMBRE DE MARÍA, VIRGEN Y MADRE
BENDITO SEA SAN JOSÉ, SU CASTÍSIMO ESPOSO
BENDITO SEA DIOS EN SUS SANTOS ÁNGELES Y EN SUS SANTOS


AMÉN

CAMPAÑA CONTRA LA BLASFEMIA... UTILICEMOS TODAS LAS ARMAS: TAMBIÉN EL PUÑETAZO.

miércoles 26 de mayo de 2010

EL ROSTRO DEL CURA SANTA CRUZ

El rostro como espejo del alma. Mirada dura, fuerte, recia... Así nos contempla desde la eternidad Manuel Santa Cruz Loidi, el Cura Santa Cruz. Soy de la opinión de que un cura como él en cada pueblo de España, y se acaban los problemas. No quedaría ni una sabandija para contarlo. Encontré hoy este retrato de mi querido Cura Santa Cruz, que en gloria esté, y quise dedicarle la meditación del día.

Hoy, con tanta tontería, su caso constituye prácticamente un escándalo. Cuesta trabajo, después de tantas décadas debilitándonos moral y físicamente, aceptar para el común de los católicos que un cura párroco deje su parroquia, se eche la escopeta al hombro y se vaya a saltar peñas como las cabras. Sí, vamos a decirlo sin tapujos: a matar liberales y escarmentar a todo aquel que llevara mala vida en los pueblos.

Tipos como el Cura Santa Cruz no pueden ser comprendidos por gente blandengue que vive en una época donde todo está bien visto (hasta la aberración de matar a los fetos), todo se aprueba menos llevar el Reinado Social de Jesucristo a sus últimas consecuencias.

Alguien nos está tratando de convencer, continuamente, de que todo está permitido; pero no se nos permite ser coherentes con principios que piden algo más que una adhesión teórica. Hay verdades que nos demandan jugarnos la vida y, sin duda, combatir a cuantos se opongan a ellas.

El Cura Santa Cruz era de una raza en extinción. La raza de los que, cuando violan a su madre, no llaman al abogado, ni a la Guardia Civil... Sino que se toman la justicia por su mano, de un modo, sí, bárbaro (cortándole los testículos al violador), salvaje (cruzándole la cara con la espuela al enemigo)... Y fuerte: matando al transgresor, matando al malo. Eso no nos lo permite un Estado que quiere controlar algo más que nuestras cuentas bancarias... Un Estado extraño que quiere doblegar nuestra voluntad. Un Estado que consiente todas las maldades y vicios, mientras que sanciona la virtud.

Por eso, el Cura Santa Cruz no sólo fue un carlista. Fue un hombre. De los que hoy apenas quedan. Ojalá hubiera muchos como él... Y los malos tendrían que buscar refugio debajo de la tierra... Y ni allí podrían estar tranquilos.

¡Viva el Cura Santa Cruz, terror de los liberales y verdugo de los malos!

martes 25 de mayo de 2010

TERCIOS GLORIOSOS DE ESPAÑA

Cristóbal Lechuga

HONRA DEL REINO DE JAÉN: CRISTÓBAL LECHUGA

Cristóbal Lechuga, hijo de Rodrigo Gutiérrez de Lechuga y de Francisca González, nació el año del Señor de 1557 en Baeza, Nido Real de Gavilanes. Con 17 años se alista en el Ejército de Flandes, bajo el gobierno de Don Luis de Requesens. Hechura de Sancho Dávila, tuvo plaza de artillería que desempeñó con grande aplicación, inteligencia y espíritu inventivo. Alejandro Farnesio reparó en el joven artillero baezano, por haberse éste destacado en los sitio de Mastrique, Tournay y Amberes.

Bajo el Conde de Fuentes, Cristóbal Lechuga asumió el mando de la artillería, y rindió las plazas de Huy y de Catelet, cubriéndose de gloria en los sitios de Coullens y Cambray. En Cambray fue herido, pero también fue el pionero en introducir baterías enterradas. Se vio el de Baeza expugnando Calais, Ardres y Hulst, aquí otra vez lo hirieron.

Seis meses combatió a las tropas de Enrique IV de Francia, después de introducirse, a petición del Archiduque Alberto, en la ciudad de Amiens, cercada por el francés en 1597. Y cuando el Marqués de Montenegro aceptó la capitulación, debido a la falta de esperanza en ser socorridos, Lechuga salió de la fortaleza con todos los honores de guerra.

De Flandes pasó a Italia. En Italia publicó el "Discurso que trata del cargo de Maestre de Campo general y de todo lo que de derecho le toca en el ejército" (Milán, 1603). Jorge Basta plagió dicha obra que había merecido los elogios de experimentados militares como Verdugo, Mondragón, el Conde de Mansfeld y el Mariscal de la Rhône.

Pasó a las órdenes del Almirante General Don Juan de Fajardo y con éste, el día 30 de julio de 1609, prendió fuego a 22 naves corsarias que estaban en el puerto de Túnez, bajo el fuego que nos hacían a los españoles desde la Goleta. Intervino en la toma del puerto de la Mamora (archipiélago griego), nido de corsarios famosos. Dirigió allí la construcción de una fortaleza de la que fue nombrado Gobernador.

Fue en Milán, en el año 1611, cuando aparece el segundo de sus ensayos literarios sobre milicia: "Discurso que trata de la artillería y de todo lo necesario a ella, con un tratado de fortificación y otros advertimientos", reuniendo en dicha obra la sabiduría letrada y la experiencia en el campo de batalla. Inventó, no sólo las baterías enterradas, sino también una cabria de tres pies y reformó las cureñas de plaza. Dio preferencia a los fosos secos en las fortificaciones, a fin de incomodar mucho más a los sitiadores y arregló los calibres de artillería. Demostró en Turín que la ilusión general sobre la supuesta fuerza que adquiría la bala algún tiempo después de salir de la pieza era una falsa creencia entre los artilleros, por lo que convenía acercar todo lo posible los cañones a las murallas.

Volvió el famoso artillero, S. M. el Rey lo nombró Mariscal de Campo, a Baeza, después de correr el mundo al servicio de España y su Rey. Fundó un patronato familiar en la iglesia de Santa Cruz el 24 de octubre de 1618, donando un relicario que obtuvo en Roma. Murió en Baeza, recibiendo sepultura en la iglesia de la Santa Cruz de dicha ciudad.

En 1843 la iglesia que albergaba sus restos mortales fue suprimida por los impíos liberales, y el relicario y el sepulcro fueron trasladados a la Catedral de Baeza. El relicario se colocó en la Capilla de las Ánimas de la sede baezana y el sepulcro del noble artillero se ubicó en la capilla denominada de Albanchez.

Soldado español, Cristóbal Lechuga es honra del Reino de Jaén y prez de Baeza.

domingo 23 de mayo de 2010

MUÉRETE DE LA RISA, AFROSOCIALISTA


Cuando sube el precio del petróleo nadie se sube al vehículo. Durante días enteros, tal vez semanas, la hilera de coches de mis vecinos no se ha movido. Ahí están, acumulando un dedo de polvo (y de polen). No solamente los obreros están parados; también están parados los coches. Y cada día serán más los vehículos que irán quedándose encallados en su estacionamiento, por no haber parné.

Hace unos meses en las calles podía verse a niños -de los que apenas saben quitarse los mocos- con teléfonos celulares de última generación: hablando por sus aparatos móviles como si tuvieran grandes cosas que resolver en conferencias telefónicas. Cada día veo a menos. Hasta los padres más descuidados habrán tenido que restringirles a sus niños el uso del teléfono móvil.

Pasar hoy por la inolvidable Bailén, escenario de la derrota del Francés, ofrece un paisaje que da que pensar. Bailén tenía una espléndida industria ladrillera. Las factorías de ladrillos están detenidas: en los espacios de almacenaje al raso o bajo cubierto están, muertos de risa, miles y miles de ladrillos. ¿Millones? Como comprenderá el lector no me bajé del coche para contarlos uno a uno. Así que, así están las cosas... Los coches de mis vecinos, muertos de la risa y criando polvo... Los ladrillos de Bailén, muertos de la risa y criando polvo.

Pero, todos sabemos que aquí el que tenía que morirse -de la risa o de la vergüenza- es el que nos ha traído hasta aquí negando que hubiera crisis, y despilfarrando dineros a granel para darle de comer manjares y no privarse de lujos a toda la chusma que lo rodea en sus covachuelas estatales.

Sí... Tú, mamarracho*, eres el que tenía que morirse... Aunque fuera de la risa.

*Todo el mundo sabe a quién me refiero. Hace meses que me negué a escribir su execrable nombre en esta bitácora.

sábado 22 de mayo de 2010

SEÑORÍAS Y BORRICAS


Suelen decir en el pueblo de mi abuelo -Tremedal de las Cigüeñas, actual provincia de Nueva Bardulia- que: "Quien la lleva, la entiende"; se entiende que lo de llevarla va por la borrica. Pero cada día es más difícil entenderla, por la sencilla razón de no quedar borricas en los pueblos. Según informes periciales se aventura que, sin ánimo de ofender a los cuadrúpedos asnales, no pocos jumentos -¿será cosa de la evolución que ahora tengamos borricas bípedas sobre tacones?- ejercen hoy en día como Ministra, Secretaria, Diputada, Senadora y hasta de concejala.

Dicen también en el pueblo de Tremedal de las Cigüeñas que el presidente del gobierno de ocupación mundialista en España la lleva de culo... Será por entender demasiado, aunque ni la lleva ni la entiende a derechas.

viernes 21 de mayo de 2010

LA COFRADÍA DE LOS CUARENTA MIL

EN OBSEQUIO DEL SANTO ROSTRO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Por la señal, de la Santa Cruz, etc.

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh, Amantísimo Dios trino y Uno, á tus piés llego á pedirte perdón de cuantos pecados he cometido contra tu soberana Deidad! Yo, el más ingrato, que tanto te he menospreciado, arrepentido lloro mis errores; mira, Señor y amado mío, que te llamas Padre de las misericordias. Si tratas de juzgar el proceso de mis pecados yo pongo el Rostro adorable de tu Unigénito amado entre tu juicio y mi miseria. Yo ofrezco é interpongo los merecimientos de su Pasión en descuento de mis delitos. Esta Pasión y Muerte de Jesús pongo por medianera entre tu ira divina y mis pecados para obligarte á que los laves y traspases mi corazón con las saetas de tu ardiente amor. Ruégote, Señor, que con tu poderosa virtud penetres lo más íntimo de él, para que llore de día y de noche lo mucho que te he ofendido, hasta que merezca mi alma contemplarte en el Cielo, y viendo allí tu Rostro glorioso, admirable y hermosísimo le adore humilde, y lleno de inefable regocijo dé voces con los que te aman diciendo: "Ya veo lo que esperaba; ya poseo mi tesoro, porque estoy en los Cielos con aquél Señor á quien amé estando en la tierra, á quien alabo, adoro y bendigo eternamente. Amén". Señor, perqué; habed misericordia de mí. Amén.


