lunes 29 de noviembre de 2010

LOS TERCIOS ESPAÑOLES Y LOS CRUZADOS DEL SIGLO XIX


TRADICIÓN IMPERIAL Y GUERRA SANTA CONTRA NAPOLEÓN

La Guerra de la Independencia contra Napoleón está cuajada de episodios heróicos, protagonizados por nuestros guerrilleros, nuestros soldados regulares y nuestro pueblo, todo él puesto en pie de guerra. Lo que causa admiración, siglos después, es que toda la sociedad española -a excepción de la minoría de traidores colaboracionistas- se movilizó a una, socorriéndose solidariamente los unos a los otros, todos prestos en tomar las armas o ayudar a la lucha contra los invasores; o sea, contra la revolución corruptora que traía Napoleón y su plebeya soldadesca. Desde el niño hasta la anciana, desde el hidalgo hasta el matarife, todos los españoles ardían en una pasión: la defensa de la Patria invadida, la defensa de nuestro estilo de vida.

Las historias de guerrilleros son, más o menos, famosas y hay mucha literatura sobre aquellas partidas de bravos corsarios de la tierra y la serranía. Lo que pocos conocen son algunos episodios que, sin dejar de ser heróicos, fueron a la vez una muestra que a los ojos modernos podría ser considerada estrafalaria y quijotesca. Consideremos dos casos.

LOS TERCIOS REVIVEN: LA LEGIÓN DE LOS LEALES EXTREMEÑOS

El escocés Juan Downie creó, para combatir a los napoleónicos, lo que se llamó la Legión de los Leales Extremeños que se batieron bravamente contra las tropas de Bonaparte, así lo hicieron en Arroyo-Molinos. Lo singular de estos aguerridos españoles que lucharon bajo las órdenes del escocés es que, siguiendo la ocurrencia de su jefe Downie, estos guerreros vestían con calzas, jubón y ropa de colores blanco y encarnado, bonete y capa corta; tal y como los Tercios Españoles, armándose con lanzas, espadas y pistolas a la guisa de los Siglos de Oro (XVI-XVII) cuando eran hombres de principios del siglo XIX. Algunos españoles coetáneos, atendiendo a este raro caso de la Legión de Downie, pensaron que: "Quien se vistiese a la española antigua llamaría precisamente a la memoria los hechos gloriosos de los antiguos españoles". Considerábase que bien se podrían revivir las hazañas de los Tercios Españoles en Italia y Flandes, recreando los espíritus al vestirse tal y como vestían aquellos soldados invictos y gloriosos que asombraron al mundo. Pero, a pesar de que algunos contemporáneos celebraron la ocurrencia, otros -como siempre, los que se las daban de más modernos- encontraron suficiente motivo en aquellos trajes para reírse de los legionarios de Downie, que de tal modo y tan anacrónicamente iban vestidos.

CRUZADOS DEL SIGLO XIX: LOS VOLUNTARIOS DEFENSORES DE LA FE Y DE LA PATRIA

Otro caso similar fue el de los Voluntarios en Defensa de la Fe y de la Patria. Fue D. Manuel Jiménez Guazo quien creó lo que denominó así, y fue conceptuado como un "cuerpo de cruzada", con autorización de la Regencia, cosa que tuvo que tener fácil dado que había demostrado su arrojo en Madrid, cuando las jornadas del 2 de Mayo y era oficial de la Secretaría del Estado. D. Manuel publicó un manifiesto el 1 de enero de 1810 en que decía:

"Amada Patria, madre de los héroes, que en las escarpadas y casi inaccesibles montañas de Jaca, Asturias y Cantabria conservaron sus leyes, su religión e independencia".


D. Manuel Jiménez Guazo contó con el apoyo del obispo de Sigüenza y otros eclesiásticos para prácticamente declarar Santa Cruzada la lucha sin cuartel contra los impíos napoleónicos. Fueron 400 los voluntarios que formaron en las filas de este Cuerpo de Cruzada, peleando con una asombrosa valentía en la Serranía de Ronda. Lo que admiraba en D. Manuel Jiménez Guazo eran sus grandes mostachos, el espadón que llevaba al cinto (como si fuese un caballero andante)... Y la cruz que llevaba cruzándole el pecho, tal y como los cruzados. Los espíritus más modernos y liberales se mofaban de las formas de D. Manuel, pero era difícil regatearle la fuerza y el coraje con que se batían esos cruzados que él había reclutado y puesto bajo sus órdenes.

En aquel manifiesto, D. Manuel Jiménez Guazo demostraba que había entendido -pese a las chanzas de los liberales- el verdadero espíritu maligno de la invasión napoleónica, y por ello se apresuró a ofrecerle guerra reviviendo la época de las Cruzadas. En dicho manifiesto exhortaba a los españoles así:

"Ínclitos españoles, porción preciosa del rebaño de la Iglesia, encended en vuestros pechos un fuego sagrado, un furor religioso, que os incite a una ejemplar venganza, a un digno castigo; protestad a la faz del Universo que detestáis el ocio femenil, el placer falaz, el criminal recreo, y no volveréis a vuestros hogares ni os restituiréis al seno de vuestras familias hasta exterminar del suelo ibero los enemigos de Dios y de los hombres".


El que animaba a los Voluntarios de Guazo era un espíritu contra-revolucionario, infundido por el fogoso caballero español en su hueste de voluntarios, conjurados todos en masacrar a las infames y flamantes tropas francesas. El espíritu de la Legión de Downie parece más bien que era una romántica admiración -de tono historicista- por el pasado más espléndido de España: el del Imperio de Felipe II. De todas formas, ambos son ejemplos de la capacidad que tiene el pasado -y la Tradición- para reaparecer en los momentos de crisis de la Patria.

DE BOINAS BLANCAS A BOINAS COLORADAS


LOS CHAPELCHURRIS

En una amistosa tertulia, discutíamos recientemente algunos carlistas sobre el origen de nuestra señal de identidad: la boina roja.

Nuestra prenda más distintiva, el tocado del carlismo por excelencia, es la boina. Su uso se estableció ya en la Primera Guerra Carlista, ostentándola con bravura y galanura. Desde el Héroe inmortal Don Tomás de Zumalacárregui hasta el más humilde voluntario. Tardará poco en imponerse el color del paño de esta boina, uniformizándose el color rojo para el Requeté: milicia de voluntarios que conformaron y conforma el ejército carlista.

Sin embargo, los primeros en llevar la boina colorada no fueron nuestros antepasados, sino que las llevaron, en un principio, la milicia de voluntarios liberales que eran denominados por los carlistas bajo el despectivo nombre de "peseteros"; y que, por el color de su boina, también fueron llamados "chapelgorris" (boinas rojas, en vascuence), como fueron los "Voluntarios de Guipúzcoa". Jefe de esos "Chapelgorris" lo fue D. Gaspar de Jáuregui "El Pastor", heroico y valiente guerrillero antinapoleónico bajo cuyas órdenes -durante la Guerra de la Independencia- estuvo el mismo Zumalacárregui.

Una vez expulsado el invasor, el bizarro Don Gaspar cerró filas con el liberalismo. Y así, al estallar la I Guerra Carlista, Jáuregui se puso al frente de los "Voluntarios de Guipúzcoa". Aquellos dos bravos vascos, que hicieron la guerra juntos contra el invasor -Zumalácarregui y Jáuregui- terminaron combatiéndose por antagonismo político.


Gaspar de Jáuregui, superior de los "Txapelgorris"liberales de Guipúzcoa.



Dada la pobreza con que peleaban los voluntarios carlistas, no parece que el color de sus boinas fuese en un principio homogéneo, aunque lo que empezó a distinguirlos en un primer momento fueron las boinas blancas que, posteriormente, se convertirán en el distintivo de las mujeres del carlismo: las Margaritas. El color blanco fue, de entre todos los colores, el más empleado por los carlistas de la primera guerra, de ahí el nombre que recibieron -en vascuence- en toda España: chapelchurris (boina: txapel; blanca: zuri, churri). Tras la batalla de Oriamendi, habida en dicha localidad el 16 de marzo de 1837, las huestes carlistas adoptaron mayoritariamente el rojo como color de sus boinas, pero no en detrimento del color blanco que continuaba empleándose en las filas de la Legitimidad. Cuando la última de las guerras carlistas del siglo XIX, con D. Carlos VII, no eran pocos los requetés que llevaban boinas blancas todavía, así nos lo confirman las memorias del carlista de Castillo de Locubín (Jaén) D. Rufino Peinado Peinado, cuando recordaba la primera de sus salidas al monte con los voluntarios que acaudillaba su padre: "...el único distintivo militar era la boina blanca con borla azul que a todos nos servía de tocado y había preparado clandestinamente Paco, el sastre de nuestro pueblo". Era el año 1872.

