sábado 24 de diciembre de 2011

PENSARES DE NOCHEBUENA


"Tanto en la vida individual como dentro de la cultura hay un optimismo que es más hondo que el optimismo del progreso. Consiste en la confianza de que solucionaremos nuestros problemas, aprobaremos el examen. Mostraremos lo que somos, nuestro carácter se perfilará en esa proyección temporal que denominamos historia y la luz y la sombra serán repartidas con justicia".
Ernst Jünger, "El libro del reloj de arena".

"Hay para nosotros, en el seno de la creación, una alegría que preludia la alegría del retorno a Dios."
Pierre Drieu La Rochelle, "Diario de un exquisito".

Conforme y de acuerdo.

Aunque la nostalgia pudiera invadirme como un ejército invencible y arrollador, sé que esa nostalgia no puede vencerme. Y no es por ser yo más fuerte que el enemigo, sino por tener de mi parte a Quien tengo. Y hoy es justamente el día en que la razón de esa alegría, de esa confianza -el Logos, nos dice Juan- se encarnó. No voy a dar saltos, ni voy a cantar villancicos, no tengo ganas de exteriorizar ninguna alegría. Pero en fecha tan propicia para que acudan a uno los recuerdos en tropel, de quienes ya no están aquí, de aquellos que nos fallaron y de aquellos a los que fallé, mi alegría interior y mi confianza última están bien arraigadas.

Perdón doy a los que me fallaron. Perdón pido a los que les fallé. "Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores" (en soledad, siempre rezo el Padrenuestro que me enseñara mi santa abuela y desconfío de lo nuevo). Cuesta trabajo ese pasaje del Padrenuestro, sobre todo la segunda parte. Hay que hacer el esfuerzo de despegarse del "Ego". Pero la primera parte, pedir perdón, tampoco se nos da muy bien. El orgullo dificulta una cosa y la otra. Y hay que ser más humildes. Hay que pedir perdón más veces de lo que solemos hacerlo. Pero no tantas como para que ese "perdón" que pedimos se convierta en una excusa para seguir haciéndolo mal.

Rechazo la violencia, pues la violencia es la fuerza falsificada. La fuerza no está en la violencia. La fuerza está en tener el valor de pedir perdón y la entereza de concederlo, cuando nos lo piden.

Pensar que algún ser humano sufre me espanta. Hay seres humanos que dañan a otros, calculada y conscientemente, para obtener cualquier cosa que entienden como beneficio. Sin embargo, aunque lograran el bien que se propusieron como meta, ¿no se percatan? ¿no se dan cuenta de que ese bien que anhelaban se ha viciado cuando se ha conseguido por medios ilícitos? Maquiavelo era un imbécil que proponía el éxito sin moral y, como no podría ser de otro modo, todos los imbéciles le rinden pleitesía. Pero cuando no ha sido adquirido lícitamente, cualquier éxito se convierte en mierda. Por ejemplo, el terrorismo, esa lacra que da lo mismo la bandera que agite y los fines que se proponga. No tendríamos que olvidar nunca que los seres humanos tienen padres y puede que tengan hijos. ¿En nombre de qué hacerle daño a un ser humano, aunque sea a uno solo? ¿No hay suficiente mal en el mundo como para perjudicarnos?

Pienso en los enfermos de los hospitales. Pienso en los que no tienen una casa ni una yacija para dormir. Pienso en quien está en la cárcel por el simple hecho de tener unas ideas, aunque no sean las mías. Pienso en quienes han roto algo como el amor y se han roto a sí mismos.

Pienso en ese que cree que no tiene a nadie que lo quiera. Está equivocado. Dios nació hoy, también nació por el más solo de los hombres y por la más sola de las mujeres.

El amor más grande no hace ruido.

Es un misterio eso del amor... Sí.

Misterioso. Misterioso amor que a veces se silencia, duele a veces, pero nos mantiene vivos.