LA COFRADÍA DE LAS CUARENTA MIL ALMAS

Ahora sé, tras descubrirlo hace pocos días, de dónde se sacaba mi tía abuela Dolores su peculiar Acto de Contrición. Era de este devocionario intitulado: "Tres días de ejercicios devotos en obsequio de Ntro. Señor Jesucristo, dispuesto por D. Juan Gabriel de Contreras y reimpreso con las Licencias Necesarias. Jaén. 1912. Tipografía "La Unión", Alamos, NÚM. 18".

La memoria de nuestros mayores era más portentosa que la nuestra. Y sus oraciones nos llegan antes por vía oral que por escrita. Pero cuando uno se encuentra con la fuente escrita que las inspiró, gana más todavía eso que llamamos Tradición.

Se cuenta en el libro que el Eminentísimo Señor Cardenal de la Santa Romana Iglesia desde el 21 de febrero de 1533, D. Esteban Gabriel Merino, fundó una Cofradía de 20.000 hombres y 20.000 mujeres de su Obispado de Jaén. Dicha Cofradía fue confirmada por el Papa Clemente VII, por Bula expedida en Roma a 20 de diciembre de 1529, que principia Salvatoris Domini, y que fue publicada en la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Jaén el Viernes Santo de 1530. El Papa Julio III confirmó las gracias concedidas por su predecesor en Bula expedida en Roma a 14 de julio de 1553. Por la fecha en que el Cardenal Merino funda una Cofradía de 40.000 almas podemos aventurar que D. Esteban Gabriel Merino contó con cofrades de todas las ciudades y villas del Santo Reino. Fundó la Cofradía de las 40.000 almas para fomentar la construcción de la Catedral de Jaén. Cada uno de los cofrades de esa Cofradía puso un real de plata para que las obras se agilizaran.

EL CARDENAL MERINO

D. Esteban Gabriel de Merino nació el año de gracia de 1472 en Santisteban del Puerto (Reino de Jaén) y pasó a mejor vida estando en Italia como Cardenal en el año 1535. Hijo del leonés D. Alonso de Merino y de la santistebeña Doña Mayor de Amorcuende, siendo este gran y santo Cardenal uno de los Hijos más ilustres del Reino de Jaén.

Desde sus inicios como clérigo estuvo al servicio del Cardenal Colonna, siendo amigo personal de San Francisco de Paula, fundador de los Frailes Mínimos. San Francisco de Paula le profetizó, siendo Esteban Gabriel de Merino todavía un humilde clérigo, que Esteban Gabriel llegaría a ser encumbrado como Príncipe de la Iglesia.

Fue arcediano de la Catedral de Baeza y canónigo de la de Jaén. León X lo nombró Nuncio en España y Arzobispo de Bari. Carlos I de España y V de Alemania lo propuso para Obispo de León. En las Guerras de los Comuneros, D. Esteban Gabriel había organizado un poderoso ejército, siendo Justicia Mayor de Toledo, que restableció el orden y frenó a los insurgentes, venciéndoles después de darles batalla. El César Carlos recompensó su lealtad proponiéndole como Obispo de Jaén, y el Papa Adriano VI confirmó el nombramiento el 13 de junio de 1523. El mismo día en que entró a la Sede de Jaén no se detuvo, sino que comenzó su visita de la Diócesis, donando a las Iglesias y beneficiando a los pobres con magnanimidad. Fue Miembro del Consejo de Estado en 1526, y embajador del Emperador en Italia posteriormente. Asistió al Cónclave que reveló al Romano Pontífice Paulo III (en el siglo, Alejandro Farnesio) el 1 de noviembre de 1534. Jesucristo Nuestro Señor se llevó a su gloria al Cardenal Merino en el mes de agosto de 1535, cuando contaba 63 años. Sus restos reposan en la iglesia de Santiago de los Españoles, junto al altar mayo. Posteriormente sus restos mortales fueron trasladados al Claustro de la Iglesia Nacional Española de Monserrat de los Españoles, en italiano Santa Maria in Monserrato degli Spagnoli.

La Cofradía del Santo Rostro del Reino de Jaén. Me gusta llamarle la Cofradía de las 40.000 almas, o la de los 40.000 rostros. Primero fueron los 40.000 antepasados con los que se fundó, todos cristianos viejos... Luego, fueron y son todos los que hemos venido después de ellos. Como mi tía abuela Dolores, por ejemplo, que cada viernes iba desde el pueblo a venerar a la Santa Faz, que también llamamos en Jaén la Verónica. Hoy, 40.000 almas, siguen la devoción practicando los Tres Días de Ejercicios Devotos. Yo, pecador, soy una de esas almas a mucha honra.

EPÍLOGO

La vida de los pueblos, como la de cada familia y cada región... como la de cada individuo y cada país, es invivible sin las santas tradiciones. Cuando una sociedad se desvía de su Tradición, no se conoce a sí misma... Y es fácil presa para sus enemigos que la dominarán, la esclavizarán y la destruirán.

Para impedirlo puse este real de plata, como una de las 40.000 almas que todos los viernes de todo el año tienen al Santo Rostro como Medianero ante la Ira del Dios Señor de los Ejércitos.

jueves 20 de mayo de 2010

PRIMAVERADA DE SANGRE ALTERADA



Cada día hay más gente con mascarillas, pues la primavera trae consigo las alergias: "Abre la trama del olivo" -dicen los labradores. Y las mujeres algo tendrán de olivo, pues en ellas también "abre la trama"; quien es macho lo nota, pues los aires se impregnan de invisible polen. Perdóneme el lector, pero en primavera me pongo muy mal, que la sangre se altera.

Entré en el estanco, con la cabeza en otras cosas, pero al ver a la estanquera con un escote de balconada palaciega tuvo que notarse mi regreso a la realidad, así como la manifiesta turbación que siguió al aterrizaje. Así que, al reparar en el pronunciado canalete que formaba la juntura de sus dos prominentes pechos, voy y le digo, sin poder apartar la vista de aquellas blancas pechugas, como de verdadera rubia:

-Un "Chesterton", por favor.

La chica se me queda mirando, como diciendo para sus adentros: "¿Y éste qué está pidiendo?". Tuve que explicarle que no existen cigarrillos "Chestertones" -aunque ella tenga dos "Chestetones". Quise incluso iniciarla en la lectura de Chesterton... Pero en vano: preferí mirar para sus ojos y no asomarme más por el balcón (que me daba vértigos), pero al mirarla allí que me encuentro con dos ojazos azules que, de tener hipo se me hubiera cortado, y tuve que decirme: "Tierra, trágame".

Hay que ordenar estas cosas, me digo. Salí con mi paquete "Chesterfield" (el otro ni les cuento). Y me puse a pensar que la guarda de la vista hace mucho para poder pasar una primavera decente, sin verse compelido al babeo y a esta especie de celo genesíaco. Podemos prescindir de la máscara o bozal de los alérgicos. Que para eso está la sobrenaturaleza. Pidamos al Señor más templanza: sean las comidas más ligeras, no estemos ociosos y tengamos presente que, por muchas que sean las tentaciones de la carne, invocando a la Santísima Virgen María, Madre del Amor Hermoso, podemos mantenernos castos.

Lo cual no quiere decir que en cualquier momento no tengamos un lapsus, y en vez de pedir un "Chesterfield", pidamos un "Chestetón". A ver, si somos hombres... Es que esas cosas han de pasar, cuando se ven mujeres (que casi todas son hermosas, se lo digo yo que tengo ojos para todas: las únicas feas son feministas recalcitrantes). Por nosotros mismos, no vamos a poder contenernos.

Así que más jaculatorias. Pero, Señor mío, qué ricas que las hiciste.

miércoles 19 de mayo de 2010

SAPOS DE LA CHARCA CHARLAMENTARIA


TOLERANCIA PARA NECIOS Y ABÚLICOS

¿Nos damos cuenta? Sí. Parece que nos vamos dando cuenta y nunca es tarde, si la dicha es cierta. Nos percatamos, por fin, de que nunca fuimos tolerantes. Nunca lo fuimos. Pero como hablar de tolerancia no está multado, sino que quedaba muy bien, pues todos se apuntaron a la excursión a través de los basureros hasta el destino del matadero final e inexorable, en donde nos esperaban los matarifes que aguardan a todos los que se dejan llevar por el "tolerantismo". Pero ahora, en plena crisis económica, nuestra "tolerancia" nos está costando muy cara -lo vemos cada día con más nitidez: y más que en euros. Y cuando la situación aprieta... Se hace inaguantable situación, lo que equivale a intolerable. Nunca fuimos tolerantes, siempre lo decíamos -pues poco nos iba en ello-, pero nunca lo fuimos: latentemente ocultábamos un "intolerante" (ni siquiera había en cada uno de nosotros un intolerante, el que no toleraba a los "intolerantes patentes y notorios"). Ahora -que es cuando habría que demostrar la "tolerancia"- se demuestra justamente que la intolerancia crece. No toleramos. No se puede estar tolerando todo el día, y menos todavía: toda la vida.

Personalmente, nunca fui "tolerante" y menos todavía "tolerantista". Tengo a gala no haberme considerado jamás tolerante, y miren que soy lo más contrario a un cascarrabias. Pero nunca me gustó esa consigna, esa -lo diré con todas sus letras: mierda de consigna. Conforme iba oyendo repetirse esa palabreja, cada vez más y más monótona y machaconamente, a cada hora con más fuerza, más sospechosa se me hacía esa puta y pusilánime "tolerancia". Era como si alguien me dijera al oído: "Esto de la tolerancia os va a salir por la tapa de los sesos". Y bien se ve, por sus frutos. Se constata que la tolerancia nace de la indigencia intelectual (incapaz de advertir y reconocer la Verdad), engorda gracias a la anulación de la voluntad (que, perezosa ella, se deja hacer por mayor comodidad) y todo el volumen de lo que genera -esa tolerancia más que generar, segrega pus como una pústula- repercute en la sensibilidad.

Tolerábamos que el vecino se pasara siete pueblos dándole volumen al ruido de su tocadiscos, nos abrumaba a fuerza de decibelios, pero alguien nos decía que fuésemos "tolerantes"... Y nos quedamos sordos.

Toleramos que viniera gente con otra forma de vida, con otras ideas... Y toleramos que se asentaran aquí, como si esto fuese de todos. Y terminaron imponiéndonos su estilo de vida, sus costumbres y hasta sus credo. Y desoyeron nuestra opinión y nuestro parecer, pues los "tolerantes" éramos nosotros -nunca nos engañaron ellos, pues nunca dijeron que ellos fuesen tolerantes.