Por ejemplo, en un sainete costumbrista del volteriano José Somoza y Muñoz, titulado "Costumbres de lugar. Un Alcalde de este año" -del año 1838-, el autor dice para significar y ridiculizar la tendencia carlista del Alcalde, objeto de la acción cómica:

"De esta manera escarmienta
a todo mal ciudadano
Don Hilarión Picatoste

chapelchurri voluntario."

En un gesto de prepotencia y autoritarismo, tal sería la cosa, Espartero prohibió en el año 1838 llevar boina a toda clase de personas y estados, tanto militares como paisanos. Con el tiempo, las boinas volvieron a campar nuevamente.

Voluntarios portugueses se batieron en España por la Causa de Don Carlos. Estos bravos miguelistas fueron unos 800 y, para distinguirse de los correligionarios españoles, llevaron boina de color verde. En su gran parte el batallón lusitano estaba formado de miguelistas, pero también de desertores de la División Auxiliar Portuguesa (liberal) que intervino en España a favor de los cristinos-isabelinos-liberales.

Para ampliar información léase "La boina y los vascos", artículo de Olga Macías.

jueves 25 de noviembre de 2010

Y DE ENTRE LA NIEBLA SE PERFILARON...


UN OBELISCO Y UNA ESPADAÑA

En uno de estos desapacibles días novembrinos (como decía el recientemente difunto Miguel Labordeta), la niebla nos hace inescrutable cuanto tenemos por delante. Y de repente, envueltos en ella, emerge entre lienzo y lienzo de espesa niebla una espadaña, con su campana. Así me ha llegado la noticia de dos libros que, entre todo el material de aluvión que se edita hoy, me da la azadada de que merecerá la pena leerlos.

Contra el húmedo elemento, suelo calarme la boina y, cuando se disipa la neblina, salgo a ver el campo. Me gusta este tiempo otoñal: me gusta que llueva, y más todavía me agrada que suene el caer de las canales en la calle cuando estoy en mi cama, bien arropado. ¿Seré un epicúreo? Con el tiempo, uno encuentra maravillosa cada una de las menudas cosas que conforman ese elenco de pequeñas felicidades (burguesas, sí: ¿por qué no?): un chocolate bien caliente en el tazón, rebanadas de pan frito (alias, picatoste), un cigarro de vez en cuando, la boina, los libros de siempre -cuanto más antiguos y rancios, mejor- y el campo.

Cada día que pasa me siento más ajeno a todo lo que a otros parece preocupar: la crisis económica, el desgobierno, las bajadas de pantalones del Gobierno de Ocupación Mundialista, las histerias de los comentaristas (tanto de actualidad política como futbolística), la "música" que suena en las emisoras de radio de mayor audiencia, las series televisivas extranjeras (¿es que hay alguna española, que no sea calco de alguna extranjera?), los libros que se publican -podrían usar tanto papel en mejores empleos- y hasta el parte meteorológico... En fin, casi todo me la trae al pairo. Será que, aunque me ha costado mi trabajo, he tenido que terminar asumiendo que es muy poca cosa la que puedo hacer yo para arreglar España: sí, para salvarla. Desde que tengo uso de razón soy un "salvapatrias" convencido, aunque me lo han puesto bastante difícil a estas alturas; la única esperanza que me queda es que, frente a los que se burlaban de mí llamándome "salvapatrias" -casi todos ellos progresistas-, ahora los descubro en su papel de "salvamundos" y es que me parto de la risa.

No obstante, en estos tiempos de nieblas y tinieblas por doquier, como la espadaña de una ermita se alza una de las novedades bibliográficas que se anuncian. Y sobre la niebla, como el pico de un masónico obelisco, otro libro se muestra infiesto, de lo poco que podemos salvar en nuestro escrutinio de novedades editoriales:

El obelisco que surge de la niebla que nos circunda tiene un título: "Los días de gloria", de Mario Conde. La espadaña que divisamos, entre los celajes, se llama "Luz del mundo", de Benedicto XVI.

Resulta curioso, sí: el libro de un masón y el libro del Romano Pontífice son, de entre todo lo que se publica actualmente, dos libros que creo interesantes para leer. Pero, como no es el caso de tener por ahora esos libros a mano, me entretendré -hasta que me haga con ellos- con un poco de José Jiménez Lozano, dígase por caso "El mudejarillo", o lo mismo releo "Historia de un otoño".

De todas formas, como digo más arriba, las gasas neblinosas de estos días desapacibles hacen impracticable que escrutemos lo que tenemos unos metros al frente.

martes 23 de noviembre de 2010

CONTRA LOS TÍTERES POLITIQUILLOS DE LA BANCA INTERNACIONAL



Todavía queda pueblo. Les han salido mal las cuentas (a ellos): no nos han podido convertir a todos en esa masa amorfa con la que sueñan, esa multitud deformada por los medios de comunicación asociales, esa muchedumbre de contribuyentes y consumidores, abortistas potenciales que, por el canto de un duro, no fueron abortados; futuros sujetos de la eutanasia; conejillos de Indias para todo experimento toxicológico, social o político.

Y los que todavía somos pueblo, nos damos media vuelta y los dejamos -a los culpables de nuestros males- hablando en la nada. No me importan, gachones, vuestros discursos campanudos, vuestras proclamas humanitaristas sin Dios, vuestra soflama cosmopolita del triángulo y el compás, vuestra esperanzada espera en la instauración del reino del Anticristo.

Banqueros apátridas, políticos sin vergüenza, líderes de la opinión pública -que, bien que nos lo dijo Nietzsche: se compone de "perezas privadas"-, id a contarle vuestro cuento a quien todavía quiera escucharos. Y que os aproveche el tiempo que os queda, pues esto reventará más pronto que tarde.

No queremos de vosotros ni el aliento. Sois más falsos que Judas. Y no tenéis nada que decirnos, ya se va acabando el carrete y el rollo. Pues a estas alturas, ¿quién puede ignorar que sois las putas con traje del capitalismo financiero, extranjero y anónimo? ¿quién puede ignorar que sois una pandilla de maleantes con bonitas palabras?

Sois vosotros, politiquerío democrático y charlatán, los más viles lacayos de los magnates que amasan la riqueza en esas sus manos, las que nunca se untan -por motivos "religiosos"- con tocino.

viernes 19 de noviembre de 2010

LA DINASTÍA DE LOS PUIGMOLTEJO

Alfonso el Puigmoltejo, llamado XII


APORTES CHISMOGRÁFICOS DE DON PÍO BAROJA


"Don Salvador. (Un caso de mitomanía)" es uno de los reportajes de D. Pío Baroja más sugestivos. El caso de Don Salvador se le presenta a Baroja en el Madrid castizo de la primera mitad del siglo XX. Don Salvador era un personaje peculiar que se ganaba la vida pobremente mediante la compra-venta de libros viejos. Podría ser uno de los personajes literarios de Baroja, pero existió en la vida real: es un reportaje, no una novela barojiana. Baroja conoció y trató a Don Salvador en la Villa y Corte. Lo más curioso de D. Salvador es que, pese a arrastrar una miserable existencia, D. Salvador se ufanaba de pertenecer a la Familia Real, firmando con el apellido "Borbón" y afirmando ser hijo de Isabel II y hermano de la Infanta Isabel, la popularmente llamada "La Chata".

El reportaje es una muestra de lo mucho que daba de sí esa ocupación de ociosos que, en manos de Pío Baroja incluso aspira a convertirse en ciencia auxiliar de la Historia y que pudiéramos llamar "chismografía".

Infanta Isabel "La Chata", de quien D. Salvador afirmaba ser hermano.

Los amigos de Baroja, intrigados por el personaje del enigmático D. Salvador, a la muerte de éste emprenden una indagación, recabando todos los datos que en el momento se podían allegar sobre el presunto Borbón, reuniendo todas las pesquisas de quienes le conocieron y trataron, para averiguar si ciertamente era un bastardo de la Casa de Borbón o simplemente un mitómano; al término de dicha inquisición, Baroja no puede demostrar ni una ni la otra cosa, aunque lo que parece quedar claro es que D. Salvador no fue un impostor con objetivos crematísticos. El reportaje es un dechado, decimos, de periodismo de investigación.