Éramos dueños de nuestra tierra -eso creíamos-, pero algunos enteradillos invocaban la "tolerancia"... Y toleramos. Y cuando nos despertamos, de la noche a la mañana, nos habían robado nuestra tierra, nos habían plantado una mezquita frente a nuestra casa, una sinagoga al volver la esquina y un comedero chino en el paseo del jardín público. Y descubrimos que nuestra casa no nos pertenecía, que teníamos que irnos a vivir debajo del puente; pues un banco se había posesionado de nuestra vivienda. En el "Chino" comíamos carne de perro, en mayor cantidad que la que Quevedo denunciaba en sus sátiras. Y por las mañanas, por tanto tolerar, nos pasó que nos tuvimos que levantar con los gorgoritos del almuédano.

Pero, claro está, ¿de qué nos quejamos? Habíamos tolerado y nos estropearon el paladar, nos dejaron más sordos que una tapia, y nos fastidiaron las napias... ¡Que ya hay que tener narices para tolerar tanto hedor! Y todavía conservamos nuestro pellejo y pescuezo, que es todo un privilegio a estas alturas. Pero, admitámoslo sin subterfugios, hasta los ojos nos duelen de ver esos atavíos exóticos, esos ropajes tan extraños que dan a nuestras ciudades un aire de ser una muestra de turismo permanente. Pero no es turismo... No se van, que vienen más.

Por no saber a ciencia cierta qué religión es la de verdad, les abrimos las puertas a todas las sectas (y creímos incluso en OVNIS). Por no saber cuál es nuestra cultura, nos atiborramos de las culturas de todos los demás, mientras se borraban todas las huellas de la nuestra propia. Y como no teníamos ganas de complicarnos la vida, nos dio por tolerar -que era lo que nos aconsejaban los anuncios publicitarios... Que pagábamos con nuestros impuestos. Así que ahora, a joderse y a aguantarse... a ser jodidos y a tolerar (que es aguantar). Ajo y agua... Ni jamón ni vino.

Pero os diré una cosa. La culpa no la tuvieron ellos, esa forastería que nos vino con sus costumbres y que, una vez asentada, nos exigió esconder nuestras costumbres. No. La culpa la tienen nuestros políticos, los falsos líderes sociales (desde el "intelectual" hipócrita que lloriquea por el hambre en el mundo, mientras se da un atracón de caviar... Hasta el payaso que se convierte en director de una cadena televisiva, pasando por el cantante que se forra y vive a todo tren cantándole a Pinochet y luego al Juez Garzón, sin ningún problema de conciencia). Y esos mierdas, sí, todos esos mierdas tienen la culpa. Así que, ¿quién no concuerda conmigo en que ya está bien de aguantarlos? Pues no los toleremos más. Ya está bien de aguantar sus tropelías, su desvergüenza y su jactancia.

Hablemos sucintamente de los políticos. Descubierta su corrupción todos se encubren las "vergüenzas" (si es que les queda alguna). Y todos a una se rasgan las vestiduras cuando oyen que hablamos -y escribimos- mal de ellos. Los políticos se hacen ricos, aprovechan su cargo para recibir regalos -que luego generosamente corresponden con privilegios a su clientela más faldera que empresarial, más obsequiosa que laboriosa y emprendedora. Se apresuran, los políticos, a señalarnos con el dedo -a todos los que proclamamos el acabóse de su "funesto imperio". Proclaman los políticos -contra nosotros- que todos los que hablamos pestes de ellos somos peligrosos: enemigos de la convivencia y de la democracia.

Si manifestamos a viva voz o por escrito nuestro hartazgo, ipso facto nos convertimos en enemigos de la convivencia y la ciudadanía. En esos actos reflejos -defensas semiconscientes- comprobamos que esa casta execrable -la de los políticos- aspira a actuar con total impunidad. Como escudo protector ponen el léxico de su vaniloquio: tolerancia, pluralidad, democracia, etcétera... Sortilegios que se muestran cada día más obsoletos. Ya nos sabemos todos el rollo. El rollo de siempre.

No quieren comprender -los políticos- que se han convertido en una clase -en la que se agrupan todos, independientemente de sus aparentes diferencias; han venido a cristalizar en una clase parasitaria y nociva que se gradúa desde las más altas esferas y que, pasando por todos los grados, desde lo más encumbrado llega al foco local de cada municipio. Lo que en Madrid se roba, si lo comparamos con lo que se roba en Tremedal de las Cigüeñas (provincia de Vardulia), solo se diferencia en la cantidad y en los destinatarios del pillaje.

Los políticos se empeñan, en estos momentos en que se destapa sus gusaneras pestilentes, en hacernos creer que son la sociedad. Que, fuera de ellos, no hay sociedad ni democracia ni puede haber convivencia, ni puede haber paz y seguridad. Pero constatamos cabalmente lo contrario, que por su blandenguería e irresolución desaparece la seguridad ciudadana, se corroe la convivencia (poniéndonos a los españoles a unos contra otros por la guerra civil, p. ej.) y, peligrosamente, nos deslizamos hacia la guerra de todos contra todos.

No. Los políticos no son la sociedad, por mucho que quieran decirnos: los políticos son, eso, los políticos. Y la sociedad los puso ahí, suponiendo ingenuamente que ellos la representarían. Pero, en el momento en que, por timoratos o traidores, se han hecho cómplices de todo lo que amenaza a esa sociedad... velis nolis: Su papel ha terminado.

Muchos políticos, la mayor parte de los políticos, son sapos de la charca charlamentaria y botarate, colaboracionistas de poderes supranacionales y ocultos, marionetas manejadas por otros... Cipayos. Y los partidos políticos, cual sentinas inmundas, no pueden correr mejor suerte que la de ser disueltos, mientras que sus "directivos responsables" pasan a ser depurados por todo el daño causado -por acción u omisión- contra la Patria.

Aplaudid, amigos, la comedia ha terminado. Empezará el llanto y crujir de dientes.

martes 18 de mayo de 2010

SI MI BIBLIOTECA SE PUSIERA EN ALMONEDA...


SI ME TOCAS LOS LIBROS... TE MATO

Confieso que una de las concupiscencias más grandes que tengo es la de los libros. Libros, fieles compañeros, siempre parleros cuando se les abre y está uno para escucharlos. Estaba el otro día pensando que, en caso de una catástrofe, en el supuesto de que todo lo que me rodea se desmoronara y perdiera... ¿qué cosas serían las que más lamentaría perder? Estaba en mi biblioteca. Rodeado por libros de todos los orígenes y condiciones: libros regalados, heredados libros, libros adquiridos a lo largo de décadas y décadas, libros... Cada uno de los cuales, como vetustos linajes o casonas rancias, tiene su historia: su fecha de nacimiento, tal vez una dedicatoria del autor, de la persona que me los regaló, o del antiguo dueño. Libros con su oriundez: Zaragoza, San Sebastián, Lugo, Salamanca, Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Lisboa, Oporto, Viseo, París, Andorra, Braga... Ciudades donde viví. Libros que estuvieron en los anaqueles de librerías o bibliotecas personales. Algunos de ellos son tan antiguos que sus otrora propietarios dejaron su ex libris en tinta estampado en la primera página, los hay también con su escudo de armas.

En las baldas de mi biblioteca están ahora. Rodeado por ellos, decía, pensé que en caso de una catástrofe... ¿qué bienes de mi propiedad serían los que más me dolería perder? Los libros, no podía ser otra la respuesta. He encontrado en ellos el consuelo y el gozo. Hay libros que son obsequios, ofrendas de un amor que no pudo ser, símbolos de una amistad que decayó o que matamos de consuno, legado de alguien que ya nunca nos podrá fallar... Pues murió y nos dejó su mejor recuerdo: los libros que amó. El daño más irreparable que pudieran hacerme en cuanto a cosas materiales es perder mi biblioteca. Imaginemos que caigo en la ruina económica (no es un supuesto muy disparatado, habida cuenta de cómo está el corral)... ¿cómo podría deshacerme de estos libros, vendiéndolos para comer si no me quedara otra oportunidad?

Os lo digo a vosotros, malditas sanguijuelas politiqueras, si tuviera que verme obligado a ello, podría pasar, con mucha probabilidad, que con un cuchillo en la mano os lo hiciera pagar muy caro, hijos de perra. Y sí, es una amenaza en toda regla, porque ya está bien de ver cómo se ceban vuestros patrimonios a costa del bienestar de todos. Mejor que hagáis bien nuestras cuentas, por la cuenta que os trae en ello. Cada cual puede, con plena legitimidad, hacer el mismo ejercicio: considerar lo que más ama en este mundo... Y tener en cuenta quién es el culpable -vosotros, políticos democráticos y nefastos- de su pérdida.

Si mi biblioteca tuviera que ponerla en almoneda... Buscaría a un político -el más próximo- y lo acuchillaría... Para seguir leyendo en una celda carcelaria el último libro que me quedara.

lunes 17 de mayo de 2010

MÁS ALLÁ DE ESTA VIDA...


LA MUERTE NO ES EL FINAL

Me preguntan algunos amigos lectores si es que he convertido esta bitácora en un lugar de encuentro para los amantes del terror o del misterio. En modo alguno me ha dado por ahí. Si a lo largo de dos artículos he hablado de este asunto es por algo tan sencillo como por saber, de buena tinta y por experiencia, que no son pocos los que se sienten atraídos por estas cosas. Y que, también a través de estas historias (verídicas en los dos casos que he narrado), se puede hacer mucho bien a las almas.

¿Cómo?

Primera cuestión: contra lo que afirman los materialistas, desde muy antiguo (desde los poemas homéricos: recuérdese a Patroclo o a Ulises), todos los pueblos han tenido muy claro que no todo termina con la muerte: que hay un más allá de ella.

Segunda cuestión: jugar con estas cosas (como pretenden los espiritistas, por ejemplo) es muy arriesgado, y constituye un pecado mortal. Pero, a diferencia de la invocación necromántica (como la que hizo Ulises en la "Odisea"), el encuentro con fantasmas no sucede ni mucho menos a instancias de la voluntad de quien se encuentra con ellos.

Tercera cuestión: la irrupción en escena de estos espectros, fantasmas o lo que sean es algo más común de lo que creemos. ¿Quién no ha tenido una vivencia de estas o alguna otra experiencia verdaderamente extraña?

Cuarta cuestion: todas las hipótesis que sobre estos fenómenos se hacen son no más que conjeturas, sin que puedan constituirse científicamente en respuestas terminantes. Yerra la llamada parapsicología adentrándose en estos terrenos tan vidriosos, queriendo acabar con el misterio a través de artilugios y más o menos sofisticadas explicaciones.

Quinta cuestión: los antiguos -aunque no fuesen cristianos- no estaban tan desacertados en cuanto a la comunicación de los "mundos"; pero la misma doctrina de la Iglesia ofrece el Misterio de la Comunión de los Santos, Misterio que se entraña en el Cuerpo Místico de Cristo. Dios ha querido que sus hijos puedan comunicarse bienes espirituales. La Iglesia Militante (formada por nosotros, los que vivimos en este mundo) podemos interceder por las benditas ánimas del Purgatorio (Iglesia Purgante) y pedir la intercesión de los Santos de la Iglesia Triunfante (que goza de la Gloria eterna). Iglesia Militante (terrenal), Iglesia Purgante e Iglesia Triunfante formamos el Cuerpo Místico de Cristo. Pero...

Sexta cuestión: No olvidemos que, así como se habla del Cuerpo Místico de Cristo, pudiéramos hablar de un Cuerpo Místico de Satanás (algunos teólogos y bienaventurados llegaron a postular sobre ello: pienso en Beato Francisco Palau). Ese místico cuerpo satánico es un tupido entramado de cómplices que, en el misterio de iniquidad, se comunican a través de los demonios, los precitos (almas en pena) y sus secuaces en este mundo. Quiero decir que hay que tener mucha prudencia con algunas prácticas que pueden perder a las almas.

Existe el diablo, existe el maleficio y existen muchas formas de tomar contacto con estas entidades preternaturales de signo maléfico. Y las explicaciones psicologistas que sobre el mal se han dado y se dan, haciendo creer que el diablo no existe, son sofismas peor o mejor articulados.

El espiritismo ha sido y es, desde el siglo XIX, una avanzadilla de aquellos que no saben respetar el Misterio y que se convierten en cómplices de ese cuerpo místico de Satanás. Sospechosamente, la izquierda política y cultural (pese a jactarse de agnóstica e incluso atea) ha sido siempre muy proclive a estas prácticas pecaminosas. Causaría sorpresa saber cuántos conspicuos izquierdistas han estado vinculados a sectas ocultistas en las cuales se practicaba, por ejemplo, el espiritismo.

Un teólogo franciscano del siglo XVII, inquisidor español para más señas (mucho sabía sobre el asunto), decía que, así como existen "SACRAMENTOS" en el Cuerpo Místico de Cristo, su Iglesia, existen también "EXECRAMENTOS" en el cuerpo místico satánico.

Son temas que tendríamos que abordar para conocimiento de nuestros lectores. Pues no en pocas ocasiones, la desinformación y la intoxicación informativa llevan a muchas almas por caminos de perdición.

domingo 16 de mayo de 2010

RARO PEATÓN POR LA CARRETERA


EXTRAÑO... COMO MÍNIMO: EXTRAÑO

Pese al pudor que existe en lo atañadero a estos asuntos (de fantasmas, digo), he de confesar que no tengo ningún tapujo en contar lo que, sobre estas cuestiones, he llegado a experimentar. Son dos las ocasiones en que he visto fantasmas. Piénsese, pues, que no soy como aquel niño de aquella película "The Sixth Sense", que los veía a menudo.

La primera experiencia en este sentido que tuve fue en un viaje nocturno. Veníamos de Portugal, en dirección a Madrid, por una de esas carreteras malas. Pese a la hora, había tráfico: sobre todo, camiones portugueses de esos calificados como "Vehiculo Longo" a la velocidad que tienen por costumbre los camioneros lusitanos. El día había sido muy intenso. En Portugal, en la vía de circulación que atraviesa la Sierra de Caramulo, nos habíamos topado con un accidente mortal; otro más de los que dan razón para que aquella pista de circulación se llame "A estrada da morte". Dos jóvenes portugueses que iban en su turismo sufrieron un choque con un camión. Uno de los muchachos había muerto ipso facto; el otro, gravemente herido, había sido trasladado al Hospital de Coimbra, temiéndose por su vida.

Aquel siniestro de carretera podría haber sido uno más: de los que uno lamenta por humanidad, pero que, al haberle pasado a desconocidos tampoco tiene más relieve que una anécdota. Pero nosotros no éramos -como pensamos al principio- ajenos a aquel luctuoso suceso. Viajábamos con un portugués aquella mañana y, teniendo que pasar por esa carretera, nos encontramos un atasco, poco después de salir de Viseo. Era una cola inmensa la que formaban coches, camiones... Ante la retención, nuestro anfitrión lusitano comentó: "Otro accidente... Esta carretera tiene fama de mortal". Pero suena el celular de nuestro amigo portugués. Éste habla y se le demuda el rostro: en el accidente que ha provocado la interrupción de nuestro viaje -le comunican- el joven muerto es un íntimo amigo de nuestro conocido. Le piden por teléfono que, en lo que tarda en personarse la familia, vaya a la Morgue de Aveiro para identificarlo. Y allá que vamos. Entramos en el tanatorio de un hospital y nos encontramos con el cadáver destrozado de aquel joven. No voy a detenerme más, pero comprendan que -como es lógico- uno no visita frecuentemente estos sitios. Esperando a la familia, el portugués, mi amigo español y yo rezamos un Rosario ante el cadáver.

Por la noche, después de todo aquel viaje y sus sucesos, con el tropel de imágenes, regresábamos a España. El portugués, fatigado por el día y la pérdida de su amigo, duerme en el asiento de atrás. Mi amigo conduce. Es de noche. Una carretera regional, provincia de Salamanca. Llevamos delante un camión portugués, el que dije: "Vehiculo Longo". El portugués ronca atrás. Mi amigo y yo que estoy en el asiento del copiloto, llevamos un buen rato sin hablar. El sonido del motor es como un zumbido hipnótico. El camión portugués va delante de nosotros a una velocidad asombrosa para la hora que es. Estamos en pleno descampado. El chofer y yo miramos adelante. En un momento -no sabría decir cuánto- la silueta de un joven cruza la carretera, entre el camión y nosotros. No me sobresalto. Pienso para mí, primero, lo temerario que había sido por parte de aquel muchacho cruzar la carretera. Luego, pienso que la hora (las 2 ó 3 de la madrugada, aproximadamente) y el lugar no son los más apropiados para una persona vestida como aquel "bulto" iba vestido: con ropa elegante de ciudad, y una mochila como de cartero -pero negra- a la bandolera. Estamos en pleno campo. Pero ni me sobresalto -ya digo- ni me estremezco, ni pienso en principio que haya que decir nada al conductor que viene a mi lado. Incluso pienso que puede haber sido una alucinación, debida a la tensión acumulada del día.

Después de unas horas estamos en Madrid. Nos despedimos del amigo portugués y nos quedamos a solas mi amigo, el que había conducido, y yo. Después de toda la jornada, parece mentira, nos da por hablar -tal vez con la inconsciente pretensión de ordenar un poco todo aquel día tan extraño. En un momento, me dice el conductor:

-Parece mentira que se haya cruzado un tío en pleno descampado, entre el camión que llevábamos delante y nuestro coche.

Han pasado horas. Pero ahora sí siento un repelús al escuchar aquella confesión. La visión aquella de aquel joven atravesando la carretera con peligro de su vida no era una experiencia subjetiva, no era una alucinación mía: mi amigo había visto lo mismo que yo. En mí, lo tengo comprobado, el terror no tiene tanto poder como la curiosidad. Me preocupo de contrastar mi visión con la de mi amigo: ropa, aspecto de aquel "personaje"... Coincidimos prácticamente en todo.

En conversaciones telefónicas posteriores, nuestros amigos portugueses nos informan: aquella misma noche en que vimos a aquel extraño fuera de contexto, el joven herido en el accidente de tráfico había fallecido.

Meses después volvimos a Portugal y rezamos ante la tumba de aquellos jóvenes muertos en la Estrada da Morte. Mirando el retrato del difunto no sabría decir si es el que vimos en la carretera... Pero tampoco podría decir rotundamente que no era él.

sábado 15 de mayo de 2010

VAYA COSAS...


Eran las 3 de la madrugada cuando sonaba el piano dando los acordes del "Cumpleaños Feliz". Se puede pensar que la fiesta se había prolongado más de la cuenta, pero no. En verdad, ese día habían celebrado el cumpleaños del padre de mi amiga. Y el niño pequeño, hijo de mi amiga, había tocado el "Cumpleaños Feliz" por el abuelo y para júbilo de la familia. Pero, llegada la hora, en aquella casa el matrimonio se había acostado a la hora acostumbrada. A las 3 de la madrugada mi amiga es despertada por aquella música, y mi amiga le dice a su esposo:

-Cariño, anda y ve al salón... Que el niño se ha levantado y está tocando el piano.

El marido despierta, se restriega los ojos, bosteza, se levanta de la cama y se pone la bata. Antes de bajar las escaleras, echa un vistazo al cuarto del niño. Y se encuentra al niño dormido en su cama como un angelito. Entonces...

¿Quién está tocando el "Cumpleaños feliz"?

El marido vuelve al dormitorio de matrimonio:

-Cariño: Juanito está durmiendo.

-Pero, entonces... ¿quién está tocando el "Cumpleaños feliz"? -dice mi amiga.

El marido se rasca la cabeza y pregunta: -¿Será tu padre?

Nadie sabe, a día de hoy, quién tocaba aquel piano. Puede ser que fuese el mismo que cumplía años: el abuelo.

Nada raro... Sí, nada raro sería, de no ser que sepamos que el abuelo llevaba muerto más de 10 años.

No creo en los fantasmas. No tengo que creer en ellos, pues he visto a varios y de los de verdad. A ver si mañana -si Dios quiere- os lo cuento.

viernes 14 de mayo de 2010

ORO MÍSTICO


Comulgar: No hay nada más grande que recibir al Señor. ¿Qué son todas las cosas de este mundo, sino imágenes fugaces? Todo aquello por lo que nos movemos, nos agitamos, nos afanamos... ¿Qué es todo eso, comparado con ese momento en que recibo a Dios?

Si pensáramos en ese momento tan milagroso (la Santa Comunión) durante todo el día, preparándolo antes y dando gracias después, no seríamos tan torpes como para equivocarnos tanto y poner nuestro bien en los "bienes" que brillan, pero no son oro: "oro" -es un decir.

Oro místico.

jueves 13 de mayo de 2010

LOS DIARIOS, LAS MEMORIAS, LAS AUTOBIOGRAFÍAS


O JUEZ... O PARTE

"¿Cómo se explica el instinto de fijar lo vivido y pensado, anunciándose así ya pronto la vocación de escribir? La soledad se repite en situaciones sin esperanza: en tierra de nadie, en el invierno ártico, en un satélite fuera de órbita. Sin embargo, el instinto permanece; el soliloquio es principio y fin, será siempre el núcleo de la escritura. Donde dos se encuentran, aunque sea en un escenario vacío, siempre está presente un tercero, o un tercer elemento. La palabra se torna superflua, pero, en cuanto último saludo, en cuanto salut au monde, es un acto simbólico."