Baroja se hace eco de uno de los rumores que suponían a este D. Salvador hijo natural de D. Juan de Borbón y Braganza (segundo hijo de Carlos María Isidro de Borbón), que lo hubiera engendrado en adulterio con su prima Isabel (llamada la II). También comenta Baroja que en Madrid se decía que dicho D. Salvador había combatido en las filas carlistas, tomando parte en la toma de Sabadell, y siendo apodado "El Borbón Loco".

D. Juan de Borbón y Braganza, posible progenitor de D. Salvador de Borbón

Pero en el curso del reportaje barojiano aparece un dato que aportamos, y que fundamenta una de las hipótesis históricas sobre la disputada paternidad de Alfonso XII -y, por lo tanto, de su hijo póstumo: Alfonso XIII; de su nieto D. Juan Sin Reino, pues nunca reinó (por más que se empeñe D. Luis María Ansón) y, a la postre, del heredero de Francisco Franco (biznieto de Alfonso XII): D. Juan Carlos. Puig Moltó sería, pues, el tatarabuelo del actual Jefe del Estado.

"También se dejó decir que entre los palaciegos de la época había gente que miraba con antipatía a Don Alfonso [XII], a quien muchos consideraban hijo del oficial Puig Moltó, y que imitando el apodo que se dio a Juana, la hija de Enrique IV, llamándole la Beltraneja, por suponerla de don Beltrán de la Cueva, a Alfonso le llamaban el "Puigmoltejo". Los partidarios de Don Alfonso podían ver en el porvenir un posible rival, una especie de "máscara de hierro", en don Salvador, como el vizconde de Bragelonne en la versión de Dumas. Luego, con la Revolución de septiembre [de 1868] y después con la Restauración [de D. Antonio Cánovas del Castillo], todo aquello se olvidó".

Los más acérrimos defensores del sistema actual podrán alegar que todo esto es chismografía. Pero queremos advertir que, tratándose de alguien tan bien informado como Pío Baroja, la chismografía no reviste significación peyorativa. Baroja elevó la chismografía a ciencia auxiliar de la Historia.

Ahí queda eso.
Retrato de familia de Isabel (llamada II) con hijos y nodrizas

BIBLIOGRAFÍA:

Baroja, Pío. "Don Salvador. (Un caso de mitomanía).", publicado en "Desde la última vuelta del camino", Memorias, Reportajes, Tomo VI, CARO RAGGIO, EDITOR, Madrid, 1983. pp. 117-165.

miércoles 17 de noviembre de 2010

MÁRTIRES CARLISTAS EN PORTUGAL


Retrato de Carlos María Isidro de Borbón, Carlos V: web de la imagen: carlismo en la red
LA CRUELDAD Y FELONÍA DE LOS FILÁNTROPOS LIBERALES: NUESTRA MEMORIA HISTÓRICA

DON CARLOS EN EL "DONEGAL"

El 30 de Mayo del año del Señor de 1834, Don Carlos embarcó, con su séquito, en el "Donegal". Fue recibido con todos los honores y un saludo de veintiún cañonazos que era el estipulado para los Reyes. El 1º de Junio hubo besamanos, y el Rey a quien los chanchullos liberales le habían usurpado el Trono, dijo a sus seguidores:

"Mis valientes amigos:

Siento mucho separarme de vostoros, pero os dejo bajo la protección del gobierno inglés, que me ha prometido defenderos contra los insultos del populacho. A fin de esta misma semana embarcaréis en un barco ya fletado, a fin de que podáis volver a reuniros conmigo. Estoy convencido de que la Divina Providencia no nos abandonará y que cuanto antes volveremos a tener el gusto de vernos todos juntos".


A las 12 del mediodía del día 3 de junio zarpaba el "Donegal" de Aldeia Galega. En el barco de pabellón inglés iba el Rey y sesenta personas. Su séquito se componía de personajes como el Conde de Villavicencia, el Marqués de Oliando, el Obispo de León y algunos militares de grado superior como D. Juan Romagosa y Rafael Maroto. Desde Portugal el "Donegal" transportaría a Don Carlos y su séquito a Portsmouth.

Rodil se había internado en Portugal con casi 4.000 hombres. Se perseguía a los miguelistas lusitanos. Don Carlos había estado residiendo en Portugal con su familia, concretamente en Chamusca, cerca de Santarem. En el país hermano se venía librando una guerra, pararela a la nuestra, que enfrentaba a los miguelistas (tradicionalistas) contra los pedristas (liberales). Tras la muerte de Fernando VII, rigiendo ilegítimamente María Cristina de Borbón, se había reorganizado el ejército liberal y D. José Ramón Rodil y Gayoso había sido encargado de perseguir y capturar a D. Carlos María Isidro que, para disgusto del liberalismo rampante, pretendía el Trono.

Una Real Orden de 16 de Octubre de 1833 conceptuaba a D. Carlos María Isidro como rebelde, y se instaba a su captura, para aplicarle "...todas las penas dictadas contra los sediciosos y perturbadores de la tranquilidad pública, siendo tratado con todo el rigor de las leyes si llega a pisar territorio de España".

Es el Rey Proscrito. La banca Rothschild, con sus tentáculos liberales en España, había decidido tener en el Trono de España a un pelele -en este caso a una pelele casquivana: María Cristina y luego su hija Isabel.

Desde el 16 de Marzo de 1833, Don Carlos había salido ocultamente de España, estableciéndose en Portugal donde halló refugio. Pero con D. Carlos no sólo iba su familia y el séquito personal. Muchos habían acompañado al Rey a su destierro en Portugal, y otros españoles, leales carlistas, de todas las condiciones y estados, se reunirían a su lado.

Aprovechando la similitud de la causa de María Gloria de Portugal y la de Isabel II, los gabinetes liberales habían firmado un convenio luso-español, bajo la cobertura de la Cuádruple Alianza. Con este salvoconducto y, bajo la tapadera de intervenir en el conflicto lusitano, a favor de María Gloria, Rodil se adentra en Portugal para apresar al Legítimo Rey de España, Carlos V.

Duque de Wellington, simpatizante del carlismo. Muy probablemente fue él, con otros nobles ingleses, los que auxiliaron a D. Carlos para escapar de sus persecutores

La aristocracia militar inglesa (que poco tenía que ver con lo que se estaba jugando en la península Ibérica) era mayoritariamente partidaria del carlismo. Viéndose que la causa miguelista estaba perdida, se organizó una reunión en Évora-Monte, reuniendo a los representantes del Duque de Bragança, los Mariscales Saldanha y Terceira, con los representantes de D. Miguel que fueron el General Azevedo y Lemos, y ante la tercería de Mr. Grant, de la Legación Británica en Lisboa. Tras acordar la evacuación de Don Miguel y parte de los suyos, Mr. Grant trató de establecer las condiciones para la evacuación de Don Carlos María Isidro de Borbón. Los diplomáticos ingleses, con Mr. Grant a la cabeza, no estaban por la labor de entregar a D. Carlos a Rodil que venía raudo y veloz a prenderlo. Los portugueses pedristas se mantuvieron neutrales. Y los portugueses miguelistas, con D. Miguel al frente, compartieron destino con el Rey de España. Los apoyos británicos a D. Carlos venían de la Cámara de los Lores y su valedor principal era el valeroso Duque de Wellington. De esta forma, nuestro Rey prófugo era puesto a salvo por la flor y nata de la nobleza militar inglesa.

Don Carlos pudo salir de Portugal en el "Donegal". Pero en Portugal quedaron muchos de sus partidarios.

UNA RUTA DE HAMBRE, SANGRE Y CAUTIVERIO: LOS PROTO-MÁRTIRES CARLISTAS EN PORTUGAL

Eran unos 900 carlistas en Portugal: contando a la tropa con la oficialidad. Noventa embarcaron con D. Carlos en el "Donegal" y otros 200 pudieron embarcar en dos pequeños navíos que zarparon a Hamburgo.