Así Ernst Jünger en "Pasados los setenta II. Diarios (1981-1985)."

Releer a Jünger siempre es para provecho: sus Diarios, ante todo. El pasaje que reproduzco me ha hecho pensar en la de memorias, autobiografías y apuntes que conozco: y me refiero a los manuscritos o mecanografiados, esos testamentos -más o menos voluminosos- que no han conocido el honor de la imprenta. Son de personas diríamos que insignificantes (ni generales ni estadistas), personas que, más o menos dotadas para el arte de la escritura, con mayor o menor nivel cultural, se atrevieron a dejar por escrito lo que vivieron: grandes acontecimientos de la Historia. Vivieron -aquí no significa protagonizaron; significa, más bien: participaron como comparsas. Conocí a algunas de esas personas, y hasta algunas de ellas -o sus descendientes- me dejaron los documentos que se ocuparon de escribir. He llegado a tener en casa escritos así; los he leído con deleite cuando de algún conocido o amigo se trataba. Cualquiera puede tenerlos, a poco que busque: nunca falta alguien que, al acercarse el crepúsculo, quiera escribir lo que vivió. Son documentos que pueden pertenecer a personas de toda condición y nivel cultural: basta con saber escribir o con tener un amanuense al dictado. Desde el sacerdote que sufrió torturas en la cárcel marxista y por fortuna pudo ponerse a salvo, evadiéndose a zona nacional, hasta las de un teniente de las Milicias Rojas (un viejo amigo mío) que, como él decía: "Para ser teniente en el ejército republicano, bastaba con saber leer y escribir... Sumar y restar". Las de un soldado en África a finales del siglo XIX o principios del XX... O las de un carlista de la Guerra de los Siete Años. Las anécdotas, bien relatadas, son mejores -sin duda- que las reflexiones.

Y de entre las anécdotas, en esos memoriales, suelen salir siempre mejor paradas las anécdotas que tienen como protagonistas a otros, y peor las que, contándolas el interesado, tienen al mismo que las redacta, después de años, como protagonista (esa maldita tendencia a vernos a nosotros mismos con lupa, agigantándonos, para lo poco bueno que tenemos; aminorando u omitiendo lo malo. Esa incapacidad de ser jueces y parte.)

No obstante, cuando se tiene la frialdad de Jünger, hasta lo que cuenta que le sucede es bueno. Se dice de Jünger que, en cierta ocasión en que resultó herido en la cabeza (una metralla o una bala, no recuerdo le pasó de refilón), el herido llegó a preguntar a los que le asistían:

-¿Se ve el cerebro?

Esta pregunta que, en caso de referirse a la cabeza de cualquier otro, pudiera resultar inoportuna y morbosa se torna en este caso en cifra de toda una actitud vital: Jünger se refiere con ella a su propio cráneo y cerebro. Es la actitud de un observador nato y neto de la realidad, y en la realidad se incluye su propia sesera, como si no le afectase. Jünger no pregunta: "¿Sobreviviré a esta herida?", "¿Es muy grave?"... La pregunta es: "¿Se ve el cerebro?" -y ni siquiera dice "¿Se ve mi cerebro?". Aquí, la capacidad de "extrañarse", de salir fuera se convierte en una rotunda refutación del monismo de algunos neurocientíficos.

Para el común de los mortales no rige esta "objetividad" con fulgores de acero. Más bien, lo que todos acreditadamente tenemos demostrado es poseer una ilimitada indulgencia para con nuestra imagen, la imagen de nuestro hacer y de nuestro ser mismo: la identificación con nosotros mismos y nuestras acciones (por censurables que estas sean) es tan plena que estamos dispuestos a ser muy clementes para con nuestros errores y, por desgracia, no parece que estemos dispuestos a beneficiar al prójimo con estas amnistías e indultos que nos otorgamos a título individual y reflexivo. El prurito de escribir nuestras experiencias y reflexiones -por Diario, por Glosas, en un libro o en una bitácora- nos vuelve al tema de la pregunta inicial: el instinto de fijar lo vivido y lo pensado.

La práctica incapacidad para vernos a nosotros mismos con "objetividad" (aquí querría decir: ser capaces de vernos desde fuera, como si fuésemos "objeto" y no "sujeto") podría ser, bien pensado (y no meramente presentado así a vuelapluma) el meollo de una nueva demostación de la existencia de Dios -y permítaseme decir la palabra "nuevo", por muy sospechosa que me resulte: dado que soy de los que, al fin y al cabo, piensa que nada hay nuevo bajo el sol.

Una nueva demostración de la existencia de Dios podrían desarrollar los teólogos. Sus líneas generales serían algo así como:

Si no valgo para juzgarme a mí mismo, es necesario que Otro me juzgue. Ese "Otro" que nos juzgará es Aquel a quien llamamos Dios.

Miserere Domine.

miércoles 12 de mayo de 2010

ELOGIO DEL SANTO ROSARIO POR EUGENIO D'ORS

Ofrecemos, en catalán primero y luego traducido al castellano, una glosa de nuestro querido Eugenio d'Ors que viene muy a propósito para este Mes de María: Elogio del Rosario. Esperamos que sea para provecho espiritual del lector y anime a éste a rezar la poderosa oración del Santo Rosario.

ELOGI DEL SANT ROSARI


"Ahir vespre vaig retre visita a la casa d'un estimat amic. -Jo, a n'aquest amic, no el veia d'estona. En l'entremig, moltes coses li són advingudes. La vida l'ha treballat durament. Ell s'ha tornat home, s'ha casat, és pare, ha triat decididament un ofici i labora amb empenta. Les obres de ses mans se veuen i toquen al carrer. Ha encès una llar, vora la qual la vida és forta, plena de sentit, perquè ja hi han ocorregut aquestes dues coses profundes que són una mort i una naixença. Vull dir que la pasta humana, fluixa en ell i informe tres anys endarrera, ja ha estat modelada per mestratge i obra, a mitges, del destí i de l'albir, i ja pren un contorn enèrgic d'escultura característica...

"-El resultat és que mon amic, que, en els dies de llavors, sabia acontentar-se amb una vaga religiositat estética, i, en fet de pietat, no sortia de Huysmans o d'Ernest Hello, ahir, quan jo vaig ser a veure'l, ja passaba l'oració del Rosari, i la dirigia, en la vetlla domèstica, al front de la família i servents.

"Admirable oració, el Rosari! En cap més com en ella triomfa l'íntim esperit del Classicisme -aquell que no sabría agotar-se en una evocació erudita determinada,-sinó qui és capaç de donar en tot temps valor a tota vida, per la sobirania normal i continuada de la Voluntat... -El Rosari és la Repetició feta pregàri. Es el rés de l'insistir i del recomençar. Es el ritme sever. És l'eloqüència de la simetria. Correspon, dins l'art, amb l'excelsa puresa de les línies, nues, amb les escalinates i columnates, amb la monocromia, amb la matemàtica ordenació -que les ànimes vulgars troben freda, però on les ánimes escollides endevinen i ressenten la passió foguejanta.-Correspon, en l'activitat mental, dins el mètode científic, que normalitza la curiositat, escalonant els esforços en la successió dels jorns i dels dematins. Correspon, dins la vida civil, amb l'essència mateixa de la Civilitat, que dignifica i sublima, per la renovació constanta de l'ideal, les plenituds de l'acció. Correspon per fi, dins del ple existir de l'home, amb la Quotidianeïtad, la Santa Quoidianeïtat, on les grans obres se compleixen... -I així l'oració del Rosari vol dir l'estat espiritual anti-romàntic per excel-lència. La seva altíssima significació, dins una ética humana, estriba en què Madame Bovary no el sabria resar.

"Mademe Bovary, en un moment determinat, podria resar quealsevulla oració curta. ¿Quin esperit -els esperits febles mésque els altres- no té un moment de lirisme místic, no és capaç de manifestar activament una íntima religiositat, durant uns minuts? - Però el Rosari, no. El Sant Rosari, oració llarga i monòtona, no és per a un diletant: i un filistí la resa malament, sense calor, l'esperit absent, o adormit o inexistent... -Cal, per a ben resar el Rosari, ésser capàç de mantenir l'esperit entusiàstic en la repetició.. Cal ésser un home moral; és a dir -(tornant sempre a la terminologia lluminosa de Sören Kierkegaard)- "un home"."

En la fotografía: Imposición a Eugenio d'Ors de la Beca de Colegial de Honor del Colegio Mayor «Santa María», de Madrid. 24-XI-1953.

VERSIÓN EN CASTELLANO

ELOGIO DEL SANTO ROSARIO

"Ayer noche fui a rendir visita a la casa de un querido amigo. Yo, a este amigo, no lo veía desde hacía tiempo. En ese tiempo, muchas cosas le han pasado. La vida lo ha trabajado duramente. Se ha hecho un hombre, se ha casado, es padre, ha elegido decididamente un oficio y trabaja con vigor. Lo que sus manos laboran se ve y se toca en la calle. Ha encendido un hogar, a cuya lumbre la vida es fuerte, llena de sentido, porque ya han ocurrido estas dos cosas profundas que son una muerte y un nacimiento. Quiero decir que la masa humana, hace tres años sin formar y floja en él, cobra un contorno enérgico de robusta escultura.

"-El resultado es que mi amigo, que, en los días de antaño, sabía contentarse con una huera religiosidad estética, y, en vida de piedad, no salía de Huysmans o de Ernest Hello, ayer, cuando fui a verlo, era la hora del rezo del Rosario, y mi amigo lo dirigía, en la vigilia del hogar, al frente de la familia y la servidumbre.

"¡Admirable oración, el Rosario! En ninguna otra como en ella triunfa el íntimo espíritu del clasicismo -aquel que no sabría agotarse en una evocación erudita determinada, sino que es capaz de dar en todo tiempo valor a toda vida, por la soberanía normal y continuada de la Voluntad... -El Rosario es la repetición hecha rezo. Es el rezo del insistir y del recomenzar. Es el ritmo severo. Es la elocuencia de la simetría. Corresponde, en el arte, con la excelsa pureza de las líneas, desnudas, con las escalinatas y columnatas, con la monocromía, con el orden matemático -que las almas vulgares encuentran frío, pero donde las almas escogidas adivinan y templan la fogosa pasión. Corresponde, en la actividad mental, dentro del método científico, que normaliza la curiosidad, escalonando los esfuerzos en la sucesión de las noches de vigilia y las mañanas. Corresponde, en la vida civil, con la misma esencia de la Civilidad, que dignifica y sublima, por la renovación constanste del ideal, la plenitudes de la acción. Corresponde por fin, dentro del pleno vivir del hombre, con la Cotidianidad, la Santa Cotidianidad, donde las grandes obras se cumplen... -Y así la oración del Rosario significa el estado espiritual anti-romántico por excelencia. Su altísima signficación, dentro de una ética humana, consiste en que Madame Bovary no lo sabría rezar.