Pero más de 560 leales carlistas quedaron en tierra, todos bajo las órdenes del Coronel D. Andrés Vicente de Respaldiza, quedando en depósito, prácticamente en condición de prisioneros de los pedristas, a la espera de resolver su situación; que, tal y como había sido convenida por los ingleses, sería la evacuación. Pero sus aliados -los miguelistas- habían sido vencidos por sus enemigos y, a través de aquel país, marchaban campantes las tropas cristinas de Rodil.

Los carlistas fueron conducidos de Évora a Santarem: 120 kilómetros de distancia. A pie, descalzos, apaleados por sus guardianes. En Santarem los heridos fueron depositados en un hospital, pero el hospital sería asaltado por el populacho, envenenado por las consignas liberal-masónicas. A consecuencia de aquel atropello de la chusma, murieron muchos heridos carlistas, indefensos y debilitados.

Los que podían caminar partieron de Santarem a Torres Novas: 20 kilómetros.Y, desde Torres Novas, caminaron a Peniche: 100 kilómetros. No tenían posada en que guarecerse, teniendo que cobijarse bajo las ruinas que encontraban en su marcha. Tampoco le era facilitado ningún alimento; comían las hierbas del campo. En el trayecto fueron asaltados nuevamente por una turba de liberales, mientras cruzaban un río, y al estar indefensos muchos fueron asesinados. y heridos a placer Desde Peniche fueron conducidos a Caldas da Rainha. Llegaron unas 408 personas: 296 soldados y 112 oficiales. En la penosa marcha habían sucumbido 152 carlistas.

Agentes liberales de María Cristina, infiltrados en el Reino de Portugal, habían intoxicado al populacho portugués, animándolo a asaltar los hospitales en que habían sido alojados los heridos carlistas. La consigna era no darles cuartel, matándolos allí donde los encontrasen. Las autoridades pedristas eran cómplices de este exterminio, como así lo demuestra el luctuoso hecho verificado el día 30 de mayo, cuando -incluso en presencia de un Gobernador- las tropas de éste asesinaron a bayonetazos al carlista indefenso, el Teniente Coronel Morales.

En octubre de 1834 los carlistas fueron conducidos a Lisboa y allí fueron entregados a la legación de la Regente ilegítima María Cristina. Se pensaba llevarlos a España, pero los carlistas protestaron, reclamando que se hiciera cumplir los acuerdos firmados con los ingleses. Pero tuvieron la callada por respuesta. Se les recluyó en las bodegas de la fragata "San Pedro", mezclándolos con presos comunes y, más tarde, los llevaron a bordo de otro barco, el "Vainha",. Allí permanecieron bajo vigilancia armada, pero sin recibir alimento alguno. El oficial carlista más viejo protestaba, reclamando el cumplimiento de los tratados. Pero los cristinos se negaban a reconocer el Convenio firmado en Évora-Montes. El oficial que protestaba y 12 oficiales carlistas más fueron deportados al penal de la Isla de Terceira en las Azores, donde se les perdió la pista, muy probablemente murieron en aquellas condiciones infrahumanas.

El resto de carlistas supervivientes de este cautiverio inhumano fue encarcelado en los insalubres Pontones del puerto lisboeta, donde el destino no fue más feliz que el de los deportados a las Azores.

BIBLIOGRAFÍA:

"La Expedición Rodil y las legiones extranjeras en la 1ª Guerra Carlista", D. Gonzalo de Porras y Rodríguez de León, Ministerio de Defensa, año 2004.

martes 16 de noviembre de 2010

LOS BOLCHEVIQUES, ESBIRROS DE LA BANCA

El banquero Paul Warburg, familia de Jacob Schiff

EL TREN DE LENIN Y LA EMPRESA DE TROTSKY

De todos es conocido que Vladimir Ilich Ulianov (a) Lenin se encontraba en Suiza cuando estalló la Revolución Rusa. Se trasladó de Suiza a Rusia en tren, atravesando Alemania. Era la Primera Guerra Mundial: Alemania y Rusia se sacudían de lo lindo. ¿Cómo es posible que Lenin fuese en un tren, atravesando la hostil Alemania, para llegar a Rusia? El General von Ludendorff admite en sus memorias que: "Al expedir a Lenin a Rusia, nuestro gobierno asumía una gran responsabilidad; desde el punto de vista militar, esta iniciativa fue justificada: era indispensable aplastar a Rusia". El Ejército alemán consideraba que la presencia en Rusia del revolucionario Lenin sería provechosa para la deriva de la guerra. Y, en efecto, fueron los alemanes los que facilitaron el viaje de Lenin que, una vez llegado a Rusia, se pondría a la cabeza de los bolcheviques para extremar la Revolución.

El Káiser, en el centro (escondiendo su brazo izquierdo hipotrofiado), con Hindenburg y Ludendorff, marcando estrategias.

Una biografía muy recomendable de Lenin, la de D. Francisco Díez del Corral, afirma que:

"Si la historia de ese viaje es conocida, sus preparativos y su "trastienda" no están absolutamente claros en medio del aluvión apologético, por una parte, y la interpretación antileninista, por otra, inclinada a ver en este episodio una especie de novela de espías en la que Lenin desempeñaría el papel de agente infiltrado alemán para la derrota de Rusia."
Dentro del aluvión apologético leninista al que apunta D. Francisco Díez del Corral encontramos la "Historia de la revolución rusa" de Lev Trotsky, donde rechaza por activa y por pasiva cualquier connivencia de Lenin con Alemania. Y no le falta razón.

La "Historia de la revolución rusa" es el segundo libro que conozco en que, al igual que "De la guerra de las Galias", su autor emplea la "tercera persona" para referirse a él mismo, juez y parte de las andanzas de la Revolución Rusa y autor del mismo libro. Al igual que César, Trotsky -cuando aparece en escena: no pocas veces, como comprenderá el lector- no emplea la primera persona, sino que recurre a la tercera persona, manteniendo así una distancia que da una extraña -y sospechosa- sensación de "objetividad", creando una complicidad entre el autor y el lector.

En "La Historia de la revolución rusa", Trotsky dedica todo un capítulo a este asunto tan poco esclarecido: el del viaje de Lenin a Rusia. Y, diríamos mejor, el revolucionario judaico emplea dicho capítulo para defender a Lenin de las acusaciones que lo presentaban como un agente a sueldo de Alemania. Y, la verdad sea dicha, lo tuvo bastante fácil: Lenin no era, en efecto, espía alemán ni estaba al servicio del Káiser. Aunque los bolcheviques se aprovecharon de los enlaces socialistas alemanes que, como Parvus, habían cerrado filas con la causa germánica del Káiser y que, teniendo una gran sintonía y buena relación con el ejército alemán, facilitaron la negociación de Lenin con Ludendorff.

Lenin, el demagogo y revolucionario al servicio de la banca Warburg

Henry Ford acertará de pleno, cuando -para esclarecer el asunto del viaje de Lenin a Rusia- escriba:

"Para dar una explicación del movimiento bolchevique, se dice a veces que ha sido apoyado financieramente por Alemania, sobre cuya tesis se fundó la propaganda bélica en América. Verdad es que parte provino de América. La escueta verdad es que la alta finanza judía de todos los países está interesada en el bolchevismo ruso como una empresa internacional judía. Durante la guerra se ocultó el programa mundial judío tras uno u otro nombre nacional, echando los Aliados la culpa a Alemania, y Alemania a los Aliados, mientras que todos los pueblos quedaron a oscuras sobre quiénes eran los verdaderos culpables".

Cita Ford los antecedentes de Jacob Schiff, cuando creaba éste los problemas a la Rusia del Zar durante la guerra ruso-japonesa. Pero Ford es todavía más contundente, al reproducir una carta -en poder del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica- que es el documento que confirma las sospechas. Dicha carta explica a la clara la fuente de la financiación de la monstruosa empresa que consistió hacer realidad la aberración comunista en Rusia, con todos los millones de víctimas que eso supondría:

"Estocolmo, 21 de septiembre de 1917. Sr. D. Rafael Scholan. Apreciable camarada: La casa de Banca de M. Warburg, a raíz de un telegrama del presidente del "sindicato rhenano-westfaliano", abrió una cuenta corriente para la empresa del camarada Trotsky. Un abogado, probablemente el señor Kestrov, recibió municiones, cuyo transporte oganizó junto con el dinero para el camarada Trotsky, según sus deseos... Saludos fraternales, Fürstenberg".
La Banca Max Warburg tenía sede en Hamburgo, y estaba dirigida por los hermanos Warburg. Los Warburg eran parientes y asociados, nada más y nada menos, que de Jacob Schiff. Félix Warburg que vivía en América era, nada más y nada menos, que yerno de Schiff. Y el otro Warburg -Paul- estaba casado, ni más ni menos, que con una cuñada de Schiff.

Como bien termina diciendo Henri Coston:

"La construcción del socialismo en Rusia, para hablar como "L'Humanité", se convertía en un simple asunto de familia...".

El autodenominado "paraíso en la tierra" era el sueño de un judío (Karl Marx). El sueño sería posibilitado con dinero judío (Warburg-Schiff) y materializado, sobradamente, por criminales judíos y rusos: los comisarios del partido bolchevique.

BIBLIOGRAFÍA:

-Lenin. Una biografía, Francisco Díez del Corral.
-Historia de la revolución rusa (II volumen), Lev Trotsky.
-El judío internacional, Henry Ford.
-Los banqueros de Europa, Henry Coston.

lunes 15 de noviembre de 2010

LA PERSECUCIÓN YA ESTÁ AQUÍ...


LA PLUTOCRACIA EN EL BÚNKER, LA CRISTIANDAD A LA INTEMPERIE

Antes de continuar con las peripecias de Jacob Schiff y su socio Lev Davídovich Bronstein, más conocido como Trotsky, será bueno considerar que el socialismo internacionalista -utópico, anarquista o "marxista"- fue (y, a no dudar, sigue siendo) un instrumento del capitalismo cosmopolita.

La plutocracia apátrida se sirvió de los demagogos obreristas, tal y como la burguesía de 1789 se sirvió de los sans-culottes. Henri Coston lo dice con claridad:

"Los burgueses necesitados y ávidos que dirigen el partido obrero no lanzan a los proletarios contra los Bancos, símbolos de la explotación, sino contra la Iglesia, que predica, desde hace diecinueve siglos, el amor al prójimo y que se levanta contra la usura".


¿En qué revolución cruenta, de las habidas en Europa, se han asaltado los Bancos y masacrado a los banqueros? En ninguna. Prueba sobrada de quiénes son los que las maquinan desde la sombra, para lucrarse a la luz del día del botín empapado en sangre.

Si el lector pudiera ofrecer algún caso, a buen seguro que -analizándolo- terminaríamos encontrando que, en las puntuales excepciones en que haya podido pasar eso, detrás de los asaltos podríamos descubrir a un grupo banquero enemigo del asaltado, que ha instigado a la masa contra su enemigo, calculando el perjuicio.

Sin embargo, el asalto a las iglesias, a los conventos... La matanza indiscriminada de sacerdotes, religiosos y fieles nunca ha faltado en ninguna de esas revoluciones llamadas "obreras", cuando en justicia habría que llamarlas "revoluciones banqueras".


¿Por qué hablamos de todo esto?

Pues por una razón muy sencilla.

Opinamos que la crisis económica mundial que sufrimos no ha sido algo azaroso.

Creemos -a la luz de lo que hemos estudiado en la Historia- que alguien se está lucrando de todo esto, alguien no está padeciendo la crisis.

Que alguien está frotándose las manos con la situación caótica a la que todo se precipita.

Que alguien nos ha empujado, y vamos cuesta abajo.

Y, por si fuera poco, de forma semejante a lo que viene sucediendo desde el siglo XIX, a la par que crece la incertidumbre, se alimenta el laicismo más agresivo. Y así, volveremos a ver repetirse la historia...

La trágica historia en la que la Iglesia que da de comer a los pobres sufrirá, mientras los banqueros que se enriquecen con la democratización de la pobreza, reirán en sus mansiones. Y la izquierda -identificada con el laicismo y el internacionalismo- volverá a ser nuevamente el verdugo de la Banca internacional, el torpe sicario de dinastías que ejercen su poder sobre los gobiernos y sobre los Estados.

jueves 11 de noviembre de 2010

¿QUIÉN MATÓ A LOS ROMANOV?

Jacob Schiff, el banquero de la Revolución Rusa

JACOB SCHIFF: EL BANQUERO MARXISTA

El padre de Jacob Schiff era un empleado de la banca Rothschild en Francfort. Jacob emigró a los Estados Unidos de Norteamérica. En la tierra de las oportunidades llegó a ser presidente de la Kuhn Loeb & Co., corresponsal de los asuntos de la banca judeo-germánica en EE.UU. con plena potestad sobre el mercado americano. (Schiff hubiera hecho las delicias del Chesterton de "El hombre que fue Jueves" -también del Pessoa de "El banquero anarquista"). ¿Por qué? Pues por ser, sin preocuparle lo más mínimo la aparente contradicción, marxista a la vez que banquero.


Guerra ruso-japonesa


Estos datos son conocidos. Pero se silencian. Cuando se estudia la Revolución Rusa, se omiten estos hechos. Al igual que con la Revolución Francesa, se prefiere presentar todo el proceso revolucionario ruso en clave mítica: un pueblo oprimido que derroca a unos supuestos tiranos. MENTIRA. Por arte de birlibirloque, han desaparecido los auténticos instigadores de las revoluciones. Por ninguna parte se habla de los banqueros que las hicieron posibles. IMPOSTURA Y MANIPULACIÓN. Henry Coston nos lo cuenta. De su magnífico libro extraemos lo más relevante de la información que suministra el ensayista francés. Es hora de acabar con los mitos revolucionarios.

LAS REVOLUCIONES CRUENTAS Y NO CRUENTAS LAS DISEÑAN Y LAS PERPETRAN BANQUEROS QUE SE LUCRAN CON EL DOLOR, LA MUERTE Y LA MISERIA QUE CREAN. JACOB SCHIFF FUE UNO DE ELLOS.


La dulce Anastasia Romanov, angelical criatura martirizada por los remotos sicarios de Jacob Schiff

La familia Romanov, víctima del odio depurado -satánico y talmúdico- de un millonario resentido

Schiff era banquero y marxista; un extraño hibridaje para el profano, pero algo muy normal y de esperar para quien esté al tanto de la versatilidad de quienes no tienen patria.

Tras el regicidio del zar Alejandro II, se habían recrudecido los pogromos en la Rusia zarista; cobrando especial virulencia en el período comprendido entre los años 1881-1884. Un odio inextinguible creció en el judío neo-norteamericano Jacob Schiff, que se juramentó para, en venganza, arrasar la Rusia del Zar y exterminar a la familia Romanov.

Durante la guerra ruso-japonesa (1904-1905), la banca de Schiff aseguró el tesoro de Japón para que los nipones combatieran al Zar. El malestar por la guerra ruso-japonesa desataría los primeros conatos de la revolución en Rusia; así la Revolución de 1905, que sería un antecedente de la que se desencadenó durante la Gran Guerra. Schiff ayudó con su dinero a la propaganda revolucionaria, instigó la insurgencia, financió los atentados terroristas y creó las bases para lo que luego sería la Gran Revolución Rusa. El banquero marxista se convirtió, en coherencia, en jefe de una organización terrorista que llevaba a cabo la introducción en Rusia de bombas de fabricación norteamericana, vía Finlandia.

Pero la hora de Schiff no había llegado todavía. Su sed de venganza era insaciable. No se conformaba con sumir en la pobreza al pueblo ruso. No se contentaba con la destrucción de vidas causada por la guerra sufragada por él, la revolución impulsada por él y la consecuente contra-revolución. Tampoco parecía contentarse con humillar al Zar Nicolás. Había que esperar el momento oportuno para dar el golpe mortal al Trono de la Santa Rusia. Y ese momento llegaría con la Primera Guerra Mundial.

Continuará.

miércoles 10 de noviembre de 2010

EL GOBIERNO DE GURDULÚ

LA HEGEMONÍA DE GURDULÚ: SOBRE "EL CABALLERO INEXISTENTE" DE ITALO CALVINO

Leyendo "El caballero inexistente" de Italo Calvino. La novela del caballero que no es más que su exoesqueleto: y bajo su armadura, incluso moviéndose y hablando, resulta que no existe. Pero el caballero inexistente tiene un nombre: Agilulfo. Y Agilulfo no existe, efectivamente, pues todos y cada uno de nosotros tenemos algo de Agilulfo -al menos, yo me he sentido Agilulfo, cuando Agilulfo "dio unos pasos para mezclarse con uno de estos corrillos, luego sin ningún motivo pasó a otro, pero no se abrió paso y nadie se fijó en él. Permaneció un poco indeciso detrás de éste o aquél, sin participar en sus diálogos, y luego se apartó".