"Madame Bovary, en un momento determinado, podría rezar cualquier oración corta. ¿Qué espíritu -los espíritus débiles más que los demás- no tiene un momento de lirismo místico, no es capaz de manifestar activamente una íntima religiosidad, durante unos minutos? -Pero el Rosario, no. El Santo Rosario, oración larga y monótona, no es para un diletante: y un filisteo la reza mal, sin calor, con el espíritu ausente, o dormido o inexistente... -Para bien rezar el Rosario, hay que ser capaz de mantener el espíritu entusiasta en la repetición... Hay que ser un hombre moral, es decir (volviendo siempre a la terminología luminosa de Sören Kierkegaard), "un hombre".

Eugenio d'Ors, "Glosari", 7-XII-1909.

La traducción es nuestra, así que si hay algún error quedamos a disposición de la buena voluntad de los lectores catalanohablantes. Gracias.

martes 11 de mayo de 2010

SABES CUÁN RARO BIEN SIGUE A LAS HORAS


SONETO XXXIII

Sabes cuán raro bien sigue a las Horas,
y que podrás apenas en el día
contar alguno, ¿y la tristeza mía
ya admiras y ya culpas y ya lloras?

Engáñaste si piensas que mejoras
o borras así el mal que el cielo envía:
¿no ves que al sol como a la sombra fría
siempre acompañan penas voladoras?

Juzgó, Manlio, tu mente que sin duda
el ánimo y el tiempo se mudara
si otro el lugar y si otro el aire fuera.

Mas ¿qué hizo el que mares mil surcara
e incógnitas regiones anduviera?
Que el cielo, ¡ay!, y no el ánimo se muda.

Ayer: Leyendo los poemas del vate sevillano Francisco de Rioja. Y encuentro este soneto. Una concepción pesimista de la vida humana nunca fue tan elegantemente cincelada como en este soneto. El poeta hispalense se dirige a Manlio (nombre bajo el que se ocultaba el amigo y protector de Francisco de Rioja, Don Gaspar de Guzmán: el famoso Conde Duque de Olivares.) Ignoramos las cuitas que atribulaban a Rioja, pero por el soneto nos figuramos que, en un momento, el Conde Duque interpela a su amigo, se supone que por verlo sumido en la tristeza.

Y esa es la respuesta del insigne poeta: "Sabes cuán raro bien sigue a las Horas", etcétera. No por viajar más se puede huir de las penas que, raudas y veloces (voladoras), a cualquier hora del día nos pueden llegar. En todo viaje como desplazamiento espacial cambia el cielo, por mares que se surquen y remotas tierras que se atraviesen... Cambia el escenario: pero el ánimo melancólico no se muda, es permanente.

Francisco de Rioja, nos lo confiesa en el Soneto LVI estaba -o fingía, como poeta, estarlo- sufriendo el amor contrariado de una dama: "mudo yo a tus injurias y herido".

¿Hay hombres capaces de sentir como sentían nuestros antiguos? Hoy en día toda "pena de amores" se disuelve en una etiqueta psiquiátrica... Eso que clínicamente llaman "depresión". Incapaces de sentir poéticamente por la barbarie que, en todos los órdenes, impera (esa falta de gusto, de tacto, de sensibilidad ordenada por el entendimiento y la voluntad), incapaces de vivir ética y estéticamente nuestros contemporáneos son candidatos al frenopático. Sobran locos, pero también es verdad que sobran médicos.

Y es que, dice un dicho popular que: "Cuantos más gatos, más ratones".

lunes 10 de mayo de 2010

ANDREAS HOFER

Andreas Hofer


A sugerencia del Coronel Kurtz incorporamos esta imagen preciosa: un Sagrado Corazón de Jesús formado con fogatas por los tiroleses y trentinos que, según cuenta el Coronel Kurtz, todos los segundos sábados de junio por la noche encienden fogatas en las cimas de los Alpes en honor del Sagrado Corazón (que Hofer y los suyos llevaban como insignia, al igual que los vandeanos) siendo un espectáculo único. Estas almenaras eran la forma que los insurgentes tenían de comunicarse, avisando sobre la presencia de las tropas bávaras y napoleónicas. La fotografía la consiguió el Coronel Kurtz, a quien agradecemos su cortesía.

CONTRA-REVOLUCIÓN TIROLESA


Un buen día Andreas Hofer abandonó la posada que regentaba en el Tirol, y el posadero se transformó en el guerrillero tirolés católico, el contra-revolucionario ferviente, el hombre piadoso que, viendo a su amada patria invadida, se echó al monte para combatir a las malas bestias que la saqueaban: las hordas uniformadas de la Revolución, dirigidas por Napoleón Bonaparte, títere de Satanás.

Combatió como un valiente y fue vendido por su vecino que se cobró la recompensa por entregarlo cual Judas Iscariote.

Andreas Hofer fue martirizado el día 20 de febrero de 1810 en Mantua, frente a un pelotón de fusileros.

Murió como un patriota y como un creyente, profesando la Santa Religión Católica y mirando a los fusiles de sus impíos enemigos. Las balas le alumbraron el sendero al Panteón de los Héroes de la Contra-Revolución, y la pólvora de aquellos fusiles criminales fue el incienso para el mártir.

¡Andreas Hofer, Héroe del Tirol!

Bendita sea tu memoria.

FRENTE A LA DESEDUCACIÓN ESTATAL, DISIDENCIA Y REBELIÓN


EL ESTADO Y SUS PEDAGOGOS IGNORANTES

La actualidad de las cuestiones que aborda, el vigor de su argumentario y la claridad de ideas de D. Juan Vázquez de Mella no pierden vigencia. Publicamos una carta de 1920 en la que nuestro filósofo reflexiona sobre la bagatela de una enseñanza laica -y plural, se dice hoy, que todo lo somete al relativismo; acomete reciamente contra un Estado que pretende ser pedagogo, cuando es un ignorante de remate al declararse neutro en las cuestiones que más le atañen al hombre, y propugna la "separación de escuelas" (los católicos educados por católicos, y a salvo de la corrupción relativista), es en definitiva una muestra más del Genio portentoso de nuestro Filósofo de la Tradición. Cuando se piensa y se escribe como D. Juan Vázquez de Mella pensaba y escribía, el texto no pierde actualidad. Por eso Vázquez de Mella es uno de nuestros clásicos, tan desconocido por el cerco de silencio al que los enemigos lo someten, y que nosotros no podemos tolerar por más tiempo si queremos sobrevivir. El enemigo sabe mejor que nadie la potencialidad perenne del legado vazquezdemellista. Fomentemos su lectura y su estudio como solución a tantos problemas que algunos quisieran resolver desde planteamientos que, por su extranjería y liberalismo, están invalidados de antemano, por muy conservadores que se quieran presentar.


CARTA DE D. JUAN VÁZQUEZ DE MELLA A DON FERNANDO MARTÍN-SÁNCHEZ JULIÁ


14 de Mayo de 1920

Mi distinguido amigo: Ocupaciones apremiantes me impiden asistir al mitin que organiza esa simpática y brillante juventud escolar; pero quiero que vayan estas líneas para demostrarle que asisto en espíritu y me asocio por completo a esa obra de verdadera y cristiana libertad.

La enseñanza es función social, en la que sólo le corresponde al Estado la protección y la cooperación para suplir la deficiencia de las entidades docentes que tienen su fuente primera en la familia, de que es prolongación la escuela, como lo es de la escuela, el Instituto y la Universidad. Son órganos de la "soberanía social" y no dependencias de la "política", pues el Poder público no es pedagogo ni puede enseñar más que en la ley, y cuando ésta se acomoda a la moral y a la necesidad pública legítima, que son regla suprema de la norma escrita.

Hay un problema que los resume todos, que se formula en las tres preguntas perpetuas acerca del origen, la naturaleza y el destino del hombre. No se puede contestar a una sin responder a las demás, y no se puede prescindir de ellas sin prescindir del hombre y colocarse fuera de la razón.

Cuando hay conceptos opuestos del hombre, de sus relaciones y su vida, por inhibirse de la cuestión o por resolverla contradictoriamente, no puede haber unidad de enseñanza, y, por lo tanto, de escuela.

Ante una sociedad dividida en creencias, que llegan a la esencia del hombre mismo, y que trascienden a la Religión y a la Filosofía, y, por consiguiente, a la Ética, al Derecho, a la Sociología y a la Pedagogía, se da el absurdo de un Estado que se declara, por un lado, doctrinalmente incompetente, pues no sabe cuál es la verdad religiosa y moral, y que reclama, por otro, el monopolio docente para imponer y administrar él solo, directa o indirectamente, la enseñanza.

Hay una ley, que la sociología determinista no alcanza, pero que toda la Historia confirma y que yo he formulado alguna vez así: "No puede haber comunidad de instituciones donde no hay comunidad de principios".

Podrá existir la unidad exterior del reglamento y de la fuerza, pero la diferencia substancial acerca del origen y del fin de la institución mantendrá la lucha entre sus miembros, y dentro de los muros del edificio habrá una batalla constante de ideas y de sistemas, que acabarán por derribarle, para vivir aislados, o producirán, con el continuo choque del "sí" y el "no", el triste "qué sé yo" de un enervante y estéril escepticismo, destronando la unidad de creencias, y, con ella, el pedestal del carácter.

El Estado neutro y el maestro neutro son dos formas de la irracionalidad, pues el hombre normal afirma, niega o duda, porque piensa, y no declara en huelga al entendimiento en presencia de la realidad que le interroga.

El Estado que se declara neutral entre todas las cuestiones que más interesan al hombre, diciendo que ignora la verdad en Religión, en Moral, y, por lo tanto, en los fundamentos del Derecho es un Estado que se jubila a sí propio, declarándose inepto para gobernar.

El maestro neutro, ante la cuestión del origen del Universo, de la vida, del hombre, de la familia, de la sociedad, de la Religión, del Cristianismo, si expone y razona lo que cree, no es neutral; y si calla, porque no sabe, es ignorante, y no debe enseñar, sino ser enseñado; y si lo sabe y calla, no tiene ni siquiera la sinceridad que puede acompañar a una conciencia errónea, y subordina la convicción al interés, y es un hipócrita.

Por eso, del Estado incompetente y de la sociedad dividida en doctrina y en sectas, no se puede deducir jamás el monopolio docente y la escuela única.

La enseñanza irreligiosa es contraria a las relaciones trascendentales del hombre, y, por lo tanto, al hombre mismo; y por eso, no como ideal, sino como una triste consecuencia de circunstancias adversas a nuestras creencias, y mientras la posición del Estado, con respecto a la Iglesia y a la sociedad, no cambie, hay que defender la "separación de escuelas", según la separación de creencias, y, como consecuencia natural, la "separación de presupuestos" para sostenerlas. Es lo que defendí hace tiempo en el Parlamento y fuera del Parlamento.