Y me he sentido retratado en Agilulfo, echando la vista atrás, cuando mozo que pasaba largas noches de insomnio, pude decirme a mí mismo: "Yo me encontraría perdido si me adormeciera aunque sólo fuera un instante, mejor dicho, ya no volvería a encontrarme por nada, me perdería para siempre. Por eso paso muy despierto cada instante del día y de la noche".

También me siento Agilulfo, cuando en el mundo del trabajo he hecho cosas parecidas a las que hacía Agilulfo en el ejército carolingio: "A la más pequeña falta en el servicio a Agilulfo le cogía la manía de revisarlo todo, de hallar otros errores y negligencias en el proceder ajeno, el sufrimiento agudo por lo que está mal hecho, fuera de lugar... Pero al no ser de su incumbencia efectuar una inspección como ésa a aquellas horas, también su conducta podría considerársela fuera de lugar, incluso indisciplinada". Pues el Agilulfo que llevo dentro tiene un excesivo celo por la perfección.

Y a la vez, también los Agilulfos que en el mundo hemos sido, decimos con él: "Me atengo estrictamente a las disposiciones. Hazlo tú también así y no te equivocarás". Ahora bien, a la luz de cómo me ha ido la vida, atenerme estrictamente a las disposiciones ha traído consigo una cadena de equivocaciones. Y cuando lo he hecho, no he visto mayor recompensa que ver que los otros, aquellos que no se atenían a las disposiciones estrictramente han medrado más que yo, la verdad sea dicha sin quemazón. Por lo tanto, no se me ocurriría recomendar a nadie a quien aprecie que "Se atenga estrictamente a las disposiciones". En todo caso, se lo diría a quien quiero ver que no progrese en la vida.

La actitud de Agilulfo -el caballero que solo era su armadura- es la de un auténtico ordenancista. Por eso será que los Agilulfos, en un mundo de payasos, no existimos y nuestra presencia es una ausencia que brilla. En el mundo, amigo, los que cuentan chistes -por malos chistes que sean- trepan a lo alto. En el mundo, amigo, los que hacen que hacen -sin que falte el alarde- son los que se encaraman a lo alto. Y los Agilulfos, perdemos el tiempo para, eso sí, ganar la eternidad. No existe, a día de hoy, ni una sola institución que albergue Agilulfos recompensados. Pero sin esos Agilulfos, ni una institución puede existir, y si existiera alguna que prescindiera de sus Agilulfos, se vendría abajo cayéndose como un castillo de naipes.


Otro personaje de la novela de Italo Calvino es Gurdulú. A Gurdulú se lo encuentran las huestes de Carlomagno, haciendo el pato. Sí. Así mismo: un hombre imitando a un pato entre patos: "En medio de aquellos patos había un hombre, pero no se entendía qué diablos estaba haciendo: caminaba acuclillado, con las manos detrás, a la espalda, alzando los pies de plano igual que una palmípeda, con el cuello tieso, y diciendo: -Cuá... cuá... cuá...". Poco después, tras frustar su vuelo y acuatizaje, Gurdulú que cae cerca de una rana, se pone a imitar el "Croac, croac" del anfibio. Así Gurdulú imita todo lo que ve. Se le llama Gurdulú pero, debido a su proteico ser, recibe -según y cuándo- los nombres de Homobó, Martinzul, Gurdurú, Gudi-Ussuf o Ben-Va-Ussuf entre la morisma, o Martinbón, Homobón, Homobestia, Bertinzul o Pestanzul... Feo del Valle, Perico Pachucho o Juan Lanas.

Sin dejar de tener presente que estamos ante modelos exagerados de actitudes humanas, hiperbólicos entes de ficción, no deja de ser interesante advertir que hay más Gurdulúes de lo que pensamos. He conocido a muchos Gurdulúes que se mimetizan casi a la perfección (y digo "casi" pues les dura poco lo que imitan, incluso cuando se lo creen). Entre las mujeres hay mucho Gurdulú, aunque no es exclusivamente propio del bello sexo. Los Gurdulúes masculinos son mucho más patéticos y la Historia los ha llamado "traidores" (Borges, el gran Jorge Luis Borges, ha escrito mucho de lo que pensó sobre ellos). Sin que nos duelan prendas a los "Agilulfos", hemos de reconocer que Gurdulú tiene una amplia acogida en todas las instituciones del universo mundo. Se le ha visto -a Gurdulú- haciendo carrera política en la calle Génova... Parecía el mismo Mariano Rajoy. Pero a la misma vez y, lo que es un asombroso misterio, a la misma hora Gurdulú se granjeaba la confianza en la calle Ferraz.

Al final, no lo dude usted, Gurdulú nos gobernará. Gurdulú nos gobierna actualmente.


NOTAS DEL LIBRO:

Título: "El caballero inexistente"
Autor: Italo Calvino.
Prólogo de Esther Benítez y traducción de Francesc Miravitlles.
Editorial: Bruguera,
Barcelona,
Año 1983.

martes 9 de noviembre de 2010

CHESTERTON AL REVÉS

Gilbert Keith Chesterton
LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO OCUPADAS POR LOS ENEMIGOS DEL ESTADO

"El jefe de una de nuestras secciones, uno de los más famosos detectives de Europa, sostiene, desde hace tiempo, la tesis de que nuestra civilización está amenazada por una conspiración de orden puramente intelectual. Está convencido de que el mundo científico y el mundo artístico traman, sordamente, una cruzada contra la Familia y el Estado."
("El hombre que fue Jueves", G. K. Chesterton).Mateo Morral, terrorista


Gabriel Syme fue captado, tras una magistral alocución de un policía, para el departamento de "policía intelectual" que Chesterton imaginó para Scotland Yard. La novela se escribió en 1908. En 1906, Mateo Morral había atentado contra Alfonso (llamado XIII) el día de su boda con Victoria Eugenia. Como sabe todo el mundo, Alfonso y Victoria Eugenia salieron ilesos, pero la bomba causó muchos muertos. Aquel atentado terrorista resuena en esta novela de Chesterton, cuando el policía que recluta a Syme -sin mencionar explícitamente el atentado madrileño- explica a su interlocutor Syme que los conspiradores están divididos en dos círculos: una parte de ellos (a la que denomina "círculo externo") "queda contrariada al ver que la bomba no mata la rey; pero el alto sacerdocio se regocija porque, en todo caso, la bomba ha matado a alguien...".

Hoy en día, lo que Chesterton llama "alto sacerdocio" o "círculo interno" de esa conspiración mundial contra la Familia y el Estado ocupa lugares eminentes y privilegiados en el mismo Estado, con lo que pudiéramos decir que, si para nuestra desgracia nunca existió un departamente de policías-filósofos, con aptitudes para desbaratar la conspiración, la conspiración no deja de ganar posiciones. El protagonista de la novela chestertoniana -Gabriel Syme- no existe. Pero los conspiradores han logrado lo contrario: infiltrar las instituciones con los suyos, y desde arriba están haciendo la revolución consistente en destruir todos los valores occidentales a porfía.

domingo 7 de noviembre de 2010

CALLA Y ADMIRA


EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

sábado 6 de noviembre de 2010

DESGOBIERNO GILIPOLLAS, GILIPOLLAS DESGOBERNADOS





Conversación en un bar, ante unas cervezas. Venimos comprobando que la cerveza puede ser más eficaz que la Sibila y todos los oráculos de Delfos. Gambrinus nos inspira maliciosos comentarios.

Hablamos sobre el artículo de Carlos Herrera Me llamo Juan Mierda (pinchar sobre el título para leerlo: magnífico). Carlos Herrera ha atinado en muchas, pero se calla las mejores. Es normal que, teniendo a la mujer trabajando para el ente público, sea más comedido que nosotros. Don Carlos Herrera nos sabrá agradecer que nosotros (que somos más bárbaros) digamos las cosas con todas las de la ley... De apellidos.

Y es que, para concebir esta ley, se nota que, por hijoputeces varias, estos leguleyos y guisadores de leyes de mierda no hayan hecho jamás un árbol genealógico en sus perras y rastreras vidas: algo de esperar, cuando de hijos de puta tratamos.