Así no se dará el caso de que los católicos paguen la enseñanza heterodoxa, y que los verdugos de la fe en las almas creyentes estén a sueldo de sus víctimas.

Libertad de enseñanza, frente al monopolio docente; separación de escuelas, frente a la hipocresía de la escuela neutra y a la anarquía mental universitaria; esa debe ser nuestra divisa, para combatir ahora y preparar el advenimiento del reinado de Cristo, y del espíritu de la madre España, que bajo su cruz se formó, sobre la ciencia, el arte y todas las manifestaciones de la vida.

Saludando con el mayor afecto a esa juventud, que representa el porvenir de la Patria, soy siempre suyo afectísimo,

Juan V. de Mella".

domingo 9 de mayo de 2010

OBISPOS MÁRTIRES DE JAÉN

D. Manuel Basulto Jiménez


...ORATE PRO NOBIS

Desde ayer por la noche sabía que iba a llover hoy. Salí al balcón, y en la plácida noche los efluvios del alpechín, vagamente fétido, presagiaban el día pasado por agua que hemos tenido hoy. Estuve refocilándome en algunos libros de esos viejos que tengo siempre a mano. Leyendo sobre San Eufrasio, uno de los discípulos de Señor Santiago Apóstol, uno de esos Varones Apostólicos que cristianizaron España y fue Obispo de Illiturgi. Luego, me deleité en un estudio muy erudito sobre San Pedro Pascual, natural de Valencia y Obispo que fue de la sede de Jaén. Y reparé: San Eufrasio, martirizado por la paganía romana... San Pedro Pascual, martirizado por la morisma granadina... Y me acordé de Don Manuel Basulto Jiménez, martirizado por las brigadas exterminadoras del Ejército Rojo en 1936.

Cerré la hagiografía de San Pedro Pascual y me puse a dar gracias a Dios por haberme concedido la gracia de haber nacido en el seno de una Iglesia, cuyos Santos Obispos supieron siempre morir por Cristo.

Y pensé que tengo que hacer algo aquí, en Libro de Horas, para dar a conocer las vidas y el martirio de estos santos varones apostólicos que desde su muerte terrenal refulgen en la Gloriosa Iglesia Triunfante.

Como decían en Andújar, allá por el siglo XVII:

-¡Válganos San Eufrasio!

sábado 8 de mayo de 2010

POR TANTOS Y XTANTOS



El Estado es tan bueno que me da la posibilidad de decidir si el dinero de mis impuestos quiero destinarlo a la Iglesia Católica o no. Marcando una X puedo decidirlo -y se supone que cumplen mi voluntad... Aunque: ¿cómo podría llegar a saberlo? De todas formas, pondré una X, claro que la pondré: me gusta cumplir con el quinto mandamiento que ordena la Santa Madre Iglesia: AYUDAR A LA IGLESIA EN SUS NECESIDADES.

Por eso mismo, me da hoy por hacer campaña a favor de la financiación de la Iglesia Católica desde LIBRO DE HORAS:

Pincha aquí para saber lo que es XTANTOS

El Estado es bueno -estoy de coña, ¿o es que no me conocéis? Aprovecho la ocasión para pedirle al Estado que no sólo sea bueno, sino que sea todavía mejor: que me dé también la posibilidad -a mí y a todos- de marcar con X en una casilla -lo mismo que se hace con la Iglesia- para pronunciarme sobre el destino de mi dinero para otros menesteres públicos -por los cuales no se tiene la cortesía de preguntarme.

Una X para decidir si mi dinero quiero que vaya al monedero de los sindicatos de clase (de clase "alta", claro es).

Venga, a ver si el Estado es mejor de lo que creo y nos permite a todos devolver a los magnates y mangantes sindicalistas, cuentistas y vividores, a la indigencia material, dado que desde que esos satélites partitocráticos se crearon se instalaron en la indigencia intelectual, cultural y moral.

Pero, vea el Estado lo bueno que también soy yo. Con mi dinero en la Iglesia hasta podría ayudar a un sindicalista mendicante -que, por cierto, no los hay pues no los he visto.

Sí que me gustaría ver a más de un sindicalista (de los que vive del sindicato) pidiendo limosna a la puerta de una Iglesia, o de un restaurante de clase alta. La Iglesia le daría un plato de comida... Aunque no fuese un plato de 300 euros.

LO MUCHO QUE NOS TIENE QUE DECIR EN SUS LIBROS...


EL PADRE JUAN GONZÁLEZ ARINTERO, O. P. EMINENTE TEÓLOGO QUE REIVINDICAMOS.

"No tenemos por qué disimular las violentas crisis de esta evolución; antes bien nos convendría realzarlas, si ellas mismas no se hicieran sentir tan vivamente. Las provocan muchas tendencias descarriadas, producidas por diversos elementos humanos que no son según Jesucristo, los cuales vienen a constituir otros tantos sistemas extremados que huyen del justo medio en que está la virtud. Estos sistemas tendenciosos pueden reducirse al intelectualismo idealista, que se olvida de la realidad; y al pragmatismo, o positivismo, que se atienen en todo a las experiencias de la vida práctica, o a lo que cabe en la esfera de los sentidos; al especulativismo, enamorado hasta el exceso de la razón raciocinante; y el sentimentalismo, que no atiende sino a las emociones, intuiciones e impulsos del corazón. A estos se añaden, como resultados complejos, el tradicionalismo farisaico, quietismo perezoso que, resistiéndose a expurgar el antiguo fermento, impide la necesaria renovación espiritual y propende al estancamiento y momificación, por lo cual merece muy bien los nombres de "adanismo" y fosilismo; y el audaz modernismo, innovador y destructor que, con pretexto de renovar lo anticuado y no desechar los adelantos modernos, trata de romper los lazos de la tradición legítima, para dejarse llevar del viento de la moda y de toda suerte de fantasías humanas".

De la obra "Desenvolvimiento y vitalidad de la Iglesia", P. Juan González Arintero, O. P. (1860-1920)

BIOGRAFÍA DEL TEÓLOGO DOMINICO P. JUAN GONZÁLEZ-ARINTERO

EL P. JUAN GONZÁLEZ-ARINTERO,
DOMINICO, MAESTRO DE VIDA ESPIRITUAL Y VIDA EJEMPLAR, HIJO FIDELÍSIMO Y ENAMORADO DE LA IGLESIA

(1860-1928)

por Teresa B. Vila

En un pequeño pueblecito leonés rodeado de montañas, en Lugueros, el día de san Juan Bautista de 1860, el Señor bendijo el hogar cristiano de Gervasio y Manuela concediéndoles el séptimo de sus hijos. A los tres días, 27 de junio, recibe el niño las aguas bautismales y le imponen el nombre de Juan. Allí va creciendo y hace la vida normal de todos los niños de la región. A los 6 años recibe el sacramento de la Confirmación. A los 10 años manifestó deseos de estudiar y a los 12 se trasladó a Boñar para poner en práctica aquellas primeras ilusiones de estudiante. Aunque en la preceptoría no se destacó por nada especial, a no ser por su buena conducta, comenzó a germinar en él la semilla de la vocación.

EN LA ORDEN DOMINICANA

A los 15 años, el 14 de julio de 1875, sale del pueblo para ingresar en el monasterio de San Juan Bautista de Corias, en Asturias, de la orden de santo Domingo. Por el diario del niño sabemos que "su madre quedó llorando a voces, que él no lloró, y que al llegar a Corias llovía mucho". A los dos meses de postulantado, viste el hábito religioso y lo tenemos ya convertido en novicio. Hizo su noviciado muy en serio aunque era casi un niño. Fue como una planta tierna en la que ya se dibujaba un anhelo de ascensión. A últimos de agosto de 1876 entra en Ejercicios para preparar su profesión. Ya profeso, sin dejar su vida de piedad, comenzó la vida de estudio. Lo primero que hizo fue, según sus apuntes, buscar patronos para las asignaturas, dando un sentido sobrenatural a sus esfuerzos. El 20 de septiembre de 1879 hizo su profesión solemne. Unos días después escribe a sus hermanos: "El 20 de septiembre, gracias a Dios, hice mi profesión solemne, dando en ella, por medio de los tres sagrados votos, el último adiós al mundo y a todo cuanto hay en él. Y no creáis que sea una cosa que nos llena de tristeza. No, porque, ¿qué cosa más alegre y consolatoria que el voto de pobreza, por el cual nos vemos en la feliz necesidad de dejar los bienes terrenos que son tan engañosos y perecederos, y no tener otros a que aspirar que sólo los verdaderos que son los eternos? ¿Y qué diré de los otros dos votos? Sólo bendeciré al Señor porque me hizo el inmenso beneficio de traerme al estado religioso... Estoy, por tanto, lleno de alegría al verme en este estado tan dichoso..."
A primeros de agosto de 1881, le faltaba al padre Juan un año de Teología para terminar sus estudios eclesiásticos. La orden dominicana tiene en aquellos momentos falta de padres jóvenes con título académico, que puedan sustituir a los ancianos que regentan sus colegios. De ahí que fray Juan Arintero, tan inteligente y estudioso, sea trasladado a Salamanca para que, en su célebre universidad, comience la carrera de Ciencias. Además, en particular, deberá estudiar el año que le falta de Teología.
En la Universidad salmantina impera entonces una atmósfera laicista irrespirable, contagio de los malos aires que corren por Europa. Harnach con su Historia de los dogmas, Renán con su Vida de Jesús, Darwin con La evolución de las especies, son los ídolos que deslumbran a los que quieren pasar por cultos. Pero fray Arintero, con su hábito de santo Domingo, observa y calla. Entre aquellos aprendices de ateísmo, él trabaja al servicio de la causa de Dios y de la Iglesia. A los 23 años recibe la ordenación sacerdotal, y el 29 de septiembre de 1883, celebra con gran fervor su primera Misa en Salamanca.

EL CIENTÍFICO Y APOLOGISTA

En 1886, después de cinco años de intensos estudios, termina con brillantes calificaciones la carrera universitaria de Ciencias físico-químicas. En septiembre del mismo año llega a Vergara, Guipúzcoa, como profesor de Matemáticas; después dará clases de Física, Química e Historia Natural. ¡Cuánto goza el padre Arintero en el Museo de Historia Natural, en sus excursiones científicas buscando minerales, seleccionando plantas, cazando animalillos! Y en torno suyo cunde el entusiasmo entre los alumnos, pues el padre siempre y en todas partes supo crear una atmósfera entusiasmadora. Ninguno lo igualaba en ser despertador de interés e inductor de energías. Entonces es el científico, pero la ciencia utilizada al servicio de Dios le hace ver que la razón ha de ser auxiliar de la fe, lo que le lleva a ser apologista. Por eso empieza a preparar sus libros de Teodicea, que publicará en Valladolid en 1904, y sueña con cristianizar y espiritualizar el término que entonces estaba de moda: evolución. "Para esto -afirmaba- me han de servir los estudios: para defender nuestra religión de tantos ataques y errores pseudocientíficos".
A los seis años de su cátedra en Vergara, es trasladado a Corias para explicar a los religiosos que acaban de emitir su profesión las mismas materias que había enseñado a los seglares. Otros seis años pasa en Corias. En aquel tiempo, el padre Juan era el sacerdote español más competente en Física, Química, Historia Natural, Biología, Astronomía, etc. Pero de lo visible y sensible supo elevarse a lo invisible y espiritual.