Cuando el PSOE viene con esta gilipollez que, según su mojigato discurso, trata de truncar el patriarcalismo machista, el PSOE demuestra renovadamente que su ignorancia es tan grande como su atrevimiento. Sin un pueblo de nulidades no podrían gobernar estas nulidades.

Y es que no se puede decir -en ningún sitio donde haya una persona mínimamente informada- que la costumbre de anteceder el apellido de la línea paterna, poniéndolo delante del de la materna, sea un síntoma de la opresión machista. Las feministas que tal dicen son lo que ya sabemos todos: unas vulgares marujas convertidas en catedráticas de Universidad... Hay que ver que el carnet del PSOE es la piedra filosofal que convierte la mierda en oro, o lo que es decir parecido: los inútiles e incultos en catedráticos. Así nos va.

La costumbre de poner el apellido del padre delante de la madre, en España, es muy reciente (Aquí hablamos los que tenemos más de 1000 años, muy bien cumplidos). Decir que esa costumbre es machista indica el calibre de la cretinez de sus portavoces: gilipollas rematados sin solución.

Cualquiera que haya intentado hacer su árbol genealógico sabe de buena tinta que, antes del siglo XVIII, cualquiera era bueno para ponerse el apellido de la abuela materna si así lo tenía a bien. Es que hay que ser GILIPOLLAS -insistimos- para decir tal gilipollez: que es lo que suelen decir los gilipollas, gilipolleces. Y decirles GILIPOLLAS no nos harta, todo lo contrario nos produce un placer morboso decirlo. Se nos llena la boca.

A ver...

Otra vez:

GILIPOLLAS...

Giiiliiiipooooooooollaaaaaassssss.


Los cabestros -y gilipollas- de este desgobierno impresentable: ¿quieren que se ponga el apellido de la madre antecediendo al del padre?

Bien. Pues, sea. Amén. A los tontos, para quitárselos de encima (pues pueden ser tan pesados como una feminista histérica), hay que darles la razón.

Hablamos, sin que falten los tacos: este gobierno no merece otra cosa que la expulsión, la burla, el Tribunal y la Depuración.

La conversación se anima y salta uno:

-¿Y entonces, con la nueva ley de estos surrealistas, cómo se llamaría la hija de Sus Altezas Irreales Felipe de Borbón y Letizia Ortiz?

-Pues Leonor de Todos los Santos Ortiz Borbón.

viernes 5 de noviembre de 2010

LA PORNOCRACIA CONTRA LA FAMILIA

Pedro José Proudhon, retratado mientras sus hijos jugaban

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA, SEGÚN EL ANARQUISTA PROUDHON

"¿Qué es el matrimonio? –La unión de la fuerza y de la belleza, unión tan indisoluble como la de la fuerza y la materia, cuyo divorcio indica la destrucción de ambas. En esto precisamente difiere el matrimonio de la sociedad civil y comercial, esencialmente resolutiva y cuyo objeto es el lucro. La fuerza y la belleza se unen en concepto gratuito: no se pagan recíprocamente, aquella en servicios y ésta en favores; no hay conmesuración posible entre los frutos del trabajo y los dones de lo ideal y el matrimonio, en la pureza de su idea, es un pacto de abnegación absoluta y el placer sólo figura en él en orden secundario: todo cambio de las riquezas que produce un hombre por los goces que procura la mujer, todo comercio de voluptuosidad es concubinato, por no decir prostitución mutua. Así es como el matrimonio viene a ser para los esposos un culto de la conciencia, y para la sociedad el órgano mismo de la justicia. Un matrimonio santo, si no hace a los esposos impecables excluye de su parte, ante los extraños, todo crimen y felonía; mientras que el concubinato, sea la unión del hombre y de la mujer secreta o solemne, pero formada solamente en vista del placer, bien que excusable en ciertos casos, es el punto de parada habitual de los parásitos, de los ladrones, de los falsarios y de los asesinos.”

Así entendía el teórico y revolucionario anarquista Pedro José Proudhon (1809-1865), el matrimonio y la familia. El matrimonio era para él una institución hostigada por las feministas que empezaban a socavarlo por su época: "Ustedes atacan todo cuanto yo amo y reverencio, la única de nuestras antiguas instituciones a la cual he conservado respeto, por cuanto en ella veo una encarnación de la justicia."

Y continúa diciendo:

"Nuestra descomposición social avanza a ojos vistas; cuanto más estudio sus síntomas, tanto más descubro que las libertades públicas tienen por base y escudo las costumbres domésticas; que las máximas por las cuales se destruyen los derechos de los pueblos son las mismas con que ustedes y sus corifeos derrocan el orden de las familias; que toda tiranía, en una palabra, se resuelve en prostitución; y que la prostitución, estudiada en su principio, es precisamente lo que ustedes, señoras, llaman, con el Padre Enfantin y sus acólitos: emancipación de la mujer, o amor libre."
Proudhon habla claro:

"Digo que el reinado de la mujer está en la familia; que la esfera de su irradiación es el domicilio conyugal; que de esta suerte el hombre, en quien la mujer debe amar no la belleza, sino la fuerza, desarrollará su dignidad, su individualidad, su carácter, su heroísmo y su justicia".
Así se expresó en "La Pornocracia, o las mujeres en los tiempos modernos." (1875).

El feminismo es la consumación de la pornocracia: del espantoso poder de las putas. Y hacia eso nos encaminan, pero no será sin que nos revolvamos -hombres y mujeres bien constituidos fisiológica y moralmente- contra el aquelarre rojofeminista. Volveremos sobre la concepción proudhonesca de la familia, tan vituperada por los progresistas que censuran y machacan a ese anarquista que fue el digno interlocutor de nuestro Donoso Cortés.

jueves 4 de noviembre de 2010

LA COLONIZACIÓN FINANCIERA DE ESPAÑA REFRENDADA POR HENRY COSTON

El prolífico investigador francés Henry Coston

HENRY COSTON LO HABÍA INVESTIGADO

Cuando en LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS publicábamos el 29 de septiembre de 2010 el artículo: España liberal, España sometida a Inglaterra y, con anterioridad, el 3 de septiembre de 2008 el artículo: La colonización financiera de España: Gobiernos liberales vendieron España a los Rotschild ignorábamos entonces el trabajo de un francés que nos había precedido en la denuncia de estas artimañas que convirtieron los recursos naturales de España en patrimonio de la poderosa y acaudalada familia Rothschild.

El intelectual francés al que nos referimos es Henry Coston. Puestos sobre la pista de este interesante investigador francés, gracias a las indicaciones de un amigo rumano, hemos querido saber qué averiguó Coston sobre este asunto.

Henry Coston, de familia auvernesa, nació en París el 20 de diciembre de 1910. A los 16 años era secretario de la organización de Charles Maurras, Acción Francesa, en Villeneuve-sur-Lot. Desde 1927 se convirtió en asiduo colaborador de la prensa patriota francesa, firmando artículos en "Express du Midi", "Paysan du Sud-Ouest", "Petit Oranais", "Le Porc-Epic", "Le Siècle Nouveau". En 1930 Coston refundó "La Libre Parole", el famoso periódico de Eduardo Drumont. Henry Coston no se conformó con sus trabajos periodísticos, sino que empezó a escribir y publicar libros como "Les Mystères de la Franc-Maçonnerie", que desde entonces lo acreditarían como un experto masonólogo. Con esta trayectoria, en 1940, tomó partido por Pétain y la Francia de Vichy, siendo depurado tras la victoria de los Aliados. Como otros muchos franceses de Vichy, Coston fue confinado en el presidio de la Isla de Ré. Tras cumplir su condena, reanudó su labor investigadora, pese a haber sido víctima de la destrucción de sus archivos. En 1952 empezó a escribir para "Echo de la Presse", fundando con su esposa la "Librairie Française". Archivó, documentó y escribió toneladas de papel, publicando más de treinta libros sobre los oscuros grupos de poder financiero que dominan al otro lado de las bambalinas este mundo en que vivimos. Henry Coston falleció el 26 de julio de 2001, a la edad de 90 años. La mayor parte de su ingente producción literaria se encuentra en lengua francesa y, lo que es de lamentar, apenas está traducido al castellano.