DE NATURISTA A TEÓLOGO

En 1898, en pleno apogeo de su dedicación científica, es trasladado de nuevo a Salamanca. La obediencia -mensajera de Dios- lo introduce con rápido viaje, desde las montañas del Norte a la meseta castellana, desde lo sensible a lo espiritual, de la Física a la "Superfísica". Allí explicará Apologética y Eclesiología, y además de preparar a conciencia las dos clases, le quedará tiempo para comenzar a escribir más de cuatro voluminosas obras. En 1900 es trasladado a Valladolid, donde funda un centro de ampliación de estudios teológicos. Pero el camino del padre Arintero no había llegado aún a su cenit. Por eso declaró a un religioso que allí le acompañaba: "En Vergara, mis discípulos de Historia Natural me llamaban fray Juan de los pájaros, por los muchos que disequé. En cambio, cuando recientemente fui al Capítulo, ni siquiera subí al gabinete a visitarlos. Aquel libro me hizo ver horizontes tan grandes y tan desconocidos u olvidados que me dije: y ante esto, ¿voy a seguir yo con mis pájaros?".
En 1903 es reclamado por la Junta de Estudios de San Esteban de Salamanca. Ahora, además de Apologética y Eclesiología, explicará Sagrada Escritura. Por dentro del profesor va el fraile fervoroso de siempre, cuidadoso de su alma, que va dejando en cada rincón de la casa ejemplos edificantes y la sonrisa de un alma mística. Sus días son una alternativa de oración y estudio, pues estudio y oración fueron las dos notas constantes en el único acorde de su vida.

"LA EVOLUCIÓN MÍSTICA"

En 1908 le es otorgado el supremo grado académico de Maestro en Sagrada Teología. Pero esto no era para él estímulo de vanidad, sino acicate de apostolado más hondo e intenso, y así, aquel mismo año publica su obra cumbre, que será, en frase del jesuita padre Rubio, "asombro de su siglo": La evolución mística. En esta obra expone la teoría general del proceso de la gracia en las almas, desde que la semilla sobrenatural es un grano de mostaza, hasta que se convierte en árbol frondoso. La evolución mística ha hecho bien no a una sola alma, como aspiraba el autor en su prólogo, sino a muchísimas almas que la han tomado como alimento de su vida espiritual. Y estamos convencidos de que el primer beneficiario fue el propio autor, que si comenzó siendo "canal" -según frase de san Bernardo- se convirtió pronto en hermosa "concha".

CATEDRÁTICO EN ROMA

En 1909 es nombrado catedrático en el Colegio Angélico que los Dominicos acababan de fundar en Roma. Había publicado algunos tomos de su obra Desenvolvimiento y vitalidad de la Iglesia; de ahí que su cátedra fuera la de Ecclesia. Pero también allí, en medio de las labores docentes, da la primacía a lo espiritual. Su gran amigo, el padre Garrigou-Lagrange, escribe de él: "Admiraba yo su gran piedad, cómo su alma estaba unida a Dios por la oración, cual extraña a este mundo. Muy raras veces he hallado un alma tan contemplativa, tan unida a Dios, tan resignada en toda suerte de pruebas, que verdaderamente no le han faltado. Era muy bondadoso, muy caritativo con todos, amigo de la pobreza y de los pobres... Era verdaderamente un hombre de Dios en toda la fuerza de la palabra".
Y las pruebas no faltaron. Al cabo de un año se vio privado de la cátedra porque personas influyentes en Roma lo acusaron de "profesor peligroso", tocado de "modernismo". Empieza para él un duro Calvario que seguirá en los años inmediatos. En 1911 lo hallamos de nuevo en Salamanca, donde permanecerá hasta su muerte. Después de acerbas y duras críticas a su obra, el Santo Oficio examinó atentamente sus escritos, llegando a la conclusión de que la doctrina expuesta por el padre Arintero no era perjudicial a las almas, sino todo lo contrario, muy beneficiosa para la Iglesia. En 1912 es nombrado profesor de Exégesis, y hasta 1918 ejercerá sus últimos seis años de profesorado. Cautiva a sus alumnos por el calor que pone en cuanto dice.

PADRE DE ALMAS

El despertar de su afición a director de almas tuvo lugar cuando alguien puso en sus manos el libro Psychologie des saints, de M. Joly. Fue la iniciación teórica. Pero el fogonazo deslumbrante que dio vida a aquella teoría fue el encuentro con sor Pilar Fernández Berdasco, novicia de las Dominicas de Cangas de Narcea, Asturias, convento del que el padre Arintero fue nombrado confesor ordinario a poco de ir a Corias. Aquella monjita que volaba por los caminos de Dios obligó al padre a estudiar Mística, a formarse en la ciencia de los santos. Tanto en Valladolid como en Roma, como por fin en Salamanca, halló siempre almas privilegiadas a las que ayudó en los caminos del espíritu. Hombre de mucha oración, de mucho Espíritu Santo, amaba a las almas, y el Señor le favorecía con el don de discreción de espíritus. Sor María Reina de los Apóstoles (reparadora), sor María Magdalena de Jesús Sacramentado (pasionista), etc., etc., son verdaderas joyas que Dios le entregó para que, como orfebre de su confianza, las puliera y abrillantara espiritualmente. En sintonía con san Bernardo, san Buenaventura, san Luis María Grignion de Montfort, les enseña a ir a Jesús por María, a quien el padre Juan ama con gran ternura filial. Les dice: "Bien sabemos que hemos de clamar al Señor y buscarle por medio de aquella tan fina amante suya que de tal modo halló gracia en su presencia, que fue encargada de comunicarlo al mundo y de darlo luego a gozar a las almas. Pues así como Jesús es puerta y camino para ir al Padre, así su Inmaculada Madre lo es para ir a Jesús".

"LA VIDA SOBRENATURAL"

En Francia, en 1919, los padres Garrigou-Lagrange, Lacomme y Bernardot fundadon una revista espiritual: La vie spirituelle. A algunos buenos católicos españoles se les ocurrió que podía traducirse, pero los editores no dieron el permiso. El padre Arintero se decidió entonces a editar una revista mística española. Así podría ampliar su acción apostólica en el tiempo y en el espacio. Superadas muchas dificultades, pudo tener en sus manos el primer número de La vida sobrenatural correspondiente a enero de 1921. En él escribió un hermoso prólogo donde traza el plan general al que debe ajustarse siempre la publicación. Tanto el padre Arintero, su fundador y primer director (1921-1928), como los que le han sucedido en el cargo hasta hoy, han mantenido fielmente esa fisonomía de la revista. Quiso que fuera "exclusivamente dedicada a estudios de mística, tanto especulativa como práctica. Su objeto es enseñar a las almas los caminos de la santidad, los secretos de la unión con Dios, la expansión plena en el florecimiento normal de la vida cristiana en todas sus manifestaciones". Durante los casi ochenta años de pervivencia de la revista, ¡cuánto bien ha hecho a todos sus lectores!

MONASTERIO DE CANTALAPIEDRA

Una de las almas privilegiadas que dirigió el padre Arintero fue la madre María Amparo del Sagrado Corazón, fundadora del monasterio de Clarisas de Cantalapiedra. ¡Cuánto interés, sacrificio y oración empleó el padre para llegar a ver realizado aquel monasterio, hogar de amor a Dios y fragua de almas santas, que había de ser el más numeroso e influyente de la orden en España!

APÓSTOL DEL AMOR MISERICORDIOSO

¿Qué se quiere expresar al hablar del Amor Misericordioso? Es el amor de Dios a la criatura caída. La terrible permisión de la caída puso de manifiesto hasta qué extremo llegó la bondad de Dios, el Amor infinito, en los desahogos de su ternura, de su compasión a favor de las criaturas. Extremos que se llaman Cruz, Evangelio, Eucaristía, Corazón. El padre Arintero consideró esta doctrina "evangelio puro", y dedicó todo su tesón a defenderla y propagarla por todos los medios a su alcance.

MUERTE DEL SIERVO DE DIOS

A principios de febrero de 1928, el padre Arintero prepara el número de La vida sobrenatural correspondiente a marzo, pero hace ya días que se encuentra mal. Lo sabe el padre superior, llaman al médico y, a pesar de que el padre Juan desea seguir trabajando, le ordenan reposo absoluto. Van llegando sus íntimos discípulos y confidentes a quienes va dando instrucciones, e inmediatamente se preocupa por lo más importante: su propia alma. El 9 de febrero pide el viático. Mientras los frailes están en el coro, él ruega a su fiel colaborador en la administración de la revista "que le prepare" leyéndole despacio, para saborear sorbo a sorbo, la hojita que él había editado y difundido: Misterio de amor de la sagrada Comunión.
Al cabo de media hora suena la campanilla, se acerca el Señor... El enfermo intenta levantarse para adorarle. No se le consiente. Entonces se incorpora y pide perdón a toda la comunidad. Las lágrimas brotan de los ojos del padre Arintero y de todos los circunstantes. Así recibe a Jesús Sacramentado. Después queda en mucha paz. Su fervor continúa siempre creciente como la ultima llama de un cirio que está próximo a apagarse.
Durante los días siguientes está muy recogido y manifiesta una dulzura exterior muy acentuada. El día 18 la enfermedad entra en período agudo. El enfermo es consciente de su fin próximo. El 20 de febrero, hacia las doce, entra en agonía. En el momento supremo, sus ojos se clavan en el cuadrito del Amor Misericordioso y recita una vez más, la última, su jaculatoria favorita: "Padre Santo, por el Corazón Inmaculado de María, os ofrezco a Jesús, vuestro muy amado Hijo, y me ofrezco yo mismo en Él, con Él y por Él a todas sus intenciones y en nombre de todas las criaturas". Un padre que está junto a su lecho inicia el canto de la Salve. El siervo de Dios se duerme plácidamente para despertar en el cielo. Su cuerpo es enterrado en el cementerio de Salamanca, pero el 2 de julio de 1941, sus restos son trasladados al monasterio de Cantalapiedra, a cuya fundación había colaborado con tanto celo.

La biografía que servimos aquí pertenece a Doña Teresa B. Vila.