Uno de los pocos libros de Coston traducidos al español es "La Europa de los banqueros" (Librería-Editorial Argos, Barcelona, 1963). Muy difícil de conseguir, "Le Europa de los banqueros" será el libro en que Coston nos revele -en sus capítulos finales- algo sobre la intromisión de los Rothschild en la economía española que refrenda lo que nosotros, sin haberlo leído hasta ahora, veníamos descubriendo a nuestros lectores en LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS.


José María Queipo de Llano, el liberal Conde de Toreno, hombre al servicio de los Rothschild

Efectivamente, las indagaciones de Coston ponen de relieve que, sin los tentáculos del liberalismo español, la familia Rothschild no hubiera podido inmiscuirse en España para convertirla en presa de su especulación financiera. Los Rothschild aprovecharon la Primera Guerra Carlista para hacerse con el monopolio de las minas de mercurio. En aquel entonces, Europa no tenía más yacimientos de mercurio que dos: uno en Indria (Austria) y el otro en Almadén (España). Quien controlara ambos yacimientos, controlaría el mercado de mercurio. La Regente María Cristina necesitaba dinero para aplastar a los carlistas. Los Rothschild salían ganando, prestando con usura el dinero que les faltaba a los liberales para combatir al carlismo y apropiándose con la mina española de mercurio: "El que estuviera en posesión de estas dos minas, dominaría el mercado en forma de monopolio y podría fijar el precio de este metal" -dice Coston.

Nathan Rothschild, el Rothschild con sede en Londres, envío a su hijo Lionel Rothschild a Madrid para llevar a efecto el objetivo financiero: hacerse con el yacimiento de Almadén, pues la mina de Austria ya la habían comprado al estado austriaco. El 27 de noviembre de 1834 el gobierno liberal, con la anuencia de la Reina Gobernadora María Cristina, adjudicó al mejor postor la mina de Almadén para que el beneficiario la explotara por un lustro. Los postores habían enviado sus ofertas en pliego sellado al Ministerio liberal de Finanzas, pero sin que se sepa con qué malas artes Rothschild ganó la partida a la Banca Zelueta. Poniendo tan sólo cinco reales más de los que habían ofrecido los Zelueta en la puja por Almadén. Así, el 21 de febrero de 1835 Lionel Rothschild y el Conde de Toreno firmaban el contrato que otorgaba a los Rothschild el monopolio de mercurio. Por si fuera poco, Lionel Rothschild, de probado linaje judaico, se dio el gustazo de recibir la Orden de Isabel la Católica. Como era de esperar, el préstamo al gobierno liberal para poder combatir a los carlistas les fue concedido por la Banca Rothschild: más tarde, los Rothschild se reembolsarían el préstamo, saliendo muy beneficiados por sus tratos con María Cristina.

Uno de los hombres de los Rothschild en España fue el Conde de Toreno. Don José María Queipo de Llano y Ruiz de Sarabia -el Conde de Toreno del que hablamos- había tenido que exiliarse primero a Londres y después a París, durante los rigores absolutistas del reinado de Fernando VII. Según Coston, el Conde de Toreno conoció a James Rothschild durante el exilio del liberal español en París. El Conde de Toreno había sido un liberal exaltado, anticlerical y -no es de extrañar- francmasón, aunque parece que en París adoptó un liberalismo más moderantista. Cuando regresó a España, María Cristina lo vino a nombrar Ministro de Finanzas en junio de 1834. Desde este puesto relevante del sistema liberal, Toreno se convirtió en el hombre clave de Nathan Rothschild en España. Y no sería casualidad que fuera Toreno quien incorporó a su gabinete a quien con el tiempo vendría a ser el artífice de la desamortización más famosa de todas nuestras desamortizaciones, el turbio y sórdido criptojudío Álvarez Mendizábal que, a su vez, había sido y era un estrecho y antiguo colaborador de la Casa Rothschild.

La Primera Guerra Carlista seguía su curso, y Coston nos lo dice con claridad: "Nathan, que temblaba por sus minas de mercurio, tan lucrativas, sabía perfectamente que si el íntegro Carlos llegaba al poder, se habían acabado sus concesiones". Una de las operaciones financieras llevadas a cabo entre James y Nathan Rothschild hundió en la miseria a muchas familias españoles que se arruinaron en la Bolsa. Cuando Mendizábal se hizo cargo del gobiern, según Coston, fue el mismo Duque de Wellington quien llegó a decir que Mendizábal en Madrid no era más que "un puesto avanzado de los Rothschild".

Lo que Coston también nos confirma es que sin la intervención de los Rothschild otro gallo hubiera cantado para los carlistas de la Guerra de los Siete Años, pues fueron los miembros de esta familia de usureros y traficantes los que "Urdieron toda clase de intrigas e hicieron los imposibles porque fracasaran los esfuerzos del banquero Ouvrard en favor de Don Carlos".

Siempre es alentador que lo que por nosotros mismos hemos descubierto, gane consistencia por la investigación de otros que nos antecedieron. Tendremos que recurrir más veces a la obra de Henry Coston y sería muy de celebrar que alguna editorial española fijara sus ojos en algunos libros de este autor francés que, traducidos al español, podrían arrojar mucha luz sobre la crisis económica que hoy en día sufrimos.

miércoles 3 de noviembre de 2010

LAS ARCAS DE ARENA

El Cid Campeador


Prestamistas judaicos de la España del Cid Campeador

DE CÓMO EL CID CAMPEADOR ENGAÑÓ A DOS USUREROS

"Rachel e Vidas: amos me dat las manos
que non me descubrades a moros nin a christianos;
por siempre vos fare ricos, que non seades menguados.
El Campeador por las parias fue entrado,
grandes averes priso e mucho sobejanos;
retovo delos quanto que fue algo,
por en vino a aquesto por que fue acusado.
Tiene dos arcas lennas de oro esmerado.
Ya lo vedes que el rey le a airado.
Dexado ha heredades e casas e palaçios;
aquelas non las puede levar, si non, ser ien ventadas;
el Campeador dexar las ha en vuestra mano,
e prestalde de aver lo que sea guisado.
Prended las archas e meted las en vuestro salvo;
con grand jura meted i las fes amos
que non las catedes en todo aqueste año".


Rachel y Vidas eran dos usureros judíos. El Cid les manda unas arcas con Martin Antolinez, para proponerles que, a trueque de guardarle aquellos "tesoros", Rachel y Vidas facilitaran un dinero más portátil al Cid.

Las arcas, como sabe quien ha leído el "Cantar de Mio Cid", estaban llenas de arena.

Es uno de los episodios del Cid en que se muestra la astucia del Héroe. Pero este ardid está inspirado en las enseñanzas del Talmud judaico que, con un cinismo colosal, establece que al judío le está permitido cobrar con usura al cristiano. Aquellos cristianos, los contemporáneos del Cid, sabían de los judíos mucho más de lo que hoy sabe cualquier cristiano con todas las enciclopedias que se quiera.

La ambientación que el poeta hace de aquellos dos es de una frescura magistral. Cuando Martin Antolinez, el enviado del Cid, llega a Rachel y Vidas para proponerles el negocio, los judíos son presentados en una estancia, contando sus monedas:

"Rachel e Vidas en uno estavan amos
en cuenta de sus averes, de los que avien ganados."

martes 2 de noviembre de 2010

AL CERRO SUBIMOS

Requetés de Andalucía: ¡Al monte!

CON GRANDE FERVOR

Al cerro subimos

con grande fervor,
a ver a María
que es Madre de Dios.


Esos versos pertenecen a una devota canción que los de Jaén siempre hemos escuchado de nuestros mayores. No hay jaenés digno de serlo que no haya sido llevado, a la más tierna edad, a Sierra Morena, para ser puesto bajo el manto de la Virgen de la Cabeza, Patrona de la Diócesis de Jaén.

El Cerro del Cabezo, donde se venera la antigua Virgen de la Cabeza, es centro de peregrinación. Pero, tal y como Montejurra en Navarra, el Cerro del Cabezo es el Monte Sagrado de los carlistas de la Andalucía Norte y, por extensión fraterna, de todos los carlistas de España e Iberoamérica.

Está al caer. Las almenaras de los pueblos de Jaén se van encendiendo, pues está próxima la hora: pronto tomaremos el Cerro del Cabezo. Con boinas rojas, tremolaremos nuestras banderas y volveremos a decir bien fuerte que EL SANTUARIO NO SE RINDE.

Permaneced atentos, pues...

Al cerro subimos
con grande fervor,
a ver a María
que es Madre de Dios.


D. P. F. R.